ENTREVISTA: PATXI IBARRONDO, EX DIRECTOR DE 'LA REALIDAD'
Contra la impunidad y la ley del silencio



29/11/07 · 0:00
Edición impresa



Ibarrondo entiende el periodismo
como un arma de guerra contra la
injusticia y los desmanes de los poderosos.
Desde que iniciara su carrera
en la Hoja del Lunes y El Diario
Montañés hasta su aventura en La
Realidad y hoy en día a través de su
blog (www.elantidoto.org), no ha cesado
de disparar su afilada pluma
contra las corruptelas de los gobernantes,
especialmente de aquellos
que, como si de un cortijo particular
se tratase, llevan décadas instalados
en las poltronas de esta tierra.
DIAGONAL: ¿Por qué Sáiz te ha perseguido
hasta conseguir el embargo
de tu pensión, a pesar de que ya había
conseguido cerrar La Realidad?
PATXI IBARRONDO: Había que acabar
para siempre con el aguijón crítico
de La Realidad y neutralizar cualquier
insistencia de continuar esa labor
molesta por parte de su director
con el digital Otra Realidad. El objetivo
es aplastar, como aviso a navegantes
de que no se toleran insolencias
periodísticas en este feudo. Hay además
un plus de venganza cavernaria.

Merced al periodismo llevado a cabo
por nuestra publicación, se abortaron
algunos macroproyectos urbanísticos
y otras maniobras orquestadas en la
oscuridad de los despachos. Hasta
nuestra salida a los quioscos estaban
acostumbrados a una impunidad total,
basada en una ley del silencio que
ha vuelto a tener vigencia. Uno de los
ejemplos más espectaculares de cortocircuito
informativo a las intenciones
especulativas fue el ‘caso Comillas’,
que desbordó la inquina del entonces
todopoderoso Sáiz y de su jefe
de filas, Gonzalo Piñeiro, hacia mi
persona. Otro ejemplo espectacular
fue el ‘caso Ogarrio’, Oyambre y así
sucesivamente...

D.: ¿Qué ocurrió en el caso Comillas?

P.I.: Desde el advenimiento de la democracia
formal, los personajes de la
tramoya son los mismos y pactan entre
sí, no por programa político sino
para seguir administrando. La clave
para que no haya distinción entre izquierda
y derecha es que todo el arco
parlamentario está de acuerdo en
mangonear en los caudales de Caja
Cantabria. De esta entidad pública
han emanado gruesos escándalos financieros,
malversaciones y nepotismos
que se han taponado apresuradamente
y con suma eficacia. El
ejemplo del ‘caso Comillas’ es ilustrativo.
Presidente de la entidad: Carlos
Sáiz, en representación del PP.

Alcalde de Comillas: Pablo García
Suárez, el triple tránsfuga y promotor
inmobiliario repescado para las
listas del PP por el secretario general
Sáiz. Asunto: el conjunto monumental
de la antigua Universidad Pontificia
y su finca de 60.000 metros cuadrados
en privilegiado acantilado sobre
el mar Cantábrico. Caja Cantabria
compró esa propiedad a los jesuitas
pagando 1.500 millones de pesetas.
Llave de la recalificación
urbanística de ese macrosolar, en manos
del alcalde y su mayoría absoluta.
Reuniones clandestinas entre
Sáiz y García Suárez desveladas
puntualmente por La Realidad. Escándalo.

Consecuencias: se aborta
la operación. Querellas interminables
de Sáiz y Suárez contra La Realidad
y su director. Sin duda alguna,
fue por la insistencia informativa
en El País, Cambio16 y La Realidad
por lo que tras el fiasco se ha podido
retomar el proyecto original de hacer
de ese lugar una universidad del
idioma castellano.

D.: ¿Por qué tu abogado abandonó
el caso en los momentos previos al
juicio que dirimía vuestro recurso
ante el Supremo?

P.I.: Se podría hablar de mano negra,
conjura o cúmulo de casualidades
nefastas. Sólo puedo decir que
no es normal en la abogacía que un
letrado defensor abandone a un
cliente sin decir nada y que ello propicie
una sentencia condenatoria del
Tribunal Supremo por “incomparecencia”
de los recurrentes.

D.: ¿Cuántos casos tienes pendientes?

P.I.: Existe otra condena, obra de un
juez sustituto, de 15.000 euros pendiente
de ejecución, también por el
derecho al honor, con protagonista
esta vez de Francisco Rodríguez
Argüeso, diputado portavoz del Grupo
Popular en el parlamento autonómico
y presidente de la Obra Social
y Cultural de Caja Cantabria.

D.: La Ley de Enjuiciamiento Civil,
que permitió el cierre de La Realidad,
fue reformada poco tiempo después.
¿Crees que la legislación actual
protege suficientemente la libertad
de expresión?

P.I.: Mientras subsista la abstracta y
neofranquista entelequia del honor,
a la que se acogen como autómatas
todos los crápulas, la libertad de expresión
en este país seguirá amenazada.
Algo tan interpretable dependerá
siempre del sentido del humor
de cualquier juez de primera instancia
de provincias. En esa situación,
tan sólo los grandes medios pueden
afrontar la cuantía de las indemnizaciones.
Los pequeños a morir o a ser
la voz de su amo.

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