Saberes
...y así se las hemos contado
08
Dic
2015
12:51
Un debate moderado
Por J. Garín

Con previa, comentaristas y hasta con imágenes de la llegada de los equipos al campo comenzaba el debate sobre las elecciones generales del 20D que el grupo Atresmedia había bautizado como "definitivo" porque "del siglo" les debió de parecer que era ya mucho decir. Participaban los candidatos a la presidencia del gobierno de PSOE, Podemos y Ciudadanos y la número dos del Partido Popular.

A la ausencia por motivos de "tener que hacer muchas cosas" y haber "debatido mucho a lo largo de mi vida" del presidente Mariano Rajoy se sumaban las involuntarias de los candidatos por Unidad Popular, UPyD, PNV o Coalición Canaria.

A pesar de haber reclamado su presencia a la Junta Electoral Central, finalmente quedaban fuera del debate tras el aviso de ésta al grupo Atresmedia para que les incluya en posteriores espacios a modo de compensación.  

Tiempos y ausencias

Una de las novedades del debate moderado por Ana Pastor y Vicente Vallés fue la denominada "Sala del Tiempo" desde la cual un grupo de periodistas, cinco años de carrera para esto, iban a contar cuánto tiempo intervenía cada candidato.

En solidaridad con ellos hemos procedido a hacer lo propio con los temas que se trataron. Ahí va:

Corrupción y regeneración democrática: 23 minutos
Catalunya y el modelo de Estado: 18 minutos
Salarios y calidad del empleo: 14 minutos y 14 segundos
Respuesta contra el ISIS: 10 minutos
Recortes que pide Bruselas: 9 minutos y 59 segundos
Pactos electorales: 7 minutos y 17 segundos
Educación: 6 minutos y 34 segundos
Impuestos: 6 minutos y 31 segundos
Violencia machista: 3 minutos y 40 segundos
Pensiones: 2 minutos y 46 segundos

Por debajo de la violencia machista sólo quedan las pensiones, cuyo bloque coincide con el primer recuento de tiempos y la pausa para la publicidad de mitad del debate.

Ante la petición de propuestas por parte de los moderadores, los candidatos respondíeron aportando en general muy poca concreción.

La vicepresidenta del Gobierno hablaba de seguridad del Estado de Derecho para las mujeres y daba un consejo a las víctimas especialmente inadecuado desde su posición de Gobierno. No hubo repreguntas pidiendo medidas más concretas y lamentablemente el tema quedó ahí.

El principal problema para un 77,5% de los españoles, según el barómetro del CIS de noviembre, es el paro. El tema se tocó en el tercer bloque por tiempo del debate, aunque ni mucho menos ocupó su totalidad.

Quedaron fuera aspectos clave como las prestaciones y las propuestas al respecto de los diferentes candidatos. En un país con cerca de tres millones de parados de larga duración y con un 40% del total de parados que ya no cobran ninguna prestación parece un olvido importante.

Por lo general dio la impresión de que el tema de la desigualdad, en el que Podemos ha marcado la diferencia en los últimos debates, estuvo muy por debajo de cuestiones como el pacto antiterrorista o el derecho a decidir en Catalunya. Teóricamente son éstas las cuestiones que más podrían perjudicar a Iglesias por situarle fuera de la normalidad que pretenden representar los otros partidos.

En primer lugar en tiempo queda la corrupción, otro de los temas que más preocupa a los españoles según el CIS, con un 40,1% al que podríamos sumarle el 20,4% que menciona "los políticos en general". En principio, un terreno mucho más peligroso para PP y PSOE pero que, como demostró la vicepresidenta, puede hacer daño a otros con un "¿y Monedero qué?", a pesar de que la comparación con "Luis, sé fuerte" no se sostenga  ni con arbotantes.

La palabra "desahucio" solamente se mencionó una vez y fue en boca del candidato de Podemos durante su minuto final. Tampoco se habló de bancos de alimentos ni de SICAV ni rentas mínimas y apenas hubo alguna mención a la sanidad o la emigración.

Y, relacionada con ella, un tema que debería ocupar mucho más espacio en las informaciones sobre las próximas elecciones generales que tampoco se abordó y contó con una única mención de lo más peculiar.

El voto rogado para los casi dos millones de residentes en el extranjero que aprobaron PP y PSOE de la mano, que hará que el 20D sólo un 6% de ellos pueda votar, aparecía de la mano de un Pedro Sánchez que ahora dice que si vuelven a gobernar lo piensan derogar.

