Libertades
Periodismo de gafas violeta. Blog de June Fernández.
27
Nov
2013
23:25
"No quiero sentirme valiente, quiero sentirme libre"
Por Mari Kazetari

Las feministas tenemos conocimientos teóricos y apoyo social para identificar agresiones machistas. Esto debería facilitar enfrentarlas. Y probablemente lo facilite. Pero no es tan fácil. Cuando nos ocurren cosas, no siempre logramos responder.

Y claro que nos ocurren cosas. Muchas feministas hemos tenido (voy a hablar todo el rato en primera persona del plural, independientemente de si a mí me han pasado o no) compañeros sentimentales que nos han maltratado psicológicamente, que nos han presionado para tener sexo de forma habitual o que incluso nos han intimidado y agredido físicamente; excompañeros o examantes que no han atendido nuestro deseo de romper todo contacto con ellos y han seguido acosándonos; a casi todas (si no a todas) las feministas nos ha pasado que un desconocido nos diga una obscenidad, nos toque el culo, nos saque la polla o nos siga de noche por la calle y no hayamos podido responder; a muchas el jefe u otros hombres con poder de nuestro entorno profesional nos han tratado con lascivia y nos han hecho insinuaciones sexuales... Y esas son sólo algunas de las caras de la violencia machista que enfrentamos las mujeres, también las feministas.

Cuando una está sensibilizada, tiene la información y la red de apoyo, y aún así no sabe responder, se siente especialmente culpable. Es más, se siente avergonzada. ¿Cómo me ha podido pasar esto a mí?¿Cómo he podido permitirlo? ¿Cómo es que no he sabido pararlo? Si no denuncia, una se siente cobarde, muy cobarde. Un fracaso de feminista. Es rarísimo cuando te das cuenta de que, pese a ser experta en detectar expresiones de machismo y de dominación masculina en otras personas, te sientes incapaz de discernir si lo que a ti te ha pasado se puede calificar de agresión, de acoso, de abuso, de intimidación, de violación. Hablas con tus amigas feministas y lo ven claro. Hablas con tus amistades no feministas, que a veces te han reprochado que lo atribuyes todo al patriarcado, y también lo ven claro. Pides asesoramiento profesional y el análisis también es claro. Todo el mundo tiene meridianamente claro que eso que te ha pasado es una agresión, un abuso, acoso, intimidación, violación, menos tú.

En la cabeza se aturullan dilemas y discusiones internas (entre tu yo 'mujer socializada como tal en una sociedad machista' y tu yo feminista). Como por ejemplo:

- Insisto, no saber medir. Cada cinco minutos pasas de verlo tan claro como todo el mundo, a cuestionarte a ti misma: ¿En serio esto es tan grave como para llamarle agresión? ¿No es una palabra así como muy gorda?

- Sentir la tentación de no hacer nada, como si no hubiera ocurrido. A ratos prefieres confiar en que no va a volver a pasar. Te parece que si denuncias o respondes es echar más leña al fuego y no podrás cerrar lo vivido. Pero al mismo tiempo sabes que precisamente hasta que no sientas que hay reparación no vas a olvidar lo vivido.

- El dilema sobre si hacerlo público o no, si señalarle o no. Tu yo feminista piensa que es bueno desenmascarar a agresores. Tu yo “mujer socializada en el miedo” siente que no puede. No sabes exactamente poner palabras al miedo que te está paralizando. “¿Qué me va a pasar si le desenmascaro?” Y hay muchas respuestas: Que va a aumentar la intensidad de la agresión. Que no tengo pruebas o mi “caso” no es lo suficientemente “sólido” como para enfrentar un proceso penal o de otro tipo. Que me voy a sentir expuesta, juzgada, cuestionada. Que me siento pequeñita, y si el proceso me desgasta, me voy a sentir más pequeñita aún.

-  Te preguntas si te estás victimizando. Al fin y al cabo, lo tuyo no ha sido una violencia cruda. ¿O sí? ¿La estás sobredimensionando? Una vez más, no sabes. ¿Te estás recreando demasiado? Escuchas una vocecita que dice: "Supéralo de una vez" (a veces esa vocecita es la de tu agresor cuando se ha sentido señalado). Pero, como leí recientemente en un reportaje sobre violencia sexual en Colombia, hasta que no hay reconocimiento y reparación, una sigue enquistada en la identidad de víctima.

- Confundes tu necesidad de reparación, de sentir que la agresión no ha quedado impune, con la sed de venganza. O piensas que una respuesta como la denuncia es desproporcionada. Que te estás pasando. Que no ha sido para tanto. Que si das un paso estás declarando la guerra. Que si declaras la guerra, no sabes con qué armas aparecerá el agresor.

