25
Mayo
2015
Por Médico crítico
Hace dos meses publicamos un texto sobre los retos de futuro del gobierno andaluz en temas de salud. Hoy, tras las elecciones del pasado domingo queremos hacer algunas anotaciones en relación al escenario sanitario y de salud de la Comunidad de Madrid.
 
La gestión privada: ¿batalla abierta?
 
En el año 2012 el gobierno de la Comunidad de Madrid abrió la batalla sobre la gestión privada de centros sanitarios públicos. En realidad ésta era una batalla abierta muchos años antes -dentro de 2 años se cumplirá el vigésimo aniversario de la famosa Ley 15/97-, pero una notable incapacidad comunicativa mezclada con las ansias de introducir los tentáculos de la iniciativa privada de forma atolondrada y masiva llevaron a que se librara uno de los pulsos sanitarios más notables de los últimos años.
 
Siguen sin existir pruebas de que la gestión privada de los centros sanitarios públicos sea más efectiva, más segura, menos costosa o más eficiente, mientras que se acumulan los episodios de vinculación entre los dirigentes políticos que otorgan las concesiones y las empresas que las reciben, así como las muestras de que los contratos firmados suponen un blindaje durante décadas tanto del manejo como, sobre todo, de la financiación de dichos contratos.
 
Además, los contratos con incrementos de financiación interanuales vinculados al IPC (IPC + X puntos) suponen un freno total a los posibles planteamientos de reordenamiento del sistema sanitario en base a una integración sociosanitaria y transferencia de fondos desde lo médico a lo social.
 
La falta de músculo económico en la sanidad madrileña.
 
La sanidad madrileña viene de un modelo de ladrillazo sanitario mediante el cual Esperanza Aguirre (y su gente) promovieron un discurso en materia de salud muy sanitariocéntrico y, a su vez, tremendamente centrado en la construcción de nuevas infraestructuras sanitarias en cada pueblo donde pudiera resultar electoralmente rentable.
 
Para hacer frente a este enorme incremento de la inversión se hizo uso, en varias ocasiones, de los modelos PFI, según los cuales una empresa privada se encargaba de la construcción a cambio de un canon y la explotación de los servicios no clínicos del hospital durante XX años. Esto supone, para el político que tenga una visión cortoplacista y muy reducida, una estrategia win-win: se pueden ofertar a los ciudadanos centros sanitarios a coste cero (obviamente no es a coste cero... casi nada es a coste cero) en el corto plazo mientras que para las empresas concesionarias sirve para entrar en un campo de inversión no tan lastrado por los ciclos de la construcción en España y que además tiene la red de seguridad de lo público, asegurándose un negocio redondo.
 
Esto ha dibujado en la Comunidad de Madrid una situación dantesca en dos aspectos fundamentales:
  1. Un futuro a largo plazo hipotecado con las empresas que ostentan los contratos de los modelos PFI (y de los nuevos modelos PPP), de modo que si se quiere redistribuir gasto desde atención hospitalaria a cualquier otro sector se tendrá que hacer detrayendo los fondos de los centros de gestión pública -con lo que esto puede suponer, además, en el análisis comparativo del desempeño entre centros públicos y privados a posteriori-.
  2. Un corto plazo de insuficiencia financiera porque la liquidez existente -poquita, porque la infrafinanciación sanitaria del conjunto del estado no es ajena a Madrid- se ha gastado en infraestructuras de dudoso aporte de salud para la población (habrá de todo, pero la falta de planificación ha sido la gran tónica de los últimos años sanitarios en Madrid).
La Comunidad de Madrid se sitúa por debajo de la media tanto en gasto sanitario por habitante como en gasto sanitario como parte del Producto Interior Bruto (PIB). Para hacer frente a este problema es necesario incrementar esta partida. No es algo que se pueda realizar a coste cero, por mucho que haya un recorrido de eficiencia que se pueda comenzar. El hecho de que en las partidas presupuestarias de educación la situación sea similar (o incluso peor) hace presagiar que se trata más de un hecho estratégicamente intencionado que de un error que se plantee ser subsanado.

La desgravación fiscal de los seguros sanitarios privados.

 
Si el camino de la recapitalización de la sanidad madrileña no se pretende recorrer, tal vez la apuesta vaya por otro lado. Dado que uno de los posibles gobiernos más probables parece uno del Partido Popular con mayor o menor permisividad de Ciudadanos, no sería descartable que se rescatara una medida impulsada por el Partido Popular en alguna Comunidad Autónoma (Baleares, por ejemplo) y que Ciudadanos ha llevado en alguno de sus programas electorales: la desgravación fiscal de los seguros sanitarios privados.
 
Este tema, muy tratado por aquí en alguna otra ocasión, nos parece fundamental por lo que supone a la hora de ahondar la incapacidad de las Comunidades Autónomas para financiar su sanidad... nos gusta especialmente el párrafo de Vicente Ortún que copiamos (de nuevo) a continuación:

“La desgravación fiscal del seguro voluntario de salud resulta difícil de sostener en la medida que existe un seguro obligatorio financiado públicamente, que la disminución del coste público que supone tener un seguro duplicado no es contrastable, y que además la desgravación distorsiona las decisiones individuales e introduce inequidad porque no todos tendrán acceso.”

 
La tensión municipalista: Comunidad y Ayuntamientos.
 
La previsible llegada a la alcaldía del Ayuntamiento de Madrid de Ahora Madrid puede suponer la coexistencia en la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de dos fuerzas no ya de signos ideológicos distintos, sino incluso de concepción de la finalidad de las instituciones y sus modelos de participación.
 
A nivel de salud esto puede ser especialmente relevante. Los ayuntamientos pueden ser el terreno donde se desempeñe una función de promoción de salud y fomento de la visión de activos en salud fundamental, incluyendo la salud como eje de todas las políticas... pero esto será complicado si no existe cierta coordinación y sintonía con los planteamientos del sistema sanitario de la Comunidad de Madrid.
 
La colaboración entre ambos niveles puede ser fundamental a la hora de disminuir las desigualdades sociales en salud y ayudar a que los servicios públicos tengan esa función de reducción de la ley de cuidados inversos que nunca deberían abandonar
 
 
Existen muchos otros aspectos clave; probablemente la recuperación -o no- de las colaboración entre trabajadores/as sanitarios/as y las instituciones sea uno de los aspectos más reseñables, pero existen muchos otros que iremos tratando aquí antes o después.

[Desde aquí, terminamos no sin antes mandar un fuerte abrazo a Javier Barbero, Mónica García y Carmen San José, compañeros sanitarios que inauguran su labor en las instituciones de Madrid... ¡muchos ánimo!]

 
17
Mayo
2015
Por Médico crítico

 

Ayer participé en el I Encuentro de Círculos de Salud de PODEMOS Andalucía y tuve la oportunidad de hablar de algunas propuestas para hacer que la financiación del sistema sanitario sea más efectiva, equitativa y mantenida en el tiempo.
 
