ANTIMILITARISMO // CAMPAÑAS MILITARES DE CAPTACIÓN
Fuerzas Armadas: “empleo, diversión y aventura”

La precariedad laboral y
la regularización de ‘sin
papeles’ llevan a jóvenes
a alistarse en el Ejército.

14/02/08 · 0:00


Un autobús de las Fuerzas Armadas
(FF AA) españolas visitó por
unos días Santander el pasado mes
de diciembre para informar a la juventud
cántabra de las bondades
de la carrera militar, especialmente
en la Armada. Atrás quedaron argumentos
basados en la patria, la
hombría o la invasión de un país
extranjero. Actualmente los motivos
que se argumentan son de tipo
laboral y humanitario. DIAGONAL
CANTABRIA (DC) entró al autobús
para conseguir información de
primera mano.

Cuando el PP anunció precipitadamente
en 1996 la suspensión de
la mili –que no su supresión– forzado
por presiones sociales y políticas,
sabía que se enfrentaba a dos
retos a resolver: el presupuestario
–“solucionado” con los continuos
incrementos del gasto militar por
los gobiernos del PP y del PSOE– y
el de personal. Éste se ha convertido
en el principal inconveniente,
pues no cuentan con suficientes
militares voluntarios para cubrir
las plazas vacantes.
Se apuntan pocos jóvenes y son
pocos quienes renuevan su contrato,
de manera que no escatiman
medios para conseguirlos:

- Millonarias campañas publicitarias
en los medios masivos de comunicación
que presentan al Ejército
como una nueva ONG dedicada
a cuidar niños y defender los derechos
humanos. Hasta las guerras
son ahora “humanitarias”.

- Reducciones drásticas de los
requisitos físicos, psíquicos y de
estudios para acceder a las FF AA.
Polémica fue la reducción de 90 a
70 del cociente intelectual exigido,
considerado como deficiencia
mental leve (cuando en la mili con
menos de 85 se prohibían los servicios
de armas).

- Ventajas laborales para acceder
posteriormente al mercado laboral
civil.

- Campañas específicas por sectores:
inmigrantes, toxicómanos,
mujeres, parados.

- Presencia militar en recintos infantiles
y juveniles, educativos, deportivos,
fiestas populares, jornadas
de puertas abiertas... Incluso
en la nueva asignatura de Educación
para la Ciudadanía se introducirán
contenidos militaristas. También
en colegios e institutos ha aumentado
la presencia militar. De
hecho, de los cuatro militares que
componían el equipo del autobús
militar, dos de ellos se encontraban
dando charlas en un instituto cuando
fuimos a visitarles.

Durante el tiempo que DC estuvo
en el autobús militar, apenas
entró gente a informarse, pero
comprobamos cómo explicaban
las ventajas de la Marina a una joven
sudamericana con términos
como (son palabras textuales):
“empleo, diversión y aventura”.
Sobre la posibilidad de entrar en
combate, de matar o morir, o de
las denuncias de la población civil
sobre el aumento de la corrupción,
los abusos y la proliferación de la
prostitución junto a los campamentos
de las “fuerzas de paz” no
se dijo una palabra.
La precariedad laboral, unida a
las facilidades profesionales y la regularización
de las personas ‘sin
papeles’ que ofrecen las FF AA, es
la principal motivación para el alistamiento
de los sectores sociales
más desfavorecidos, forzados a luchar
por una patria que les condena
a la marginación.

Contra la militarización de los centros de enseñanza
_ Hace unos años se lanzó en
Cantabria la Campaña contra
la Militarización de los
Centros de Enseñanza
impulsada por antimilitaristas,
sindicatos de enseñanza,
colectivos de estudiantes
y asociaciones de
padres y madres de alumnos,
denunciando el entonces
incipiente intrusismo
del Ejército en colegios e
institutos con, por ejemplo,
'bautismos de aire' para
escolares en aviones militares.
Aquella campaña consiguió
una mayor conciencia
ciudadana y, por ejemplo,
las FF AA ya no están presentes
en Juvecant regalando
juguetes con símbolos
militares y pintando de
camuflaje a niñas y niños,
como hacían años atrás.
Pero aumentan las charlas y
exhibiciones de soldados,
guardias civiles y fuerzas
antidisturbios, familiarizando
al alumnado con las
armas. Una peculiar forma
de fomentar la Educación
para la Paz que pone en
entredicho la sinceridad de
las denuncias institucionales
de la existencia de niños
soldado en el mundo.

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