Algo que me tiene muy inquieta (y no soy la única), es que son pocas las violencias denunciables por la vía penal, en una sociedad que sigue basando su respuesta a la violencia machista en el consabido "Mujer, no te calles, denuncia". ¿Dónde encuentras apoyo, reconocimiento y justicia si se trata de un delito no denunciable, porque no es una agresión física o una violación brutal sino una serie de actitudes que te han hecho polvo? Y la vía penal en sí misma es un martirio. Como decía antes, lo vivido te ha hecho sentirte pequeñita, pero el proceso te va a dejar diminuta. El pasado lunes ETB2 emitió un debate sobre violencia machista en la que una fiscal dijo algo que me pareció muy acertado: el gran error del sistema judicial español es que el proceso se inicia con la denuncia y ahí empieza todo; cuando la denuncia tendría que ser el último paso. Lo primero, sostenía, tiene que ser el empoderamiento. ¿Cómo vas a pedir a una mujer que acaba de sufrir violencia que salga entera (no te digo ya triunfante) de un proceso judicial extenuante, en el que le van a recriminar que su relato es confuso, que no recuerda algunas partes (porque fueron traumáticas y has intentado olvidarlas), o le van a acusar de denunciar en falso o a la ligera?

Una lectora de Pikara que me escribió a cuenta del reportaje 'Yo quería sexo pero no así', contándome que su ex la violó y que fue absuelto, me dijo: “Prefiero sufrir otra agresión que volver a tener un juicio”. Lucía Martínez Odriozola fue a su ciudad a entrevistarla. Pronto lo publicaremos en Pikara. Buf.

Hace unas semanas conocí a una chica que también sufrió una agresión sexual por parte de su ex, además durante unos encuentros de un movimiento social. La chica lo contó. Tuvo que escuchar cuestionamientos como: “No se te ve muy traumatizada” o “¿Y para qué te pusiste a dormir en bragas al lado de él?”. Es decir, los miedos que arriba comentaba no son irracionales. Sí, hablar va a iniciar un proceso que nos va a desgastar. Sí, nos vamos a sentir juzgadas, cuestionadas. Sí, esto ocurre a toda mujer que sufre violencia. Sí, también a las feministas. Pero la buena noticia es que sí que conocemos recursos, sí que podemos rebatir nuestros propios miedos y nuestras dudas, y sí que tenemos un entorno que nos va a apoyar, proteger y reafirmar.

Una compa feminista me contó el machaque psicológico que sufrió por parte de su excompañero sentimental. Comentamos que parece que todos hacen el mismo máster, porque se repiten mucho las estrategias de minar nuestra autoestima. Por ejemplo, acusarnos de no saber cuidar. Utilizar un gesto concreto (haberte dejado los cacharros sin limpiar, por ejemplo) para montar una escena en la que eres caricaturizada como un ser incapaz de cuidar. Si el macho tradicional decía que la cena está fría o que cocinas peor que tu madre, el nuevo macho te dice de formas más sentimentaloides que no se siente cuidado. El machaque es el mismo. Por muy feminista que seas, te sientes una mala esposa, un fracaso como mujer.

Pero además esos machaques disfrazados no son denunciables. Porque el agresor ha sido hábil y ha hecho las cosas de forma que desde fuera nadie vería nada extraño, pero tú has sentido claramente que las acciones estaban pensadas para hacerte daño, para minar tu autoestima, para meterte miedo, para hacerte dudar de ti misma. Hay formas de maltrato que no se pueden explicar en un juicio ni se pueden describir en un comunicado. Quien ha tenido una relación sentimental sabe cómo hacer daño sin dejar marcas. A veces hasta deseas que hubiera una bofetada, un insulto o una amenaza explícita para poder agarrarte a ella, para que nadie dudase que eso que has vivido es maltrato. Aunque lo perverso sería que esa bofetada, insulto o amenaza aislada contaría más que la acumulación de daños cotidianos irreparables.

Unos agresores especialmente hábiles y legitimados por su entorno son los que participan en movimientos sociales. No cabe en la cabeza que ese militante ejemplar, que se declara profeminista y que habla en femenino plural, pueda ser un maltratador, acosador o violador. No cuadra por ningún lado. Así que o se etiqueta como un conflicto privado que no hay por qué abordar como colectivo o se cuestiona a la víctima. Hasta ahora percibía que se hablaba poco de esto. Que las feministas comentábamos lo que nos pasaba entre pasillos. Que cuando se daba una agresión “grave” y la activista agredida denunciaba, el proceso transcurría de forma interna. Que no hay un debate serio sobre este tema. En el último año han pasado algunas cosas, que considero buenas noticias para ir desgastando la impunidad de los machos de izquierda:

- Compañeras como Alicia Murillo o Brigitte Vasallo han publicado posts sobre los llamados machirulos infiltrados. Es curioso que el vídeo de Alicia ha enfadado a algunos que, al verse retratados, han clamado que se trataba de una venganza personal. Ojalá tuviéramos a uno solo en la cabeza y no los contásemos por decenas.

