El mercado de las sustancias a través de la red
Un camello llamado internet

El crecimiento de la distribución de fármacos, “productos milagrosos”, placebos y drogas de uso recreativo –legales e ilegales– a través de la red ha llamado la atención del Observatorio Europeo sobre Drogas.

15/02/15 · 8:00
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El MDMA, una de las estrellas de la deep web.

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La frase hecha, “yo pago mis impuestos”, más habitual en Estados Unidos que en ningún otro lugar del mundo, se ha convertido en Colorado en “yo cobro mis impuestos”. Todo gracias a la extraordinaria recaudación de tasas que ha tenido lugar en 2013, el primer año de entrada en vigor de la legalización de la marihuana para su uso recreativo. Colorado ingresó 50 millones de dólares en doce meses de venta legal de marihuana y una ley, aprobada cuando la recaudación no era tan alta, obligaría al Estado a devolver parte de lo recaudado a los bolsillos de la ciudadanía, algo que republicanos y demócratas quieren atajar a toda costa.

Si Colorado encabeza la puesta al día de los estados en materia de uso recreativo de drogas –que en España ha dado lugar al modelo de clubs sociales cannábicos– en el planeta internet el desconcierto de las autoridades es mucho mayor. En su informe The Internet and drugmarkets, hecho público el 30 de enero, el Observatorio Europeo para Drogas y Adicción a las Drogas (EMCDDA) destaca la versatilidad de internet por su capacidad para facilitar la interacción, la publicidad y el marketing en torno a las drogas. No obstante, se trata de un informe cualitativo y no cuantitativo, en el que se desarrolla más la literatura alrededor de las sustancias de uso recreativo que la información sobre el mercado de medicamentos falsos o no autorizados, un negocio que, según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanita­rios es un 25% superior al mercado de las drogas de uso lúdico.

El Global Drugs Survey, a día de hoy la mayor encuesta realizada sobre hábitos de consumo en el mundo, muestra que la compra de drogas en internet es un fenómeno más extendido en los países del norte: Reino Unido, Dinamarca y Estados Unidos. En el caso de España, el fenómeno de compra a través de internet está relativamente poco extendido: sólo el 9,5% de las personas que rellenaron la encuesta de 2014 reconocieron haber comprado alguna vez por esta vía. Pero el propio equipo del Global Drugs Survey reconoce que las casi 80.000 encuestas recibidas arrojan un perfil semejante: personas de entre 20 y 30 años, “bien educadas” y habituales de clubes y discotecas. En cuanto al volumen de negocio generado por la compraventa de drogas, un estudio de 2012 calculaba que la versión 1.0 de Silk Road, el portal más famoso de venta de sustancias ilegales (entre otros productos), movía 22 millones de dólares anuales.

Más allá de la deep web

La detención en 2013 de Ross William Ulbricht, alias “el pirata Roberts”, fundador de la primera Silk Road, sirvió para dar a conocer la llamada deep web, en la que se aloja esa “ruta de la seda”, una parte de ­internet no accesible desde los motores de búsqueda y navegadores habituales. Es en la “web profunda” donde tiene lugar la mayor parte de la compraventa de drogas ilegales. La estrella de esta “ruta de la seda” del siglo XXI es el MDMA, seguido por cannabis y LSD. Pese a ser el más conocido de los portales de venta de la deep web, la silk road 2.0, indica el EMCDDA, no es la líder en su sector, ya que genera menos negocio que otros dos portales: Agora y Evolution. La clave de la buena fama de estos medios de compra es, para los usuarios, la mayor calidad del producto y la mayor seguridad individual a la hora de acceder al mismo; el sistema basa su fama en una evaluación del servicio similar al de los portales gastronómicos, y su seguridad con respecto a la intromisión de la policía en el sistema de encriptación Tor y el uso para las transacciones de la moneda virtual bitcoin –que, no obstante, debe ser lavado posteriormente–.

A medio camino entre la “deep web” y el boyante mercado de los medicamentos falsos, el observatorio europeo destaca el aumento de páginas que comercializan las llamadas legal highs, sustancias químicas de investigación con efectos similares al de otros psicoactivos. Según el EMCDDA hay 651 sitios web que venden este tipo de sintéticos a la ciudadanía europea.

La tienda en casa

En julio de 2015, la UE introducirá un sello obligatorio para la venta legal de medicamentos a distancia, a imagen y semejanza de un sello voluntario de este tipo que ya existe en Reino Unido. La legislación europea no es homogénea: España sólo autoriza la venta online de medicamentos no sujetos a prescripción, mientras que Portugal o Alemania autorizan la venta a distancia únicamente si una farmacia la respalda y Reino Unido y Países Bajos contemplan permisos especiales para comercios que sólo operan en internet. El objetivo del nuevo sello es facilitar la distinción entre las farmacias a distancia de aquellas “no registradas sin ninguna acreditación y que no han pasado por los estándares profesionales”, diferencia el EMCDDA. Junto a las falsificaciones de medicamentos –entre las que las píldoras para la disfunción erectil Viagra se llevan la palma–, las tiendas de productos farmacéuticos online tienen un mercado abierto en torno a drogas que exigen prescripción, como los opioides, la benzodiazepina (usado para controlar la ansiedad o el insomnio), antidepresivos y antibióticos.

Pero, el mercado también deja espacio a remedios milagrosos para adelgazar, dejar de fumar o suplementos vitamínicos como Phenibut. El Phenibut, que puede generar dependencia y síndrome de abstinencia, es legal en Rusia pero ilegal en la UE, y se puede adquirir en centrales de compra como Ebay o Amazon. Sin embargo, no es uno de los medicamentos que fueron intervenidos en la operación Pangea VII, en 2014, que dio lugar a la incautación de casi dos millones de dosis de medicamentos, de los cuales la mayoría eran vigorizantes, procedentes en su mayor parte de India y China. El peligro tanto con las drogas de uso recreativo como para remedios milagrosos o medicamentos falsos es que el modo de entrega no es otro que el correo postal, algo que disuade a muchos clientes. Un problema que, en todo caso, los habitantes de Colorado que fuman cannabis ya no tienen.

Drogas y redes sociales

Las redes sociales también juegan su papel en los mercados generados en torno a las sustancias psicoactivas en internet. El Observatorio Europeo para Drogas y Adicción a las Drogas (EMCDDA) señala la presencia de cuentas en Twitter y Facebook a través de las cuales puede facilitarse la compraventa de drogas, aunque el propio EMCDDA refleja que el monitoreo de estas redes sólo ha dado pie a pequeñas incautaciones a “gente joven”. Más alarma despierta en este observatorio la presencia de aplicaciones (app) para dispositivos móviles que facilitan el suministro, compartir o intercambiar información en torno a drogas, así como otras app que facilitan el acceso a drogas para uso recreativo en orgías y fiestas.

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