Al final de este post tenéis la presentación que utilicé, y a continuación os listo los 11 puntos que se plantearon:
 
1. Incrementar la financiación sanitaria en el corto plazo: pensando hasta qué niveles y de qué manera se va a distribuir dicho incremento, para posteriormente plantear un escenario alejado de la dinámica productivista. Una de las maneras de hacer la transición de un modelo productivista de financiación a otro decrecentista podría pasar por impulsar la integración sociosanitaria y comenzar una transferencia de recursos de lo sanitario a lo social, sin socializar lo médico pero, sobre todo, revirtiendo la medicalización de lo social que actualmente experimentamos.
2. Establecer niveles mínimos de financiación de servicios prioritarios: blindar poniendo un suelo de gasto el gasto dedicado a la Atención Primaria y a la Salud Pública. Estos ámbitos, especialmente importantes para reducir las desigualdades sociales en salud son los que han experimentado una mayor reducción (absoluta y porcentual) durante los años que llevamos de crisis económica.
3. Promover la integración sociosanitaria como mecanismo de redistribución: "si los mayores problemas de salud son sociales, así deben ser las soluciones"; esa frase de Michael Marmot nos muestra el camino que deberíamos seguir a la hora de concebir la forma de prestar servicios públicos frente a los problemas de salud que exceden lo sanitario en su génesis y necesidades. Integrar para dar respuestas completas y complejas a problemas complejos.
4. Reestructurar el copago farmacéutico: copagos evitables: hace unas semanas publicamos un texto sobre el copago sanitario para tratar de sentar algunas bases de diálogo a ese respecto. Es necesario reformar el sistema actual de copagos para permitir que todo el mundo pueda tener acceso a los circuitos de prestación sanitaria sin tener que copagar, instaurando los copagos solo para colmar las ansias de fascinación tecnológica o "loúltimoessiempremejor" que pueda tener la gente.
5. Eliminar los seguros privados de financiación pública (MUFACE-MUGEJU-ISFAS) e integración en la sanidad pública: poco hay que se pueda añadir a esto que publicó recientemente Juan Simó; la persistencia de estos modelos de aseguramiento no solo resulta ineficiente, sino especialmente supone un disparo en la línea de flotación de la credibilidad de unas instituciones públicas que para sus trabajadores y trabajadoras han ofrecido durante años la entrada en un modelo de aseguramiento diferente al que promueven en la población general. Aunque este modelo de aseguramiento parece destinado a la extinción -por la no inclusión del nuevo funcionariado en él-, se hace necesario acelerar su desaparición para que no pueda haber vuelta atrás.
6. Blindar el sistema frente a la desgravación fiscal de los seguros privados de salud: hace tiempo hablamos de esto (aquí y aquí); esta medida impulsada desde la patronal de seguros privados de salud (IDIS) ya se aplica en algunas CCAA como Baleares, suponiendo una vulneración del principio de solidaridad que fundamenta la existencia de un sistema público de salud. Es necesario establecer los mecanismos legales y de respaldo social para que esta medida no se pueda generalizar en otras comunidades autónomas.
7-. Implantar un plan de reinversión de prestaciones y políticas de salud: es necesario que el sistema sanitario deje de hacer para poder hacer; esto es, retire aquellas prestaciones que no aportan valor a la salud de la poblacion y pase a financiar aquellas no incluidas y que sí aportan valor. Reinvertir: sacar el dinero de donde menos salud añade -o lo hace de forma menos equitativa- y utilizarlo para mejorar la salud de la población.
8. Ligar el precio de los medicamentos al valor que aporten al paciente: España es uno de los mayores consumidores del mundo en número de prescripciones; esto ocurre porque la política farmacéutica de los últimos años en nuestro país ha ido encaminada a la reducción de los precios unitarios, descuidando otros aspectos clave más pegados a la realidad de nuestro perfil de gasto farmacéutico. Es necesario cambiar el modelo de reembolso y de fijación de precio, fomentando la innovación y el valor de los medicamentos también en el precio pagado por ellos.
9. Introducir baremos de distribución presupuestaria sociosanitaria según niveles de deprivación distrital: la financiación sanitaria de los servicios públicos debe tener en cuenta las situaciones contextuales, territoriales y comunitarias de deprivación; es preciso introducir mecanismos para contrapesar las desigualdades sociales en salud que partan desde la financiación de los servicios públicos, en este caso, desde los servicios de salud.
10. Auditar y (comenzar a) revertir la privatización en forma de concesiones y conciertos: los conciertos y concesiones, además de no haber demostrado suponer un incremento de la eficiencia (mejor relación resultados/coste) se han convertido en unas cadenas que atan la capacidad de maniobra de los servicios públicos. Revertir esas privatizaciones y conciertos supone aumentar el control sobre lo público.
11. Y por supuesto... todo se basa en una reforma fiscal justa: la semana pasada Lancet publicó un artículo donde se analizaba cómo influirían diferentes modelos de política fiscal en 89 países de renta baja y media en el objetivo de conseguir la cobertura sanitaria universal. Los resultados indican que las políticas fiscales progresivas suponen una ayuda en la consecución de la universalidad en la cobertura sanitaria, mientras que políticas fiscales ligadas al consumo van en contra de dicha cobertura. Sin una reforma fiscal que incremente los ingresos por parte del estado, el sistema sanitario está condenado a morir de inanición.
 
11
Mayo
2015
Por Médico crítico
Os copiamos a continuación un documento elaborado por unxs compañerxs médicxs residentes de medicina familiar y comunitaria en Málaga... todo un ejemplo de posicionamiento claro y formado para tratar de cambiar la formación de su entorno.

Escribimos estas líneas a propósito de un correo electrónico, enviado el pasado mes de marzo desde nuestra Unidad Docente, transmitiendo una información sobre un evento de parte de un laboratorio farmacéutico.

 
Somos conocedores de vuestra dedicación para ofrecernos una formación de la máxima calidad posible, así como de vuestra intención de hacernos partícipes de ella. De ahí que nos sintamos con la libertad, y al mismo tiempo necesidad, de dirigirnos a vosotros  para mostrar nuestra disconformidad con este tipo de acciones por los motivos que exponemos a continuación.
 
Un artículo publicado en el JAMA hace unos años comenzaba con esta frase: “La industria farmacéutica ha ido demasiado lejos”. Lo argumentaban incidiendo en que este sector está asumiendo un papel en la formación médica continuada (FMC) inapropiado para una industria con gran interés en la venta de medicamentos. De hecho, actualmente la FMC está tan estrechamente ligada al marketing de la industria farmacéutica que su integridad y credibilidad están siendo gravemente cuestionadas. La industria farmacéutica invierte una cantidad de varios miles de millones de dólares anualmente en FMC. Obviamente, no podría invertir esta suma de dinero sin buscar otros beneficios comerciales que no fueran la buena voluntad y el reconocimiento externo. La naturaleza altamente competitiva del mercado de medicamentos requiere que las empresas aten su apoyo financiero a la promoción de sus productos, y esto es lo que hacen1.
 
La industria farmacéutica y los profesionales sanitarios no comparten los mismos objetivos y difieren en el abordaje del paciente. El hecho de recibir patrocinio desde las compañías cuyos productos podemos prescribir puede conducirnos a un conflicto de intereses, en tanto que puede incitarnos a prescribir, de forma consciente o no, anteponiendo otros criterios diferentes a eficacia, seguridad, coste y conveniencia. Además, puede suponer que determinadas influencias repercutan en nuestra práctica clínica diaria y, consecuentemente, en el paciente, al aportar un conocimiento con orientación puramente biologicista, infraestimando la importancia de los factores psicológicos y sociales, y con riesgo de incrementar la polimedicación y la medicalización de la vida.
 
