Saberes
...y así se las hemos contado
26
Jun
2016
05:48
Cebrián y el patriotismo violento de Unidos Podemos
Por J. Garín

Juan Luis Cebrián, presidente de El País y del grupo Prisa, miembro de la RAE y socio de  Massoud Farshad Zandi y Felipe González nos llama en la edición de hoy de su diario a votar bien. "Guiados por la voluntad de defender los intereses comunes" y no "hinchados de fervor patriótico".

No, no se refiere a estos fervores patrióticos:

Tampoco a los ministros que dicen que el Brexit acerca la bandera española a Gibraltar. Ni siquiera a los que alimentan el odio al de fuera o legislan para quitar a los inmigrantes en situación irregular la sanidad. El fervor patriótico es cosa de Podemos.

"El patriotismo es la virtud de los sanguinarios". Con esta cita de Oscar Wilde, Cebrián comienza un artículo que lleva por título Entre el ajedrez y el boxeo y al que hay que reconocerle que, por lo menos, se sale de la línea general de críticas a la formación morada. Los argumentos son, y mira que era complicado, un poquito más descabellados de lo habitual.

El problema de Podemos, llegado ya el día de las elecciones, no es que sus recetas económicas nos lleven a una irremediable carestía de papel higiénico, ni que quieran prohibir la semana santa para sustituirla por un festival de cumbia en honor al eterno comandante Chávez. Ni siquiera es que te vayan quitar el apartamento en Torrevieja para dárselo a algún perroflauta o a negarte el acceso a uno de los millones de puestos de trabajo que iba a generar el pelotazo urbanístico que pretenden prohibir.

La cosa es bastante más grave: Podemos tiene un militar entre sus candidatos porque cree que los cambios sólo se consiguen violentamente. Pretende traer al ejército de vuelta al poder, para escándalo de un Cebrián que interpreta aquí uno de sus papeles favoritos: el héroe de la Transición. Aquel que navegó lo suficientemente bien el proceso como para alcanzar, o no perder, posiciones de poder desde las que poder contarnos que aquello fue un remanso de paz y un logro que no podemos poner en juego con chiquillerías de desigualdades e historias.

Aparentemente, el empresario se basa en dos cosas para abrir la nueva veta crítica: que el ex-JEMAD Julio Rodríguez use el argumentario del partido hablando de patria y una frase sacada de un libro de Pablo Iglesias sobre Juego de Tronos publicado en 2014.

Juan Luis, que sí corrió delante de los grises

La candidatura de Julio Rodríguez es el primer eje en que se basa el texto. El hecho de que comparta el discurso que está utilizando Errejón respecto a la patria se convierte en una amenaza a las libertades que nos dimos. Lo de que la gente verdaderamente patriótica vota a Podemos, dicho por el militar, pone a Cebrián en un plan bastante intenso. Ahora mira estupefacto, con todo lo que él luchó:  

"(...)compruebo que casi cuatro décadas de democracia no han servido, no lo bastante, para eliminar la suposición impostada y falaz de que los jefes del Ejército poseen mejores atributos que el resto de los ciudadanos a la hora de interpretar el verdadero significado del servicio a la patria". 

En ese sentido, está claro, es mucho más útil destacar la mención del militar que los cientos de veces que Errejón ha dicho lo mismo durante la campaña. La intención de acercar el concepto de patria a las supuestas preocupaciones de los de abajo, por mucho que nos chirríe a bastante gente, es difícil de disputar desde una actualidad informativa tan vinculada a despachos de Panamá.

"La patria es el otro", como decía el otro día Errejón, no suena en cualquier caso al tipo de problema con el que Cebrián nos viene a amenazar, por mucho que quiera destacar que lo haya dicho un militar.

Pero, a pesar de las diferencias, hay un solo patriotismo que, según señala el artículo en referencia la salida británica de la UE, ha "dinamitado esta misma semana el proyecto político de paz y concordia más relevante de cuantos se han puesto en marcha desde la gigantesca masacre de la II Guerra Mundial".

La propia UE, los partidos que se alejaron de las clases populares a las que debían representar y hasta los periódicos encargados de informarles al respecto no tuvieron nada que ver. Respecto a esto último, el propio artículo incluye una muestra tan infame como ésta:

"En la Grecia de Tsipras, decenas de miles de víctimas de la guerra en Siria, Irak y Afganistán se amontonan en campos de concentración a la espera de ser devueltos manu militari, en vulneración de muchos de los tratados internacionales al respecto, a las costas de Turquía, que ha pasado de ser el enemigo histórico de Grecia a convertirse en generoso amigo del populismo de izquierdas que gobierna en Atenas".   

Otra cuestión preocupante respecto al ex-JEMAD es que Izquierda Unida, que está en contra de la OTAN, igual no lo lleva muy bien. Cebrián sí, lo de la OTAN, que quede claro. Lo demuestra incluso citándole para indicar que el objetivo de la organización no es otro que "salvaguardar la libertad y seguridad de todos sus miembros mediante mecanismos políticos y militares".

