Carolina del Olmo
Filósofa y directora de Cultura del Círculo de Bellas Artes
“Ser madre debería ser casi una condición para la ciudadanía”

Hablamos con la autora de ‘¿Dónde está mi tribu?’, un ensayo radical entre los libros de autoayuda sobre crianza.

, Redacción
30/10/13 · 7:00
Edición impresa
"Para no dejar al niño en la guarde hay que ser un héroe con unas condiciones económicas que casi nadie tiene. Cuidar a los hijos se ha convertido en una cuestión de clase". / David Fernández

inforelacionada

La maternidad suele mandarte a un universo paralelo de los mundos que habitabas, lejos y desconectada de lo que vivías, pero con perspectiva para observar contradicciones sociales y vitales que antes te habían pasado inadvertidas. Desde allí llega Carolina del Olmo con su libro '¿Dónde está mi tribu? Maternidad y crianza en una sociedad individualizada', editado por Clave Intelectual; un texto subversivo que ya ha dado mucho de qué hablar.

Has dicho que la maternidad para ti ha sido “un disparador” de tus ansias de revolución. ¿Cómo se puede defender la revolución desde la maternidad?

Tener un hijo para mí ha hecho evidente la cuestión de cómo hemos organizado esto tan mal. Yo he necesitado tener un hijo para hacerme cargo a fondo de lo que significan los cuidados, la interdependencia y la vulnerabilidad y de que ésa es la base para construir. Para mí ahora es más claro que nunca que el cambio social es necesario. No entiendo cómo se puede tener un niño o tener que cuidar de un abuelo y no querer dinamitar la sociedad tal y como la conocemos.

“No entiendo cómo se puede tener un niño o tener que cuidar de un abuelo y no querer dinamitar esta sociedad”

Explica esto de que todos deberíamos ser madres...

Esto parte de unas lecturas horribles que hice al principio de un feminismo muy institucional, que planteaba que la identificación de la mujer con la madre es intolerable y que las mujeres se realizan sobre todo a través del trabajo remunerado. Yo creo que el problema justo es el otro, el de aquellos que piensan que se puede pasar por aquí sin haber cuidado de nadie. Ahí empecé a pensar en que ser madre debería ser casi una condición para la ciudadanía, lógicamente en sentido no biológico y no de género: ser madre como forma de asumir de verdad y a fondo la responsabilidad de que somos todos interdependientes y de que el mero hecho de estar aquí ya supone que nos han cuidado y que estamos en deuda.

Dices que somos una generación de “hijos”. ¿Insinúas que no estamos preparadas para las responsabilidades y los compromisos, como los que implica la crianza?

Somos una generación criada en un hiperconsumismo hedonista que corroe todo lo que toca. Hay quien decide tener un hijo para realizarse, como quien viaja al Tíbet o se apunta al gimnasio. Nos han vendido que ser independientes es lo más, y no sólo nos cuesta dar ayuda sino también recibirla. Estamos muy convencidos de que lo que nos define son nuestras preferencias, en lugar de los vínculos, los compromisos, los proyectos.

En el libro tomas distancia con el feminismo de la emancipación de los ‘70 y te posicionas con algunos temas. ¿Las guarderías o escuelas infantiles, biberones y sacaleches no son instrumentos de liberación?

Sí y no. Podrían serlo si los usáramos bien, pero suelen ser imposiciones de un marco molesto para criar. Algunos de ellos se han tomado como si fueran una lavadora: es decir, la lavadora te libera de una carga. ¿Las guarderías, el biberón y los sacaleches te liberan de una carga o te están eximiendo de algo que es, en cierto sentido, una obligación moral? No quiero decir que dar la teta sea una obligación moral, en ese caso me da igual que se dé la teta o el biberón. Pero tampoco es sólo una carga, como lavar la ropa o fregar los platos. Es duro hablar de obligaciones morales cuando para no dejar al niño en la guarde hay que ser casi un héroe, y un héroe con unas condiciones económicas que casi nadie tiene. Cuidar a los hijos se ha convertido en una cuestión de clase. Lo malo de nuestro marco de organización social es que nos obliga a faltar a nuestra obligación, a ser inmorales. Aunque sea una faena decirlo, hay que decirlo. Es nuestra obligación y nuestro derecho cuidar de los niños, ¿pero dónde están las condiciones materiales que sustentan ese derecho?