Cada vez más estudios2,3 señalan que los médicos/as, residentes o adjuntos/as, sometidos a mayor contacto con la industria farmacéutica presentan un peor conocimiento de la prescripción de medicamentos basada en la evidencia, una mayor generación de costes, así como la existencia de una asociación significativa entre el índice de relación con la industria y la mayor probabilidad prescribir medicamentos de marca.
 
Para ilustrarlo, recogemos a continuación un resumen de un artículo publicado en The Journal of the American Association (JAMA), extraído de la web de la Plataforma No Gracias, que refleja las consecuencias de estas interacciones de la industria con los profesionales sanitarios4.
 
Tipo de interacción
Resultados significativos de la interacción en la práctica médica

 

Entrevistas con representantes
 
Regalos
- Los médicos/as con mayor número de interacciones son los que mejor valoran la información que reciben (fiabilidad y aplicabilidad de la información) y los que menos creen que les afecta o puede afectar en su perfil prescriptor.
- Perfil prescriptor más caro.
- Mayor velocidad en prescribir los nuevos fármacos.
- Menos probabilidad (66% menos) de prescribir genéricos.
Comidas
- Ocasionales: 5% más probabilidad de prescripción del medicamento.
- Frecuentes: 13% más probabilidad de prescripción del medicamento.
Pago de congresos
- Después del viaje aumenta entre 4,5 y 10 veces la frecuencia de prescripción del fármaco promocionado.

 

Pago de charlas
- El conferenciante suele mencionar con una frecuencia tres veces superior tanto los efectos positivos del fármaco como los negativos de los competidores.
- El conferenciante suele prescribir el fármaco con una frecuencia entre 5,5 y 18,7 veces superior al grupo control.
 
No sólo eso, sino que la percepción que los propios médicos/as residentes tienen en torno a la influencia de la industria farmacéutica en su propia práctica y en su prescripción de medicamentos tiende a ser errónea, mientras que fácilmente perciben esa influencia en el resto de colegas de profesión5.
 
Además, existe una tendencia a la racionalización de la disonancia cognitiva por parte de los médicos/as que supone la aceptación de prebendas que ellos mismos considerarían inmorales si las vieran en otros servidores públicos (políticos, jueces, etc). Algunas de las técnicas que se emplean en un intento de reducirla fueron recogidas en un artículo6 de la web de la Plataforma No Gracias, y entre ellas, mencionamos la negación (sesgo de ceguera selectiva), la universalización (“siempre hay en la vida conflictos de interés”, “si todo el mundo lo hace no será tan malo”, la fantasía de control (aceptar la posibilidad de influencia pero asegurar que la controlan), el autoengaño (los encuentros con la industria farmacéutica procuran información relevante y educativa que finalmente beneficia a los pacientes), o los derechos (“se tiene derecho” por los esfuerzos dedicados a la formación, los obstáculos salvados, los sueldos mediocres o la entrega a la profesión).
 
Hoy en día, con el acceso a internet presente en la mayoría de nuestros domicilios, consultas y teléfonos móviles, aludir a la necesidad de acceder a la formación que proporciona la industria farmacéutica para perpetuar la actual relación con la misma parece un argumento ciertamente pobre y superficial; multitud de iniciativas institucionales (CKS, NICE, Boletines de Información Terapéutica) y no institucionales (listas de correo electrónico, blogosfera sanitaria, seminarios independientes) han surgido ofreciendo a los profesionales sanitarios fuentes de información veraz, contrastable e independiente de intereses económicos7.
 
Somos conscientes de que la relación entre médicos/as e industria está tan enraizada que resulta difícil permanecer aséptico en el día a día como residentes. Sin embargo, en palabras de la Dra. Margaret McCartney en el British Medical Journal (BMJ), al decidir por nosotros mismos lo que necesitamos y lo que nos gustaría aprender, podemos establecer nuestra propia agenda en lugar de ser receptores de la agenda de otra persona. De esta forma, podemos hacer frente a los problemas acuciantes en la práctica clínica moderna: la polimedicación, la multimorbilidad, desprescripción y prescripción responsable, así como la mejor forma de gestionar nuestras limitaciones8.
 
Nosotros, en parte gracias a lo aprendido en esta Unidad Docente, pretendemos una formación crítica, transparente e independiente de intereses de la industria farmacéutica, lo más beneficiosa posible para los pacientes, el sistema sanitario, nuestra práctica clínica y el desarrollo de la ciencia.
 
Por tanto, apoyados por multitud de publicaciones al respecto, y siendo respaldados por cada día más profesionales sanitarios que rechazan recibir formación patrocinada por la industria – como ejemplos tenemos a los compañeros/as de la ya mencionada Plataforma No Gracias, No Free Lunch, Médicos sin Marca o Farmacriticxs– , creemos que, para nosotros/as un mayor contacto con la industria va a suponer una peor formación como médicos internos residentes.
 
Con el único fin de contribuir a mejorar el proceso de formación de médicos/as de familias y comunidades que se lleva realizando en esta Unidad Docente desde hace años, consideramos que sería beneficioso para todos/as que se prescindiera de cursos promocionados por la industria farmacéutica y que no se utilizaran los canales de comunicación oficiales de los que disponemos a demanda de ésta.
 
Por último, nos gustaría aclarar que lo antes expuesto refleja la opinión únicamente de los firmantes y no necesariamente del total de las médicos/as de familia en formación de esta Unidad Docente.
 
Escribimos estas líneas con el único fin de mejorar, y por tanto, esperamos firmemente que este escrito no altere el buen ambiente creado por todos/as hasta ahora, sino más bien, que sea un estímulo para seguir trabajando juntos/as en nuestro objetivo común.
 

 

 
1. Relman AS. Separating Continuing Medical Education From Pharmaceutical Marketing. JAMA. 2001;285(15):2009-2012.
2. Austad KE, Avorn J, Franklin JM, Campbell EG, Kesselheim AS. Association of Marketing Interactions With Medical Trainees’ Knowledge About Evidence-Based Prescribing: Results From a National Survey. JAMA Intern Med. 2014;174(8):1283-1290.
 
3. Spurling GK, Mansfield PR, Montgomery BD, Lexchin J, Doust J, et al.  Information from Pharmaceutical Companies and the Quality, Quantity, and Cost of Physicians' Prescribing: A Systematic Review. PLoS Med. 2010;7(10): e1000352.
 
4. Wazana A. Physicians and the Pharmaceutical Industry: Is a Gift Ever Just a Gift?. JAMA. 2000;283(3):373-380.
 
5. Steinman MA, Shlipak MG, McPhee SJ. Of principles and pens: attitudes and practices of medicine housestaff toward pharmaceutical industry promotions. Am J Med. 2001 May;220(7):551-7
 
6. Chimonas S, Brennan TA, Rothman DJ. Physicians and Drug Representatives: Exploring the Dynamics of the Relationship. Journal of General Internal Medicine. 2007;22(2):184-190.
 
7. Padilla J, Udaondo J, Valdecasas J. Agosto: relaciones con la Industria Farmacéutica; ¿se puede estar en la trinchera sin llenarse de barro hasta las rodillas? [Internet]. Atención primaria: 12 meses doce causas. [cited 2015 May 6]. Available from:
 
8. McCartney M. Margaret McCartney: Forever indebted to pharma—doctors must take control of our own education. BMJ. 2015 Apr 13;350:h1965.
 
