Global
En el terreno de lo políticamente dudoso
22
Oct
2015
12:26
El joven Oteiza cumple años
Por Jule Goikoetxea

“No podemos renovar el espacio si no somos capaces de desnudarlo, como operación previa, estética, de la inteligencia. Diseño, pero del espacio […] Una investigación abstracta comienza en abstracto por el vacio, y el vacío no se ocupa, no se pinta, se piensa”  OTEIZA

Este año celebraremos el cumpleaños de Oteiza (21 de Octubre de 1908) con este artículo, escrito hace un tiempo para homenajear su obra.  Jorge Oteiza nace en Orio en 1908 y se traslada a Madrid en 1927 para iniciar la carrera de medicina. Un año más tarde realiza sus primeras esculturas, y en 1929 abandona la medicina para matricularse en la Escuela de Artes y Oficios. Los primeros referentes de Oteiza son Jacob Epstein y André Derain. Las esculturas de esa época muestran un notable sentido del volumen y una expresividad arcaica. En 1935 viaja por Sudamérica y pasa largas temporadas en Chile, Argentina, Colombia y Perú, donde alterna el trabajo artístico con la actividad teórica, pedagógica y literaria.

En los años cuarenta ya es perceptible la influencia de Henry Moore  en sus esculturas.

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Oteiza introduce el vacío en las figuras, que conservan la fisonomía antropomórfica y el carácter estatuario. En 1948 vuelve a al estado español y se instala en Bilbao, donde la mayoría de sus colegas se han exiliado o han muerto durante la Guerra Civil. En 1950 le encargan el estatuario de la Basílica de Aránzazu y entra en contacto con los escultores vascos Eduardo Chillida, Agustín Ibarrola y Néstor Basterretxea.La construcción de la basílica, en plena dictadura franquista, deviene en obra emblemática para el resurgir del arte vasco. Envuelto en polémica y conflicto político, este encargo marca la integración de Oteiza en el ámbito de la (es)cultura vasca de manera definitiva.

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Ésta década es el período más fértil de Oteiza. Define los presupuestos de su obra desde el ámbito de la modernidad de la posguerra, donde la abstracción es el resultado de una búsqueda de
orden, claridad, equilibrio y objetividad. Oteiza quiere asumir un nuevo concepto espacial a partir de las teorías constructivistas y suprematistas, tratando de huir del subjetivismo intuitivo.

En una obsesión por racionalizar el espíritu artístico articuló la Ley Bifásica, para poder representar y definir cada momento del proceso artístico por su correspondencia con la escala de dicha Ley.

Así, con los números positivos en la primera fase y los mismos números negativos en la segunda, bastaría un número para definir críticamente una obra (o un momento de la evolución de una artista), pudiendo así valorarla con una precisión algebraica.En este sentido, sus objetivos se acercan a los del pintor ruso Kasimir Malévich.

Oteiza quedará iluminado ante la depuración radical del lenguaje pictórico y el formalismo puro de Malévich e intentará aplicarlo a la escultura.

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Este camino de abstracción geométrica es lo que convertirá a Oteiza en el escultor del vacío, donde la estatua será la desocupación activa del espacio por fusión de unidades formales livianas . En la eterna problemática de lo nuevo y lo viejo, Oteiza afirmará que la estatua nueva no está en el expresionismo, porque éste es aún una prolongación, no un nacimiento.

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La Estatua nueva nace por una forma nueva y necesaria de pensar el Espacio.

De nada sirve que el escultor trabaje, “es preciso que la escultura sea, con su primera y más desnuda objetividad“ Aquí quedará plasmada la voluntad de abstracción formal, sin ninguna referencia figurativa, con lo que Oteiza pretenderá una interrelación dinámica entre el espacio interior y el espacio exterior de la escultura.

“A mayor masa, a mayor preparación de materia tangible de escultura, […] corresponde un espacio libre más indiferente, o totalmente ajeno, a la misma obra. A la inversa, a escultura menos complicada, un espacio libre más atractivo“.

Ya en 1947 afirmaba que el hueco en escultura corresponde espiritualmente a la reaparición del sentimiento trágico al concluirse la herencia de un sistema tradicional.

El vacio ha de ser objeto de un nuevo razonar plástico, de una estética negativa, actuando creadoramente mediante sucesivas negaciones en una serie progresiva de eliminaciones, fenomenológicamente, reduciendo entre paréntesis todo aquello que se debe apartar para aislar el objeto verdadero o la acción que se persigue.

“El hueco deberá constituir el tránsito de una estatua-masa tradicional a la estatua-energía del futuro.

De la estatua pesada y cerrada a la estatua liviana y abierta

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En 1960, el artista decide abandonar el camino de experimentación y dedicarse a potenciar nuevos colectivos de artistas y a recuperar el carácter de renovación social del arte. En 1972, decepcionado con la política, retomará la investigación creativa. Pero paralelamente a la práctica escultórica, Oteiza no dejará nunca de escribir.

Escribió Estéticamente. Sí, claro. No hay otra forma de escribir. Nunca quiso adaptar del todo su intuición al corsé de la racionalización atomista, empiricista y neopositivista. De la adopción de esta postura política provienen la mayoría de las críticas vertidas sobre él.

Pero lo suyo no era LA ciencia, lo suyo era LA estética fisiológica, LA plástica material de LO político. Siempre reclacó que la solución de una cosa está fuera de sí misma, ya que era la función la que crea la forma. Es decir, era un militante de raíz. Radical, al hacer y al pensar.

Su hogar, su txoko epistemológico y político siempre estuvo situado en la convergencia de los demás conocimientos: en el conocimiento estético.

Porque mediante el pensamiento estético se reencuentra lo que las otras ciencias, para renovar, separan. Y no hay error, decía, porque todo está estéticamente relacionado y es por eso estéticamente verdad.

Por ello, no es su concepto de estética, ni su concepto de verdad lo que muchas críticas no entendieron, y siguen sin entender, sino su concepto de Arte, su concepto de Vida.

“El supremo objeto de todos los paras que provocan mi acto creador estético, el supremo objeto metafisico del arte, entre todas las limitaciones que trato por el arte de vencer, de trascender espiritualmente, de curar, es la Vida en la que llevo la muerte: es el sentimiento trágico de mi existencia“ OTEIZA
 

Oteiza siempre protestaba porque decía que nadie le escuchaba. Y es verdad. No ha habido transmisión social, y el sistema educativo no nos ha formado para identificar soluciones integrales e identificar aquel nuevo vacío al que se refería Jorge.

No llegamos nunca a concluir, no sabemos entender el silencio, y seguimos creando, produciendo. Pero no decimos nada nuevo. Porque no entendemos el vacío. No lo entendemos porque no lo sabemos tratar y no lo sabemos tratar porque se le tiene miedo.

No hemos aprendido a pensar el vacío, Jorge, y por eso nos hemos quedado atrapadas en la nada.
 

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Jule Goikoetxea

Nací posicionada, en el terreno de lo políticamente dudoso, y cuando me dijeron que la dominación mediante el discurso razonado se llamaba conocimiento una sobredosis estructural me convirtió en actualidad. Las que nacimos con la guerra perdida de antemano no luchamos para ganar, sino para transgredir, y la transgresión contiene dentro de sí técnicas milenarias practicadas desde el origen con la mayor disciplina.

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