Movimientos
Interrogando la "crisis" desde miradas feministas
17
Sep
2013
21:46
Economía y feminismo(s): nos vemos pronto
Por Vidas precarias

Dentro de un par de semanas nos iremos unas cuantas a Carmona, al IV congreso de economía feminista que se hace en el estado español. El primero fue allá por 2005 en Bilbo, cuando el área de economía feminista que formaba (y forma) parte de las jornadas de economía crítica se nos quedó pequeña. ¿Seremos unas cuantas o unas muchas? Parece que vamos más bien camino del “desborde”. ¡Ojalá! Vale que no es cuestión de números, pero ser más que un puñadillo da alegría y parece prometer un algo.

Y es que eso de “economía feminista” va cogiendo resonancia, en el mundo académico y, más allá, en el mundo amplio de la política. Esto no puede ser ajeno al momento de crisis civilizatoria que vivimos. Esa crisis ya denunciada desde tantos ángulos cuando, a nivel de indicadores mercantilistas, todo parecía ir más o menos bien. Desde el feminismo, hablábamos de crisis de los cuidados como el compendio de tensiones y dificultades para recrear día a día el bien-estar (dado el amplio abanico de cosas que el bien-estar requiere y que van mucho más allá del dinero), que conllevaba una re-estratificación sexual y étnica del trabajo. Hablábamos de precariedad en la vida como esa inseguridad en el acceso a recursos desesarios para vivir vidas que merecieran la pena. No cuestionábamos la ruptura con las vidas estáticas, que era algo más bien a celebrar, sino la incertidumbre no elegida, el vivir en el alambre por la falta de derechos.

La economía feminista coge fuerza en el momento de crisis civilizatoria probablemente porque nos ayuda a hacernos preguntas que tienden a permanecer cerradas. Coge fuerza al igual que la cogen otras perspectivas críticas como el ecologismo social o el decrecimiento. Por eso, porque coge fuerza, puede que este sea un momento clave para preguntarnos qué economía feminista queremos o, más aún, qué es eso de la economía feminista. Cada quien tendrá una respuesta, van aquí solo unas pinceladas para esbozar la que algunas de nosotras andamos barruntando.

Queremos una economía feminista que vaya más allá de la queja de “y las mujeres, peor”. Que señale con fuerza el carácter heteropatriarcal de esta Cosa escandalosa que habitamos sin dejar de denunciar al capitalismo (no solo al neoliberalismo). Que no refuerce el binario de “las mujeres esto, los hombres aquello”, sino que visibilice el carácter binarista heteronormativo de las estructuras socioeconómicas. Que al hablar de poner la vida en el centro no escinda la vida humana de la no humana. Que bucee en sí misma y reconozca cuándo está imponiendo una mirada etnocéntrica, cuándo hace una teoría (o una praxis) que implícitamente entiende como universal, pero solo da cuenta de entornos urbanos del Norte global. Que se mezcle, sin dejarse subsumir, con otras miradas ecologistas, decrecentistas, descolonizadoras... y con otras corrientes de pensamiento económico heterodoxo.

Que se atreva a levantar la pregunta no solo de cómo nos organizamos (cómo las políticas públicas, cómo el sistema tributario, cómo los permisos por nacimiento y adopción...), sino también del qué: todo eso para lograr qué bien-estar, qué vida. Que ponga en el centro el debate sobre cuál es la vida que merece la pena ser vivida y cómo construimos una responsabilidad colectiva y común para hacerla posible. Que entienda que los mercados capitalistas son un conjunto de estructuras e instituciones que permiten jerarquizar las vidas y convertir unas pocas en las más (o las únicas) dignas de ser rescatadas.

Una economía feminista que sea muy poco económica, toda vez que la idea misma de “economía” nace vinculada al capitalismo. Que sea muy poco económica si eso significa que es más una corriente de pensamiento académico que una apuesta política para pensar el mundo; si tenemos que acudir a la universidad a buscar qué dice. Una economía feminista que sea ante todo feminismo; un feminismo que, de forma activa y muy crítica, observa, denuncia e incide sobre el sistema socioeconómico.

En Carmona estos debates (junto con otros muchos) estarán encima de la mesa, de forma implícita o explícita. Lo que allí suceda llegará a ser por todo lo hecho ya desde tantos ámbitos distintos (y por todo el currazo de la gente de organización, con muy especial mención al comité local). Y al mismo tiempo será un espacio para palpar lo posible futuro.

amaia

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Vidas precarias

Hoy, en medio de una de las tantas tormentas de la lluvia ácida del capital, mezclamos voces, deseos y miradas feministas para interrogar la realidad desde otros lugares que no sean el sujeto obrero-blanco-heterosexual-urbano que hace tiempo dejó de representarnos. Aquí nos encontramos amaia orozco, Haizea M. Alvarez, Martu Langstrumpf, Sara LF y Silvia L. Gil, partiendo de nuestros cotidianos para conversar entre nosotras y con otras en las fugas y resistencias que visibilizan conflictos y generan otras formas de vida.