Marcos Castillo
Alba González
José Ignacio de Juan
Clara Sánchez

 

Médicos Internos Residentes de Medicina Familiar y Comunitaria

 

UDMAFyC Distrito Málaga
 
10
Mayo
2015
Por Médico crítico

 

En varios medios de comunicación hemos leído que varios hospitales concertados de Cataluña han instalado "butacas con copago" para las personas acompañantes de los/as pacientes ingresados/as, de modo que éstas deben pagar 5 euros por noche para poder reclinarlas. Esta es una iniciativa en la que el Hospital Clinic de Barcelona ya había dado sus primeros pasos hace un par de años.
 
Simplemente, a modo de entrada dominicotardía, queríamos comentar 4 puntos más allá del "no al copago" a este respecto.
 
1. Cualquiera que haya pasado unos días en un hospital ha podido saber de historias de personas ingresadas y sus acompañantes que muestran que poner barreras al acompañamiento es poner barreras a lo más básico de las relaciones personales y de apoyo entre una persona enferma y su entorno. Un clásico en las plantas de los hospitales son las parejas de septa/octo-genarios acompañándose mútuamente y sin otra red social que ellxs mismxs (con independencia de que el hecho de que solo se tengan el uno al otro nos puede parecer una barbaridad, eso forma parte de otro debate).
 
2. La estructura de trabajadores/as en el sistema sanitario español hace que la proporción de personal médico dentro de las plantillas de los hospitales (y centros de salud, pero estamos con los hospitales) sea muy elevada con respecto a otros países de nuestro entorno -y con sistemas similares al nuestro-. Esto hace que tanto el personal de enfermería como el auxiliar de enfermería no sobre, precisamente. Comentar aquí esto tiene relevancia porque en los hospitales las personas (mujeres, generalmente) que acompañan desempeñan un papel fundamental en los cuidados y la atención a los pacientes ingresados. La presencia de personas acompañando a los pacientes ingresados (justificada, entre otras cosas, por unas características culturales que siguen dando a lo familiar y la tribu un papel bastante central) permite que los centros hospitalarios se puedan seguir manteniendo con unas cifras de profesionales de cuidados muy por debajo de las necesidades que asegurarían una atención segura. La presencia de acompañantes es muy probable que AHORRE dinero al sistema sanitario si se analiza desde una perspectiva global (nadie gasta al día 5€ en agua del cuarto de baño o en desgaste de la butaca, que deben ser los únicos servicios de los que goza "gratuitamente" a día de hoy una persona).
 
3. El poder estar acompañado/a cuando se está ingresado/a en el hospital podría considerarse, hasta ahora, una prestación libre de copago (contando conque los costes indirectos de pérdida de salario y productividad los estuviéramos dando por omitidos). Este tipo de medidas llevan la mercantilización de la asistencia sanitaria a un nivel antes no explorado: los familiares de las personas ingresadas y las actividades de alta carga emocional. Cinco euros al día es muy superior al tope de 8 o 18 euros por paciente que está instaurado en la prestación de medicamentos vendidos en oficina de farmacia o que el 10% que se quería instaurar en la farmacia hospitalaria ambulatoria. Una barbaridad con alta carga de inmoralidad.
 
4. Los hospitales que se comentan en la noticia son hospitales CONCERTADOS. Es decir, hospitales por cuya atención las instituciones públicas pagan un dinero acordado en un contrato. Si a la ausencia total de transferencias de riesgos financieros y a la imposibilidad de gestionar el dinero público de los conciertos por estar estos blindados por unas condiciones contractuales muy bien diseñadas (bien para la empresa privada, claro) empezamos a añadir barrabasadas de este tipo, no hacemos más que seguir añadiendo -más y más- argumentos contra el sinsentido de dejar en manos privadas un servicio público fundamental, cuya gestión privada no aporta ni resultados en salud, ni menores costes, ni mayor calidad democrática en el control de sus actividades ni, como vemos, confort en ningún aspecto.
 
 
06
Mayo
2015
Por Médico crítico
Las mismas admiradas compañeras que en su momento grabaron el vídeo "Un barrio lleno de vidas" vuelven al ataque. Intentando comprender los barrios donde se mueven y construyendo narrativas que salgan directamente de las bocas de las personas que hacen esos barrios... os dejamos su texto y un nuevo vídeo -al final del texto-... un gustazo poder abrir este blog a Sara, Lucía y quienes caminan con vosotras... 
Las personas nacen, crecen, trabajan, envejecen... en un barrio concreto que influye de forma significativa en su salud (1), por lo que como agentes sanitarios, tratar de conocer y comprender este entorno puede resultarnos de gran relevancia y utilidad.
 
La identificación de indicadores que recogen tanto las carencias como los recursos y virtudes del barrio puede ayudarnos a reconocer aquellos determinantes de la salud compartidos por el conjunto de la población en tanto que vecinos de una misma área de residencia (2).
 
Sin embargo, la percepción de cada vecino con respecto al mismo entorno puede llegar a ser muy diferente. El riesgo, la amenaza, la seguridad, la confianza... son términos subjetivos que se expresan de forma distinta y adquieren un valor particular en cada persona, determinando también su nivel de bienestar o salud. (3, 4)
 
Esta última aproximación implica, por una parte, rescatar la narrativa de nuestros pacientes como fuente de información insustituible, prestado especial atención a sus relatos y a las implicaciones emocionales que esconden sus palabras, gestos y silencios (5).
 
Por otra parte, supone considerar aquellos factores contextuales y biográficos que son únicos y específicos de cada paciente e individualizar la generalización de las influencias (sociales, familiares, culturales, económicas...) y los procesos (diagnósticos, terapéuticos, educativos...) teniendo en cuenta sus capacidades cognitivas, creencias y actitudes (6).
 
En este sentido, tanto la cercanía como la solidez de las relaciones que tienden a generarse entre los profesionales del centro de salud y sus pacientes, convierten a la Atención Primaria en un medio de especial interés y relevancia pues permite acceder al contexto más próximo e íntimo de los vecinos (7).
 
Los residentes de Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Salud de Cartuja, Granada, hemos querido conocer el entorno que habitan y comparten nuestros pacientes a través de sus vivencias y percepciones, en un intento de comprender mejor las complejas causas y formas de enfermar. En dicho proceso, hemos realizado largas entrevistas a algunos de estos vecinos que, posteriormente, han sido editadas y modificadas con su consentimiento. "Las voces del barrio" es nuestro segundo vídeo en este intento de conocer y visibilizar las circunstancias y lugares que rodean a nuestros pacientes.

LAS VOCES DEL BARRIO from Producciones Pelvis on Vimeo.

 
 
Bibliografía:
(1) Organización Mundial de la Salud. Subsanar las desigualdades en una generación. Alcanzar la equidad sanitaria actuando sobre los determinantes sociales de la salud. Informe final de la Comisión Sobre Determinantes Sociales de la Salud. 2013.
(2) ÁlvarezDardet C, Ruiz Cantero MT. Patrimonio de la salud, ¿son posibles las teorías salutogénicas? Rev Esp Salud Pública. 2011;85:123127.
(3) Dean K, McQueen D. Theory in Health Promotion. Introduction. Health Promot Int. 1996;11.
(4) Napier AD et al. Culture and health. Lancet. 2014;384:160739.
(5) Charon R. Narrative Medicine. A model for Empathy, Reflection, Profession, and Trust. JAMA. 2001;286:18971902.
(6) Saul J Weiner MD. Contextualizing Medical Decisions to Individualize Care. Lessons from the Qualitative Science. J Gen Intern Med. 2004;19:281285.
 
