"ENTREVISTA: TONI LODEIRO, AUTOR DE ""CONSUMIR MENOS, VIVIR MEJOR"""
”Es clave poder vivir de lo que nos apasiona”

En una cultura de la sobreinformación en la
que nunca se nos educó para reciclar, reparar
o hacer un consumo eficiente de los recursos
que necesitamos en la vida, trabajos
como el de Toni Lodeiro resultan indispensables
para cuestionar nuestros hábitos y refundar
conscientemente los planteamientos
de nuestra forma de vida actual.

29/10/08 · 22:09
Edición impresa

DIAGONAL: ¿Cuáles serían para ti
los ejes fundamentales sobre los
que se podría transformar radicalmente
la sociedad de consumo?

TONI LODEIRO: ‘Transformar radicalmente
la sociedad’ es un objetivo
demasiado pretencioso, pretender
eso puede llevarnos a sentirnos
fracasados, pues difícilmente lo
conseguiremos. Sería ingenuo pensar
que vamos a conseguirlo porque
usemos menos el coche o por
ir a comprar llevando de casa bolsas
reutilizables. Los grandes poderes
son demasiado poderosos.

Un horizonte utópico no está mal,
pero necesitamos objetivos asequibles
alcanzables a corto y medio
plazo: reducir nuestro consumo de
bolsas de usar y tirar, participar
por la prohibición de los cultivos
transgénicos... Además, querer
cambiar el mundo puede llevarnos
a actitudes insanas y antidemocráticas.
Si nos autonombramos ‘salvadores’
en posesión de la receta
de lo que es bueno para el mundo,
nos dedicaremos a juzgar, aconsejar,
etc., lo que vicia las relaciones
personales y la participación política.
Para mí, y hablo por experiencia
de mi larga lista de errores, es
más sabio atender a las propias necesidades
y ‘transformar radicalmente’
nuestras vidas para que sean
más placenteras, saludables y
acordes con nuestros valores.

D.: Fuimos educados en nuestras
obligaciones y no en nuestros deseos,
¿es posible reeducarnos?

T.L.: Liberar nuestros sueños y deseos
e intentar trabajar haciendo
lo que nos gusta o consumir a
nuestra manera requiere esfuerzos
y valentía para romper con viejos
hábitos e inercias. Pero una vez en
marcha el proceso, es difícil la
vuelta atrás si realmente seguimos
‘un camino con corazón’. La participación
política será más saludable
si sale desde lo que nos gusta,
desde nuestras pasiones y necesidades.
Mi pasión es educar para un
consumo más consciente, la tuya
hacer buen periodismo, la de ella
hacer pan ecológico... Y nos unimos
porque necesitamos buen
transporte público y poder respirar
aire limpio, más parques y menos
coches, porque no nos gusta que
nos jodan los espacios naturales a
donde vamos de excursión para
construir autovías.

D.: En los países ricos se ha interiorizado
la idea de que cuando termina
la jornada de trabajo comienza
la jornada de consumo. ¿Es posible
cuestionar a un nivel profundo
las ideas sobre el dios trabajo y
el dios dinero?

T.L.: Sí, si nos damos cuenta de
que vendiendo el coche –o aguantando
con el viejo mientras dure–
y viajando a la Sierra de Gredos
en vez de a Punta Cana, disfrutamos
lo mismo o más y además podemos
trabajar menos horas y tener
más tiempo para hacer lo que
nos gusta. Nuestro fin, lógicamente,
es vivir mejor, y vivir con menos
puede ser un buen camino para
conseguirlo. Para mí una clave
es poder vivir de lo que nos apasiona,
¿qué hacemos trabajando
40 horas para Zara, por ejemplo, y
luego participando en un grupo
ecologista cuatro horas a la semana
quitando tiempo a nuestro descanso,
amigos, familia...? Pues intentemos
vivir de reparar bicis
reutilizando material usado –por
poner un ejemplo– y ya juntamos
dos trabajos en uno, trabajo y ‘militancia’.
Por cierto, ¿de dónde viene
esta palabra?

D.: Hoy día lo ‘alternativo’ es un valor
en alza y los grandes hipermercados
intentan apropiarse de conceptos
como ‘comercio justo’, ‘eco’,
‘bio’ o ‘natural’. Las cooperativas
autogestionarias de carácter anticapitalista
resisten, no sin dificultades,
desde el apoyo mutuo y la confianza.
¿El imperio acabará devorándose
a los irreductibles galos?

