Global
En el terreno de lo políticamente dudoso
17
Dic
2015
12:09
La crisis de la Izquierda
Por Jule Goikoetxea

La nación francesa ha perdido su soberanía y el poder público de la ciudadanía ha quedado en unas pocas y ávidas manos. En la Unión Europea, Francia no tiene capacidad de negociación y el prestigio e influencia que tenía a nivel internacional ha decaído gradualmente pero sin pausa. Los franceses tienen derecho a un trabajo digno y la oleada de refugiados es culpa del estado francés y, de Europa, en general. Este es el discurso de Marine Le Pen, la dirigente ultraderechista del Frente Nacional, en el Parlamento Europeo, ante un François Hollande avergonzado y silenciado y ante la izquierda europea, escondida en los retretes de Bruselas.

La democracia implica repartición del poder, decía Le Pen. Sí, ya sabemos que la izquierda europea lleva más de cuatro décadas diciendo esto último, lo que ocurre es que a continuación siempre añaden que el estado no es más que una condenable maquinaria de violencia y a continuación dicen que las naciones tienen que desaparecer porque la democracia ha de basarse en la ciudadanía si es que queremos lograr una sociedad sin clases ni naciones ni estados. Igual los marxistas, los socialistas, los anarquistas o los comunistas (que por cierto desaparecieron en la década de los 90), teniendo en cuenta que los socialistas y los Gaullistas hace mucho tiempo que se pasaron al bando neoliberal.

La gente universitaria vota a favor de la izquierda multicultural mientras la clase trabajadora vota laïcité (católica, pero laïcité). El Frente Nacional es el partido más votado no sólo entre los más pobres y entre los que menor nivel educativo tienen, es también el más votado entre los agricultores, las autónomas, los parados y las jóvenes. Porque sólo los universitarios entienden y saben cómo distribuir el poder sin estado, soberanía y nación (ironía ON).
 

 

Curiosamente, en lo que respecta a la soberanía y al estado, el discurso de Le Pen coincide con los estudios y análisis académicos: el pueblo ha perdido su soberanía y sin recuperar la soberanía estatal van a privatizarnos hasta la respiración. Eso dice la academia, la de izquierdas, en todo Europa, en cambio los partidos de izquierda europeos no son capaces de decirlo (exceptuando los partido de izquierdas inmersos en un proceso de emancipación, en donde, se muestran a favor de la soberanía nacional y estatal).

Pero los partidos de izquierdas Españoles, Alemanes, Ingleses, Franceses, Italianos… (en esta categoría no entran los socio-liberales) no son capaces de defender con la fuerza de Le Pen la soberanía popular, porque la defensa de la soberanía de un pueblo implica per se fronteras (por mucho que se puedan articular y organizar de diversas formas, más o menos porosas, etc.) y a la izquierda no le gustan las fronteras, por eso llevan más de un siglo luchando contra el estado, ya que si los estados desaparecen, según ellos, las fronteras también. Pero es que además, a la izquierda no le gusta el estado porque es, de acuerdo a Marx, quien produce las clases-socioeconómicas y las desigualdades, ya que el estado es una herramienta de la burguesía… y es por tanto contradictorio defender tu propia nación o estado ya que choca con los principios marxistas internacionalistas… etc. etc. Este ha sido el discurso predominante (no único, sino predominante) en la izquierda europea desde hace ya más de cuatro décadas.

Por eso ahora la izquierda europea incluida la española (aquí no entra el socialismo español, que es en este momento el partido más desclasado de toda Europa), no pueden defender con la misma fuerza que Le Pen la soberanía popular porque llevan décadas condenando al estado y a la nación, sin tener en cuenta que el escaso poder que se ha conseguido distribuir en comparación a hace dos siglos, se ha hecho mediante el estado y en referencia a la nación, ya que (recordemos) es la nación (el pueblo) quien ha de detentar el poder o la soberanía, de ahí lo de ‘soberanía popular’.
¿Cómo va la izquierda europea a defender la democracia de forma seria si han condenado todos los elementos básicos sobre los que se funda una democracia?

¿Cómo le va a decir la izquierda a la gente que la Unión Europea es un lobby financiero desde el principio y que el Parlamento Europeo funciona como un INEM II para políticos que no saben dirigir, después de estar cuatro décadas defendiendo la podrida paz Europea y su democracia oligárquica?

Para que la democracia emerja, decía la izquierda europea, los estados y las naciones tienen que perder poder, si no cada nación y estado defenderá sus intereses y no se podrá construir una Unión fuerte y sana. Esta ha sido la obsesión de la izquierda europea: demonizar al estado, no querían naciones ni fronteras ni soberanía estatal. Querían una sociedad global sin clases y con intereses universales… es decir, europeos, blancos y de clase-media universitaria, preferiblemente hombres, preferiblemente limpios. Nada de naciones, nada de estados y por tanto nada de soberanía (estado) popular (pueblo-nación).

Que se coma ahora la izquierda, la española incluida, esta chachi-piruleta global, porque nosotras no lo vamos a hacer.

comentarios

1

  • |
    Luis MMM
    |
    Jue, 12/17/2015 - 18:24
    Los avances sociales no se consiguieron desde el Estado, se consiguieron desde los sindicatos, que eran las organizaciones sociales predominantes hace un siglo, con huelgas, cárcel y muerte. Y como es evidente los avances tenían que ser plasmados en leyes, que las hacen los Estados y los partidos socialistas, herramientas también de la clase trabajadora, para plasmar esos avances. Por otro lado, Marx reconoce el carácter vertical de los Estados y pero apuesta por su apropiación por parte de la clase trabajadora como paso previo a su disolución en una sociedad sin desigualdades. Me parece que el artículo está muy poco trabajado y llega a razonamientos sin ningún criterio.
  • Jule Goikoetxea

    Nací posicionada, en el terreno de lo políticamente dudoso, y cuando me dijeron que la dominación mediante el discurso razonado se llamaba conocimiento una sobredosis estructural me convirtió en actualidad. Las que nacimos con la guerra perdida de antemano no luchamos para ganar, sino para transgredir, y la transgresión contiene dentro de sí técnicas milenarias practicadas desde el origen con la mayor disciplina.

    Tienda El Salto