- Mujeres que han vivido agresiones en contextos asociativos, lo han contado, como el caso en el Veganqueer.

- Una compañera vasca ha iniciado una tesis doctoral sobre cómo se gestionan las situaciones de violencia machista dentro de los movimientos sociales. Aún es pronto para contar más (si alguna mujer de Bizkaia que haya vivido o asistido a un caso de violencia machista dentro de un movimiento social quiere compartirlo con ella, que se ponga en contacto conmigo), pero ella me ha recomendado otra tesis doctoral relacionada, la de Bárbara Biglia.

Este año el lema de la manifestación del 25 de noviembre en Bilbao ha sido: "No quiero sentirme valiente, quiero sentirme libre". Me ha gustado porque no es manido y hace pensar. Hay que darle un par de vueltas, pero lo entiendes, te atraviesa el cuerpo. Las mujeres seguimos cargando el peso de saber enfrentar las agresiones machistas. Se nos pide que no callemos, que denunciemos, que digamos 'no' alto y claro, que perdonemos, que pasemos página... Por muy hostil que sea el contexto, por muy vulnerables que nos sintamos, tengamos o no recursos y apoyo. Así que no, no quiero ser valiente, quiero ser libre. Vivir libre de agresiones machistas para no culparme por no saberlas enfrentar siempre.

*

A partir de ahora escribiré aquí, porque Diagonal es una casita virtual en la que creo que me voy a sentir muy a gusto. Si quieres saber de dónde he salido, puedes pasarte por mi anterior blog, en Gente Digital.

