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Análisis crítico de la actualidad jurídica
22
May
2014
09:32
Álvarez Cascos contra Diagonal

No sé cómo funcionaría en sus colegios. En el mío, lo que sucedía cuando al tipo duro de turno no le había gustado del todo lo que habías dicho de él, es que se te acercaba durante el recreo, te miraba a los ojos fijamente y te decía: “nos vemos a la salida en la puerta”, frase que inevitablemente suscitaba un murmullo alrededor y una expectación incómoda que se alargaba hasta el momento de la cita, donde salvo excepciones todo se quedaba en cruces de empujones, insultos y cada uno a su casa que es la hora de la merienda.
 
Este excurso viene a cuento de la demanda de conciliación que Francisco Álvarez-Cascos ha interpuesto contra Diagonal, la periodista Ter García y el abogado Enrique Santiago por la publicación de ésta noticia, que considera (y cito): “constituye intromisiones ilegítimas en el honor, intimidad e imagen de Don Francisco Álvarez-Cascos (…) y que dados los daños morales sufridos y los perjuicios causados con la citada nota de prensa, solicitamos se avengan los conciliados a retractarse públicamente de las acusaciones difamatorias, calumniosas e injuriosas (…) y a indemnizar al mismo en la cantidad de 20.000€ además del pago de las costas.“ (Fin de la cita). La puerta del colegio, por cierto, es el Juzgado de Primera Instancia nº 71 de Madrid, la fecha es el día 3 de junio a las 10 de la mañana, y como se puede comprobar no sólo quiere retractaciones, también pide la paga, el bocadillo de chorizo y que le hagan el próximo examen de matemáticas.
 
Los presuntos delitos a los que hace mención la solicitud de conciliación de PAC son los denominados delitos contra el honor, que son el delito de injurias y el delito de calumnias, y que vendrían a ser, respectivamente, atribuir públicamente a alguien de unos hechos inciertos para atentar contra su reputación; y acusar a alguien de que ha cometido un delito a sabiendas de que es falso. Ahora vuelvan a leer la noticia y díganme si pueden encontrar calumnias o injurias.
 
En lo que lo hacen, yo aprovecho para contarles que en general, en las facultades de derecho, los delitos contra el honor se estudian en comandita con el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la información, que son con los que tienden a entrar en conflicto. Solía ser un tema muy atractivo porque son cuestiones jurídicas que hace unos años atañían a los jefes de la farándula, a los periodistas de plató de televisión y a escándalos más truculentos que trascendentes en la esfera pública. Los abogados de Interviú tienen un máster en este tipo de cuestiones y los estudiantes leíamos las sentencias regocijados, disfrutando al ver como Magistrados del Tribunal Constitucional recurrían a los más enrevesados vericuetos del lenguaje para no hacer mención de conductas indecorosas para un sujeto que lleva toga. Sin embargo la actualidad gira y hoy las portadas de los diarios las ocupan escándalos de corrupción de políticos: en ese sentido, Francisco Álvarez-Cascos es el nuevo Jesulín de Ubrique.
 
En cualquier caso y pese a que tiempo atrás aún existían dudas en cómo baremar el derecho al honor de una persona afectada frente el derecho a la libertad de expresión e información de quien lo afecta, ahora mismo el debate está bastante claro: La STC 136/1994 (Diario de León) establece lo siguiente : "Si bien la legislación penal otorga una amplia protección a la buena fama y al honor de las personas y a la dignidad de las instituciones mediante la tipificación de los delitos de injuria, calumnia y desacato, este Tribunal ha declarado reiteradamente (SSTC 159/86, 107/88, 51/89, 20/90, 15/93 y 336/93, entre otras) que el reconocimiento constitucional de las libertades de expresión y de información ha matizado la problemática de los delitos contra el honor en aquellos supuestos en que la conducta que incide en este derecho haya sido realizada en ejercicio de dichas libertades (…) Y ello entraña que el enjuiciamiento se traslade a un distinto plano, en el que no se trata de establecer si el ejercicio de las libertades de información y de expresión ha ocasionado una lesión al derecho al honor plenamente sancionable, sino de determinar si tal ejercicio opera o no como causa excluyente de la antijuricidad". Es decir, que en general, si eres periodista y estás ejerciendo tu labor, no existe criminalidad en atribuirle a otro públicamente una conducta antijurídica o sencillamente inmoral, siempre y cuando cumplas con las más elementales reglas de tu profesión.
 
En resumen: tenemos una noticia en la que una periodista se hace eco de una investigación oficial realizada por la UDEF y cita a un abogado que analiza el estado de las actuaciones de un sumario en el que está personado. Lo mires por donde lo mires no hay injurias ni calumnias. Pero es que además, aunque las hubiera, los denunciados estarían protegidos por el derecho a la libertad de expresión e información, así que ni el abogado de PAC, ni PAC, ni nadie, aspira a ganar un procedimiento como éste. La pregunta es obvia: si sabe que va a perder ¿por qué lo hace?
 
Pues en mi opinión porque en el mundo del derecho y la política hay bastante postureo y se sabe que el poder se ejerce más aparentándolo que disponiendo de él. Y por eso, como el tipo duro del colegio, han decidido usar la vía de “en la salida te espero”, un poco por el qué dirán y otro poco porque es su función, el rol que tienes que asumir cuando son tus iniciales las que aparecen en los papeles que acreditan la financiación ilegal del partido político del que eras Secretario General. Y lo hacen además en la esperanza de que así nadie más se atreva a retarte en el recreo, y también deseando que en la puerta del colegio todo se quede en unos empujones leves, y cada uno se vaya a su casa, a merendar. Porque en el fondo lo que tienen es bastante miedo.

 
Nacho Trillo
@laredjuridica
 

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