(7) Macaulay AC. Promoting Participatory Research by Family Physicians. Ann Fam Med. 2007;5:557560.
04
Mayo
2015
Por Médico crítico
Enero de 2013, publicamos en elpais.com la siguiente carta
 
El año pasado el Gobierno presentó su Programa de estabilidad 2012-2015; ahí se recoge la previsión de reducir el gasto público en sanidad desde un 6,5% del PIB en 2012 hasta un 5,1% del PIB en 2015 (reducción del 21,5%), cuando la media de los países de la OCDE se sitúa en torno al 7% del PIB dedicado a gasto sanitario público.
Estos días presenciamos en múltiples comunidades autónomas protestas ciudadanas y profesionales en relación con los recortes sanitarios. Los recortes del mañana están ya escritos en el programa de estabilidad del Gobierno y será la excusa para justificar la ausencia de alternativa a los recortes. Cuando las medidas ya están tomadas es difícil echarlas atrás. ¿No será ahora el momento de actuar contra las que vendrán mañana?— Javier Padilla Bernáldez. Médico de Familia y Comunidad y máster en Economía de la Salud.
 
 
 
En este caso la estafa venía con aviso previo, y se explicaba con claridad en una tabla que ya hemos publicado en varios lugares en diversas ocasiones:
 
 
En los años previos a la crisis económica el Sistema Nacional de Salud tenía mil y un problemas, pero los que estaban más presentes en los diferentes análisis sobre cómo mejorar el sistema eran aquellos relacionados con la sostenibilidad interna del sistema, esto es, con su eficiencia. Durante los años de la crisis, sin embargo, los problemas de sostenibilidad interna (no corregidos, ni por asomo) dejaron paso a un problema de mayor calado, la muerte por inanición del sistema público de salud: los problemas de sostenibilidad externa. El tamaño de la bolsa de dinero que teníamos para poder aportar un número determinado de servicios sanitarios a la mayor población posible y con los menores copagos deseables se fue haciendo más pequeño, llegando a una situación en la que la bolsa amenaza con explotar.
 
Propuestas para abordar la sostenibilidad del sistema sanitario no faltan (AES, Alternativas, Médicocritico :P), que no se lleven a cabo es la muestra de lo que hemos repetido hasta la náusea, que la sostenibilidad del sistema sanitario no es un hecho técnico sino político. Con el gobierno actual el sistema sanitario público camina hacia la extinción; ya no es un tema de asustaviejas o agoreros, sino la continuación temporal de lo que ha venido ocurriendo en los últimos años. Desgravación fiscal de seguros privados, aumento de copagos, exclusión de prestaciones, reducción del gasto en personal sanitario (de ese enlace ya hablaremos más a fondo, porque es un despropósito esa promesa),... y todo ello en el contexto de la negociación/¿aprobación? de un acuerdo comercial con EEUU que no sabemos bien en qué afectará al sistema sanitario pero no tiene pinta de que venga para fortalecer los servicios públicos.
 
Nuestro sistema sanitario público corre el riesgo de morir de inanición, lentamente, y cuando nos demos cuenta nos estaremos secando las lágrimas con la tarjeta de Sanitas.
30
Abr
2015
Por Médico crítico
John Crawford, Michael Brown, Eric Garner, Tamir Rice y Freddie Gray.

En común tienen haber sido asesinados por la policía en 2014-2015 en Estados Unidos. En común tienen que si creemos vivir en una sociedad “sin color” y omitimos detalles en las noticias pueden parecer incidentes aislados de brutalidad policial. Y aquí está el problema, la brutalidad policial es “solo” un síntoma de dos cosas: (1) algo anda mal en las fuerzas opresoras del estado cuando pueden matar impunemente con pocas consecuencias; (2) un problema mayor de desigualdad estructural, donde una buena parte de la sociedad es sistemáticamente (mas) oprimida. 

¿De dónde proviene esa desigualdad estructural? Este articulo da algunas ideas. Desde las esclavitud, pasando por los anos de “Jim Crow” (leyes discriminatorias explicitas), los anos de “Separate but Equal” (leyes que daban derechos similares pero forzaban a la segregación, haciendo que los derechos no fueran precisamente similares), hasta la época actual delas encarcelaciones masivas. No hay esclavitud, pero las condenas por posesión de crack son ordenes de magnitud mayores a las condenas por posesión de cocaína (adivinemos donde se centra el consumo de crack); no hay leyes discriminatorias explicitas pero un afroamericano puede esperar ser cacheado con mucha mayor probabilidad que un blanco (véase las prácticas de ‘Stop and Frisk’, parar y cachear, en Nueva York); no hay segregación legal pero en la practica la segregación es enorme.

Las agencias de crédito, constructores, ayuntamientos, compañías de abastecimiento de agua y electricidad, todas se aliaron en redes de segregación a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, marcando que partes de la ciudad iban para blancos, que partes se dejaban para negros. Por si esto no hubiera sido suficiente, lo que Jane Jacobs denomino la muerte de la gran ciudad americana, derivada de las políticas de urbanismo en los años 50, donde cada soldado de vuelta de la segunda guerra mundial tenia opciones de crédito prácticamente gratis para comprar una casa en el Suburbio (extrarradio de las ciudades) desde donde conducir su coche producido en Detroit. Por supuesto, estas políticas mantuvieron el espíritu de prácticas previas y solo se dieron en la práctica a soldados blancos, o si se daban a soldados negros era única y exclusivamente para su uso en zonas no-blancas. Esto creo el fenómeno conocido como la ‘huida blanca’ (White flight), o el abandono de las ciudades por la emergente ‘clase media’ blanca que obtenía los mejores trabajos en la creciente industria manufacturera. Mientras tanto, los centros de las ciudades se quedaban desabastecidos. Los flujos migratorios escapando del sur (un Apartheid virtual, o más bien completamente real) en busca de trabajos manufactureros del norte aumentaron la población afroamericana en las ciudades industriales (Baltimore, Cleveland, Detroit, etc.) , donde solo se les permitía instalarse en los centros de las ciudades (las denominadas ‘Inner Cities’).

En un país donde la principal fuente de ingresos de los ayuntamientos está en el impuesto de propiedad, las zonas que decaen generan pocos impuestos y por lo tanto poco interés. En un país donde las escuelas públicas son pagadas por los ayuntamientos, esa falta de ingresos lleva a que el sistema educativo público en los barrios desfavorecidos sea como mínimo nefasto. Añadido a una política de extracción de los mejores niños a “magnet schools”, lleva a que todo niño que destaca se vea extraído de su escuela, con la consecuente pérdida para todo el mundo (os suena? Bachillerato de excelencia?).

Por si todo esto no fuera suficiente, los años 70 fueron testigos del inicio de la “Guerra sobre las Drogas”, una política estricta de control policial sobre las drogas. Aumento de la presencia policial en barrios, aumento de las penas por tráfico de drogas y, más importante, establecimiento de penas mínimas por posesión de drogas. Es decir, varios años de cárcel por cualquier posesión de cualquier droga. Ahora bien, como decía antes, la pena es muy diferente si lo que llevas encima es cocaína, o si lo que llevas encima es crack o heroína. Además, la facilidad con la que la policía efectúa cacheos es diferente según el color de tu piel. Esto ha llevado a una “epidemia de encarcelaciones”, “encarcelaciones masivas”, etc. Es decir, una situación en la que un tercio de todos los jóvenes (18-30 años) afroamericanos en Baltimore están en prisión o en la condicional. Ni que decir que la situación en otros estados tiene todavía toques más perversos, con el establecimiento de cárceles privadas (buen resumen acá).

