MEMORIA HISTÓRICA: CONNIVENCIA DE EXTREMA DERECHA Y SERVICIOS SECRETOS
Las cloacas de la Transición y la estrategia de la tensión

Los servicios secretos
tardofranquistas se
sirvieron de grupos de
extrema derecha para
potenciar el “miedo a la
involución” y así poder
dirigir este proceso político
aparentemente tranquilo.

30/09/10 · 14:13
Edición impresa
JPG - 92.2 KB
ABOGADOS DE ATOCHA. Asesinados por un comando de ultraderecha a su entierro acudieron más de 100 000 personas. Foto: Archivo del Partido Comunista.

En las cloacas de la historia de la
Transición se produjo la “estrategia
de la tensión”. Así se denominó al
conjunto de atentados y crímenes
selectivos, organizados y/o alentados
desde instituciones oficiales y
ejecutados por ultraderechistas,
que se desarrollaron desde el tardofranquismo
hasta el 23-F y que
intentaron condicionar este proceso
de transición pactada.

Mas allá de la disparidad de siglas
ultraderechistas que actuaron, lo que
ya parece fuera de dudas es la implicación
en algunos casos y el consentimiento
en otros de las fuerzas de
seguridad del Estado. En palabras
de un antiguo militar que formó parte
de estos grupos, “eso sólo son siglas,
nombres que van saliendo y que
se van utilizando conforme se necesita.
La tutela de los atentados la tenían
agentes del servicio secreto
Servicio Central de Documentación
(SECED), con dinero y manos libres
para actuar al margen de la ley”. De
hecho, los primeros GAL fueron formados
por los servicios secretos españoles
y numerosos militantes del
terrorismo ultraderechista.

Un ideólogo italiano

Considerado por la policía italiana
como el ideólogo de la “estrategia de
la tensión” que desarrolló la Operación
Gladio (vinculada a la OTAN),
Stefano Delle Chiaie escapó a España.
En su ‘exilio’ fue protegido por
Franco y posteriormente por los políticos
que dirigieron la Transición.
Durante este período, se convirtió
en una pieza clave de las actividades
clandestinas del terrorismo de la extrema
derecha, además de coordinar
la colaboración de otros conocidos
ultraderechistas italianos. La mayoría
de esta diáspora ultraderechista
italiana no sólo gozó de la protección
franquista, sino que estuvo a sueldo
de los servicios secretos españoles.

Fueron utilizados como mercenarios
para atentar contra diferentes objetivos
de la izquierda. Carlo Cicuttinni,
mano derecha de Chiaie, implicado
por los servicios secretos italianos en
la matanza de los abogados de Atocha,
confesó tras ser detenido que
había trabajado para la Policía española
realizando operaciones en Francia,
como integrante del grupo Antiterrorismo
ETA (ATE), tanto de vigilancia
y observación de izquierdistas
españoles como de integrantes de
ETA y que había perpetrado atentados
contra estos últimos.

El propio Ernesto Mila, fundador
del Partido Español Nacional
Socialista (PENS), relacionado con
el SECED y, presuntamente, implicado
en diversos atentados fascistas
en esa época, afirmaba en una
entrevista: “La Transición estaba
cerca y algunos servicios de seguridad
del Estado juzgaban que era
preciso generar la sensación de que
existía una amenaza de extrema
derecha. Aumentar esta sensación
de amenaza generaba sorpresa
y temor en la opinión pública. El
motor real del cambio, a partir de
mediados de 1976, fue el miedo a
‘la involución’. Y para ello era preciso
acrecentar la sensación de
‘amenaza fascista’”.

En este sentido se expresa el profesor
Mariano Soler: “Tras la muerte
del general Franco, el régimen se
reformó y sus miembros más aventajados
organizaron la demolición
controlada de las viejas estructuras
del aparato franquista, mientras se
esforzaban en controlar la calle con
la represión, con los atentados involucionistas
y con la acción intimidatoria
de grupos parapoliciales de
extrema derecha. Esta violencia sirvió,
en la práctica, como contrapeso
a políticos de la derecha posfranquista
(UCD, AP) para sus fines
electorales y para dirigir el proceso
de transición, mientras se desmontaba
elobsoleto aparato de Estado
franquista y se consensuaban las
nuevas reglas del juego”.

Crímenes
impunes

Desde el inicio de la Transición,
las acciones de terrorismo ultraderechista
se incrementaron
exponencialmente, con numerosos
enfrentamientos callejeros
producidos por los ataques de
las escuadras fascistas, asesinatos
de militantes de izquierdas
(unos 40 en tan sólo seis
años, como el de los abogados
laboralistas de Atocha o el de
Yolanda González, joven militante
del PST), así como atentados
contra sedes de organizaciones
de izquierda, publicaciones o
centros vecinales. La mayoría de
ellos todavía sigue impune, sin
esclarecer su verdadera autoría
y la posible implicación de las
fuerzas de seguridad del Estado.

Tags relacionados: Conflicto vasco Lucha armada
Imprimir Imprimir
Versión PDF PDF
Enviar por e-mail Enviar
Corregir
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

ABOGADOS DE ATOCHA. Asesinados por un comando de ultraderecha a su entierro acudieron más de 100 000 personas. Foto: Archivo del Partido Comunista.
ABOGADOS DE ATOCHA. Asesinados por un comando de ultraderecha a su entierro acudieron más de 100 000 personas. Foto: Archivo del Partido Comunista.
separador