Expansión del modelo que sanciona al cliente
Europa ata en corto el trabajo sexual

Colectivos de trabajadoras sexuales denuncian la degradación de las condiciones de trabajo.

, Redacción
09/11/14 · 8:08
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Trabajadoras del sexo se manifiestan en Madrid en contra de la ordenanza municipal que incluye la sanción a los clientes. / Adolfo Luján

inforelacionada

De nuevo hablamos de la mujer como víctima, pero a la vez se la considera criminal”, apunta Ma­men Briz, del colectivo Hetaira. La Ley de Seguridad Ciudadana, cuya aprobación definitiva está prevista para finales de noviembre, prevé exportar a todo el Estado español la sanción a los clientes de trabajadoras del sexo, una medida ya puesta en práctica en municipios como Sevilla y Barcelona, y que se ha planteado desde el Gobierno madrileño con la ordenanza de convivencia que, a día de hoy, sigue en el cajón de los anteproyectos.

La sanción a los clientes, conocida también como ‘modelo sueco’, es una medida defendida como herramienta para luchar contra la trata, pero, según señala Mamen Briz, “en un primer momento ha servido para la expulsión de personas en situación irregular, posibles clientes de estas mujeres”.

Hacia la clandestinidad

Desde Hetaira advierten de que la sanción al cliente va a derivar en que el trabajo sexual pase a ejercerse en la clandestinidad, con el empeoramiento de las condiciones de trabajo y seguridad que ello conllevaría para las mujeres, y señalan el aumento en las redadas en establecimientos donde se ejerce el trabajo sexual en los últimos años, una práctica que, según afirma Briz, “no está sirviendo para detectar trata, sino también para expulsar ciudadanos en situación irregular”.

La apuesta española por el castigo al cliente y el aumento de la presión sobre las trabajadoras sexuales no es única. Reciente­mente, Irlanda del Norte ha aprobado una ley por la que adopta también el modelo sueco, en vigor ya en Noruega y Suecia. Reino Unido ya empezó el año pasado a debatir sobre la adopción de esta fórmula y en Francia el Senado paralizó, en junio de este año, el cambio de la ley para incluir sancionar los clientes de las trabajadoras sexuales argumentando que la medida conllevaría la degradación de las condiciones de trabajo de estas mujeres y no sería eficaz en la lucha contra la trata de personas.
 

Hay presión por parte de un lobby de mujeres potente de tipo abolicionista, y hay unas europarlamentarias que están muy a su disposición”, explica Briz sobre la oleada de revisiones legislativas en relación a la prostitución en Europa que han considerado la opción sueca. “No se ponen en práctica políticas para luchar contra la trata y la única estupenda que se les ocurre es la de la penalización del cliente”, apostilla.

“La situación de las trabajadoras del sexo está empeorando en toda Europa”, puntualiza Dennis van Wanrooij, de Tampep International Foundation, una plataforma europea que trabaja para la prevención del VIH y la salud entre las trabajadoras. Dennis participó, junto a representantes de organizaciones de nueve países de la UE, en un encuentro en Madrid, en el marco del Proyecto Indoors, sub­vencionado por el programa Daf­nne III de la Comisión Europea, que tuvo como broche final un acto público en el que representantes de distintas organizaciones explicaban la situación de las trabajadoras sexuales en sus respectivos países.

Cinco marcos jurídicos

Dennis explica que en la UE existen cinco modelos jurídicos en torno al trabajo sexual. Mientras países como Lituania, Malta o Croacia aplican un régimen prohibicionista en el que “se criminaliza todo”, el modelo de Austria se ha centrado en la regulación, tolerando y organizando “de alguna forma”. El modelo de legalización reconoce el trabajo sexual, aunque le imponen ciertos límites. El modelo abolicionista, en el que encajaría con matices el modelo español, prohíbe el proxenetismo y la organización, aunque permite el trabajo autónomo fuera del sistema. “Pero es el modelo neoabolicionista el que constituye una mayor amenaza”, señala Van Wanrooij en referencia al modelo sueco, en el que se opta por criminalizar a los clientes.

