"ENTREVISTA // MIGUEL JARA, AUTOR DE ""TRAFICANTES DE SALUD'"
“Los efectos adversos de los fármacos son ya la primera causa de muerte en EE UU”

Contra el gigante blanco. El autor de Traficantes
de salud, que salió a la venta la semana pasada,
planta cara a las compañías farmacéuticas, la industria
con mayor tasa de ganancias del mundo
(por encima incluso de las de los bancos), al analizar
la peligrosidad y/o inutilidad de muchos de los
medicamentos que se han vendido y se venden en
el planeta.

01/02/07 · 0:00
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Tras cuatro años de investigación, el
periodista y escritor Miguel Jara ha desarrollado
un exhaustivo relato sobre la corrupción de todo
el sistema sanitario, con informaciones hasta ahora
desconocidas.

DIAGONAL: Afirmas en tu libro
que los efectos adversos de los medicamentos
constituyen la cuarta
causa de muerte en EE UU, comparable
con la mortalidad que provocan
los accidentes de tráfico. ¿No es
un poco exagerado?

MIGUEL JARA: No sólo no es exagerado,
sino que, por los últimos documentos
que he podido consultar,
las cifras son notablemente superiores:
más de 835 personas mueren en
EE UU todos los días por estos efectos.
Sería el mismo número de
muertes que si se estrellaran tres
aviones cada día. Los datos que expongo
en el libro son de un estudio
científico del año 2001 publicado en
la revista JAMA (Journal of American
Medical Association), Pero
con posterioridad, un estudio publicado
en Annals of Internal Medicine
muestra que los efectos adversos de
los fármacos en EE UU son ya la primera
causa de muerte.

D.: ¿Cuáles son los fármacos más
peligrosos y los más ineficaces que
están hoy día a la venta?

M.J.: Todos los medicamentos tienen
un punto de peligro porque son
sustancias tóxicas que el cuerpo no
reconoce. Deberían tomarse sólo en
momentos necesarios, de modo muy
racional. El problema es que la industria
farmacéutica ha conseguido
que los fármacos pasen de ser un
bien esencial a objetos de consumo.
Además, en la actualidad en las farmacias
existen medicamentos que
pueden causar graves daños a la salud
e incluso la muerte. Basta con
meterse en la página web de la
Agencia Española de los Medicamentos
y Productos Sanitarios para
ver cuántos son los medicamentos
que se han retirado o sobre los que
endurece su advertencia de peligrosidad.
Todos eran fármacos que se
consumían con normalidad hasta
que se dan cuenta de que eran más
peligrosos de lo que pensaban.

Por citar alguno en concreto,
Celebrex, de Pfizer, es una ‘superaspirina’
que puedes comprar en
cualquier farmacia con la misma
composición que Vioxx, un medicamento
que se retiró en septiembre
de 2004 y que, según los estudios de
sus propios fabricantes, la farmacéutica
Merck, habría matado a
unas 250.000 personas en todo el
mundo. ¿Cómo es posible que si se
retiró Vioxx, su primo-hermano y
toda la familia de medicamentos similares
siga en el mercado?

En cuanto a fármacos ineficaces,
las marcas, en su afán de aumentar
ventas, presionan a los médicos para
que se receten compuestos para tratar
cosas para las que no han sido
aprobados. Un ejemplo: Neurontín,
de Pfizer, en principio aprobado para
tratar la epilepsia, se usa para más
de una docena de dolencias, como
psicofármaco, para la diabetes, e incluso
para cierto tipo de herpes. Así
sería milagroso que curara algo.

D.: ¿En qué momento se halla la producción
de genéricos?

