ANÁLISIS // EL PARLAMENTO FRANCÉS HA APROBADO LA LEY DE LOS TRES AVISOS CONTRA LAS DESCARGAS EN INTERNET
Copyright y p2p, experimentos de control

Con la defensa de los derechos de autor y la
denuncia del intercambio de archivos en la red se
realiza un primer experimento de control de internet.

05/06/09 · 0:00
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Iván Solbes

Al final, el presidente francés
Sarkozy se ha salido
con la suya. Casi. El Parlamento
francés aprobó la
ley contra las descargas no autorizadas
de material con copyright, la ley
más dura de Europa en este momento.
La ley Hadopi se crea con el poder,
tras dos avisos (uno por email, el
otro por correo certificado), de suspender
la conexión internet a los “piratas”
sin necesidad de autorización
judicial. Además, la ley proporciona
a los proveedores de servicio de internet
una gran libertad de investigar
sospechas de descargas ilegales.

La victoria de Sarkozy, sin embargo,
puede resultar pírrica. Una ley
de esta trascendencia necesita respaldo
político, pero el Parlamento
apareció tímido y dividido: en abril
la cámara baja rechazó el proyecto
y aún ahora, a pesar de la presiones
del partido y del Elíseo, 44 diputados
afines al presidente francés no
votaron la ley. Por ello, Jérémie
Zimmermann, director de Quadrature
du Net opina que la ley tiene
escasa legitimidad política. Por su
parte, el economista Jacques Attali
considera la ley “inaplicable”.

En Europa, las líneas de batalla
por el control de internet también
están articuladas. Inglaterra apoya
la rigidez francesa, e incluso concede
más libertad a las empresas. La
Italia corporativo-populista de Berlusconi
encuentra “muy interesante”
cualquier solución de control.
Por otro lado, el Parlamento Europeo
ha subrayado, en su reciente reglamento
de telecomunicaciones,
que la conexión a internet es fundamental
para garantizar el derecho
de expresión, y que su suspensión
precisa autorización judicial.

En la ley francesa, hay que destacar
el desnivel entre la levedad del
supuesto crimen y la inusual lasitud
de las medidas que se toman
para combatirlo. El Deep Packet
Inspection (DPI), que la ley autoriza,
analiza los datos enviados por
una gran cantidad de usuarios simplemente
porque se sospecha que
se haya realizado una descarga ilegal.
Es como si se autorizara al dueño
de una tienda donde se sospecha
de un robo a entrar secretamente
en todas las casas del barrio
para averiguar si existe mercancía
robada.

Lejos de internet, tal medida chocaría
contra las garantías constitucionales
básicas. En la red, por otro
lado, se están intentando promover
medidas extraordinarias como instrumentos
normales de la aplicación
de una ley. Un fabricante de
armas no es legalmente responsable
si una de sus pistolas es usada
en un asesinato. Por el contrario,
en este momento en Europa se están
celebrando procesos a autores
de programas p2p, aún si ellos nunca
han descargado nada.

En muchos casos estos poderes
extraordinarios de control se otorgan
directamente a empresas. Por
ejemplo, la enmienda europea
Harbour permite a las empresas la
discriminación de contenidos, limitando
el acceso de usuarios a
ciertos servicios. Por ejemplo, se podría
impedir a un celular la conexión
a Skype.

El p2p, como vanguardia

El control del p2p es sólo la vanguardia
de un enfrentamiento más amplio,
que decidirá quien controlará
los datos que pasan por internet. Los
proveedores de contenidos están
consiguiendo cada día más derechos,
y la dureza de las medidas
legales que sus lobby están impulsando
contra el p2p sugiere que no
cederán ninguno, sin una lucha feroz.
Los datos personales que entregamos
al entrar en una página
web están parcialmente protegidos
por ley, pero los datos sobre
nuestro comportamiento online
pertenecen al sitio web. Éste los puede
utilizar como quiere. Otra de las
novedades que hemos conocido recientemente
es el anuncio de una técnica
para reconocer quién visita una
tienda web sin comprar nada. Y así
poder enviarle, en tiempo real, un
email para que reconsidere su decisión
de no comprar.

Los gobiernos también se interesan
en el flujo de opiniones en
internet, y no sólo gobiernos “canallas”
como China o Irán. En Italia, el
gobierno Prodi (centro-izquierda)
presentó un proyecto de ley exigiendo
la adscripción al colegio de periodistas
de quien publique un blog.

El copyright y el p2p son simplemente
un primer experimento de
control de la red, un intento que se
puede apoyar en la retórica de la
protección de los artistas. A la vez
sirve para abrir la puerta a un control
más completo.

Pero es posible también invertir
los términos del problema y utilizar
el copyright no como un medio para
fortalecer el control industrial, sino
como un medio para cuestionar la
relación que se pretende establecer
entre internet e industria. El copyright
moderno, creado en el siglo
XVIII, tiene poco que ver con la defensa
de los artistas y mucho con la
defensa de la industria. Este debate
podría ser la ocasión de cambiar la
ley de propiedad intelectual, declarando
el copyright un derecho natural,
no enajenable, de los artistas.
Aunque no resolvería el problema
del control del material protegido,
por lo menos, lo llevaría a su ámbito
natural: la defensa de los derechos
de los artistas, y no de las empresas.


LA INDUSTRIA NO FUE LA PRIMERA EN LLEGAR

Como mucha tecnología
desarrollada durante la
Guerra Fría, internet tiene
orígenes militares. En los
años ‘60, en los EE UU,
el Pentágono quería un
sistema de comunicación
que funcionará pese a la
destrucción de cualquiera
de sus partes. El resultado
fue ARPANET, el primer
núcleo de internet. El
Pentágono, al final, no
utilizó la red que, hasta
los años ‘90, fue usada
sobre todo en las universidades
para enviar email
e intercambiar ficheros
en programas como FTP.
A finales de los años ‘80
aparecieron los primeros
programa de consulta,
Archie y Gopher, y en
1994 Marc Anderson,
estudiante de la Universidad
de Illinois, creó
Mosaic, el primer navegador
moderno, antecesor
de Netscape y Firefox. La
industria fue lenta en
comprender el potencial
de internet: hasta 1998
Windows no tenía conexión
de red. Sólo tras el
éxito de Yahoo, la industria
se dio cuenta de que
la red podría generar gran
cantidad de beneficios.

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