INDUSTRIA FARMACÉUTICA // EXAGERACIÓN DE TRASTORNOS EN PAÍSES RICOS
Enfermedades inventadas que abren mercados

Las farmacéuticas dedican parte de sus esfuerzos a exagerar determinadas
dolencias, relacionadas con el estilo de vida, hasta convertirlas en ‘graves
enfermedades’, con nuevos clientes para sus productos.

29/04/06 · 17:15
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¿PROMESAS INOCENTES? Detrás de algunos de los fármacos más conocidos hay una gran visión de negocio, pese a las promesas
de salud y alivio de enfermedades que muchos científicos críticos ni siquiera las reconocen como tales. / Temo Rivera

“La industria farmacéutica usa esta
estrategia para ampliar su mercado
más allá de las necesidades
terapéuticas reales”, explica Juan
José de Torres López, farmacéutico
y presidente la Asociación de
Usuarios de Servicios de la Salud
(Asusalud). Para ello, las corporaciones
desarrollan un proceso de
‘invento de nuevas enfermedades’
a través del establecimiento de ‘indicadores
medibles’ que permitan
definir la ‘dolencia’. Es el caso de
la denominada ‘disfunción sexual
femenina’. Desde 1997 la industria
farmacéutica patrocina una
serie de reuniones orientadas a establecer
los ‘indicadores’ de la disfunción
sexual femenina. No es
que las mujeres estén libres de algunas
dificultades en la esfera sexual,
sino que no todas esas dificultades
pueden ser consideradas
‘disfunciones’, ni todas requieren
una intervención farmacológica.
Lo mismo ocurre con la impotencia
masculina. El problema más
serio es que investigadores clínicos,
con relaciones cercanas a las
compañías farmacéuticas, están
trabajando para definir y clasificar
esta ‘nueva dolencia’ en reuniones
auspiciadas por las mismas
compañías.

Publicaciones especializadas en
salud como British Medical Journal
han criticado las definiciones
que realizan los laboratorios de
estas ‘enfermedades’ por “desorientadoras
y potencialmente peligrosas”.
Los promotores de la
disfunción sexual femenina se basan
principalmente en un estudio
criticado por importantes investigadores
que señala que el 43% de las mujeres padecen disfunción
sexual. Sin embargo, según un informe
del Colegio Oficial de Farmacéuticos
de Valencia, “los criterios
de medición utilizados para
tal estimación han incluido al
mayor número de mujeres que
experimentan alguna dificultad
sexual como expresión de la nueva
dolencia. La franja de lo normal
ha sido estrechada cada vez
más y son más las mujeres que
aparecen como “enfermas”.

Por su parte, el éxito comercial
de Viagra, de Pfizer, y de los productos
de sus competidores, Bayer-
Glaxo y Lilly, para el tratamiento
de la impotencia, ahora
redefinida como ‘disfunción eréctil
masculina’, ha llevado a las
compañías a fijar sus estrategias
en la exageración de los problemas
sexuales para tratarlos con
productos farmacológicos. En este
sentido, la Asociación Española de
Salud Sexual (AESS) y los Laboratorios
Lilly impulsan juntos la
“Campaña Nacional de Salud
Sexual”, muy difundida por los
grandes medios de comunicación
españoles. El presidente de AESS,
el doctor Ignacio Moncada, cree
que no existe ningún conflicto de
intereses en trabajar al mismo
tiempo para asociaciones de salud
sexual y para las multinacionales
que comercializan los tratamientos
farmacológicos ad hoc: “No,
porque ofrecemos información
científica, no marketing. Pocas enfermedades
están tan claramente
diagnosticadas como la impotencia.
Así lo reconoce la propia Organización
Mundial de la Salud”.
Pfizer consigue más de 1.500 millones
de dólares anuales desde
2001 con la venta de Viagra.

Huesos que roer

La osteoporosis es una disminución
de la masa ósea que pone a
los huesos en peligro de fractura,
un trastorno natural en un proceso
de envejecimiento. La Fundación
Hispana de Osteoporosis y
Enfermedades Metabólicas Óseas
(Fhoemo), de nuevo, cuenta entre
sus ‘socios corporativos’ a fabricantes
de fármacos como Sanofi-
Aventis, Novartis, Lilly o Merck.

Profesionales comprometidos con
la salud pública han denunciado
en la Asamblea Regional de Murcia
una campaña realizada por el
Colegio de Farmacéuticos de
Murcia y Fhoemo con el apoyo de
la Consejería de Sanidad de Murcia,
destinada a buscar personas
que puedan desarrollar osteoporosis
para someterlas a tratamiento
preventivo. Estas personas han
advertido del “carácter comercial”
de la iniciativa que “vulnera principios
constitucionales” al someter
a los “supuestos futuros enfermos”
a un tratamiento que, “por
los resultados de los estudios científicos
publicados hasta ahora, no
pasa de ser un ensayo clínico del
que debería informarse a los interesados”,
argumentan. La mercadotecnia
de Fhoemo ofrece resultados
a sus compañías patrocinadoras.
Fosamax, el fármaco para la osteoporosis
fabricado por Merck -socio corporativo de Fhoemo- es
uno de los más vendidos en el
Estado español. Su facturación
ha llegado a crecer un 43%, la
mayor subida entre los medicamentos
más rentables.

Las enfermedades exageradas
por la industria farmacéutica están
muy relacionadas con el estilo
de vida o lifestyle. En una sociedad
tan preocupada por el
bienestar como la occidental, los
problemas de salud pueden ser
fácilmente inflados para ‘preocupar’
al ciudadano. De este modo
han triunfado fármacos como el
famoso antidepresivo Prozac, de
Lilly, medicamentos para luchar
contra la calvicie o para mantenerse
delgadas o Zyntabac, de
GlaxoSmithKline, uno de los fármacos
para dejar de fumar más
recetados. La Asociación El Defensor
del Paciente (Adepa), con
sede en Madrid, ha pedido al
Ministerio de Sanidad la retirada
de este preparado tras registrarse
casos de víctimas de fuertes efectos
secundarios y producirse varios
fallecimientos relacionados
con la ingesta de este fármaco en
Alemania y Gran Bretaña.
Un informe del Deutsche Bank
indica que hasta 2010 está previsto
que los preparados lifestyle aumenten
su facturación el doble que
el resto del sector farmacéutico.

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