La policía imputa este delito a un activista madrileño de un centro social con orden de cierre
Cuando la desobediencia es participar en un centro social

Cerca de 200 personas se concentraron ayer en Móstoles para apoyar a un activista del centro social okupado La Casika. La policía le acusa de un delito de desobediencia por participar en las actividades del centro.

16/03/12 · 14:35
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Foto: Félix Povedano

Unos 200 mostoleños se concentraron ayer por la mañana en la puerta de los juzgados del municipio para apoyar al vecino Moisés Blanco, que se encontraba declarando en calidad de imputado por desobediencia a la autoridad debido a su participación en el centro social okupado La Casika, que en octubre había recibido una orden municipal de cese de actividades.

Según cuenta Blanco, al que se le pide una pena de 6 meses a un año, se presentaron en octubre varios policías en La Casika para entregar la resolución. Los agentes llegaron con la referencia de cuatro nombres de activistas del municipio, entre ellos, el del propio Moisés, que fue quien firmó el documento.

Los hechos que se le imputan a Blanco ocurrieron meses después, el 5 de diciembre, en el aniversario del centro social. Según la Policía, varios agentes se personaron en el lugar y fueron recibidos “de malas formas”. No obstante, pudieron ver que las actividades continuaban desarrollándose con normalidad, de forma que se violaba la resolución de Urbanismo, razón por la que se imputa a Moisés un delito de desobediencia. Sin embargo, Moisés asegura que él no se encontraba en La Casika en el momento en que supuestamente la Policía apareció; supuestamente, porque ninguno de los que sí estuvieron recuerda haber visto a policía alguno.

Ante estos hechos, la asamblea de La Casika convocó para ayer a las 10:30 una rueda de prensa junto a los juzgados para que los dos portavoces nombrados, Rebeca G y el propio Moisés Blanco, explicaran lo sucedido. Tras el acto, al que asistieron unas 200 personas, Moisés entró a declarar, mientras que el resto se concentró frente a los juzgados para mostrarle su apoyo. Durante la declaración, según pudo saber Diagonal, Moisés fue preguntado insistentemente por “los responsables” de La Casika, en un intento de encontrar algún tipo de cabecilla, a lo que él contestó haciendo referencia al carácter asambleario del centro. “He declarado lo que tenía que decir”, sentenció al salir del edificio, entre aplausos y con el puño levantado.
La rueda de prensa/concentración estuvo marcada por los continuos cánticos de apoyo a La Casika y en solidaridad con Moisés. Los asistentes, que cubrían sus rostros con caretas con la cara de Blanco, no se cansaron de gritar consignas como: “Moi, vecino, el pueblo está contigo”; “lo llaman democracia y no lo es” o “a- anti- anticapitalistas”.

Tras la rueda de prensa, y antes de la declaración en los juzgados, Moisés pudo hablar con las distintas personas que acercaban para mostrarle su apoyo. Así, se fueron formando pequeños corrillos en los que Blanco mostraba sus opiniones sobre distintos problemas políticos y sociales, muchos de ellos -como el paro o la falta de vivienda-, presentes en el municipio; así como sus impresiones sobre todo lo que está sucediendo en torno a él y el centro social en el que participa. “Todo esto es un montaje político, jurídico y policial; se me ha imputado por mi trayectoria política”, dijo.

En esa misma línea se expresan muchos de quienes le conocen, que afirman que “el Ayuntamiento quiere quitarse de en medio a la gente más activa en los movimientos sociales de la localidad”, entre los que se encuentra Moisés, con una deuda de más de 2.000 euros por pegar carteles, repartir panfletos o utilizar megafonía. Para sostener que todo este procedimiento es “un montaje”, Moisés y demás activistas cercanos argumentan que la resolución que les llegó en octubre, por la que se pide el cese de las actividades del centro, no cuenta con las garantías legales, pues se les han negado los plazos de alegaciones y directamente han tenido que ir al Contencioso-administrativo para anular las actuaciones y alegar causa de indefensión; es decir, para pedir que se suspenda la resolución de Urbanismo hasta que se realice el juicio. De esta manera, se evitaría la posibilidad de que se cerrase inmediatamente La Casika y que, cuando saliera el juicio, posiblemente años después, se fallara a favor de los activistas pero ya no hubiera nada que hacer.

Asimismo, Blanco denunció algunos de los problemas actuales de la localidad, como la “ausencia de democracia” o el intento del Consistorio de “destruir el casco viejo y La Casika, que se encuentra en esa misma zona”. En este sentido, explicó que a esa finalidad responde el plan urbanístico, aprobado por los grupos municipales del PP e IU -que no apoyó formalmente la movilización-. Otra de sus críticas fue dirigida al concejal de Urbanismo de Móstoles, Jesús Pato. Según relata Moisés, el edil, con quien mantuvo una conversación, le dijo que le deseaba “lo mejor”. Sin embargo, al preguntarle que si iba a acudir hoy a apoyarle, el político del PP respondió que no, lo que para Blanco supone una actitud manifiestamente “hipócrita”.

También con el objetivo de reivindicar la necesidad del centro social, la portavoz Rebeca G defendió que “La Casika tiene una oferta cultural que no ofrece ningún ayuntamiento, y menos el de Móstoles”. Aparte de los activistas de La Casika y de otros movimientos de Móstoles, como la Asamblea Popular del 15-M, en la que Moisés participa activamente, ha habido muchas otras organizaciones y particulares que han querido mostrar su adhesión a esta causa. Entre ellos destacan la diputada y senadora de IU en el Parlamento Ascensión de las Heras; el diputado de Amaiur Sabino Cuadra; el director de cine Javier Corcuera; el profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y activista social Carlos Taibo; la miembro de Red Roja y exdiputada de IU Ángeles Maestro; el sindicalista Josep Garganté; el párroco de Entrevías Javier Baeza; Izquierda Castellana, PCPE, PCE de Alcorcón; CNT de Villaverde o Iniciativa Comunista, entre otros muchos.

Moisés, que se mostró agradecido con todos estos apoyos, explica que, por el momento, no hay organizada ninguna otra acción para apoyar su causa y la de La Casika, aunque “la idea sí es dar una continuidad a la movilización”. La de ayer, que supuso en todo caso el pistoletazo de salida, finalizó con unas palabras de Blanco tras salir del edificio de los juzgados: “Estamos orgullosos de ser de izquierdas, antifascistas y trabajadores. Nosotros decimos la verdad; quienes mienten son los concejales”. Ovación de los asistentes y recogida.

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comentarios

1

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    anónima
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    17/03/2012 - 2:43am
    A la gente valiente y con ganas de cambiar el mundo a mejor la acozan todos esos acomodados en el poder, que lo unico que saben hacer es machacar al de abajo. Pero por suerte hay gente como Moises que no se rinde.
  • Foto: Félix Povedano
    Foto: Félix Povedano
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