ACTIVISTA TRANS BRASILEÑA
Indianara Siqueira: “Las trans no tenemos derechos reconocidos”

Un repaso a la situación y lucha de las personas trans en Brasil.

03/08/16 · 7:19
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La activista ha sido detenida en ocho ocasiones por ir en topless, algo prohibido para las mujeres en Brasil. / Midia Ninja

El nombre de Indianara Siqueira comenzó a hacerse conocido en Brasil en 2013. Fue a partir de que esta activista por los derechos de las personas trans pusiera sobre la mesa las incoherencias legislativas que atraviesan la vida de las personas que han cambiado de sexo en este país. Fue a través de una acción a priori simple: en la Marcha de las Putas celebrada en 2013 se lanzó a las calles mostrando sus pechos. La acción, penada como delito de ultraje público al pudor con hasta un año de cárcel y multa, puso a la justicia brasileña en la encrucijada de decidir si la absolvía, como hombre, poniendo en evidencia la criminalización de las mujeres, o castigarla, aceptando así su condición de mujer que la Administración le niega en sus documentos.

Comenzaste tu activismo con el tema de la prevención de enfermedades de transmisión sexual. ¿Cómo fue esta experiencia?

Veía que todas las travestis se estaban muriendo de sida, así que me pareció que debía conocer ese enemigo, conocer ese virus. El Gobierno ponía en marcha campañas de distribución de preservativos, pero tenía dificultades para llegar al ámbito de la prostitución, especialmente la prosti­­tución de travestis. Nadie quería hablar con ellas. Decidí que tenía que hablar, informarme y repasar la información sobre ese tema, y me convertí en una agente multiplicadora de información. Así nació el colectivo Filadélfia de Travestis e Liberados de la Baixada Santista [zona del Estado de São Paulo].

Desde entonces has participado en muchos colectivos y movimientos, como Transrevolução o la Marcha das Vadias [Marcha de las Putas].

Son muchos frentes de lucha. Transrevolução, el colectivo de travestis y transexuales que presido en Río de Janeiro, se reú­­ne para discutir las cuestiones que afectan a las personas trans. Es un colectivo hecho por personas trans, las acoge, repasa informaciones, por ejemplo sobre lugares donde pueden acceder a hacer transformaciones corporales si así lo desean. Ahora tenemos también la Casa Nem [centro social trans en el centro de Río de Janeiro] y Prepara Nem.

El objetivo de Prepara Nem no es salvar a nadie de la prostitución, sino que tengan otras opciones

¿Nos puedes explicar qué es el proyecto Prepara Nem?

Yo, como siempre digo, no quiero entrar en ninguna universidad, para mí son una prisión. Pero existen personas que sí lo quieren y no tienen condiciones de llegar a estos espacios porque no pueden acceder a las clases preparatorias sin sufrir bromas, humillaciones y opresión. Prepara Nem es un espacio seguro para personas en situación de vulnerabilidad, con enfoque especial en travestis y transexuales, para que puedan aprender de forma segura, libre y que, así, lleguen preparadas para el examen de admisión de cualquier universidad o carrera pública. Pero hay que dejar muy claro que el objetivo no es salvar a nadie de la prostitución. El objetivo es que tengan otras opciones y puedan optar a ellas en una mayor situación de igualdad, que se empoderen. Hay cinco clases en Río de Janeiro, y otras que se inspiraron en el proyecto se están difundiendo por todo el país. Aquí llevamos un año, y el año pasado ya aprobaron ocho personas, incluso para carreras de Medicina y Derecho.

Desde la primera Marcha de las Putas, en 2011, también has estado presente en este movimiento. Incluso tienes un proceso legal por una acción que desarrollaste en la manifestación de 2013.

Los procesos legales, de momento, están archivados. Las mujeres de la Marcha de las Putas estaban preocupadas por la posibilidad de que fueran detenidas por hacer topless, pero yo, como en mis documentos estoy registrada como hombre, les planteé que sí podía hacer topless. ¿Cómo iba a ser detenida? Tendrían que detener también a todos los hombres que van por la playa con el pecho desnudo. Lo hice, y esa acción se convirtió en protesta: mi pecho, mi bandera, mi derecho. Llevo ya ocho detenciones por hacer topless, pero nunca logran juzgarme, pues entran en conflicto: si me condenan, se crea una jurisprudencia para reconocer la identidad de las personas trans, porque me condenarían como mujer. Pero a la vez, el Estado reconocería que hombres y mujeres no son iguales ante la ley. Si me declaran inocente estarían confirmando que, por ser hombre, puedo enseñar las tetas, pero si fuera mujer no podría. Dejaría explícito que la ley no es igual para hombres y mujeres. Así que entran en una contradicción que no quieren resolver. De momento estoy estudiando, junto a mis abogados, si hay posibilidad de obligar al Estado a juzgarme, porque quiero que lo decidan.

Si me condenan, se crearía una jurisprudencia para reconocer la identidad de las personas trans

¿Cómo es la legislación brasileña en tema trans a día de hoy?