Licia Brussa, de la organización Tampep International Foundation, detalla la situación de estas mujeres en Holanda, donde el trabajo sexual se legalizó en el año 2000: “En los primeros años estuvo bien porque hubo encuentros entre todos los agentes: trabajadoras, propietarios de locales, Hacienda. Hubo una mesa de diálogo. Después llegaron los problemas en torno al tema de las migrantes”. Brussa afirma que hubo presiones desde la Unión Europea para que se bloqueara el ejercicio de la prostitución a personas que llegaban desde otros países. Holanda prohibió a las personas migrantes el ejercicio de la prostitución, por lo que quedaron excluidas de cualquier forma de protección.

Verónica Munk, de la organización Ragazza, explica que en Alemania, donde el trabajo sexual se legalizó en 2002, en los años recientes “las condiciones han empeorado y los derechos de las trabajadoras del sexo son más débiles o han desaparecido casi por completo”. Con la ley de prostitución de 2002, se abolía la criminalización de la prostitución y las trabajadoras del sexo tuvieron, por fin, derecho a prestaciones sociales. Sin embargo, la legalización a nivel nacional se ve limitada por las normas de cada una de las seis regiones, con políticas muchas veces contradictorias en materia de impuestos o de zonas en las que está prohibido el ejercicio del trabajo sexual. Munk explica que, aunque la ley fue un primer paso positivo, el problema es que “no se ha seguido desarrollando y no se ha llegado a una homogeneización en todo el territorio”. Ahora, Alemania está debatiendo una nueva ley de prostitución cuya redacción está prevista durante 2015 y que podría entrar en vigor en 2016. Entre algunos de los cambios que se barajan para la nueva norma están el registro obligatorio de las trabajadoras, la penalización de los clientes, controles médicos obligatorios o que la policía pueda entrar a los establecimientos cuando quiera. “El último registro que se hizo en un establecimiento donde se ejercía el trabajo sexual fue en 1939, con el régimen nazi”, dice Munk, quien señala lo paradójico de que la ley se llame de Protección de las Prostitutas.“El último registro fue en 1939, con el régimen nazi”, explica Munk ante el cambio de ley en Alemania

Desde la despenalización, en 1974, Austria ha adoptado el modelo de regulación. Maria Hörtner, de la asociación de apoyo a mujeres migrantes Lefö, explica que todo el sistema en Austria está basado en el control y, aunque las trabajadoras están obligadas al pago de impuestos, no tienen a cambio ningún tipo de derecho laboral. Las trabajadoras del sexo austríacas están obligadas a registrarse en la policía, mientras que en cualquier otra profesión los trabajadores se registran en la Cámara de Comercio. “Ahí se ve el interés del Estado y esto hace que la prostitución se relacione con el crimen, ya sea como delincuente o como víctima”, señala Hörtner. Las trabajadoras sexuales también están obligadas a un control sanitario, lo que ha provocado el aumento de la demanda por parte de los clientes a practicar sexo sin preservativo. “Y claro, ellos no están obligados a acreditar su estado de salud”, apunta. Hörtner explica que también hay una criminalización de la prostitución callejera, y en Viena, por ejemplo, sólo se puede ejercer el trabajo sexual lejos de las zonas residenciales, lo que expulsa a las trabajadoras a los polígonos industriales o zonas en general con poca comunciación e iluminación.

Organizaciones de apoyo a trabajadoras sexuales de toda Europa se están organizando para crear estrategias con las que enfrentarse a los problemas que actualmente afrontan en sus respectivos países y reivindicar ante el Parlamento Europeo que el trabajo sexual esté reconocido como trabajo, con acceso a derechos laborales, más aún ahora, cuando diversos países, siguiendo las recomendaciones de Bruselas, han incluido las actividades de las trabajadoras sexuales en el cálculo del PIB. “No puede ser que las prostitutas cuenten para rebajar la deuda externa, pero no para tener derechos laborales”, señalan desde Hetaira.
 