En un país donde el ser un convicto te elimina tus derechos de voto, tus derechos de acceso a ayudas sociales, a vivienda pública, donde en muchos estados uno está obligado a decir si ha estado en prisión previamente, etc., estas situaciones se vuelven no triviales. Cuando 1/3 de los jóvenes Afroamericanos de Baltimore están excluidos totalmente de cualquier oportunidad, la brutalidad policial es solo un síntoma más del problema.

Os dejo con un mapa muy sencillo. Esperanza de vida por barrio en Baltimore. La estrellita marca el lugar donde más concentraciones ha habido, al lado del barrio donde vivía Freddie Gray. Los números son las esperanzas de vida media en cada barrio. Sabemos que Madrid tiene diferencias de hasta 4 años en esperanza de vida entre el barrio más longevo (Salamanca) y el menos (Villa de Vallecas). Sabemos que en Londres, cuando uno va en la línea de metro Jubilee, se pierde 1 ano de esperanza de vida por parada entre Westmister y Canning Town, en total 5 años y medio. En Baltimore, los 5 kilómetros que separan Roland Park de Upton-Druid Heights suponen 20 años de esperanza de vida de diferencia. Estados Unidos tenía 20 años de esperanza de vida menos que ahora en 1938.

(Nota: en unos días intentare producir unos mapas mas exhaustivos de la evolucion de las desigualdades estructurales con el tiempo)

 

 
29
Abr
2015
Por Médico crítico
by pkuczy 

Durante la carrera de medicina te pasaste rotaciones enteras esquivando a los representantes de la industria farmacéutica, intentaste pillar por banda todo lo que te llegaba sobre formación médica independiente, leíste nuestras entradas sobre las relaciones entre lxs médicxs y la industria farmacéutica e incluso compartiste con algunxs colegas de facultad algunos párrafos como estos:

 
Desde un primer momento dije a los representantes de la industria que no les iba a recibir, les explique mis motivos y lo cierto es que desde el primer mes disminuyeron notablemente los intentos por mostrarme su publici... información. De esta negativa al contacto he hecho mi bandera que he tenido la oportunidad de exponer y debatir allá por donde he ido (centro de salud, hospital, centros de especialidades...).
 
Este camino en busca de la independencia como principio rector de mi formación me habrá llevado, seguramente, a perderme comidas en restaurantes de postín (también llamadas "simposio de actualización de noséqué) y semanas en la play...en congresos científicos que, siendo sinceros, no me interesaban lo más mínimo. A cambio, es este camino el que me ha llevado a millones de fuente de formación e información que no dependen de tener que sonreír a nadie.
 
Hiciste el MIR, elegiste una plaza y, cuando te tocaba enfrentarte al comienzo de una especialidad y al ejercicio de la medicina como médicx, no solo como estudiante, te diste cuenta de que "uy, sí, todo esto muy bien, pero... ¿de verdad voy a tener la capacidad para formarme sin mantener relaciones de compadreo con la industria farmacéutica?"... hoy desempolvamos nuestra microvocación de servicio público para explicitar en 10 puntos algunos aspectos que pueden serte de ayuda a la hora de cómo encarar en el día a día tus relaciones con la industria ahora que has dejado de ser "el pardillo del estudiante" para pasar a ser "el residente pardillo" (no creas que la evolución ha dado para mucho más):
 
1. Sí, se puede. Nuestro colega Miguel (@mldelpueyo) preparó y publicó una maravillosa sesión (enlace aquí) donde recopila un montón de fuentes de información independientes. Ojéalas, hojéalas y hazte tu entorno personal de aprendizaje... picotea y comparte.
 
2. Siempre es más sencillo construir una postura desde el principio que romper unas relaciones diseñadas para hacerte cada vez más dependiente. Siempre hemos creído que lxs compañerxs que tras años de relación con la industria farmacéutica se planteaban romper esos lazos y labrarse una formación y práctica clínica independientes merecían muchísima más admiración que la que merecíamos lxs que desde un inicio tomamos ciertas posturas. No se trata de ir contándole al primero que conozcas que tú has decidido tal o cual, pero es mucho más sencillo si desde el principio vas construyendo una manera normal de interaccionar con este tema que se salga de estridencias y contradicciones que te puedan hacer sentir incómodx.
 
3. Determinadas estrategias para explicar por qué haces lo que haces acaban resultando contraproducentes. Si dejas de relacionarte con la industria o autofinanciarte porque crees que es lo mejor o porque crees que es lo mejor para tus pacientes, no tiene sentido que lo hagas desde el desdén a tus compañeros o desde hacer identidad de esas diferencias. En vez de demostrar que existen formas distintas de formarse más allá del discurso hegemónico y crear un espacio de cuestionamiento de lo establecido, contribuyes a crear una espiral de competitividad que no será corrupta, pero es igual de tóxica.
 
4.  El vegetariano que se comió un filete. En el libro "Eating animals" el autor comentaba que él era vegetariano pero a veces comía algo de carne o pescado, de la misma manera que tenía amigxs que eran generosxs pero a veces cometían actos egoístas... no hay característica del ser humano -por lo general- que tenga porqué mantenerse perpetuamente. Aplicado a nuestro entorno, uno tiene que saber dónde está, cuál es su lugar en su lugar de trabajo y cuáles son sus principios y valores; a partir de ahí, la postura que uno tome acerca de no mantener relaciones comerciales con la industria farmacéutica no tiene porqué verse afectada por el hecho de acudir un día a una charla-eventoculinario organizado por una farmacéutica o empresa de dispositivos sanitarios. No te fustigues y sé crítico contigo mismo pero sin que la crítica sea una losa en el pecho.
 
5. Prepara tu argumentario. Si vas a empezar una rotación y cuando viene un representante tú no te muestras entusiasmado por ir a escuchar sus bolis y recibir sus anuncios lxs médicxs adjuntxs con lxs que estés puede que te pregunten del porqué de tu actitud. La mejor forma de aclarar la postura de unx mismo sobre un tema es preguntarse cómo se lo explicaría a lxs demás... Este texto que escribimos en APXII puede ayudarte a encontrar algunos argumentos más o menos esquematizados, pero probablemente seas tú quien deba organizarse su cabeza para poder explicarle a la gente por qué haces algo que se sale un poco de la tónica general de lo que hacen tus compañerxs.
 
6. Te preguntarás (y, sobre todo, te preguntarán) mil veces cómo vas a formarte si no te pagan noséqué congreso de la Sociedad Española de XXXXXlogía. Si lo que te preocupa es la formación, tranquilx, los congresos, generalmente,  solo son nichos de socialización, y eso se puede conseguir infinitamente mejor en cualquier lugar que no cueste 500€ cada inscripción; si lo que te preocupa es que no vayas a conseguir puntos para la bolsa de trabajo, puedes estar aún más tranquilx: las bolsas de trabajo cada vez sirven para menos y, sobre todo, puedes conseguir esos puntos con actividades formativas que sean mucho más provechosas -tres congresos de esos son el importe de algún máster o experto-. Algún pero a esto podríamos encontrar en alguna especialidad quirúrgica, donde algunas empresas farmacéuticas monopolizan las plazas de algunos cursos; afortunadamente cada vez son más las Comunidades Autónomas y Sociedades Científicas que van organizando cursos de este tipo. Como aquí no vamos a darle a nadie soluciones mágicas, no vamos a ir más allá, solo decir que las respuestas del tipo "no me queda más opción" no suelen ser la correcta y esconden pensamientos autocomplacientes que son tan legítimos como falaces.
 