No hay ninguna ley, lo que tenemos son ordenanzas y decretos cuyo cumplimiento no es obligatorio. Nosotras no tenemos derechos reconocidos, eso es lo que hay que entender. Tenemos derecho a ir por la calle y que nos insulten pero no nos asesinen o tiren piedras, y aun así en algunos lugares esas cosas ocurren. Pero no tenemos derechos específicos para personas trans. Para personas que no viven lo que vivimos nosotras, puede parecer que hubo avances, pero el avance real sería ir al registro y decir: mi nombre es éste, ésta soy yo, y lo que está ahora en mi documento no me contempla, como pasa en Argentina. Pero hoy, si queremos cambiar de nombre, hay que pasar por el proceso de transexualización del Sistema de Salud, hacer dos años de mujer u hombre, pasar por un psiquiatra que evalúe si eres trans “verdadero” o “no verdadero”, que en ese caso serían travestis. Y entonces hay que entrar en la justicia para cambiar el nombre y hay jueces que te dirán que tienes que volver después de pasar por cirugía. Tienes que judicializar, tienes que medicalizar las cosas. El derecho sería no tener que pasar por eso.

¿Qué peligros crees que el Gobierno de Michel Temer representa para las personas trans?

(Risas) ¿Qué peligros representa un gobierno golpista para las personas cis? Pues multiplica eso por cien y tienes lo perjudicial que este Gobierno supone para las personas que ya no tienen ningún derecho. Si empezamos por los ministerios que Temer ya ha extinguió, como Mujeres, Igualdad Racial, Derechos Humanos, vemos los peligros de ese Gobierno: es ilegítimo, es golpista y tiene que salir. Si yo pudiera, le sacaría de ahí con mis propias manos y le obligaría a bajar la rampa del Palácio do Planalto a patadas. Pero por desgracia no es posible, así que lo intentaremos con las manos, todos nosotros juntos.

Es un asunto polémico en el activismo brasileño: hay quien opina que no afecta a los de abajo, que es igual un Gobierno u otro.

No es igual en absoluto. Yo nunca voté a Dilma, porque Lula me decepcionó y por la línea que seguía la propia Dilma, pero era un Gobierno legítimo. Yo siempre prefiero conversar con la izquierda, y más aún con una mujer de izquierdas que esté en el Gobierno. ¿Cómo puede ser lo mismo? Sólo hace falta mirar la cantidad de mierdas que hizo Temer en sólo dos meses de gobierno, y la cantidad de personajes corruptos y ladrones que ha nombrado.

¿Qué proyectos de ley está intentando llevar adelante el movimiento trans?

Apoyamos los proyectos que están ya propuestos, principalmente el Proyecto de Ley (PL) João Nery y el PL Gabriela Leite, este último porque la mayoría de personas trans aún se prostituyen. El PL João Nery está inspirado en la ley argentina y permitiría cambiar los documentos en el registro. El PL Gabriela Leite propone regular la prostitución como trabajo, pero hay gente que se queja de que ese proyecto beneficia a los dueños de los burdeles. Una rama del feminismo asocia la propiedad de los burdeles a los hombres y olvida que también hay mujeres que son jefas de casas de prostitución. Olvida, además, que ese proyecto de ley fue discutido y construido por las prostitutas. No salió de la cabeza de Jean [Wyllys, diputado socialista responsable del proyecto de ley], ni siquiera de Gabriela Leite [conocida trabajadora sexual y activista por los derechos de las prostitutas. Murió en 2013], sino que fue discutido por el movimiento brasileño de prostitutas. Pretende regular los espacios donde ocurre la prostitución, pues en los espacios no reglamentados la policía nos cobra propina por ejercer, y no tenemos derecho a quejarnos sobre el local o sobre violaciones de derechos que ocurren en el interior del local. Es una serie de cuestiones que la gente no imagina, y atacan a Jean Wyllys, o a mí, pero no se paran a charlar con nosotras.

¿Me puedes explicar sobre este conflicto con una rama del feminismo radical?

Para mí esa rama del feminismo radical reproduce una regla patriarcal y machista que oprimió a las mujeres y sigue oprimiendo incluso en la forma en la que son socializadas. Es un feminismo que no acepta a las mujeres trans porque no han nacido con vagina y útero, porque nunca se van a quedar embarazadas, y otras tantas tonterías que separan a los movimientos en lugar de unirnos. Por suerte tenemos el apoyo del movimiento de mujeres feministas negras, que nos dicen que la misma lucha que las travestis y las trans hacen hoy para ser aceptadas en el movimiento feminista es la lucha que tuvieron que hacer ellas.

¿Y tú te consideras feminista?

No. Yo me considero Puta-Trans-Feminista, ¿entiendes? Eso es lo que me considero. Porque el feminismo blanco, burgués, de clase media, necesita ampliarse más. Necesita absorber otras demandas que hoy día no incorpora.

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