comentarios

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    Carlotta
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    Vie, 07/01/2016 - 15:27
    Pues yo también he vivido una agresión, y no está siendo fácil, sobretodo porque no tengo una red de apoyo fuerte y me he sentido bastante sola. Me sorprende ver que he vivido muchas de las cosas que describe el artículo y los comentarios. Qué hacer!? Procesar, validarme, explicarlo, confrontar, buscar apoyos... Me di permiso para sentir todo lo que me había sucedido a raíz de ver que una chica denunció otra situación. Agradezco a esa chica el haber dado la cara, ya que eso me abrió las puertas a ser consciente de lo que sentía yo y validarme. En mi caso, me gustaría tener otras alternativas que no fueran el contraataque directo contra ese chico (que también forma parte de los movimientos sociales, habla en femenino, etc). Pero también estoy muy cabreada y necesito sentir que mi experiencia aporta en algo, a cambiar algo, a informar...
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    Vie, 07/01/2016 - 13:32
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    machetealmacho
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    Mié, 04/16/2014 - 17:29
    &nbsp;os escribo porque hace tiempo sufrí una relación abusiva (maltrato machista) a manos de mi ex-pareja, éramos militantes los dos de una asamblea vinculada a cnt. de esto hace un año y pico. Fue una historia de maltrato machista en toda regla y lo más fuerte, luego, fue que mi ex-compañero hizo mala campaña de mi, tratándome a mi de agresiva y con discurso victimista, porque estaba cagado de miedo de quedar como un maltratador. él simepre fue preparando su defensa a la vez que ejercía violencia contra mi. este tio ya habia tenido dos relaciones, antes de la mía, que se habían acabado igual (las 3 relaciones con violencia). De ahí, que los militantes de cnt se me pusieron en contra y se ha girado la tortilla de mala manera y me tuve que ir yo del pueblo al barrio de bcn donde estoy ahora. Además, esta gente no tienen ningún tipo de visión de género y han tratado el caso como algo personal. por suerte en bcn conocí gente feminista y nos hemos puesto las pilas. bueno. desde ahí hemos hecho algunas acciones (echar al tio de las alternativas del barrio, ir en grupo de gente sensibilizada con el tema a mirarnos mal el tio y sus incondicionales en las manis, presentarnos en su local 10 personas el día de un acto público para marcar terreno y alguna acción más). Bueno, ahora mismo, con este tema estamos en el punto de redactar el comunicado con mi versión y mandarlo al colectivo para que le echen. Hace un año de esto y para mi es la peor época que he vivido, aún lo llevo muy mal y hasta hace poco que nos hemos empezado a mover, no he podido hablar del tema y me he sentido juzgada, insultada, tratada de agresiva, conflictiva, liante, histérica y mentirosa. la cosa es que desde que he vivido todo esto estoy en un plan algo difícil con los hombres. muy sensible a cuando ellos ejercen sus privilegios y abusan de nosotras. de ahí que por ejemplo una noche que un tío me dijo un piropo en la barra de las alternativas donde yo servía, le tirara una birra en la cara y cosillas así. tengo un bloqueo importante con los tíos y además, veo constantemente situaciones de abuso en donde no me puedo callar. os escribo para contaros otra historia, que me pasó el sábado pasado con un chico. yo veo que es otro caso de abuso muy claro, igual más sutil y difícil de visibilizar porque se trata de una noche en la cama con un tío, no de agresiones físicas o abusos no deseados. pero bueno, os cuento: El sábado encontré de nuevo a un chico en un bar que conocía de hacía 15 años, por encima, era militante de otro sindicato de cnt, de bcn era él (yo estaba en un pueblo). este chico ya está desvinculado de los movimientos sociales por historias que ha tenido él en la lucha. nos reencontramos el sábado luego de un año y medio. él había escuchado la historia de agresiones de mi ex por parte suya y de sus amigos, pero el chico del bar, R , no se dejó comer la cabeza ni se movió por prejuicios (a diferencia de la mayoría). pero yo tampoco había hablado con él. me preguntó como estaba y le dije ke fatal (...) y le conté por encima la historia y me entendió bastante bien. Me hizo saber que ya no estaba con pareja y ke estaba muy libre y ke kería ke me fuera a su casa con él. se kedó conmigo en el bar y al final, a las 2 horas, nos fuimos a mi casa, k estábamos en el mismo barrio. una vez ahí empezamos a follar, se corre, y luego le digo k me complazca a mi, ke me haga algo, y me sale con que me tiene que contar algo. me empezó a decir que le habia entrado la rallada emocional porque su chica le había dejado hacía un mes y medio y que estaba muy mal y que se iría a su casa. me quedé de piedra y con sentiminetos de bacío y sin aire... él se fue... El lunes me mandó un sms del palo avergonzado y como para tantear como estaba... &quot;hola chica... cómo va todo? me gustó encontrate de nuevo. a ver si tomamos una birra un día de estos...besos...&quot;. Pensé que igual el tío se quería disculpar y le respondí diciendo &quot;bueno vale, a las 5h en la plaza osca el jueves y hablamos?&quot; y me dice &quot;ostia, me voy de semana santa...