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comentarios

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    18/04/2015 - 6:13pm
    Como mujer bienpensante de clase baja rural, opino que ustedes, <strong>las defensoras ultraliberales de la dominación masculina, constituyen un motivo de vergüenza para el colectivo de las mujeres</strong>. Está claro que no reparan en los esfuerzos de todas aquellas que reivindicaron sus derechos desde la calle, la escuela, las barricadas, y no desde el jergón ni la Sección Femenina. Creo que tienen muy pocos valores humanos, o al menos lo parece. No me apenan ustedes como prostitutas, no se equivoquen, simplemente, me molesta su actividad, como a ustedes el abolicionismo, y estoy en todo mi derecho de sentirme así, pues su libertad se enfrenta a la mía, porque la pisotea. <strong>No considero que haya que victimizar a las mujeres que, pudiendo&nbsp;romper las cadenas de la tradición patriarcal, deciden empecinarse en reafirmarla</strong>. Efectivamente, hay sutiles diferencias entre la prostitución forzada y la prostitución &quot;voluntaria&quot;, que ustedes defienden. No son muy sabias, por muchos estudios que algunas presuman de haber realizado, pues de lo contrario se habrían fijado en que <strong>la independencia y autonomía que las mujeres han logrado desde los últimos siglos está basada en la rotura del intercambio de sexo por sustento material.</strong> Las amas de casa y las prostitutas han ido dejando paso a las ingenieras, las dependientas, las médicas y las jardineras. Sabeis perfectamente que por desgracia, la mayoría de prostitutas en Europa y España son inmigrantes que proceden de países donde carecen de derechos, viven miserablemente y encima son engañadas por redes, y sobre las que quedan aquí, más que voluntariamente, ejercen &quot;circunstancialmente&quot; este oficio, por desgracia y con todo mi pesar. Algunas de estas, que no todas, desarrollan lo que yo llamo un complejo de indígena bastante importante. Pero bueno, respecto de las más radicales, nadie les obliga a desestimar su postura liberal y abrazar el republicanismo, así que para mí, no hay compadecimiento ante tanta chulería. Es como el yonki de heroína que sigue empeñado cual adolescente en que su submundo es especial y no hay quien lo convenza de que el márgen&nbsp;no es guay, y encima a los adultos nos molesta. <strong>Mujeres bienpensantes, sintámonos orgullosas y fuertes en nuestra lucha por la abolición del esclavismo y la dominación.</strong> Todas las que quieran siempre podrán cambiar de opinión y unirse a la causa más lógica y justa.&nbsp;
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    María Garrido
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    14/11/2014 - 3:50pm
    Señora Cañadas, no sé con certeza cuáles son sus propias convicciones sociales, pero sí me parece una aberración pretender defender los derechos de ninguna mujer haciéndola callar. Es imposible tratar este tema con el fanatismo religioso con que lo conducen toda una serie de mujeres de clase media biempensante que se dicen ser feministas. Es evidente que no les interesa mejorar las condiciones de nadie; sólo imponer su visión del mundo.
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    Montse Neira
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    12/11/2014 - 8:41pm
    He aquí una mujer &quot; en trata y coaccionada para ejercer la prostitución&quot; 25 años, trabajando por cuenta ajena y los demás independiente, y ahora en proceso de migrar haciendo plazas por los burdeles de Europa. Espero que la Sra, Suárez se retracte ya que somos millones de mujeres las que trabajamos en prostitución por que así lo hemos decidido, hemos sacado a nuestras familias adelante, nos hemos cultivado, hemos progresado, y cada vez más estamos saliendo de nuestro ostracismo hablando alto y claro ah!! y no somo solo las que tenemos estudio, sino también las de las calles, migrantes, defenderemos hasta la saciedad, nuestro derecho a ser trabajadoras sexuales y nuestros DERECHOS FUNDAMENTALES mientras denunciamos los delitos...
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    12/11/2014 - 6:01pm
    &iquest;Las organizaciones pro derechos de lxs prostitutxs están pagadas por proxenetas, sra. Isabel Cañadas? Esperamos que pueda demostrarlo. Aprosex está pensada, creada y formada por profesionales del sexo de pago.&nbsp; Prostitutas, mujeres, hombres y transexuales&nbsp;que trabajan en la prostitución de manera libre, independiente y voluntaria.&nbsp; Así que, sra. Cañadas, ponga sobre la mesa esas pruebas que pueden refrendar sus afirmaciones. Por su propio bien y en beneficio de todo el conjunto de la sociedad. Saludos Equipo de APROSEX &nbsp;
