Movimientos
Prácticas y reflexiones desde la economía solidaria
10
Sep
2013
10:04
¿Un huerto urbano para parar el cambio climático global?
Por Idearia
Alvaro Porro (www.revistaopciones.org)
 

Podría llegar a parecer inocente por no decir una frivolidad ocuparnos de montar huertos urbanos colectivos que en el mejor de los casos podrían producir la verdura de algunas familias en el barrio mientras asistimos a la pérdida de millones de hectáreas de tierra fértil, siglos de acumulación de cultura campesina global, miles de variedades autóctonas anualmente, millones de pequeñas explotaciones agrícolas...
 
Veamos diferentes propuestas de gestión de los comunes naturales:
•                     Un huerto urbano comunitario de gestión asamblearia en un solar baldío en un barrio con escasez de espacios verdes es una forma de gestión del común en una escala muy local. Como este ejemplo de Barcelona
•                     El establecimiento de un sistema de recogida de basura puerta a puerta en una provincia. (ver Opcions n43, sección Comunidad o  para evitar la construcción de una incineradora de residuos es otra forma con un poco más de escala.
•                     La gestión de la pesca del atún rojo en el Mediterráneo en aguas internacionales y nacionales para la flotas pesqueras de varios países de la región mediante la obligatoriedad de uso de artes tradicionales de pesca, periodos y cuotas estrictas, etc. Es una gestión de un común de mayor escala se manera que evitar extinción y el derrumbe socioeconómico de un sector. (Opcions n23)
•                     La gestión del calentamiento global que provocarán millones de hectáreas de avance de la desertización creando millones de refugiados mediante un sistema de cuotas personales de emisiones a escala global.
 
Todos son dilemas y potenciales formas de gestión de “los comunes” pero a muy diferentes escalas y que requieren también de herramientas y sistemas muy diferentes, espacios de decisión diferentes, mecanismos de control diferentes... ¿Pero alimenta algo las iniciativas micro las transformaciones macro o su papel macro es anecdótico o incluso contraproducente como mera distracción del objetivo relevante?

No hay nada malo en tener un huerto comunitario, pero debemos preocuparnos de los comunes a gran escala” afirmaba el geógrafo y antropólogo David Harvey en una entrevista publicada por Diagonal. Y continuaba reflexionando sobre cómo congeniar en la gestión de los comunes las diferentes escalas: “Estas cosas no suceden mediante asambleas, y sólo porque la gente proponga planes fantásticos a nivel local, eso no significa que eso planes funcionen a nivel regional, o a escala global. Así que me gustaría inyectar la noción de diferentes “escalas” de organización en nuestra conversación colectiva sobre desarrollo, sostenibilidad y urbanización. Tenemos que desarrollar organizaciones, mecanismos, discursos y aparatos capaces de tratar estos problemas a escala global.”
 
Por tanto; ¿sirven para algo estas experiencias de microescala en los cambios macro? Mi visión es que sí que sirven pero sí parece relevante tener en cuenta cómo moverse entre escalas. Se necesita perspectiva y entender las diferencias y las conexiones. En este sentido parece relevante que las articulaciones colectivas y colaborativas, iniciativas comunitarias, economías cooperativas... a pequeña escala de las que estamos hablando frecuentemente en este blog y en las que muchos participamos sepan ubicarse en el contexto y no funcionar exclusivamente mediante lógicas mono-escala que coarten su impacto y bloqueen su extensión.
 
De hecho los procesos de escalar o popularizar las iniciativas comunitarias y economías colaborativas (huertos comunitarios, grupos de consumo, cooperativas de energía, redes de intercambio, iniciativa de consumo colaborativo, cooperativas de trabajo, cooperativas de crédito...) buscando ampliar sus posibilidades y dimensión chocan en muchos casos con barreras internas organizativas  (Cuña publicitaria: en este sentido entre varias cooperativas y entidades inauguramos próximamente en Barcelona un espacio formativo que trata de hacer frente a los diferentes retos que los proyectos y emprendimientos colectivos se encuentran en sus andaduras: comunicativos, gestión de grupos, viabilidad económica, organización interna... Podéis conocerlo AQUÍ)  pero también con los limitantes que imponen las estructuras sociales, políticas, económicas del contexto macro. Por ejemplo recientemente me comentaban en la cooperativa de energía Somenergía que en el sector energético la ley de liberalización  del mercado solo permitía comercializar electricidad a empresas de registro mercantil y no cooperativas y fue la lucha de las cooperativas energéticas históricas lo que va a permitir el cambio en la ley.
 
Y es que como comentaba en mi pasado post de este blog la transición hacia estilos de vida más sostenibles y la extensión de la economía social y solidaria irremediablemente comportan un cambio social y cultural pero también cambios en el modelo económico y en las estructuras políticas, legales y sociales y todo esto requiere o conforma de una regeneración democrática. 
 
La ola de fondo.
 

