Opinión
De pequeños partidos

En las pasadas elecciones
municipales uno se ha podido
hacer una idea de cómo
está el panorama político.
Más allá de que uno diga: “A mí
la política no me interesa”; algo absurdo
porque política es casi todo,
aunque es lógico que reneguemos
de un término que han ido convirtiendo
en puramente despectivo
aquellos que han ejercido y ejercen
la política como profesión.
Es curiosa la fauna que deambula
por los llamados grandes partidos.
Por cierto, son grandes porque tienen

29/11/07 · 0:00
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En las pasadas elecciones
municipales uno se ha podido
hacer una idea de cómo
está el panorama político.
Más allá de que uno diga: “A mí
la política no me interesa”; algo absurdo
porque política es casi todo,
aunque es lógico que reneguemos
de un término que han ido convirtiendo
en puramente despectivo
aquellos que han ejercido y ejercen
la política como profesión.
Es curiosa la fauna que deambula
por los llamados grandes partidos.
Por cierto, son grandes porque tienen
muchos afiliados, mucho poder,
muchas ideas, grandes amistades,
grandes chanchullos, grandes problemas...

Sucede lo mismo con lo de
las comunidades históricas. ¿Qué se
quiere decir? Que los demás no tienen
historia, que sus antepasados no
son tan importantes, que pararon la
máquina del tiempo cuando quisieron
y decidieron. Su historia vale, pero
la tuya... no te ofendas, pero es
una verdadera porquería. Interesante
este asunto para otro día...
Pero a vueltas con los grandes partidos...
la masa, el populacho o la plebe
poco a poco se va cansando, a
simple vista quizá no lo parece, pero
si miramos las listas de los partidos
que han alcanzado representación, o
no, en los últimos comicios veremos
cómo han proliferado los pequeños
partidos, tal y como son llamados.
Aquellos que representan a cuatro,
con nombres asamblearios, asociativos,
vecinales y reivindicativos.

Y es que la plebe se va rebelando
y, aunque quieran llegar al bipartidismo,
tan típico de otros países, no
les va a resultar tan barato. Muchas
gentes que ni tan siquiera creen en el
sistema se presentan en las urnas para
demostrar que no son cuatro y que
además tienen ideas. Curiosamente
muy contrarias a las del poder imperante,
que, no nos olvidemos, recae
en manos de quienes muchas veces
ni están en listas ni conocemos sus
nombres, aunque sí los de sus multinacionales...
Da igual que estos colectivos populares
obtengan representación o
no. Acaso la decisión de la señora del
3º B es menos importante porque haya
votado al fulano del 2º C, que no
sólo es un hombre íntegro, sino que
tiene buenas ideas y además le cae
bien. Mientras tanto, la inmensa caterva
vota unas siglas, se esconda
quien se esconda tras ellas...

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