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    12/11/2014 - 12:47pm
    <span style="color: rgb(85, 85, 85); font-size: 16px; line-height: 24px; background-color: rgb(254, 254, 254);">Desearíamos que la autora Isabel Cañadas retirase los comentarios que acusan a Hetaira de &quot;organización ficticia pagada por proxenetas&quot; o en su caso nos veremos obligadas a cursar denuncia ante Delitos Telemáticos de la Guardia Civil&nbsp;</span><span style="color: rgb(85, 85, 85); font-size: 16px; line-height: 24px; background-color: rgb(254, 254, 254);">por esta acusación absolutamente injustificada. Gracias. Colectivo Hetaira.</span> &nbsp;
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    11/11/2014 - 6:23pm
    Soy Trabajadora Sexual, y leer los comentarios que me anteceden me da una profunda indignación, ya que no solo demuestran una profunda ignorancia en la materia, sino que además nos niegan como sujetas de derecho, es decir, como personas con la capacidad de decidir por nosotras mismas, qué nos conviene, qué queremos, cómo utilizar nuestro cuerpo, y qué forma de ganarnos la vida elegir!!!... Nuestros cuerpos nos pertenecen, no son del Estado, ni de las Religiones, ni de las Iglesias, ni de los Proxenetas, ni de la Policía, ni de las Abolicionistas!!!... Que de &quot;abolicionistas&quot; ya tienen muy poco!!!... Son PROHIBICIONISTAS ENCUBIERTAS!!!... Mentirosas, difamadoras, maliciosas, y profundamente IGNORANTES!!!... No necesitamos&quot;salvadoras&quot;, necesitamos RESPETO Y DERECHOS!!!... BASTA DE CRIMINALIZAR A LAS TRABAJADORAS DEL SEXO Y SUS CLIENTES!!!...
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    Martina Delaterra
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    11/11/2014 - 6:14pm
    Que persigan y aplasten la corrupción y se planteen nuestra regulación, que nos traten como trabajadoras sexuales que somos y no nos tengan en el limbo, ignoradas, que nos escuchen.
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    m.
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    11/11/2014 - 6:01pm
    <em>Ya véis, a algunos les paga &quot;Chávez&quot; y a otras &quot;los proxenetas&quot;. Aunque pudiera ser, ya puestos a pagar que a las autoras de los últimos comentarios les pague &iquest;alguna secta putófoba? Da igual lo que digan las implicadas, da lo mismo, si no me cuadra en mi teoría feminista ilustrada me invento otra realidad más acorde con mi pensamiento y punto. Ah!, bueno, y ya puestas pues insulto a diestro y siniestro. Por un feminismo en donde quepan todas las mujeres (todos los derechos, todos los días), también las putas o trabajadoras del sexo o como deseen autonombrarse. &nbsp;</em>
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    Mari Ángeles Suárez
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    11/11/2014 - 11:19am
    Como siempre la falta de empatía y el descaro del patriarcado hace que se tergiversen las ideas para hacer ver lo que no es como lo que a ese sector le interesa(!) En primer lugar, el vocablo &quot;trabajadora sexual&quot; (por no decir: mujeres en trata y tráfico coaccionadas para ser usadas sexualmente) y, en segundo lugar &quot;atar corto al &quot;cliente&quot;&quot; (por no decir violador-prostituidor) Está claro quiénes están detrás de esta infamia...
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    Isabel Cañadas
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    09/11/2014 - 8:58pm
    Creía que este periódico era de convicciones sociales, pero veo que el <strong>&quot;Lobby&quot;</strong>, de los <strong>proxenetas</strong> ha entrado de lleno. <strong>No existen trabajadores del sexo</strong>, existen personas esclavizadas que generan un beneficio a los proxenetas y a los clientes, parte fundamental en este sistema esclavista. Estos artículos lo que pretenden es <strong>legalizar el proxenetismo </strong>y hacer a los estados cómplices de esta aberración que es el uso de las personas como si fueran objetos, en definitiva el máximo exponente del neoliberalismo. <strong>Ni los niños, ni las niñas, ni los hombres jóvenes y tampoco las mujeres desean ser utilizados como objetos</strong>. Estas organizaciones ficticias&nbsp;están pagadas por los proxenetas, las personas prostituidas están privadas de todos sus derechos y no pueden expresarse.