7. Las exigencias de ir a contracorriente. Las posturas contrarias al establecimiento de relaciones comerciales entre la industria farmacéutica y lxs profesionales sanitarios (aún) no son la tónica habitual. Cuando estas posturas se toman siendo médicx residente, en muchas ocasiones se pone en duda el interés profesional (igual que el mítico "si no te quedas después de la guardia es que no tienes interés por aprender") o la capacidad de aprendizaje... probablemente por eso mismo el nivel de exigencia profesional sea mayor. No solo tendrás que demostrar que puedes rendir lo mismo que cualquier otrx residente, sino que, además, tendrás de probar que no incurres en fallos que otros pueden permitirse porque siempre podrán ser achacados a que "claro, como vas de independiente".
 
8. Los argumentos del tipo "pues en mi época la industria sí que...." o "si a mí con tu edad se me hubiera ocurrido actuar como tú" podéis decir que se los metan en el mismo lugar donde fueron engendrados (sí, la basura).
 
9. Por donde tú has pasado ya lo ha hecho mucha otra gente antes. La gente de farmacriticxs o nogracias no son más que dos ejemplos de que en todo momento se construye sobre un terreno ya abonado. No tengas miedo a decir qué piensas, pero piensa lo que vas a decir (y cómo, por favor, piensa cómo, que la inmediatez de las comunicaciones actuales parece que en ocasiones elimina cierta reflexión al respecto de las formas). Tener ideas propias (incluso si esas ideas son una defensa a ultranza del statu quo de relaciones con la industria) ayuda a forjar una independencia que puede tener su expresión en otros aspectos de tu actividad profesional.
 
y 10. Los principios no suelen ser una guía práctica, pero ayudan a recordar cuáles son las directrices del camino...
23
Abr
2015
Por Médico crítico
Y es que es francamente complicado.
 
Si hace unas semanas tocaba exprimir hasta la náusea qué rasgos “excesivamente normales”(sic) del piloto podían haberle llevado a estrellar el avión, esta es la semana monográfica del linchamiento al adolescente psicótico medio. Porque, total, pararse a pensar que si una psicosis puede ser devastadora en un momento avanzado de la vida, su versión infantil/adolescente resulta extraordinariamente dolorosa no vende tantos titulares ni genera tantos comentarios de bar, así que “prudencia periodística” parece el nombre en latín de un pájaro extinto.
 
Haciendo un esfuerzo owenjonesiano de superación del odio al cuñarcado periodístico y de a pie, hemos de decir que aunque los comentarios desafortunados de expertos exprés sean lo que primero crispa, también somos conscientes de que infinitamente más graves son los problemas estructurales que sedestapan. Léase encontrarnos con un programa de detección de la  violencia propuesto de la noche a la mañana a golpe de titular, por un grupo político que está a cuatro semanas de unas elecciones.
 
Antes de seguir no me queda otra que recordar las premisas básicas para poder hablar de cualquier concepto relacionado con salud mental:
 
Ley nº 1: que la imagen de la locura que tiene la población general sigue secuestrada por la ficción y aún no está generalizado el entender que una persona con síntomas psicóticos es alguien repleto de angustia, extremadamente vulnerable y que lo que precisa es cuidado 
 
Ley nº 2: que la premisa anterior parece muy sencilla, PERO también hay que entender que los cuidados a cualquier población extremadamente vulnerable (en este caso psicótica) muchas veces se hacen de una forma tan invasiva y tiránica que en vez de cuidados resultan agresiones (tanto por parte del sistema sanitario, como del judicial, como de las propias familias).
 
Ley nº 3: que conceptos como “psicosis” o “trastorno mental grave” no son comparables a conceptos como “apendicitis” o “glaucoma”, porque están muchísimo más entremezclados con aquello que es Irrepetible de un individuo a otro, la subjetividad, y tienen una implicación hondísima, tanto en el origen como en la biografía posterior, que las patologías del cuerpo no tienen (sin por ello negar la trascendencia de las enfermedades físicas en la vida de uno, que ya hemos dicho que queremos huir del simplismo).
Ley nº 4: que cuando se trabaja sin tiempo (valgan como ejemplo las consultas de psiquiatría infantil en las compañías de seguros, que duran diez minutos (en la seguridad social (a su vez innegablemente saturada) duran una hora) en las que se supone que hay que poder historiar, explorar (explorar en psiquiatría implica una entrevista semiestructurada que no es precisamente corta), diagnosticar, intervenir y si procede, poner tratamiento) todo ese proceso queda reducido a un diagnóstico exprés y una respuesta farmacológica. Cómo voy a enterarme en diez minutos de la historia traumática de juanito; mejor me fijo en si cumple criterios de esquizofrenia y le casco un neuroléptico.
 
Ley nº 5: en la cultura del disease mongering y de la MacDonaldización del sufrimiento hay una tendencia poblacional hacia el autodiagnóstico de enfermedad mental para explicar situaciones dolorosas y extremadamente injustas, pero que no tienen que ver con la cordura-o-no del que sufre sino con la injusticia del sistema. Y que lo primero que sale del profesional
ante alguien que por una insatisfacción con su situación vital  pretende un seguimiento exhaustivo en el circuito público de salud mental (incluso verbalizando que lo merece más que alguien con una enfermedad mental grave) es cabrearse (de un modo análogo al “la gente viene a urgencias por cualquier chorrada, verás como se les quita la tontería si les ponen un copago”, ejemplo clásico de razonamiento ramplón y Clasista); pero hay que hacer el esfuerzo de entender que es el sistema el que empuja esos “códigos Z” a la consulta y no ellos mismos.
 
Ley nº 6: Y esto, que no pasaría de lo anecdótico, o incluso de buen método para cribar profesionales-que-miran-más-allá-de-sus-narices, facilita extraordinariamente el trabajo a una Industria cuya prosperidad depende de crear enfermedades y venderte la salud como producto de consumo, pasando por encima de lo que sea preciso. Es decir, que si en salud mental dejas lugar a la creación de un sobrediagnóstico HABRÁ SOBREDIAGNÓSTICO.
 
Si a eso añadimos el estigma que genera un “falso positivo” en un diagnóstico psicótico; la idea de que a golpe de gesto grandilocuente-compra-votos se vaya a poner el sello de PREPSICÓTICO a un montón de adolescentes vulnerables da TERROR.
 
(aprovechamos para agradecer a los lectores que hayan llegado hasta aquí, ya hemos avisado de que el tema era complejo)
 
Da terror porque si trabajas con adolescentes estás harto de rechinar los dientes porque los profesores estén vivísimos para notificar suspensos pero no se den cuenta de que tienen a alguien al borde de la desesperación delante de sus narices. Dejar a los adolescentes psicóticos a su suerte es terrible, pero asumir que todo adolescente con comportamiento anómalo
tienen que ir a la cola de recibir neuroléptico (y ya hemos advertido de que en condiciones precarias, es Fácil caer en esa dinámica: ley nº6) es criminal.
 
Pero esto también es simplista. Es fácil caer en responsabilizar al profesorado del abandono humano de los alumnos. Pensar que en este mundo neoliberal que nos rodea lo único que les importa es producir futuros trabajadores y por eso Educación funciona así.
 