En el contexto actual, ¿las políticas de conciliación son estériles?

Creo que son hasta contraproducentes en cierto sentido. Por supuesto, son extraordinariamente necesarias y si no existieran la gente tendría que pagar cuidados de su bolsillo o recurrir a abuelas hiperexplotadas, pero se promulgan junto con otras medidas económicas de corte general que socavan lo que las políticas de conciliación están queriendo conseguir. Nos están imponiendo medidas como la jubilación a los 67 o la ampliación de las jornadas laborales; unos pocos parches tremendamente mal orientados no van a solventar nada. El camino de las políticas de conciliación está cerrado.

“Nos imponen medidas como la ampliación de la jornada laboral (...) el camino de la conciliación está cerrado”

Señalas que la vuelta a casa de muchas madres para cuidar supone una resistencia frente al productivismo capitalista... ¿no supone también un regreso a valores reaccionarios?

Cuando decides irte a tu casa a cuidar a tu hijo te encuentras con compañeros de viaje muy poco recomendables: “¡Pero si estoy haciendo lo mismo que una madre del Tea Party!”. Esta gente piensa que yéndose a casa a cuidar ya han garantizado un adulto feliz. La diferencia fundamental es que nosotros nos damos cuenta de que sólo es un pequeño acto de resistencia y de que no podemos garantizar un adulto feliz porque nuestro hijo no tendrá ni servicios sociales, ni un salario decente, ni un marco de fraternidad en el que convivir... y te das cuenta de que para de verdad cuidar como te gustaría hay que demolerlo todo.

¿Es decir, que lo que hagamos las madres y padres no es tan influyente? Dentro del cientifismo que criticas, afirmas que se ha exagerado la importancia en la vida de una persona de su primera infancia.

Es fascinante lo interiorizado que está en nuestra cultura que la etapa que va de cero a tres es formativa para toda la edad adulta. El psicoanálisis tiene un relato perverso que encaja muy bien en las narrativas de las vidas de cada uno. Resulta extraordinariamente verosímil. Para mí es un mito como otro cualquiera. Y los psicoanálisis ‘light’ de autores como Laura Gutman son de juzgado de guardia. No estás mal porque tengas una herida interior, porque te maltrataron cuando eras pequeño, etc., sino porque estamos solos, porque no tenemos las condiciones materiales para criar...

¿Recomendarías a alguien que va a tener un hijo/a fiarse de algún experto?

Si tengo que elegir, me quedo con los neorrománticos (crianza con apego, conocida comúnmente como 'crianza natural') , con ellos tengo mucho que discutir. Con los estivilianos de pro, no con los que aplican a Estivil desesperados para poder dormir, sino a los que piensan que hay que meter a los niños en cintura y todo el catálogo, me resulta demasiado ajeno. No sé cómo se puede tratar a la gente con tan poco respeto; los niños son gente.

"Cuando decides irte a casa a cuidar de tu hijo piensas: ¡Pero si estoy haciendo lo mismo que una madre del Tea Party!"

Las reflexiones sobre el trabajo de cuidados y cómo poner las necesidades de las personas en el centro se vienen trabajando desde los feminismos desde hace tiempo, pero no lo reconoces en el libro. ¿Por qué?

No es intencionado. En parte se debe a mi evolución bibliográfica. Quizá debía haber explicado más la crisis de los cuidados y citar a las autoras españolas que han trabajado esta cuestión. Posiblemente tenga una deuda de gratitud no suficientemente reconocida con este aspecto. Pero no es sólo con este tema: al huir de lo académico, las fuentes de las que bebo en todo momento sólo se reconocen –parcialmente– en la bibliografía final.

Pensando en un nuevo modelo de organización social... ¿qué hacemos con el trabajo de cuidados? ¿Lo socializamos, lo autogestionamos, lo externalizamos?

