TORRELAVEGA // JUAN CARLOS GUTIÉRREZ, PORTAVOZ DE LA INMOBILIARIA
Un barrio abandonado por las instituciones

La Inmobiliaria es un céntrico barrio de
Torrelavega con más de 9.000 habitantes.
Juan Carlos Gutiérrez, como representante
de la asociación de vecinos Río Indiana y de
la Unión Vecinal de Torrelavega, viene denunciando
desde hace años el abandono
institucional y los problemas sociales y de
infraestructuras que sufre este barrio.

10/04/08 · 0:00
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JUAN CARLOS GUTIÉRREZ / Grupo Ameba

DIAGONAL: ¿
Cuál es el contexto
y los problemas de La Inmobiliaria
actualmente?

JUAN CARLOS GUTIÉRREZ: A
pesar de ser el barrio más céntrico
de la ciudad, hemos estado abandonados,
sobre todo en el sentido
político. Y no es sólo cosa de ahora.
De hecho, cuando ha habido
una inversión por pequeña que
sea, ha sido siempre con mucha
pelea y reivindicación. Nosotros
estamos condicionados porque somos
una ciudad dormitorio, además,
somos gente mayor.

D.: ¿Cuáles son vuestras principales
reivindicaciones?

J.G.: Una de nuestras más importantes
necesidades es poder disponer
de zonas verdes. Sin embargo,
las políticas del Ayuntamiento
van en sentido contrario.
Nosotros pensamos que el barrio
ya está muy masificado de
edificios y gente. El vecino no necesita
más construcción. En este
contexto, el Ayuntamiento proyecta
346 viviendas para la zona
del pabellón de la Habana Vieja y
Monte. Es la única zona verde que
le queda al barrio. Y luego está el
famoso plan M3. Desde la asociación
pretendemos que en ese solar
se construya una zona deportiva
y una ampliación del parvulario
del colegio José Mª Pereda. Y
por último, en La Carmencita el
Gobierno municipal pretende llevar
a cabo el proyecto de una estación
intermodal para autobuses
y trenes. Cuando aquí se construyó
una estación de autobuses que
no ha servido más que para meter
una pequeña parte de los vehículos,
800 millones de pesetas tiradas
a la basura. Desde la AA VV
nos negamos a todas aquellas propuestas
que supongan más ladrillo
y menos zonas verdes.

D: Una de vuestras propuestas es
la creación de una policía de barrio,
¿existen problemas de seguridad
en la zona?

J.G.: Nosotros entendemos una
policía diferente, policía de cercanías,
que habla con la gente, etc.
Lo de la policía es un proyecto prometido
hace seis años por el ex alcalde
Marcano. En aquella época
se adquirieron unos locales que
costaron 160 millones de pesetas
y los tienen vacío. En cuanto a la
seguridad no existe realmente un
problema, es más bien una cuestión
de rapidez. Puede haber una
pelea o un follón en un bar que cierra
tarde o que tiene la música alta.
No hay problemas graves. Lo
que sí hay es miedo, por ello planteamos
lo de la policía de barrio.
Hay gente, sobre todo mayor, que
teme lo desconocido y en cuanto
ven las aceras o las plazas llenas
de inmigrantes creen que existe
un problema, pero no es así. No
hay conflicto social, simplemente
existe una percepción distorsionada
de la realidad. Aunque más allá
de este tipo de medidas lo que necesitamos
es un plan de acción social.

D: ¿Cuáles son las medidas del
Plan Urban para el barrio?

J.G.: Estamos hablando de 20 millones
de euros, de los cuales, según
el Ayuntamiento, 12 millones
tendrían que salir de las entidades
privadas. Es decir, personas o empresas
que vienen a construir y hacer
agujeros para meter coches.
Al barrio nos quieren traer más
edificaciones. Nos están engañando
porque el dinero del Plan
Urban no se puede utilizar para
esas cosas.

D: ¿Crees que los vecinos o los ciudadanos
importan de verdad a los
políticos?

J.G.: Un día se sentaron unos políticos
y siguen los mismos. No están
por el bien público, les importa
un bledo. Últimamente no tienen
ni ideas. No te reconocen como
ciudadano ni como persona
que puede aportar cosas. Sin embargo,
se sientan a esperar que tú
les lleves todo hecho, después decidirán
lo que les dé la gana.

D: ¿Cuáles son las acciones o movilizaciones
que tenéis previstas?

J.G.: Actualmente hemos parado
un poco. Aunque tenemos claro
que tarde o temprano tendremos
que movilizar a la gente entre semana,
habrá que paralizar obras y
venir al Ayuntamiento.

D: ¿Es posible en esta ciudad una
mayor democracia y participación
de los vecinos en la toma de decisiones?

J.G.: Hace años se vislumbraba
que el movimiento vecinal podría
convertirse en algo agregado al
Ayuntamiento, pero la tan prometida
participación ciudadana se ha
quedado en nada. Nosotros no tenemos
la pretensión de estar delante
de los políticos, lo único que
proponemos es poder participar
como ciudadanos en las decisiones
políticas que incumben a
nuestro barrio. La realidad es que
las instituciones no quieren saber
nada del movimiento vecinal, les
gustaría que no existiéramos. Como
movimiento vecinal somos
fuertes pero escasos. La participación
en las AA VV es mínima, aunque
la influencia social existe.
Pero no te encuentras con los vecinos
en la sede, es en la calle, en
los bares donde te paran. Y las
personas que encabezamos el movimiento
ya somos mayores y no
lo podemos abarcar todo. Necesitamos
gente joven.

La inmigración en el barrio
_ La Inmobiliaria fue
construida en los años
'50 y sirvió de acogida
a trabajadores llegados
de distintos puntos del
Estado que buscaban
empleo en la entonces
pujante industria de
Torrelavega. Según
Juan Carlos, «en aquella
época tenían que
vivir hasta tres o cuatro
familias en la misma
vivienda con derecho a
cocina, es decir, sucedía
exactamente lo
mismo que ahora criticamos
y vemos mal en
la inmigración». Todo
ello convierte a La
Inmobiliaria en un antídoto
de memoria viva
contra cualquier atisbo
de xenofobia o racismo.
Sobre todo si conocemos
que en los últimos
años el barrio ha recibido
una nueva oleada
migratoria, con la llegada
de más de un millar
de personas procedentes
de otros países. Por
ello, la asociación está
promoviendo desde
hace tiempo la creación
de una mesa donde
participen todos los
entes sociales de la ciudad
para que hagan
propuestas de cara a
establecer un plan de
integración para los
inmigrantes. Recientemente
la concejal de
Servicios Sociales, Lidia
Ruiz Salmón, anunciaba
públicamente un
plan de integración propio,
destinando 85.000
euros para crear una
mesa de trabajo, de lo
que el representante de
la asociación y los vecinos
no tienen más
conocimiento que lo
que ha sido publicado
en la prensa.

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