T.L.: Los súper y las multinacionales
hacen comercio injusto vendan
lo que vendan. Al respecto se pueden
ver campañas ‘Supermercados
no, gracias’ y ‘Espacio por un comercio
justo’. Sabiendo lo que sabemos,
comprar allí deja de tener
sentido, si hemos probado la satisfacción
que reporta hacer las cosas
‘de otra manera’.

D.: ¿Es la crisis económica una oportunidad
para replantearnos nuestros
hábitos?

T.L.: La oportunidad buena es cada
vez que sintamos que nos falta
tiempo, descanso, placer, que vivimos
en un mundo absurdo... que
las falsas necesidades ahogan
nuestro desarrollo personal. Si la
crisis nos ayuda a darnos cuenta,
bienvenida sea.

D.: ¿Qué opinión te merecen las ferias
de productores ecológicos que,
cada vez con más frecuencia, organizan
ya no sólo entidades del gremio,
sino también ayuntamientos y
diputaciones?

T.L.: Muy buena en general, sobre
todo si son ferias de productoras
locales. Aunque muchas veces ‘todo
vale’. Me gustaría que en las ferias
ecológicas no hubiese envases
desechables, plásticos, productos
del quinto pino, empresas
oportunistas... Pero confío en que,
poco a poco, organizadoras y consumidoras
iremos sabiendo distinguir
mejor, de entre todo lo que
se mete en el saco de lo ‘eco’, qué
es lo ‘auténtico’ y cuáles son las
‘falsas alternativas’.


Cuestionarlo todo

“En EE UU, el país
del fast food y el
fast life se calcula
que 20 millones
de personas (las
downshifters) han
dejado sus empleos
‘bien establecidos’ en
busca de tiempo para cuidarse
y cuidar a la gente que
quieren, hacer lo que les
gusta, estar más cerca de la
naturaleza... Insisten en que
menos es más”, explica
Lodeiro. Se trata de optar de
forma voluntaria por la simplicidad,
la vida slow. Su libro
(editorial Txalaparta)
está repleto de
cientos de ideas
prácticas y contactos
para casi
todos los ámbitos
de la vida. Se puede
elegir entre comprarlo o
descargarlo por internet en la
dirección nodo50.org/consumirmenosvivirmejor.
Hay otras
buenas fuentes de fácil acceso,
como la revista Opcions,
también en internet
(opcions.org); la web terra.org
y vídeos como La historia de
las cosas.

Tu grupo de consumo

Cada día más personas
se unen para
formar grupos autogestionados
de
consumo, un acto
que va más allá de
una compra colectiva,
que prioriza lo local en
vez de las relaciones deshumanizadas
del mercado global.
“En la cooperativa de consumidoras
el ambiente no se parece
en nada al de un súper: allí
puedes hacer amigos afines,
fundamental en este ‘camino
vital’. Se organizan fiestas,
excursiones a las fincas (u
obradores) de las productoras:
por ejemplo
a conocer a la
panadera y a
aprender a hacer
pan”, comenta
Toni. Llevar estos grupos
adelante en un
ambiente lleno de trabas y
compuesto por relaciones personales
diversas no es fácil.
“La asunción, y disfrute de al
menos un 20%” de ‘incoherencias’
es necesario para nuestra
salud mental y la de quienes
nos rodean. Se trata de una
carrera de fondo”, añade.

Cosas cotidianas

“En una realidad de
abundancia, nos
mostramos como
unos analfabetos
de las etiquetas de
los alimentos, de
las condiciones de
producción y distribución
de lo que comemos, de
las consecuencias de los
monocultivos, de las sustancias
tóxicas a las que estamos
expuestos cada día, de los
prospectos de los fármacos,
de nuestra educación emocional
y nuestra forma de comunicarnos...”,
señala Lodeiro.

Hay mil y una formas
de ahorrar energía
en lo más cotidiano:
al calentar la
casa, al preparar
la comida, al viajar
en bicicleta y al elegir
la energía inagotable
de los pasos antes que el
ascensor. Y existen más formas
aún de no provocar basura:
reutilizar las bolsas de la
compra, buscar alternativas a
los envases y envoltorios contaminantes,
reciclar en condiciones,
reutilizar muebles,
recuperar y reparar cosas.

Tags relacionados: Ecología Salud mental Transgénicos
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