Si no conseguimos poner límite a la mercantilización de las cosas, es muy difícil hacer nada más. En cierto sentido, mientras no tumbes el capitalismo, no hay manera de arreglar nada. Pero, claro, eso no nos puede valer: algo se podrá hacer mientras tanto. Quizá una buena manera de abordar la cuestión sea saber qué es lo que no va a funcionar: parcheando con políticas de conciliación no hay avance. Por ejemplo, en Suecia hay medidas –como el que una pareja no pueda presentar una declaración de hacienda conjunta-- que están destinadas a incentivar el trabajo femenino, lo que me espanta: ya bastante se mete el Estado en nuestras vidas. Hay que tener cuidado con lo que pedimos y con cuál es el objetivo real de ciertas políticas. El otro día se publicaba un informe que decía que la igualdad de género incrementaría el PIB. Esas cosas dan mucho miedo. Por otra parte, cuando pedimos una baja maternal más larga, hay quien dice que eso penaliza a la mujer y lastra su independencia económica: puede ser, pero entonces, pidamos renta básica, que nos daría poder de negociación.

La ‘ceguera’ de la literatura de crianza

“La ceguera al contexto y la individualización de los problemas es lo que marca toda la literatura de crianza y lo que hace que sea inservible. A principios de siglo se daban consejos tipo ‘mantén a tu hijo en cuartos amplios y bien ventilados’, y se lo decían a obreras hacinadas que vivían en la miseria en ciudades industriales. Ha cambiado el tono, pero estamos igual: se dan consejos como si todo estuviera en nuestra mano, en nuestro interior. Todo el discurso está fundamentado en que si quieres, puedes, así que si no puedes es que no quieres, y ahí viene la culpabilización”.

Tags relacionados: Maternidad Número 208
Imprimir Imprimir
Versión PDF PDF
Enviar por e-mail Enviar
Corregir
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