&quot; le propuse kedar hoy y ya no respondió. yo me kedé con sentimientos de humillación y durmiendo mal (estas cosas me afectan mucho después de lo vivido). Entendí que me quiso tantear y kedar bien, así que esta mañana le he dicho &quot;creia que decías de tomar una birra para disculparte, pero solo querías kedar bien. para mi no moló verte; fue humiliante. todo hubiera ido bien si me hubieses comido el coño&quot;. <span class="ecxnull">a lo ke él me dijo &quot;ya te dije ke no actué de forma normal porke estoy en un mal momento y creía ke lo entendías. hablé contigo, precisamente, porke no te sintieras mal, porke ahora lo k no kiero hacer es complacer a ninguna mujer. si kieres te lo vuelvo a explikar..., sino disculpas...&quot;</span> yo le he dicho que he entendido demasiado lo ke le ha pasado y ke las mujeres no tenemos k entender siempre, y menos cuando se nos humilla. le he dicho que tiene un morro ke se lo pisa, pues ke si no kiere complacer a ninguna mujer, porke me buscaba por follar? y que la suya es la típica actitud de macarra (como no estoy bien, todo vale y me tienes ke entender). ke me ha humillado, se ha justificado y no asume su cabronada. ke si va a follar con una mujer, o follan los dos, o no puede hacer de correrse para desahogarse y subir su ego derrumbado e irse. ke o lo para antes y no se corre&nbsp; o me complace, pero ke esto de ke le ataken los sentimientos justo después de correrse es de machirulo sucio&quot; pienso que estas situaciones están a a orden del día y siempre somos las mujeres las que las sufrimos. No veo esta situación como algo personal que tenga que quedar en las 4 paredes de la habitación. pues todo lo que hacemos es político (desde levantarnos, leer el diario, comprar, querenos...). Creo que sería adecuado responder a estas situaciones de forma colectiva y tratarlo así, pues es un problema de todas. Lo que se que es complicado porque lo que nos enseñan es que es algo normal y un problema de realciones personales. No creo que os esté contando mi historia personal del último ligue, sino una constante que se da porque los tios no renuncian a sus privilegios. &nbsp;que en este caso sería haber follado solo, llegar al orgasmo y no haber ocnsiderado mi placer e irse. Lo que he pensado, como posible acción de respuesta es hacerle una envida col.lectiva de what&#39;s ups de índole feminista, ya que él tiene. seguramente me la juegue, si quiere joderme, por el hecho de dar su telf a gente y .. en fin... no se qué creéis sobre el caso y mi propuesta. pienso que estaría bien estar juntas para casos así para poder dar una respuesta colectiva. bien, muchas gracias por vuestra escucha y espero me digáis algo. comentaros tambié, que si os parece estamos en contacto por la historia de maltratos que os he comentado.
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    Ángela
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    Vie, 12/13/2013 - 13:16
    Después de leer por completo este artículo, ya que muchas veces suelo saltarme líneas cuando se llenan de contenido sin continente, he de decir que no me he perdido una sola de estas líneas y no puedo estar más de acuerdo. Además del artículo, he leído los comentarios por curiosidad de las opiniones que se puedan generar... y no pude dejar de notar un comentario, en el cual se manifiesta el argumento de que el desconocimiento de los mal tratadores, de no ser conscientes de incurrir en estas comportamientos de mal trato, debe por lo tanto, supongo que no pretenderá que pensemos en eximirlos de la condena de su comportamiento, pero si tal vez comprenderlos. Lo cual&nbsp; no puede dejar de provocarme un sentimiento de perplejidad ante tal excusa para no asumir la responsabilidad de unos actos que son REPROCHABLE y CONDENABLES, per se, sin tener que acudir ya a argumentos de tipo jurídico, tales como &quot;el desconocimiento de las leyes, no exime de su cumplimiento&quot;. Creo que es más una cuestión de sentido común, todos sabes lo reprochable de insultar, humillar y vejar a una persona.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin perjuicio de esto, quiero pensar aunque no lo consigo, que en muchos de los casos de actitudes machistas y de mal trato de género, los propios sujetos no son conscientes de que no tienen potestad para comportarse como tales agresores, ellos se creen en &quot;PODER DE&quot; y ese es el problema; los hombres no son &quot;conscientes&quot; de incurrir en mal trato, los hombres en su eterna amnistía social en cuanto a su comportamiento como &quot;hombre propiamente dicho&quot;, no son verdaderamente conscientes de que las mujeres no somos objeto de posesión o de uso y disfrute, por eso es nuestra OBLIGACIÓN, hacer visibles tales comportamientos, señalarlos, denunciarlos y combatirlos, para que nunca más puedan utilizar la excusa de la FALTA DE DOLO y de consciencia. El problema de la violencia de genero y del machismo, no es un problema de desconocimiento del hombre, (parte del mismo, pero no la respuesta) el problema mayor es el desconocimiento de las mujeres y la FALTA DE AUTOESTIMA a la que nos somete nuestra educación, crianza, familia, escuela, entorno social, amig@s y sociedad. La mujer es objeto de mil presiones durante toda su vida. Presión de estar guapa, de comportarse adecuadamente, de ser agradable, dócil, ser buena madre, buena esposa, buena hija, buena vecina, buena anfitriona, buena cocinera....la lista podía ser interminable. El problema