Coto al Coche

La plaga del Coche en
nuestras sociedades desarrolladas
produce daños
terribles a la salud, al
medio ambiente y a la sociedad.
Si hacemos un análisis socioecológico
resulta ser un pésimo método
de transporte. Accidentes,
muertes, incapacidades, enfermedades
degenerativas, estrés crónico,
ruido, contaminación del aire,
pésima calidad de vida en pueblos
y ciudades, además de cambio climático.
Contribuye al galopante
sedentarismo con su estela de
obesidad, diabetes, hipertensión,

05/07/07 · 0:00
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La plaga del Coche en
nuestras sociedades desarrolladas
produce daños
terribles a la salud, al
medio ambiente y a la sociedad.
Si hacemos un análisis socioecológico
resulta ser un pésimo método
de transporte. Accidentes,
muertes, incapacidades, enfermedades
degenerativas, estrés crónico,
ruido, contaminación del aire,
pésima calidad de vida en pueblos
y ciudades, además de cambio climático.
Contribuye al galopante
sedentarismo con su estela de
obesidad, diabetes, hipertensión,
infartos, trombosis, artrosis y un
sinfín de otras patologías. Impide
jugar a la chavalería en las calles,
discrimina a los peatones no conductores
y daña el bolsillo de las
familias más desfavorecidas.

Es hora de plantarle cara a Su
Majestad, El Coche. Es la causa
por la que se pierden más años de
esperanza de vida (exceptuando
las malformaciones congénitas).
El Estado español tardó 20 años
más que otros países europeos en
elaborar Planes Integrales de Seguridad
Vial. Y aún hoy éstos siguen
siendo tímidos. Cada sociedad
tiene los accidentes de tráfico
que está dispuesta a tolerar. En la
última década en el Estado español
murieron en accidente de tráfico
unas 14 personas a la semana:
como si cayera una ‘bomba’ cada
día, y más del doble de muertes
que en Inglaterra o Suecia. Pero
aquí nadie se rasga las vestiduras.
El Coche es una vaca sagrada. Y
nadie osa coger al toro por los
cuernos. No se toma como objetivo
reducir el número de vehículos
circulantes. Al contrario, se le ha
dado al Automóvil un trato de Rey
y Soberano, se le ha erigido como
el medio de transporte por excelencia.

Y claro está, quien siembra
vientos recoge tempestades. Se fomenta
un consumo antiecológico
e insostenible. Para espolear el
Crecimiento Económico y engordar
el PIB, el Automóvil tiene que
penetrar hasta el cogollito de las
ciudades, partir en dos los pueblos,
tienen que abrirse más y más
Centros Comerciales y Parques
Temáticos en las afueras de las
ciudades, etc. Con estas políticas
‘tan racionales’ no es extraño que
aumenten los gases de efecto invernadero,
siga creciendo el sedentarismo
y la epidemia de los
accidentes de tráfico continúe
campando a sus anchas.

Ante un problema de tal magnitud
para la sociedad y para la
salud pública, la inmensa mayoría
de la gente mira para otro lado
o se muestra impotente, porque
todo este estropicio es algo
que ya conocemos desde hace décadas.
Así las cosas, ¿qué hace la
ciudadanía tan parada? ¿Qué más
motivos necesitamos para poner
coto al Coche?

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