Movimientos
Interrogando la "crisis" desde miradas feministas
29
Mar
2013
06:52
Acá-allá: la salud no se vende, se cuida y se defiende
Por Vidas precarias

Si América Latina ha sido siempre referente de diversos tipos de luchas y sueños, aún más cercanos se vuelven algunos de sus lemas en los últimos años. Las caceroladas, el “no debemos, no pagamos” y, en general, las protestas contra la injerencia en políticas y decisiones por parte de multinacionales, FMIs, BMs y demás acrónimos envenenados. Este post se centra en la lucha por el derecho a la salud pública y parte del interés y las ganas de preguntarse por los posibles vínculos entre luchas, los puentes de unión, las formas de aprender, de escuchar sobre lo que pasa allá-acá en un contexto tan conectado y en el que en ocasiones nos falta tiempo para profundizar en lo conseguido al otro lado del charco. Desde luego, no hace falta inventar la rueda, y periódicos como Diagonal (¡felicidades por el octavo aniversario!) son y han sido ejemplo de puente entre diferentes lugares y ventana abierta a los interesantes procesos políticos vividos en Latinoamérica, pero creo que siempre puede ser enriquecedor re-pensar las conexiones existentes y las posibles*.

Hace escasas dos semanas se llamaba a la movilización para defender la Europa de las personas y no de los mercados. No puedo dejar de pensar que esa europa, ese madrid, ese cualquier lugar tiene y tendrá mucho que aprender de América Latina. Nada nuevo, vaya, sin pretensiones de “descubrir la orilla azul de la bacinica”, sólo compartir una certeza que se hace carne al conversar con activistas salvadoreñas sobre (entre otras muchas e interesantes luchas) las marchas blancas. Ellas nos cuentan una historia de esas del “sí se puede” que seguro contiene claves importantes para responder al ataque directo contra la sanidad pública que se recibe de forma especial en los últimos tiempos en el estado español.

A principios de los 2000, ARENA –en el poder desde 1989 hasta 2009- alentado por fuertes intereses de multinacionales y en confluencia con las conocidas políticas neoliberales que asolaron toda América Latina, comenzó un proceso de privatización del sistema de salud público. Las protestas, que comenzaron con unos pocos cientos de trabajadorxs del Hospital del Seguro Social de Zacamil, terminaron agrupando a muy diferentes sectores de la sociedad, que confluyeron en las llamadas marchas blancas.  Gentes muy diversas se sentaron a conversar y pelear por una causa común, las huelgas de profesionales médicos duraron meses, hubo respuestas de apoyo económico a lxs huelguistas, colaboraciones de transportistas que trasladaron de forma gratuita a la gente para que pudiera atender las marchas durante las que se paralizó el país tomando las carreteras… Confluencia y acción política que no estuvo exenta de represión por parte del estado pero cuya fuerza consiguió resistir hasta frenar el plan privatizador del gobierno. Las marchas se repitieron en el tiempo, perdiendo y ganando fuelle en distintos momentos, pero lograron parar los pies a las embestidas neoliberales que se presentan a sí mismas como “inevitables”. En los últimos años, nuevas fuerzas se unieron para exigir, y conseguir, ya de mano del FMLN, una ley de medicamentos, en vista de que el ataque no sólo viene desde las instituciones, sino que es intrínseco a la industria farmacéutica.

Estos mismos ataques se reciben ahora de forma más intensa que nunca en el estado español, ¿es posible la misma respuesta en las calles? ¿Cómo lograr que las mareas blancas, ya multitudinarias, no se puedan ignorar? ¿Cómo introducir en las agendas la visibilización del negocio de las farmacéuticas, ese gigante que parece invencible pero al que se han dado ya fuertes reveses desde países como El Salvador y Brasil?

Sin querer idealizar el estado actual del sistema público de salud salvadoreño (ni del español) sí parece que esta experiencia (mejor explicada/resumida aquí) es una muestra más de que sí se puede (pero no quieren), de que sí podemos. La sanidad pública actual no es el ideal de atención al cuerpo, a la salud o a la enfermedad, y aún tiene mucho que avanzar, incorporar y replantear (como se veía la semana pasada en este post sobre atención ginecológica) pero sí considero que en el estado español –y, en concreto, en la Comunidad de Madrid- hemos contado con un muy buen sistema de salud público –casi-casi universal- dentro del tipo de medicina que reconoce. A mejorar, desde luego, a ampliar, sí; pero con un nivel de universalidad y calidad que nada tiene que envidiar (y sí que enseñar) a otros rincones del mundo donde la privatización de la salud es un hecho (¿quién quiere a estas alturas tomar EEUU como referente?), y que además cuenta con profesionales admirables que han salido a las calles para defenderlo. ¿Cómo coordinar/combinar la democratización de la medicina, la mayor horizontalidad de saberes, con la clara defensa del modelo público? Ese modelo que se está perdiendo (que están aniquilando) estaba basado en la solidaridad y el cuidado común, en la asunción por parte de todxs del derecho a la atención médica de todxs. Juntxs si podemos. Para ideas, sugerencias y ánimos, las fuerzas pueden venir de lo que precariamente se llama sur global.

FOTO del post “Repudio a la privatización de la Salud"; Walter Alexander Claros Ramos

* Un buen (aunque pequeño) ejemplo de estos nexos fue el último encuentro de economía feminista en Madrid, donde pudimos conectar con algunas compañeras de la Red de Mesoamericanas en Resistencia por una vida digna y de la Mesa Nacional de presupuestos sensibles al género en Bolivia, que nos contaron sus diversas experiencias de construcción de pensamiento y acciones político-económicas desde y con las bases las primeras y desde las bases a las instituciones las segundas.

Sara LF

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Vidas precarias

Hoy, en medio de una de las tantas tormentas de la lluvia ácida del capital, mezclamos voces, deseos y miradas feministas para interrogar la realidad desde otros lugares que no sean el sujeto obrero-blanco-heterosexual-urbano que hace tiempo dejó de representarnos. Aquí nos encontramos amaia orozco, Haizea M. Alvarez, Martu Langstrumpf, Sara LF y Silvia L. Gil, partiendo de nuestros cotidianos para conversar entre nosotras y con otras en las fugas y resistencias que visibilizan conflictos y generan otras formas de vida.

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