de todo esto, es que si te sales de la linea marcada, LO CUAL ES INEVITABLE, tu autoestima sufrirá y serás condenada en todos los ambitos de la vida por ello. Por eso somos un blanco perfecto para el matrato. Buscamos un cariño y seguridad en una pareja, cuando la respuesta debe estar en nosotras mismas. Ser dueñas de nuestras pasiones, gustos y actitudes y no dejar que nuestra educación, familia, escuela, entorno social, amig@s y sociedad y menos aun tu PAREJA, te diga como manejar tu LIBERTAD, y con esta palabra quiero englobar todo (libertada de sentirte la mujer que tu quieres ser, de hacer lo que tu quieres hacer, lo quieras vestirte, comerte, atreverte a probar, como divertirte, a que hora llegar a casa, cuando salir, cuando hablar, como opinar, mirar o escuchar, eso es TU LIBERTAD, no lo que el RESTO te imponga) Tu pareja, de quererla y tenerla, debe ser un compañero en igualdad de condiciones, una relación basada en la libertad compartida, no en ataduras basadas en sentimientos de inferioridad, sumisión y dependencia, de los cuales NOSOTRAS como MUJERES debemos RESPONSABILIZARNOS y no permitir que nuestra autoestima se alimente de sentimientos prestados y foraneos, volviendonos marionetas de aquellos que saben manejar nuestros hilos, porque por desgracia, le damos ese poder.
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    Ana de la C
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    Mié, 12/04/2013 - 20:11
    Buen texto, para reflexionar y empoderarse, considero que es lo principal....
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    airek
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    Sáb, 11/30/2013 - 14:45
    Pues yo si me siento muy sola. Encadenar situaciones similares desgasta, arrasa y desbasta hasta a l más fuerte. Para que "saltar" si sales del fuego a las brasas? Es mi inconsciente? Mi educación?, el entorno? El contexto? a peor violencia (simbólica y real) es la de las propias mujeres, y lo sé porque la he sentido hasta en las casas de mujeres en varios sitios. Psicologas, expertas y hasta mujeres de la oficina de atención a la víctima sentadas en su poltrona te dicen poco más o menos "esto es lo que hay", dejándote además de herida (eufemismo de jodidisima), culpable, y sobre todo IMPOTENTE
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    AnaB
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    Sáb, 11/30/2013 - 01:44
    ...cómo agradecer este artículo...querida compañera feminista. Cada palabra tan acertada, cada sentimiento que relatas...así me he sentido yo durante unos años con una persona tan conocida, tan valorada entre los movimientos sociales, tan impensable denunciarlo, tan imposible pensar que te esta ocurriendo a ti, feminista convencida, militante activa...Gritos, desprecios en público, desplantes frente a otrxs, ridiculización de todo lo que eres, haces o piensas. Y tú paralizada...y tú aún idealizandolo, una referencia entre las personas de izquierda...y tú presa de su entorno social, que lo venera...Y más sola, y más pequeñita, y más hundida. Gracias, mil y una vez. La lectura me hace respirar profundo. Me siento acompañada.
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    Luna
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    Vie, 11/29/2013 - 18:17
    Hola&iexcl; Debo felicitarte por la forma en que plasmas la experiencia de &nbsp;mujeres que como yo se han descubierto en estas dimensiones de violencia y también de las que aun no se reconocen pero que sienten he intentan callarlo;&nbsp;por miedo , culpa, vergüenza&nbsp;o ser valientes...
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    durga72
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    Vie, 11/29/2013 - 13:13
    gracias por este posteo, gracias gracias gracias por nombrar y poner sobre la mesa todo eso que sucede y no se quiere mirar. he pasado por muchas de esas situaciones, he sufrido maltrato psicológico y tanto la policía como todas las abogadas a las que consulté me dijeron lo mismo: &quot;es maltrato, es denunciable, pero si te toca un juez rancio no podrás demostrarlo, y te toque el juez que te toque el proceso será un calvario que durará al menos dos años &iquest;estás fuerte para pasar por ello? &iquest;tienes los medios para protegerte si sale absuelto y se crece después de esto?&quot; no denuncié, ni siquiera cuando me violó, porque no había hostias. supo generar el miedo necesario para hacerme saber que o le dejaba hacer lo que quería hacer, o sería peor. no hubo resistencia (decir &quot;no quiero&quot; no es resistirte, tienes que estar magullada y llena de moratones para que sea resistencia). salí de la historia y aún tengo pesadillas, pero eso no es demostrable ante un juez.&nbsp; cuando trato de visibilizar todo esto me encuentro con el siguiente maltrato: &quot;cómo pudiste permitirlo, me has decepcionado, con lo feminista y lo combativa que tú eres, esto no me lo esperaba de ti&quot;. hay que vivirlo para saber cómo operan, como viene todo poco a poco hasta que estás tan jodida y dudas tanto de tu propio criterio que ya no sabes si vas o si vienes.&nbsp; no sé qué más podemos hacer para resolver esta violencia constante, pero sé que hemos de seguir hablando de ello, poniéndolo a la vista, hacer que giren la cabeza, esa cabeza evasiva y nada empática, para que vean la violencia y dejen de decir &quot;sois unas exageradas&quot;. después de escuchar la enorme decepción que supuse para la gente, leer esto al menos me hace saber que no estoy sola. que no soy imbécil ya lo sabía. gracias de nuevo.