M.J.: India, Brasil y China son potencias
mundiales en la producción
de genéricos, reproduciendo con
maestría fórmulas cuya patente ha
caducado tras 20 años y que consideran
eficaces para curar a sus pobladores.
Médicos Sin Fronteras
acaba de hacer una fuerte campaña
contra Novartis en la India, porque
la compañía está ejerciendo mucha
presión sobre el Gobierno para
cambiar la ley de patentes, que da
preferencia a las personas antes que
a los beneficios empresariales. El
Gobierno de Sudáfrica, por su parte,
se ha negado a ceder a las presiones
de las multinacionales, con
el objetivo de poder pasar por encima
de la patente, aun si no ha caducado,
especialmente cuando la necesidad
apremia.

D.: La última moda farmacológica
parece ser la de vender medicamentos
a personas que están sanas.

M.J.: Sí, se trata de los llamados medicamentos
lifestyle (de estilo de vida)
para mejorar la vida de personas
sanas. En occidente el mercado
de medicamentos está saturado, de
modo que para vender más se crean
patologías de procesos hasta ahora
naturales como el envejecimiento,
la menopausia, la impotencia y la
desgana sexual. Por ejemplo, después
de varios lustros de aplicación
de la terapia hormonal sustitoria para
la menopausia, ahora existen indicios
que apuntan a que es cancerígena.
La industria está concentrada
en abrir nuevos mercados en torno
a la salud de la mujer (frigidez, menopausia,
osteoporosis).

D.: ¿Qué es el ‘farmaespionaje’?

M.J.: A la industria farmacéutica le
interesa saber qué se receta para potenciarlo.
Tiene varios métodos. El
más viejo es el de comprar recetas
en la farmacia, para obtener información.
En Bilbao hace unos años
se denunciaron desde el Colegio de
Médicos estas prácticas. Con la receta
puedes llegar hasta el médico que
la emitió, y enviarle comerciales con
una estrategia determinada en función
de lo que esté prescribiendo.

Hay otros métodos, como determinado
software para barrer internet,
que les permite estar al día de
los movimientos ciudadanos críticos,
denuncias contra fármacos concretos,
etc., y estar preparados.

Lo último, es la tecnología RFID,
de radiofrecuencias, con la que
Pfizer, por ejemplo, ya está enviando
sus pedidos de Viagra desde
Francia a EE UU. Con la excusa de
acabar con las importaciones paralelas
y las falsificaciones, la industria
puede controlar los movimientos
de cada caja individual de medicamento,
a diferencia del código
de barras, que identifica un modelo
de producto. La peligrosidad de
esta tecnología es su potencialidad
para hacer seguimiento de clientes.
En España, estaba pensado
que se implantara para 2007, pero
se está retrasando.

D.: Por último, ¿qué tienes en el botiquín
de tu casa?

M.J.: Lo mínimo, y es Susana, mi
compañera, la que se encarga. Las
mujeres son las que han curado
siempre en casa. La verdad es que
yo hace años que no compro un medicamento.


“Bio-Bac, un ‘complot de Estado’ contra un medicamento eficaz”

D.: ¿Qué hay del famoso
caso del medicamento Bio-
Bac, retirado del mercado
hace cuatro años en el Estado
español?

M.J.: Esto es paradójico.
Varios laboratorios internacionales
certificaron la eficacia
de Bio-Bac en la cura de
diferentes dolencias, especialmente
el cáncer. Lo desarrolló
un médico cordobés
humilde e independiente,
Fernando Chacón, hace 40
años. Todo parece apuntar a
que se montó un ‘complot
de Estado’ contra el medicamento,
liderado por hombres
y mujeres fuertes en el
Ministerio de Sanidad y la
Agencia Española de
Medicamentos y Productos
Sanitarios. De hecho, la
actual directora de esta
Agencia, Cristina Avendaño,
según la Asociación de
Usuarios de Bio-Bac, pidió a
las “alturas ministeriales”
que no prosperara la
aprobación del fármaco.
Dado que el mercado del
cáncer es muy jugoso, que
Bio-Bac resultaba efectivo y
que la única condición que
se puso para venderlo a una
farmacéutica fue un precio
bajo garantizado que no
aceptaron, las multinacionales
intentaron derribarlo con
sus contactos en la salud
pública.

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