PARQUE NATURAL DE OYAMBRE : UN MEDIO NATURAL EN VÍAS DE DESTRUCCIÓN
Los responsables de la degradación de Oyambre

Los grupos ecologistas muestran su descontento ante el abandono en que se encuentra el Parque Natural, y su preocupación por las consecuencias de la aplicación del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) en dicho parque.

04/06/08 · 23:59
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Texto de Emilio Carrera
 
DETALLE DEL PARQUE.
Zona de Argolla y playa del Merón, en
donde hace un año se iniciaron las
últimas obras denunciadas / ARCA

En los últimos tiempos el alcalde
de San Vicente de la
Barquera no ha dejado de
cultivar un victimismo sistemático
ante el atraso en la tramitación
del PORN de Oyambre. Pero,
¿quién dejó pasar 15 años sin hacer
nada, incumpliendo el mandato de la
Ley 4/1988 por la que se declara a
Oyambre como Parque Natural? ¿Y
quién, con una burda artimaña legal,
pretendió aprobar un PORN encubierto
y unas normas subsidiarias
que el Tribunal Superior de Justicia y
el Tribunal Supremo anularon rotundamente?
Estamos hablando de un
parque que, por no tener, no ha tenido
ni Patronato, ni director-conservador,
ni Centro de Información, ni personal
científico, ni plan alguno de corrección
de los impactos ambientales,
ni Área de Influencia Socioeconómica
para compensar a vecinos y
afectados. ¿Y quién dejó durante esos
15 años en este completo desamparo
a Oyambre? Pues justamente el PP y
sus alcaldes en San Vicente, los cuales,
tuvieron en la Consejería de Medio
Ambiente y el Gobierno de Cantabria
las máximas responsabilidades
sobre la gestión del Parque.

Pero más grave aún es pretender
tener la autoridad -y tener el poder
no la presupone necesariamente- sin
hacerse varias preguntas sobre su
propia trayectoria. ¿Quiénes han sido
los responsables de haber destrozado
Merón, el campo de dunas, la
margen derecha de la bocana de la
ría hasta el Tostadero y el puente de
La Maza? Estamos hablando de los
mismos que se han empeñado en
acabar con una de las imágenes más
valiosas y singulares de San Vicente
mediante agresiones irreversibles al
paisaje y a los valores ambientales
del barrio de La Barquera. En esta
zona, el hacinamiento urbanístico,
los aprovechamientos intensivos del
suelo, la desaparición de la línea natural
de las cumbres, sus insumergibles
efectos-pantalla y las promociones
inmobiliarias clónicas son todo
un ejemplo de urbanismo insostenible
que, además, se quiere extender
sin freno hacia Boria-Santillán. ¿Y
quién ha inspirado y gestionado el
campo de golf y la macro urbanización
de Santa Marina en La Revilla?
¿Y quiénes tienen en su contra una
sentencia de demolición del pabellón
de deportes, por rellenos ilegales de
marisma y destrucción de zonas húmedas?
¿Y quiénes no se preocuparon
lo más mínimo de mitigar o neutralizar
los graves impactos que finalmente
se produjeron en la marisma
de Rubín con el enlace de la
Autovía del Cantábrico?

Pero no es el Ayuntamiento, desde
luego, el único responsable de esta
situación. La Consejería de Desarrollo
Rural, Ganadería, Pesca y Biodiversidad,
en los últimos cinco años
que lleva al frente de la gestión del
Parque, no ha sido más que un cómplice
de los múltiples impactos y el
abandono en que éste se encuentra.
Por ejemplo, el parque sigue sin incorporar
una financiación extraordinaria
o que el Patronato como órgano
de participación ha sido despreciado
y, por tanto, no ha podido realizar
los informes preceptivos que por
ley le corresponden sobre los nuevos
planes e iniciativas que puedan desarrollarse.
De hecho, la Consejería
no ha contestado a las alegaciones
presentadas al PORN, tacañeando al
máximo las dotaciones o los programas
de corrección de impactos y restauración
ambiental.

Nuevos puentes

No nos olvidamos, por otra parte, de
la Consejería de Obras Públicas, que
ha emprendido la construcción de
nuevos puentes sobre las rías de La
Rabia y Zapedo, obras que no cumplen
el mandato de la Ley de Carreteras
sobre la obligada declaración
de tramo de especial protección ecológica
a los ejes viarios que discurran
por el interior de los espacios
protegidos. Ni tampoco podemos olvidar
a la Demarcación de Costas,
que ha ido retrasando la necesaria y
urgente delimitación de la franja marítimo-
terrestre. Esta misma institución
ha emprendido un proceso de
recuperación de la titularidad pública
de los campos de dunas de Oyambre.

Los grupos ecologistas estamos
de acuerdo, pero lo consideramos insuficiente
y limitado, dejando fuera
el núcleo central de la antigua torre
de ballenas y su entorno. Y al no
afectar a la marisma y desembocadura
de Los Llaos, se ha ido privatizando
por los usos un espacio que
no ha hecho más que recibir un impacto
tras otro.

Y, finalmente, tanta preocupación
y tantas prisas con el PORN,
¿tendrá que ver con esos proyectos
al acecho, de aumentar la superficie
edificable y las arbitrarias recalificaciones
que se pretenden realizar
en prácticamente todos los núcleos
de población que se encuentran
en el interior del Parque? En
su conjunto, lo que plantean es un
crecimiento especulativo, con el
falso señuelo del aumento de los
precios de las tierras como chocolate
del loro para los pequeños propietarios,
de cara a favorecer los
grandísimos negocios de los intermediarios
y promotores inmobiliarios.
Esta oferta desmesurada comporta
un modelo insostenible que
va a matar la gallina de los huevos
de oro de un turismo cada más exigente.

Además, los principales estafados
serán los propios vecinos
de San Vicente de la Barquera, en
una película interminable cuyos
protagonistas son los ilusionistas
de las viviendas sociales, los polígonos
industriales o los centros de
biología marina que, como fuegos
artificiales, utilizan para distraer a
incautos y compañeros de viaje.

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