Intersexualidad
Verdad, justicia y reparación para las personas intersexuales

Este texto recrea un hipotético juicio al psicólogo y sexólogo John Money, responsable del protocolo 'Optimum Gender of Rearing', consistente en la asignación del género del hijo o hija por parte de los padres y médicos, normalmente atendiendo a la apariencia de sus genitales externos. Este protocolo incluye la mutilación de genitales y la esterilización forzosa.

, Autor del libro 'Sobre el derecho de los hermafroditas'
10/06/15 · 8:00

Texto de Daniel J. García López

La sala está abarrotada. Los rumores se mezclan formando una atmósfera de incertidumbre. Los asistentes aguardan ansiosos. La mesa, como suele ser habitual en todo juzgado, tiene forma de herradura. Allí están sentados tres jueces dispuestos a impartir justicia. A la izquierda se sitúa el Ministerio Fiscal y sus cientos de miles de folios de expedientes. A la derecha, justo enfrente, John Money (1921-2006), also known as Doctor Maligno. Ha sido exhumado y, desde ultratumba, su mirada parece segura, arrogante, desafiante. La acusación a la que se enfrenta es tajante: crímenes de lesa humanidad por mutilar indiscriminadamente a miles de personas, entre ellas menores.

El jurado que decidirá su inocencia o culpabilidad no es neutral. No se puede ser neutral. Todo juicio parte de una premisa: la ley es un instrumento de clase, de raza, de sexo. Está elaborada por quienes y para quienes pertenecen a una comunidad de sentido. Este jurado y estos tres jueces conocen bien esta premisa. Mas la falta de neutralidad no descarta la objetividad. Comienza la declaración del acusado:

La determinación univariada, no multivariada, del sexo como masculino o bien femenino posee el status de la verdad eterna” (J. Money y A. Ehrhardt, Desarrollo de la sexualidad humana, Ed. Morata, 1982, p. 6).

Estas dos últimas palabras retumban en la sala. Si única y exclusivamente se puede nacer y vivir como hombre o como mujer, si esta verdad, que trasciende el tiempo y el espacio, es fundamento primero de la condición humana, la sala está llena de especímenes sin catalogar, de quimeras o monstruosidades que han nacido y viven fuera de aquella verdad eterna. El acusado continúa con su alegato citando dos informes periciales que aporta como pruebas:

“Los individuos de genotipo femenino siempre deberían criarse como mujeres, preservando el potencial reproductivo, con independencia de su virilización. En cambio, la asignación de género a los individuos de genotipo masculino se basa en su anatomía, principalmente el tamaño del falo” (P.K. Donahoe, “Clinical management of intersex abnormalities”, en Current Problems in Surgery, 28, 1991, p. 527).

La asignación de sexo estará generalmente condicionada por la anatomía de los genitales externos, por las posibilidades de reconstrucción quirúrgica, por la respuesta hormonal en la pubertad y también, en parte, por las preferencias de los padres” (C. Piró Biosca, “Estados intersexuales. Tratamiento quirúrgico”, en Estados intersexuales e hipogonadismo, 2001, p. 130).

“El tamaño parece que sí importa”, se escucha decir en la sala. Las palabras parecen provenir de Henrika Schuria (siglo XVII), condenada a ser quemada como una bruja por poseer un clítoris que igualaba en longitud a la mitad de un dedo. John Money contesta con otra prueba pericial:

“En el caso de crecer tan extraordinariamente el clítoris, para evitar la incomodidad, se suele cortar lo más cerca que se puede de su raíz” (Martín Martínez, Anatomía completa del hombre, con todos los hallazgos, nuevas doctrinas, y observaciones raras, y muchas advertencias necesarias para la cirugía, Madrid, 1757, p. 192).

En este momento el juicio se interrumpe. Desde el público/jurado se escucha una voz:

“Somos, en las sagas floridas del reino oculto, los monstruos que pierden sus cuerpos y los vuelven a perder: perdemos nuestros cuerpos al nacer, puesto que su diversidad los vuelve impronunciables, e insustanciales, al parecer, para los resguardos de la ética y la política […]; perdemos nuestros cuerpos en quirófanos, los perdemos a jirones de carne manipulada, maltratada, amputada, transformada, enmudecida […]; los perdemos en el secreto que nos enseñan a mantener sobre nuestro cuerpo, sobre la historia fabulosa y su topografía fantástica, en la extrañeza misma que produce quebrar el secreto, el exceso de los acontecimientos de nuestra memoria, nuestra furia monstruosa” (M. Cabral, “De monstruos conjurando: intersexualidad y biotecnología de la identidad”, en Mora, nº9/10, 2004, pp. 135-136).

~

Este juicio nunca podrá realizarse. John Money murió en 2006. Pero viven aún aquéllos que practican su protocolo (Optimum Gender of Rearing), que mutilan por el tamaño y la forma de los genitales, que esterilizan forzadamente, que mienten, que provocan heridas difíciles de curar, que imponen cicatrices y silencios, en hospitales públicos y privados de este Occidente que se hace llamar democrático y defensor de los derechos humanos.

Para que algún día sea posible enjuiciar estas prácticas de tortura, como ha señalado E. Méndez en su informe sobre tortura infantil para la ONU (Report of the Special Rapporteur on torture and other cruel, inhuman or degrading treatment or punishment, 2013), es necesario visibilizar la cuestión intersex, es preciso denunciar las prácticas aberrantes que no han cesado de producirse desde hace siglos. El camino es largo, la paciencia se agota, pero las fuerzas no flaquean.

Daniel J. García López es autor del libro Sobre el derecho de los hermafroditas (Editorial Melusina, 2015). ¿Por qué se usa en el título el término hermafrodita y no intersex? Si bien es cierto que en el contenido del libro se utiliza el término "intersex/intersexual/intersexualidad" (salvo por motivos históricos; ya se sabe: radical historicidad), hemos utilizado ese título por dos motivos: Porque en el libro se rescata un breve texto de Pierre-François Monet de 1788, inédito hasta la fecha, titulado "De iure circa hermaphroditos" (sobre el derecho de los hermafroditas). Y, en segundo lugar, porque la Revolución Francesa/burguesa fue la cuna del derecho subjetivo y de la ciudadanía (antes había privilegios y señores/siervos), por lo que un texto de aquel momento que situara en el mismo plano "derecho" (en el sentido de derechos subjetivos: civiles y políticos) y "hermafroditas" era tan revolucionario (se estaba reconociendo la categoría de "ciudadano" al que hasta ese momento era quemado en la hoguera) que hoy en día, cuando aún se mutila a personas intersex, parece una fantasía. El libro se presenta el día 10 de junio a las 19:30 en la Librería La Central de Callao (Madrid).

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