SALUD
Dietas del Mediterráneo,dietas de lo solitario

El concepto de ‘dieta mediterránea’
lo acuñó un norteamericano.
Italia, 1952. El
Dr. Ancel Keys, un cardiólogo
estadounidense, observa que los
italianos apenas tienen infartos de
miocardio, tan frecuentes en su país;
y empieza a sospechar que algo habría
en su forma de vida, quizás en la
dieta, que los protegía de las enfermedades
cardíacas. En los años ‘70
se confirmó que ciertas grasas de la
dieta protegían a diversos países del
sur de Europa (y a Japón) de las patologías

, Médico y miembro del colectivo Sumendi
07/04/06 · 1:47
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El concepto de ‘dieta mediterránea’
lo acuñó un norteamericano.
Italia, 1952. El
Dr. Ancel Keys, un cardiólogo
estadounidense, observa que los
italianos apenas tienen infartos de
miocardio, tan frecuentes en su país;
y empieza a sospechar que algo habría
en su forma de vida, quizás en la
dieta, que los protegía de las enfermedades
cardíacas. En los años ‘70
se confirmó que ciertas grasas de la
dieta protegían a diversos países del
sur de Europa (y a Japón) de las patologías
cardiovasculares. Y se da la
paradoja de que cuanto mejor conocemos
la dieta mediterránea, más la
perdemos. La industrialización acelerada
y la globalización neoliberal
arrasan con ella. La obesidad, el infarto,
la diabetes y ciertos cánceres
no cesan de aumentar.

En el Estado español se empezó a
perder al dar más importancia al segundo
plato que al primero; al tomar
más carnes que pescados; y al consumir
más lácteos, repostería industrial
y aceites de semillas. Pero no
hay una única dieta mediterránea, sino
muchas. Y el secreto de estas maneras
de vivir no reside sólo en la comida,
sino en un conjunto de hábitos
de vida (más ejercicio físico, vida social
al aire libre, menos estrés, echar
la siesta, etc.). Sus alimentos característicos
son: pan, arroz, cereales
(pasta, pizza, cuscús, etc.) y legumbres
como alimentos básicos; bastantes
verduras y frutas; más pescado
que carne; algunos frutos secos y
un consumo moderado de huevos y
lácteos. Todo ello aliñado con aceite
de oliva, algo de vino tinto y condimentos
típicos (ajo, cebolla, tomate,
hierbas aromáticas...). Los factores
protectores son: grasas omega-3 y
monoinsaturadas, fibras, carbohidratos
de lenta absorción, nutrientes
y fitoquímicos protectores en los diversos
alimentos vegetales.

Urge recuperar buena parte de las
tradiciones alimentarias mediterráneas:
por nuestra salud, por nuestras
gastronomías, por nuestro bolsillo
(calorías y proteínas baratas), por
nuestro medio ambiente (biodiversidad
de cultivos ligados a buenas
prácticas agrarias, y consumo de
más alimentos del entorno con la
consiguiente reducción del consumo
de petróleo). En fin, estas dietas son
más sostenibles y solidarias: ahorramos
en gasto sanitario, fomentamos
el desarrollo rural y podemos alimentar
a mucha más gente con gramíneas
y leguminosas que destinando
éstas para engorde del ganado.
En 1992 se consagró la Dieta Mediterránea
en la Declaración de Barcelona
sobre los Derechos alimentarios
del ser humano. Han pasado 14
años y los gobiernos implicados no
acaban de reaccionar al respecto.

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