12

  • |
    Lilibeth
    |
    Sáb, 12/17/2016 - 10:36
    @#9 Lo que os pasa a los periodistas es que morís y matáis por un titular. Y cuántas veces os saldrá el tiro por la culata. Carolina es más feminista que nadie, pero, ¡oh Dios mío! todo lo que dice lo podía decir (lo dicen de hecho) los obispos con fama de más rancios de la conferencia episcopal. Y es que los extremos se tocan, y no es una mera frase hecha: tiene su lógica que ambos quieran dinamitar esta sociedad que impide que cuidemos los unos de los otros y, sobre todo, de los más vulnerables.
  • |
    Helé
    |
    Lun, 06/30/2014 - 15:07
    Señora, yo no soy madre ni pienso serlo y aún así soy un ser completo. Y cuido de mis padres y de mi pareja y amigos a los que, por cierto me encontré en la calle. Y no me hace falta parir para saber que la gente está jodida y que en este mundo faltan amor y cuidados. Pero sobre todo les faltan a los que ya están aquí. A lo mejor no son suaves ni nuevos, no huelen a nenuco ni salieron de nuestras entrañas. Incluso puede que seamos nosotros mismo los que necesitemos amor y cuidados. Y desde luego no va a ser usted quien me considere ciudadana, para su desgracia.
  • |
    mamadecoruña
    |
    Sáb, 01/18/2014 - 20:41
    Verdades como puños señora Del Olmo, gracias, y que a la vista de los comentarios parece que levantan ampollas.
  • |
    Belén Macías
    |
    Mié, 11/06/2013 - 13:11
    Hola, soy Belén Macías, la responsable del titular que ha provocado más de una “luxación de ceja”. Quería explicar que la intención es que fuera un titular provocativo que, con el permiso de la autora, invitara a leer la entrevista, donde encontramos la cita completa y donde se explica que “ser madre” hace referencia a lo que supone asumir el trabajo de cuidados, la interdependencia, etc. Evidentemente NO es un titular literal; no tendría ninguna cabida en un medio como DIAGONAL.La elección también responde a una falta de espacio en maqueta de la versión en papel. De hecho, prefería como posibles titulares las frases que aparecen en los sumarios destacados, pero no cabían. En todo caso, como la versión digital permite más posibilidades, hemos incluido la frase completa: “Ser madre debería ser casi una condición para la ciudadanía”. Gracias por los comentarios.
  • |
    Distancia
    |
    Vie, 11/01/2013 - 23:52
    Es increíble la mala baba que destilan algunos comentarios. Cuando no se está de acuerdo con alguien, no hay nada como descalificar a esa persona: pseudointelectual, burguesa, antifeminista... Lo que se plantea en la entrevista es discutible, faltaría más, pero creo que pone el dedo en algunas llagas, como el discurso de los expertos, el problema del cuidado o las paradojas que surgen cuando confrontamos feminismo y maternidad. 
  • |
    Madame Calvitie
    |
    Vie, 11/01/2013 - 18:52
    Anda, genial, que lista que es esta mujer! Que debemos acabar con el patriarcado y que sólo así vamos a estar bien! Mira, pues ya está, en lugar de hacer cosas para cambiar la vida de las personas en este mundo en el que vivimos -capitalista- proponemos un mundo de la <a href="http://youtu.be/rfVeLfFCIz0">piruleta</a> y tan felices. Y de mientras las mujeres que quieren tener hijos e hijas pero no tengan suficiente capital que no hagan gestos taaan revolucionarios como quedarse en casa, que vamos tú, es subversivo de ovarios, sobre todo porqué no tienes dinero ni, por ello, en esta sociedad, ningún poder: devienes totalmente dependiente de otras personas que sí tendrán que currar para pagarte el pan. Me parece egoista y sexista: y si los varones padres también quieren quedarse en casa qué? ellas sí porqué eso quiere decir que están subviertiendo el sistema, pero ellos no porqué son muy subversivas ellas pero bien tienen que comer, y en esta sociedad para comer se necesita de dinero. Me parece un discurso muy absurdo: estas mujeres que van a subvertir ahora el sistema siendo madres y cuidando de sus hijos e hijas serán las viejas pobres de debajo el puente del futuro. Y se atreve a criticar a Suecia, cuando es el país de Europa en el que hay más hijaos por mujer i más mujeres trabajando fuera de casa. Alguna cosa deben estar haciendo bien. En fin, que si esta señora quiere y puede encerrarse en casa para cuidar de sus hijos e hijas es, como dice Anonadada, porqué es una señora con pasta que se lo puede permitir. de estas que mantienen discursos súper guais pero ue sólo en los mundos de la piruleta se pueden imaginar. El resto de personas continuamos viviendo en el mundo real. y si tenemos hijos e hijas, necesitaremos de otras personas que les cuiden mientras vamos a trabajar y a realizarnos como personas en otros sentidos que no sean el de los afectos -porqué vamos, no sé ella, pero yo tendría otras necesidades-, pediremos políticas de conciliación, exigiremos a nuestra pareja o parejas o trios que se responsabilizen igual que nosotras de los críos que también han decidido llevar a este mundo y nos ganaremos el pan, el cobijo y la ropa: la nuestra y la de nuestros hijoas.&nbsp;
  • |
    Santi.
    |
    Vie, 11/01/2013 - 17:39