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    Lucía
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    Vie, 11/29/2013 - 12:21
    En el menor de los casos, por lo menos será consciente de que no ha encajado con deportividad las decisiones de su ex, de que su capacidad de frustración es mínima, de que está haciendo algo contra el deseo de ella; esto es, de que no está respetando los deseos de la otra persona. Será consciente de que está insistiendo demasiado, de que se está poniendo pesado. No sé, digo yo. ¿O quizá lo que sucede es que tiene la creencia de que la otra persona no es quien pone las reglas del juego, ni decide cuándo ya no quiere seguir, ni siquiera hablando? ¿Será quizá que cree que sus necesidades y deseos están por encima de los de la otra persona? O sea, machismo.
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    machista?
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    Vie, 11/29/2013 - 11:00
    Hola, solo quería decir que me llama la atención que parece que dais por hecho que el agresor es consciente de la agresión y lo hace de manera deliberada cuando incluso la víctima duda.
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    Cristina AP
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    Vie, 11/29/2013 - 10:05
    Buenísimo y certero. Yo también me he sentido así y la única guía que me sirve es validar lo que siento y, si me siento agredida, es porque me han agredido. Alguien dirá, ojo, que sentirse agredida es subjetivo. Sí, y hay un trabajo previo por hacer sobre cómo agredo yo, que también lo hago, que también lo he hecho. Por eso, ahora que sé que yo también agredo puedo validar lo que sí es mío. Y si me siento agredida, es que es así. Partiendo de lo que siento puedo decidir sin culpas qué hacer con ello. Denuncio, me aparto, comparto, reflejo, publico..etc. Otra cuestión es, que me parece certero y, a tiempo. Cómo desmontar el machismo de los colectivos, aparentemente, igualitarios. También he pasado por ahí y me ha hecho sentir bien visibilizarlos y denunciarlos. Sí, también hay maltrato y machismo en estos movimientos por parte de los hombres y mucha confusión por parte de las mujeres. Falta, creo yo, más conciencia de lo que se nos llega a agredir en nombre de la libertad. Hace poco visibilicé una campaña de un conocido colectivo independentista catalán una campaña para captar socios en la que entre otras lindezas aparecía una joven tapando sus pechos con sendos porrones de vino, obviamente invitando a beber. El eslogan era &quot;ponnos a cien&quot; para captar 100 socios. Lo que para mi era un uso del cuerpo femenino como reclamo erótico, fue para la mayoría un buen uso de las libertades femeninas y que para nada existía cosificación. Me criticaron, me tildaron de carca y me invitaron a informarme mejor. Caí en la trampa de no difundirlo por no ponerme en medio de una polémica y lo siento, porque no me lo quito de la cabeza. Así estamos, por eso sostener el feminismo es importante y seguir peleándonos con nuestras contradicciones, un deber.
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    Gavacha
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    Vie, 11/29/2013 - 08:13
    Hay que saber además que cuando denuncias, todo tu entorno se posiciona y suele ser a favor del agresor, porque las mujeres&nbsp;somos histéricas&nbsp;exageradas, hasta las demás mujeres se suelen&nbsp;posicionar&nbsp;a su favor, porque nadie quiere conflictos en su entorno, es incómodo. Y si hay agresión&nbsp;física&nbsp;y parte hospitalario dirán: &quot;yo no lo justifico, pero ella es que es para darle de comer aparte&quot;.&nbsp; Aguante 8 años de maltrato psicológico y 1 año y medio de acoso potque el señor no aceptó la ruptura, hasta que un&nbsp;dia tuve que salir de mi casa en un coche de policia para no volver jamas. Denuncié y perdí a todos mis amigos, mi círculo social, mi barrio, mis espacios, perdí el juicio. Ha servido para señalar&nbsp;con&nbsp;el dedo socialmente a este incompetente, pero el coste para&nbsp;mi ha sido muy alto, eso hayquesaberlo. Aparte de recibir presion porpartedel entorno para&nbsp;que retirara la denuncia, inclusedealgunas que se consideran amigas. Me li quité de encima pero el proceso ha sido mas doloroso que el maltrato porque me hizo ser consciente&nbsp;de la mierda de amigos que tenia, también de los tesoros que aun conservo.&nbsp;
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    Vie, 11/29/2013 - 00:00
    Gracias por este claro, valiente y libre texto, contundente y duro. La violencia machista es transversal, es intrínseca&nbsp;a todos los contextos, sistemas y colectivos. Como hombre siento asco y rabia contra las conductas machistas y las complicidades masculinas, las camaraderias...intento romper contra todo esto, no es fácil.&nbsp; 12 años acompañando a mujeres que han sufrido todo tipo de violencias, la peor, la institucional que refuerza todas las otras. Vivir una agresión machista dentro de un movimiento social por parte de un compañero es un doble impacto, doblemente condenable. Si queremos ser verdaderamente alternativos, empecemos por cuestiornar-nos como hombres, responsabilizarnos de nuestro comportamiento, de nuestros privilegios masculinos, es imprescindible dar credibilidad a los testimonios y vivencias de las mujeres. Gracias Mari&nbsp;por hablar claro.&nbsp; Un saludo Ruben @RobenFawkes
