Libertades
Periodismo de gafas violeta. Blog de June Fernández.
30
Ene
2014
03:11
El país de Willy Wonka
Por Mari Kazetari

Me dijo mi amigo N.: “Ya verás cuando llegués a Managua. Si antes era la ciudad de la eterna Navidad, ahora parece la casa de Willy Wonka”. Lo decía por los árboles de la vida que se instalaron primero para adornar la Avenida de Bolívar, cuyas aceras se ensancharon recientemente para convertirla en uno de los pocos paseos amables para los peatones, pero que poco a poco están sustituyendo los antiguos árboles navideños de las rotondas de la ciudad.

¿Qué es un árbol de la vida? Esto:

Foto: Carlos Herrera/ CONFIDENCIAL

Se considera que parten de la iniciativa de la influyente primera dama y responsable de la comunicación del Gobierno, Rosario Murillo, quien los ha presentado como un reflejo de la felicidad y la prosperidad de la que goza Nicaragua: según Murillo, adornan las rotondas para que “celebremos de verdad, de verdad sintiéndonos alegres por dentro, y que convirtamos la ciudad en un festejo de tanta bendición, tanta prosperidad, y tanta victoria” (La Prensa). En algunos medios se afirma que están inspirados en la obra de Gustav Klimt, en otras se las considera copia de una creación de 2008 del artista australiano Timothy Paris.

Hay quien atribuye la instalación de estas llamativas estructuras metálicas a los caprichos de la mística esposa presidencial; hay quien ve en ellas una estrategia electoral más de una líder a quien consideran experta en manejar símbolos sincréticos que conectan con amplios sectores de la sociedad. “El árbol de chatarra, a diferencia de los anteriores arrebatos antiestéticos de la cultura kitsch oficial, es la condensación simbólica más acabada del régimen en lo que tiene de abusivo, incongruente y totalitario”, sentencia Sofía Montenegro, periodista, histórica feminista y militante la escisión del FSNL, el Movimiento Renovador Sandinista (MRS). En su opinión, una prueba de ello es que hayan impuesto a la emblemática estatua de Sandino de
la loma de Tiscapa la compañía de un árbol de la vida que, más que darle sombra, le hace sombra.

En los comentarios digitales y en las calles, se debate sobre su gusto estético, sobre si son reflejo de tecnología y progreso o de megalomanía kistch, si no sería más lógico y ecológico haber plantado árboles vivos, si son coherentes con la doctrina cristiana que dicen abrazar Daniel Ortega y Rosario Murillo. “Todo lo que hacemos tiene como centro, como corazón, la defensa de la vida. Y allí está el árbol de la vida, para representar esa búsqueda permanente de los y las nicaragüenses; y ese árbol de la vida que también es la fe que nos moviliza”, afirmó Murillo el pasado 19 de julio. La teóloga feminista María López Vigil le contestó en un programa de radio que “si se le quiere dar una lectura religiosa al tema de los Árboles de la Vida, tendría que calificarse de ‘un gran pecado’, por instalarlos en un país muy pobre con grandes necesidades por cubrirse”.

Ante la falta de transparencia sobre su coste, fuentes del periódico Confidencial calcularon que fabricar cada arbolito cuesta más de 20 mil dólares, sin contar gastos de consumo energético y las medidas de seguridad (están custodiados por vigilantes). Estos gastos no están incluidos en el presupuesto general del Estado ni en el del Ayuntamiento de Managua, añade este diario, en el que no se descarta que se hayan empleado fondos de solidaridad de Venezuela, lo cuál explicaría que los primeros se instalasen para engalanar la no menos impactante estatua de Hugo Chávez.

Otra novedad con la que me he encontrado es la imposición de la tarjeta electrónica TUC como única forma de pago en los autobuses que recorren Managua. Por ahora se mantiene alguno “mixto” en el que todavía se acepta el pago en metálico (creo que en diez días he visto uno), pero la idea es que esa opción vaya desapareciendo. Presentado también como una muestra de progreso, el objetivo de este sistema es agilizar el abordaje, pero en los primeros meses la sensación ha sido más bien de caos y engorro para una ciudadanía poco familiarizada con este tipo de abonos. Colas kilométricas para conseguir la tarjeta (el otro día me fui a informar y ya sólo se encuentra en tres puntos de la ciudad), denuncias de que los lectores que cobraban más de lo debido, chóferes que pagaban su enojo con los pasajeros y pasajeras... Además, las personas que vienen a la capital desde otros departamentos del país se encuentran con un sistema de transportes al que ya no tienen acceso normalizado.

Y las ventajas son pocas: el precio del pasaje no se reduce por usar la TUC (hay quien prevé una subida de la tarifa para compensar gastos logísticos) y no hay otros medios de transporte por los que resulte atractivo un sistema de pago unificado. ¿A quién beneficia entonces? Fundamentalmente a Mpeso, la Entidad de Dinero Electrónico responsable de la gestión de las tarjetas, y propiedad de Haroldo Montalegre, empresario que 'Radio Patio' relaciona sentimentalmente (dejémoslo ahí) con la familia Ortega-Murillo. Actualización: N. me pasa un enlace en el que se recuerda que Montalegre fue juzgado por desvío de fondos y estafa, y finalmente no fue condenado.

Estos días, la noticia es que Daniel Ortega ha cambiado la Constitución: ahora permitirá la reelección indefinida, bastará la mayoría simple para ganar las elecciones en primera vuelta, el Gobierno podrá aprobar decretos de ley sin pasar por la Asamblea Nacional, y también otorga un mayor peso al ejército.

La semana pasada, la izquierda crítica se indignaba por la represión policial en las manifestaciones para exigir indemnizaciones a los recolectores de caña de azúcar enfermos de Insuficiencia Renal Crónica en Chichigalpa, una enfermedad mortal que los cañeros atribuyen a las precarias condiciones laborales que soportan en el Ingenio de San Antonio, en la que se produce el ron Flor de Caña. La patronal, en cambio, se lava las manos, diciendo que ninguna investigación científica ha probado la relación entre la epidemia y la actividad en las plantaciones. La tensión ha crecido aún más a raíz del asesinato de un manifestante por parte de la policía hace dos sábados, durante una propuesta para exigir indemnizaciones a la empresa, propiedad de Carlos Pellas, uno de los empresarios más poderosos de Nicaragua.

Y así me he encontrado el país de los lagos y volcanes. Recuerden el lema nacional: “Nicaragua: cristiana, socialista y solidaria”.

 

 

 

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