Pero luego uno puede pararse a pensar que si la respuesta del análisis es tan plana es que otra vez el análisis lo está haciendo un cuñado, y uno puede tener en cuenta cosas como que en los institutos tienen 45 minutos al trimestre para hacer la evaluación de 30 alumnos; y ese es el tiempo oficialmente destinado a detectar problemas en el niño/adolescente e invocar a los equipos de orientación psicopedagógica, que son los que tienen posibilidad de intervenir. Que hasta hace unos años esa cutrez de tiempo se compensaba con coordinaciones espontáneas entre clase y clase, donde fluía la información de forma más ágil. Hasta que por un vacío legal se suprimieron los cinco minutos de diferencia entre ambas clases y toda la práctica docente
se rigidificó con un solo objetivo: aumentar las horas lectivas, a costa de lo que fuera. Que a día de hoy se depende del celo profesional de cada orientador y de las filigranas que puedan hacer los profesores para hacer algo tan extravagante como coincidir físicamente para poder pensar juntos qué le puede pasar a Gutierrez, la de 2º D, que lleva unas semanas callada y ojerosa. Y esos cinco minutos que no verás en los titulares de periódicos ni en las conversaciones de bar, salvo quizá para decir lo vagos que son los profesores, eran lo que permitía al
de lengua comentar con la de matemáticas lo de Gutiérrez y constatar que no habían sido imaginaciones suyas; y hablar con el de educación física y pensar entre todos que a lo mejor Gutiérrez está rara porque le pasa algo. Sea un principio de cuadro psicótico, sea que su familia está al borde del deshaucio, sea que ha entendido de golpe que lo que hacía su tío Julián
cuando iba a verla a su habitación por la noche no estaba bien, o sea que en su habitación se ha estrellado un meteorito. Cinco minutos de mierda, que no generan opinión pública, pero lubricaban al sistema y lo hacían funcionar. 
 
Y es que ese es el problema. Si en Educación no tienen tiempo de hacer cosas de humanos (léase, ver a la persona que tienen delante y hablar con ella, tenga la edad que tenga), Educación se convierte en una máquina Fordiana de tragar carne y escupir títulos en la que los que traen buenas cartas (sociales, familiares, afectivas, azarosas) pasan y salen convertidos
en carne apta para la maquinaria laboral, y los que no las tienen se quedan tirados en la cuneta. En todas las instituciones vinculadas de alguna forma al cuidado existen fenómenos  equivalentes a esos “cinco minutos”, que la mayoría de los trabajadores utilizan para que el sistema no colapse. Y existen golpes en mesas de despachos que destrozan todo ese trabajo sin ni tan siquiera medir las consecuencias. Los mismos que dan esos golpes que desbaratan la institución aparecen en portada con soluciones mágicas. 
 
Y en cada periódico (con honrosas excepciones), en cada bar, en cada cháchara, se intoxicará acerca de un caso concreto y de miles de casos diferentes a ese que tienen la mala fortuna de compartir etiqueta, se alabarán las medidas electoralistas, se dirá “ya iba siendo hora de que alguien hiciera algo con esto” ignorando las redes que ya existen y que si no pueden funcionar es principalmente por las trabas que se les ponen; y cundirá la estupidez y reinará el simplismo sobre el fin de los tiempos. Salvo para quienes quieran de verdad intentar entender el tema y vean que, en efecto, es complejo y extremadamente delicado.
 
Se puede concluir que si la psicosis infantojuvenil y sus implicaciones humanas se te escapan, al menos haz algo que ya sabes: huir del simplismo.
 
Al final no he escrito sobre la psicosis en la adolescencia sino un post acerca de por qué hay que ver The Wire. Ya lo siento, oigan.
22
Abr
2015
Por Médico crítico

 

 
A finales de 2013, según datos del Instituto Nacional de Estadística, España tenía 52 738 personas reclusas en las cárceles del estado. 12 350 (casi un 25% del total) lo estaban por delitos contra la salud pública.  
Fuente: Artículo de lamarea.com, escrito por Antonio Maestre
 
 
Delitos contra la salud pública... el nombre llama la atención y nos llama la atención que haya tantísima gente atentando contra la salud de la población (así, en general)... si miramos a qué tipo de delitos se refiere podemos ver que se trata de los relacionados con protección de la salud en el ámbito de la alimentación y en temas relacionados con las drogas ilegales.
 
Esta visión de la "salud pública" de los delitos contra la salud pública se aleja mucho del concepto de salud pública del que siempre hablamos en este blog... nunca hemos terminado de entender por qué  bajar salarios, abaratar el despido, reducir las becas de estudios, permitir desahucios o cortes de suministros básicos, disminuir la cobertura sanitaria, aumentar los copagos, quitar fondos del mantenimiento de parques y jardines o de la red de protección a mujeres víctimas de violencia de género... no eran considerados delitos contra la salud pública...
 
Diversos estudios han relacionado el desempleo con un aumento de la mortalidad general (OR 1.63 a 10 años -Roelf DJ-, OR 2.13 a 5 años -Morris JK-) y cardiovascular (OR 1.82 -Stuckler D-). La temporalidad laboral se ha asociado con un riesgo de tener una salud percibida mala o regular del 500% con respecto a las personas con trabajo estable (OR 4.95; IC95% 2.10-11.69 -Pirani E-).
 
Estar inmerso en un proceso de desahucio se ha relacionado con aumento de la tasa de depresión (OR2.95 -Gili M-), al igual que la situación de pobreza energética (OR 1.37 -Vries R-).
 
En lo relacionado con el nivel de educación formal, se ha observado que un bajo nivel educativo se asocia con una mayor mortalidad cardiovascular tanto en hombres (RR 1.64) como mujeres (RR 1.31) -estudio MORGAN- (1)
 
 
Los responsables de que en España se haya trabajado en contra de las recomendaciones de la Comisión para la Reducción de las Desigualdades en Salud (como repasamos en un post hace unos meses) seguramente hayan hecho mucho más daño contra la salud pública que muchas de las personas encarceladas bajo la cruzada de la "War On Drugs" (sobre los efectos negativos para la salud pública de la "Guerra Contra las Drogas" se ha escrito mucho, por ejemplo "The war on drugs: threatening public health, spreading disease and death" o, ya en 1995, un texto de Richard Smith en el BMJ "The war on drugs").
 
Cada vez que oigamos hablar de "delitos contra la salud pública" seguiremos dejando que nuestra cabeza piense que se refieren a esos delitos que hacen que las desigualdades en el acceso a unos buenos determinantes sociales de salud (educación, empleo, vivienda, red social, sistema sanitario,...) sean cada vez mayores en nuestro país... mientras siguen siendo encarcelados los que se encuentran en las esquinas, las salas de estar de los pobres -este artículo de Antonio Maestre explicando esto último es una maravilla-.
 
 
(1) Los datos están extraídos de una tabla que forma parte de un artículo sobre "Repercusiones de la pobreza en la salud" que se publicará próximamente... en él podréis encontrar los intervalos de confianza así como las referencias bibliográficas completas y mucho más.
 

 

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Somos un grupo de médicos (jóvenes que van dejando de serlo) de diferentes lugares de España que, tras compartir pasados comunes de asociacionismo utilizamos este blog como espacio de reivindicación y toma de conciencia para hablar sobre medicina, sanidad, salud y sus determinantes sociales y económicos.