VIRUS PAPILOMA // HABLAMOS CON LEONOR TABOADA, DIRECTORA DE LA REVISTA MUJERES Y SALUD
“Esta vacuna cuesta una fortuna para una epidemia que no existe”

A finales de octubre se comenzó a comercializar en el Estado español Gardasil, una vacuna contra el virus del papiloma humano, implicado en el cáncer de cuello de útero. Una plataforma constituida por profesionales de la salud pública acaba de reclamar una moratoria en la inclusión de la vacuna más cara de la historia, fabricada por Merck, en el calendario oficial de vacunaciones. Hablamos con una de las integrantes de este colectivo, Leonor Taboada.

, Redacción
14/11/07 · 11:56
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BAJA INCIDENCIA. La periodista especializada Leonor Taboada recuerda que España
tiene una de las incidencias más bajas del mundo de cáncer de cuello de útero.

Para aquellos que lo desconozcan,
el virus del papiloma humano es el
causante de una de las enfermedades
de transmisión sexual más común.
Esta infección afecta con frecuencia
al cérvix o cuello de útero
femenino, pero sólo en un 1% de los
casos deriva en cáncer.

DIAGONAL: ¿Es Gardasil una vacuna
efectiva contra el cáncer de
cuello de útero? Las autoridades sanitarias
afirman que inmuniza contra
las cuatro cepas del virus responsables
de entre el 70% y el 75%
de las infecciones de cérvix que
acaban en tumores.

LEONOR TABOADA: Gardasil parece
ser eficaz para inmunizar por
un período no definido contra dos
de las 15 cepas potencialmente
cancerígenas del virus del papiloma
y otras dos que producen verrugas
genitales. Dicen que las cepas
16 y 18 cubren el 70% de la población
afectada, pero esto en
España no se ha probado. Lo importante
es que el virus del papiloma
es condición necesaria pero no
suficiente para que se desarrolle
un tumor. La malnutrición, el tabaquismo,
las relaciones múltiples
sin protección o las defensas bajas
son factores asociados.
Por otro lado, en el 90% de los
casos la infección remite espontáneamente.
Y cuando progresa, lo
hace muy despacio: un cáncer tarda
10, 20 y hasta 30 años en desarrollarse.
Si una mujer, además,
tiene citologías periódicas, se puede
detectar y detener con muchos
tratamientos antes de que llegue a
ser un cáncer.

D.: La anterior ministra de Sanidad
y Consumo, Elena Salgado, afirmó
que antes de incluir esta vacuna en
el calendario de vacunación hacían
falta estudios complementarios.
¿Por qué estas prisas entonces?

L.T.: De esta vacuna no se saben
muchas cosas, sólo las que el laboratorio
dice. No hay estudios independientes.
No se sabe cuándo hay
que revacunar con dosis de recuerdo,
no se sabe qué va a pasar con
el comportamiento del virus que,
como ocurrió con la vacuna de la
meningitis, que no protegía completamente,
puede ocupar el llamado
nicho vacante y provocar
graves problemas de salud. Se desconocen
también los efectos secundarios
a largo plazo, aunque sí
se conocen algunos de los nada
tranquilizadores efectos a corto
plazo. Según el fabricante, el fármaco
puede producir dolor, hinchazón,
eritema, fiebre, náusea,
prurito y mareos. Según datos del
Vaccine Adverse Event Reporting
System, hasta el 14 de agosto de
2007, los efectos son frecuentes y
variados. Destacan algunos casos
de síndrome de Guillain, un trastorno
en el que el sistema inmunológico
ataca parte del sistema
nervioso periférico. Hay casos de
desmayos, y abortos en algunas
mujeres embarazadas.

D.: ¿Qué le dirías a los padres y
madres con hijas entre 9 y 14
años, la edad recomendada para
ser vacunadas?

L.T.: A las madres y padres con hijas
de esas edades les diría lo que
dijo Diane Harper, una de las desarrolladoras
principales tanto de
esta vacuna como la de la competencia,
Cervarix, de Glaxo, recientemente
aprobada en algunos países:
que se trata de un experimento
masivo, porque no han sido probadas
en niñas de esas edades, sino
de entre los 16 y los 26 años. Les
diría que no hay epidemia de cáncer
de cuello de útero, que España
tiene una de las incidencias más
bajas del mundo, que la edad media
de las mujeres que desarrollaron
un cáncer de este tipo es de 63
años, que son mujeres en general
pobres de zonas rurales, que el
80% de ellas nunca se habían hecho
una citología y que, por lo tanto,
no habían podido detectar y tratar
la infección.

D.: ¿Qué consecuencias tendrá la
vacunación con este fármaco en las
políticas públicas de prevención?

L.T.: La consecuencia es que en
lugar de hacer prevención nos vamos
a gastar una fortuna incalculable
en una vacuna para una epidemia
que no existe, en lugar de
dar a las niñas y los niños, que
también lo transmiten, la oportunidad
de tener programas de educación
sexual, concienciación sobre
sexo seguro y asistencia para
evitar esa y otras enfermedades,
así como embarazos no deseados.
Otro peligro es que la falsa seguridad
que confiera la vacuna desencadene
una baja percepción
de riesgo y provoque la disminución
de cuidados, controles y hábitos
sexuales saludables, como
los controles citológicos ya extendidos
entre la población que hasta
ahora han evitado el cáncer de
cuello de útero.

Merck y la vacuna más cara de la historia

D.: ¿Qué desembolso de
dinero público supone la
integración de Gardasil en
el calendario oficial de
vacunaciones?

L.T.: La vacuna más cara
de la historia cuesta 484
euros, incluyendo distribuidores
y farmacias. El laboratorio
Merck que la fabrica,
Sanofi en España, no
es de fiar y podemos pensar
que con esto quieran
pagar las deudas de los juicios
por haber vendido el
Vioxx, un antiartrítico por
cuyos efectos secundarios -que ocultaron- murieron
miles de personas hace un
par de años. Como dice la
declaración que han firmado
ya importantes profesionales
de la salud pública
pidiendo una moratoria, y
que firmaron más de mil
personas en el primer día y
medio, si la vacuna se aplicara
a partir del año que
viene supondría, sólo en
costos de compra del producto,
unos 125 millones
de euros anuales. Para
cuando se empiecen a prevenir
los primeros casos de
cáncer de cuello uterino,
en al menos 30 años, el
SNS se habrá gastado
unos 4.000 millones de
euros. Prevenir una sola
muerte por cáncer de cérvix,
si así fuera, después de
30 años de vacunar y
esperar resultados, habrá
costado al SNS 8 millones,
sin ahorro en la detección
precoz por citologías y tratamiento,
que habría que
seguir desarrollando
(la declaración completa: [www.caps.pangea.org->http://www.caps.pangea.org])
).

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