Moderadores casi moderados

Los moderadores, contra todo pronóstico teniendo en cuenta la presencia de Ana Pastor, dejaron a los candidatos debatir y que se rebatiesen entre ellos. A pesar de que intuíamos que la comprobación de hechos en directo iba a ser parte del formato, algo parecido a esto ocurrió solamente una vez.

No fue cuando Albert Rivera puso como ejemplo de lucha contra el ISIS a la Segunda Guerra Mundial asegurando que "los aliados derrotamos al fascismo y los aliados debemos derrotar al terrorismo internacional". Olvidaba el candidato de Ciudadanos que España estaba más cerca del fascismo y que si alguien luchó contra él fueron los republicanos exiliados, pero ya sabemos que a él no le gusta nada remover el pasado.

En el momento en el que hablando de corrupción Pedro Sánchez aseguraba que Podemos llevaba condenados en sus listas, los moderadores tampoco tuvieron a bien matizar que la condena tiene que ver con participar en movilizaciones y no con corruptelas. También se perdió la oportunidad de preguntar por el voto de los emigrantes ante el repentino cambio de opinión del PSOE comentado antes.

Que la vicepresidenta dijese que de las 700.000 personas que han abandonado el país esta legislatura, 620.000 eran "españoles que no han nacido en España" no despertó la curiosidad de los presentadores como tampoco lo hizo el aumento del poder adquisitivo de los pensionistas durante el gobierno de Rajoy.

En la tertulia posterior al debate en Antena 3, Vicente Vallés aparecía entre aplausos. Tras una primera impresión se apresuraba a hablar de algo que quería aclarar. Se refería, ahora sí, al único momento en el que los moderadores, más allá de repreguntar, ponían en duda algo dicho por un candidato.

Durante el bloque dedicado a Catalunya y el modelo de Estado, Pablo Iglesias se hacía un lío bastante serio y ponía como ejemplo de una comunidad que decidió ser parte de España a Andalucía. Suponemos que se refería a que en referéndum se decidieron algunas cuestiones relativas a su relación con el Estado.

Así lo debieron de ver los otros dos candidatos y la vicepresidenta del Gobierno, que no le atacaron hasta que, cinco minutos después de la pifia, Vicente Vallés le preguntaba al respecto despertando ahora sí los comentarios jocosos de los demás. Ante el ataque al unísono, Pablo Iglesias pedía calma para explicarse y el moderador respondía que estaba muy tranquilo porque no se jugaba nada aquí. Vista la urgencia por aclararlo a posteriori entendemos que, como mínimo, un poquito de credibilidad sí que estaba arriesgando.

En aquel momento parecía una buena idea

Ayer fue un mal día para hacer encuestas en las redacciones de casi todos los periódicos de tirada nacional. La mayor presencia en redes sociales de los simpatizantes de Podemos y la sensación bastante generalizada en éstas de que Pablo Iglesias salió vencedor del debate fueron una mala combinación para ellos y seguramente para la próxima se pensarán mucho el volver a hacerlas.

Mientras tanto, suponemos que la respuesta será que los porcentajes del 49%, 47% y 44% que dan a  Iglesias como ganador en las encuestas de ABC, El País y El Mundo respectivamente, no serán nada representativos por estar mediatizados por la presencia de Podemos en las redes. Y tendrán razón, probablemente. Y el kiosko de hoy para contrarrestarlo por si acaso.

ABC y El País utilizan el efectivo método Rajoy y dejan el debate fuera de sus portadas:

En sus ediciones web la cosa sería demasiado evidente y el debate sí que tiene algo de presencia. ABC incluye un par de piezas en portada, aunque no como noticias principales. Una sobre Rivera hablando de alternativas si el PP no forma gobierno y la otra un resumen en frases del debate electoral. La encuesta ha desaparecido y el diario no se pronuncia respecto a su ganador.

El País se decanta también por no dejar ni rastro de encuesta y no hablar vencedores. Le dedica algo de atención especial a Pablo Iglesias en una simpática pieza que glosa sus errores. 

Sólo El Mundo saca el debate en su portada de la edición impresa e incluso menciona en ella que los lectores consideran a Pablo Iglesias el ganador del debate. Eso sí, el titular habla de pujanza de los emergentes subiendo a Albert Rivera al caballo ganador a pesar de que en su encuesta queda incluso por debajo de la vicepresidenta. Con una lectura algo peculiar respecto a su resultado, el debate aparece también en las portadas de La Razón y La Vanguardia.

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