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    Unguilty
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    Jue, 11/28/2013 - 22:53
    Mari, muchas gracias por explicar de una forma tan clara una situación tan complicada. El proceso por el cual una mujer deja de saber quien es, al sentirse cuestionada, infravalorada e incluso intimidada, por un hombre al que quiere, es un proceso lento del que cuesta recuperarse. Estad atentas, pues no es fácil reconocer a estos submentes, como bien apunta el texto, van de muchas cosas menos de lo que realmente son. Gracias de nuevo.&nbsp;
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    Nagore Gore
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    Jue, 11/28/2013 - 20:02
    Menudo temazo...! Felicidades por el texto, creo que es una muy buena contribución (además de las que has nombrado) para poner sobre la mesa que las feministas también hemos estado en situaciones de violencia machista y tener en cuenta posibilidades de actuación... Por cierto, quién es la compañera de Bizkaia que está haciendo esa tesis? Una amiga también está haciendo una tesis sobre cómo se gestiona la violencia machista, pero en su caso se centra en espacios okupados. Muxus!
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    A.
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    Jue, 11/28/2013 - 19:44
    Hace 8 años q viví ese &quot;maltrato psicológico sutil&quot; y todavía no lo he superado. Identificadísima con q se &quot;enquista&quot;, tal vez pq no hay reconocimiento ni reparación, como tú dices... Intento ir reparando-me por mi cuenta y riesgo (cuenta= mi responsabilidad y mis cuartos para terapia psicológica). Mi expareja&nbsp;iba, y va, de &quot;yo apoyo la no violencia contra las mujeres&quot; por la vida. Mi última, y breve, &nbsp;pareja, tres cuartos de lo mismo, y me hizo desprecios q no se le hacen ni a un perro. Y vuelvo a preguntarme, esos desprecios se pueden considerar maltrato?, estaré exagerando....? &nbsp;Justo lo q tú comentas también. Podría seguir... en fin, es bueno sentirse comprendida, ver q las cosas q te suceden le suceden a otras, q se preguntan lo mismo q tú pq han pasado vivencias parecidas.
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    Jue, 11/28/2013 - 19:40
    Una buena inauguración la que has elegido para tu nueva casa. Enhorabuena, June.
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    Patricia Samson
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    Jue, 11/28/2013 - 18:01
    Creo y sé que el proceso de asumir y procesar emocionalmente una agresión sexual y sus secuelas es largo. Se nos requiere estar listas para denunciarlo y enfrentar la guerra que implica cuando recién empezamos a asumirlo. No estamos listas y por ello nos invaden las dudas y temores. No es que no seamos valientes. Lo que dijo la Jueza, que el primer paso es el empoderamiento, es correcto. El empoderamiento ocurre cuando tenemos tiempo para asumir y procesar sin la presión de lidiar con esto al mismo tiempo en el medio público. El empoderamiento ocurre en forma íntima primero, &nbsp;cuando podemos sentir lo que nos pasó, pensar en lo que nos pasó, llorar lo que nos pasó. Ahí formamos la idea muy clara de que fue una agresión. De ahí nace la fortaleza para denunciarlo y luchar con lo que se venga; donde lo que piensen los demás no tiene lugar en nuestras mentes ni corazones: sabemos lo que sabemos sólidamente. El sistema nos requiere estar enteras cuando estamos en pedazos. El sistema nos requiere ir a la lucha cuando apenas podemos ponernos de pie.&nbsp; Si nos damos el tiempo para el empoderamiento, no importa el grado o tipo de agresión, las mujeres haremos muchas cosas más que denunciar a un agresor: cambiaremos nuestras vidas, cambiaremos la sociedad, seremos libres.
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    Jue, 11/28/2013 - 15:43
    Gracias. Me ha hecho falta mucho trabajo interior para poder decir en voz alta que a mi también me agredieron, que he vivido prácticamente todas las situaciones de las que hablais, y he sentido exactamente lo mismo, he dudado de mi misma, me he victimizado, me he culpado, he tratado de justificarle... hicieron falta muchas charlas con amigas para al final poder verbalizar que si, que aquello era una agresión y un abuso sexual. Sigo teniendo ese sentimiento en el que no se si actuar al respecto o no, y si decido hacerlo sinceramente no se como... pero reconforta saber que hay alguien que lo ha vivido y que está ahí para contarlo y hacernos sentir cuanto menos, comprendidas!&nbsp;
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    Jue, 11/28/2013 - 14:15
    Sister, me has emocionado línea a línea. Voy a imprimir este artículo y colgármelo en la pared para que cada vez que yo o una de nosotras entremos en el bucle de &quot;no es para tanto&quot;, &quot;tengo que superarlo&quot;, &quot;igual es culpa mía&quot; recordemos que no, que no es culpa nuestra. Y que no estamos solas. Un abrazo grande, grande!
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    Mari Kazetari

    Periodista. Transfeminista. Si no puedo perrear, no es mi revolución.