El problema no son los crímenes cometidos por esa organización sino que le hagan el lío a Izquierda Unida. Cómo estará la cosa para que de repente a Cebrián le de por preocuparse por los comunistas de la pinza. Dentro hemeroteca: 

"Una cosa así es como pretender juntar -esta vez sí- tragedia y desastre en un solo acto. No es el momento de recordar el legado de caos, fascismo, hambre y opresión que los regímenes del socialismo real, conducidos por personajes tan pintorescos como el propio Anguita, han producido en Europa, parte del cual es precisamente el conflicto yugoslavo".

Juan Luis Cebrián, El País, 09/05/93

Muchos votantes de UP que no acabamos de sentirnos cómodos con la candidatura de Julio Rodríguez entendemos que su presencia tiene que ver con tranquilizar a ciertas fuerzas vivas que operan en el país. Cebrián lo sabe y hasta lo menciona pero, utilizando el impostado tono de luchador por las libertades que impregna todo el artículo, asegura sentir "una fundada perplejlidad".

Todo por lo que lucharon los hombres de la transición se tambalea ahora. Lo que no pudieron hacer los GAL hace años o más recientemente las maquinaciones de Fernández Díaz, lo está consiguiendo la presencia del ex-JEMAD.

Suponemos que su socio Felipe González, que lo mismo un día se vanagloria de haber tenido en su mano "volar a la cúpula de ETA" y al siguiente te dice que con Pinochet no se estaba tan mal, estará también flipándolo de manera muy fundada.

Terror morado is coming

La segunda parte del artículo se basa en el gusto de Pablo Iglesias por la serie Juego de Tronos. Aparentemente esta admiración "le ha llevado a apreciar además el valor de la violencia en la conquista del poder". Ahora el argumento parece una cosa bastante más sólida: militares, patria, dragones.

Pero no sólo le gusta sino que además en Ganar o morir: Lecciones políticas en Juego de tronos (Akal, 2014) el candidato llega a la loquísima conclusión de que "es difícil encontrar transformaciones profundas en la historia que no se hayan producido como consecuencia de un escenario político de boxeo".

Pone como ejemplo la resistencia a los golpes de Estado de Allende y Chávez contraponiendo su éxito o fracaso según tuviesen de su lado o no al "poder duro" (el ejército).

También menciona la guerra civil española en el mismo sentido pero eso Cebrián no lo incluye porque no es momento de abrir viejas heridas. Tampoco dice nada de que todos estos ejemplos sean a la defensiva porque se cargaría el tono amenazante del artículo y entonces para qué. 

Pues bien, resulta que decir que los grandes cambios en la historia han ido acompañados de este tipo de choques es, según Cebrián, una argumentación "gratuita".

Para demostrarlo habla de la caída del muro de Berlín, como si no hubiese un tema de correlación de fuerzas ahí, y del "nacimiento de la civilización digital" que, venga, vale, también la imprenta.

Por último, utiliza la Ilustración porque resulta que todo su empeño consiste en "someter la fuerza a los dictados de la inteligencia y sustituir las soflamas patrioteras destinadas a inflamar a las masas por los debates parlamentarios y las elecciones libres".

Y, como es su empeño y tiene muchas ganas de libertad, un día aparece el Juan Carlos I de la época de la mano de un Adolfo Suárez del pasado para entregarte la separación de poderes, los derechos individuales y hasta la soberanía. Sin guerras por la independencia ni potencias extranjeras conspirando con tus élites para quitártelo. ¿Congreso de Viena? No nos consta.

En cualquier caso, la mera afirmación por parte de Pablo Iglesias de algo tan evidente y tan mal refutado, se suma al impostado miedo a Julio Rodríguez con el objetivo de pedir el voto para cualquier otro partido que no sea Podemos. El artículo se cierra, como comentaba al principio, llamando a votar pensando en los intereses comunes. Cuando éstos están tan alejados de los propios es normal que te salgan argumentos así de lamentables.

Y, probablemente, no servirá para mucho más que para perder unos cuantos lectores más. El País es, según el CIS, el medio favorito de los votantes de Unidos Podemos para informarse. Esto es sólo una muestra más de que a Cebrián hace tiempo que el poder le importa más que su propio periódico.

Efectivamente, Juego de Tronos tiene que ver con la conquista del poder. De hecho la mayoría de series de éxito, desde Los Soprano a Breaking Bad, comparten esa temática. No sé si lo habrán pensado en Netflix pero yo lo veo bastante claro: Cebrián, el biopic.

comentarios

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    Dom, 06/26/2016 - 10:30
    ¿Es el mismo Cebrian que se emocionaba al recordar como agitaba la banderita española al paso de la comitiva de Eisenhower en 1959?
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    Jacinto
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    Dom, 06/26/2016 - 08:49
    Imagino que cree, el autor de este artículo, que los lectores de El País son idiotas y necesitan una "traducción" del artículo de Cebrián. El artículo que se cita no dice, en absoluto, nada de lo aquí pretende el autor que está diciendo. Y sí ciertas verdades: que es grotesco que se presente un ex militar por IU que nació al calor del OTAN no, por ejemplo. O que la capacidad intelectual de los 4 candidatos es escasa. O que el travestismo político de podemos da sonrojo: que si Lenin era socialdemócrata (Pablo Iglesias dixit) que si lo era Marx, que si ZP es la hostia...no nos toméis el pelo más, la izquierda es otra cosa