    Pues yo por más que busco no encuentro en ningún sitio el titular entrecomillado, lo que implica haber sido dicho textualmente, que dice que &ldquo;ser madre debería ser condición para la ciudadanía&rdquo; Lo más parecido que encuentro es que dice que &quot;ser madre debería ser casi una condición para la ciudadanía, lógicamente en sentido no biológico y no de género: ser madre como forma de asumir de verdad y a fondo la responsabilidad de que somos todos interdependientes y de que el mero hecho de estar aquí ya supone que nos han cuidado y que estamos en deuda.&quot; Es decir, que se borra un &quot;casi&quot; en el titular así por narices y se cita una frase en la que acto seguido de pronunciarla se afirma que no debe ser tomada en sentido literal sino que más bien me parece que es un modo metafórico, y a mi entender poco acertado, de retomar ideas en torno a la deuda, la vulnerabilidad, la fragilidad, los cuidados y la comunidad que recuerdan un poco a la tradición Esposito, Butler, Marina Garcés... Vamos, que se pretender hacer pasar algo metafórico por algo con sentido literal, Muy cutre... &nbsp; &nbsp;
  • |
    Anonadada
    |
    Vie, 11/01/2013 - 12:41
    Ejemplo de pseudointelectual, perdón filósofa, que sin haber revisado los numerosos textos feministas que existen al respecto, se viene arriba, las cuestiona, y escribe un libro. Su planteamiento, con terminología marxista, intenta ofrecer una visión aparentemente nueva, resultado: visión heteropatriarcal centrada en su ombligo, eso sí desde una perspectiva radical &iexcl;&iexcl;&iexcl;Mientras dirige el área cultural del Círculo de Bellas Artes!!! con lo que contactos con el régimen no le faltan, que vaya ahí a buscar su tribu. Mientras, otras sin hijos ni ganas de tenerlos, seguimos practicando la ética y la política de los cuidados, sin necesidad de tanto empirismo. Nuestras ganas de revolución no pasan por nuestro útero, y nos dimos cuenta hace tiempo de que el sistema no funciona. Esas que de verdad buscamos subvertir la realidad, no la nuestra sino la de todas, las madres, hijas o abuelas a las que ofrecemos nuestros cuidados en sentido amplio. Nosotras que somos las nadies, licenciadas, diplomadas y doctoras, pero que nuestra condición de precariado no nos permite escribir libros, ni tener hijos, entre otras cosas porque estamos en una lucha cotidiana, pero eso sí, sabemos escribir utilizando un lenguaje no sexista que no es su caso, señora Carolina. Un consejo: lea un poquito más a las feministas, le harán mucho bien.
  • |
    anónima
    |
    Vie, 11/01/2013 - 12:24
    &iexcl;Vaya con la elección del titular!
  • |
    Gloria
    |
    Vie, 11/01/2013 - 10:22
    En realidad, de esta entrevista no se saca mucho en claro. Que criar un hijo o cuidar de un dependiente en condiciones óptimas es prácticamente imposible en el marco del capitalismo cuando no se es parte de la clase privilegiada, es bastante obvio. Algunas nos hemos dado cuenta antes de ser -o sin haber sido- madres y padres. Esta perspectiva de clase ya la plantea el feminismo de los años 60 y 70, relegada en las décadas siguientes bajo el influjo de la ideología neoliberal. Por cierto, de la entrevista no se extrae en qué difiere la autora de esta corriente. Y cuando los organismos internacionales dicen que &quot;la igualdad de género&quot; puede aumentar el PIB, hay que entenderlo como lo que es, una tomadura de pelo. Esta apelación a la igualdad la hacen quienes ponen en práctica el recorte de derechos a mujeres y hombres. Es como cuando dicen que hay que trabajar por la paz mientras fabrican y venden armas. Me parece bien que se ponga la maternidad -en sentido amplio- en el centro del debate, pero tengamos cuidado en no caer en otra versión de la mística de la maternidad -en sentido estricto de responsabilidad exclusiva de las mujeres- que no haría sino reforzar las posturas conservadoras ya conocidas.
  • |
    Sin acritud
    |
    Jue, 10/31/2013 - 20:25
    Cuidado con los cuidados. Estoy de acuerdo con parte de lo expuesto en la entrevista, pero considero importante hacer un poco de abogado del diablo y señalar que el tema de los cuidados puede acabar sobrevalorado por determinadas corrientes feministas. Emplean el concepto cuidados para casi todo, desaparece o se minusvaloran términos del movimiento obrero como apoyo mutuo u otros. Lo mismo puede acabar sucediendo con la excesiva insistencia en la vulnerabilidad. Vulnerabilidad no es indefension aprendida. Por supuesto que el contexto social es importante, y vivimos en una sociedad con clases sociales, pero la autoexigencia&nbsp;y la responsabilidad individual son inesquivables. Cuidemos, sobre todo, de nuestros mayores y que no sean las abuelas y abuelos las que acaben cuidando de nuestros hijos. Creo que las personas de los países desarrollados que tienen descendencia están aún más obligadas moralmente a intentar la transformación de este sistema injusto, no solo ni principalmente por sus hijos, sino porque,como han señalado algunos autorEs europeos, sus hijos y los descendientes de estos tendrán un impacto ecológico en el planeta. Es hora de recordar que en esos países no debiera resultar ético tener más de dos hijxs. Procuremos que se satisfagan las necesidades básicas de todas las personas, perola renta básica no es una buena solución porque crea una sociedad dual&nbsp;<a href="http://tratarde.org/apuntes-sobre-el-trabajo-y-los-tiempos-del-ser-humano-intervencion-de-j-r-en-las-jornadas-sobre-ecologia-y-empleo-madrid-5-y-6-de-octubre-de-2013/">http://tratarde.org/apuntes-sobre-el-trabajo-y-los-tiempos-del-ser-humano-intervencion-de-j-r-en-las-jornadas-sobre-ecologia-y-empleo-madrid-5-y-6-de-octubre-de-2013/</a>, resulta mucho mejor una reducción y distribución de la jornada de trabajo, dentro y fuera de la casa.
  • |
    anónima
    |
    Jue, 10/31/2013 - 11:12
    No doy crédito a lo que leo :O