Por tanto ¿se trata de olvidarnos por ahora de iniciativas comunitarias de pequeña escala y centrar nuestra energía en esos cambios estructurales, en los comunes globales, en esa “regeneración democrática”...: primero una cosa y luego la otra? No, yo lo percibo, pienso y siento como procesos no ya paralelos sino contenidos unos dentro de otros. Amador Fdez. Savater inspirado en Gramsci reflexionaba  en un artículo muy recomendable hablando de los cambios estructurales, llámese revolución o como queramos, que éstos ocurren como una ola de fondo, son un lento incluso silencioso desplazamiento de la hegemonía cultural, la cuál es, explicado con palabras del filósofo Cornelius Castoriadis,  “lo que cuenta y lo que no cuenta, lo que tiene sentido y lo que no lo tiene, una definición inscrita, no en los libros, sino en el ser mismo de las cosas: el actuar de los seres humanos, sus relaciones, su organización, su percepción de lo que es, su afirmación y búsqueda de lo que vale, la materialidad de los objetos que producen, utilizan y consumen”. Gramsci decía  que  cuando se hace la Revolución Francesa, ya se ha ganado antes: la nueva concepción del mundo ha desplazado silenciosamente a la antigua, dejando fuera de juego a los poderes del Antiguo Régimen casi sin que se den cuenta.  El propio Amador resume “La política no es en primer lugar un asunto de denuncia y concienciación, porque no hay gota que colme el vaso y lo malo se puede tolerar indefinidamente, sino una especie de cambio de piel por el cual nos hacemos sensibles a esto o alérgicos a aquello. No pasa por convencer (discurso) o seducir (marketing) sino más bien por abrir todo tipo de espacios donde hacer una experiencia de otra forma de vida, de otra definición de la realidad, de otra visión del mundo. En la pelea por la hegemonía, la piel -la tuya, la mía, la de todos- es el campo de batalla.
 
En esta línea creo que el proceso de articularnos colectivamente a micro escala para: satisfacer necesidades básicas de otra manera, construir otros estilos de vida, crear otras economías y otros empleos... Son espacios de experimentación y práctica para ese cambio cultural, para ese cambio de piel donde vivir otros referentes y valores en relación al bienestar, las necesidades... Son algunos de los pasos de este lento desplazamiento, de esa ola de fondo, en lo cotidiano. Como observan muchas teorías del aprendizaje muchas veces son las prácticas las que cambian los valores y no al revés. Intentar hacer cosas básicas del día a día de manera diferente, cambiar las prácticas cotidianas, contar con el otro para satisfacer tus necesidades... es un importante activador de cambio en tu forma de mirar al otro, desarrollar tu propio sentido crítico de la realidad y de construir tus valores, de mudar tu piel. Pero no sólo sentido crítico, también sentido constructivo, ya que es al intentarlo que entiendes lo complejo y potente de construir alternativas reales y viables... Por todo ello el terreno social de la micro-experimentación y en particular las iniciativas colectivas o colaborativas que surgen en torno a la búsqueda de otras formas de satisfacer necesidades son espacios que aceleran, profundizan, facilitan... y  pueden tener un papel relevante en el desplazamiento silencioso. Porque como espacios que agregan desde la práctica se hacen accesibles, seductores...a muchas personas que no se sienten atraídas por meros espacios políticos de reivindicación, o por lo menos no de manera sostenida, y creo que esto explica parte de la dinámica pos15m.
 
Pero como decíamos al principio de este post no podemos perder la perspectiva  de las escalas, de que  la ola de fondo transforma su hegemonía cultural con un cambio más allá de lo cultural cuando articula poder para cambiar estructuras, cuando como me explicó un amigo surfero y retomando la metáfora de la ola el movimiento de agua en el fondo choca con algo y genera un reflejo en la superficie, una ola con cresta que llega a la playa para deshacer los castillos y crear nuevas dunas. Porque no se trata de crear burbujas disidentes sino de entender el papel pionero de espacios comunitarios y autogestionados pero que tratan de que el cambio llegue a todos. Se trata de un mercado social que sea mayoritario no para nosotros, de una educación que recoja el bagaje de las escuelas libres y los grupos de crianza pero pública y universal, de que todo el mundo acceda a productos agroecológicos sea en cooperativas, en mercados municipales o en tiendas, etc.  Y es este quizás uno de los retos del creciente universo de iniciativas colaborativas, cooperativas o comunitarias: ser  relevantes en la construcción de un tejido social que lidere el cambio porque la regeneración democrática sin lugar a dudas consiste principalmente en la constitución de un tejido social fuerte que pueda acompañar y liderar dicho proceso de transformación para que en algún momento la ola de fondo emerja a la superficie con toda potencia pero también toda la viabilidad y efectividad a largo plazo.

Nota: (en el próximo número de la revista Opciones profundizamos en estos aspectos y este tipo de iniciativas)

comentarios

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    Pau
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    Lun, 06/09/2014 - 17:04
    Muy interesante artículo, para leerlo y re-leerlo. De agradecer Alvaro.. Un saludo
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    alvarop
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    Vie, 09/27/2013 - 11:21
    <strong>Gracias por los comentarios</strong> que van realmente al tema del post y con los que comparto casi todo el análisis. Me ayudan a mejorar una segunda versión de esta reflexión que sacaremos en próximo Opciones. Por cierto siento algunos errores de edición que he detectado a posteriori. Solo aclarar comentar dos cosas: - lo de <strong><em>mono escal</em></strong>a me refiero a en el funcionamiento perder perspectiva de las otras escalas no a que haya que crecer necesariamente. Replicarse es una de las formas más interesantes de extensión por ejemplo. - sobre poder hacer cierta <strong>evaluación cuantitativa</strong> de como evoluciona esto, es complicado pero algo se puede. En el número que estamos preparando de Opciones lo hacemos con los datos que hemos encontrado y se ve un aumento significativo. &nbsp;
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    Nesty
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    Jue, 09/19/2013 - 13:13
    Gracias por el artículo. La verdad que creo somos muchos los que coincidimos en que las pequeñas prácticas cotidianas son las que alimentan ese cambio de mentalidad global, pero que a su vez es necesaria la acción dirigida al cambio de las políticas más globales o de las prácticas más macro. Quiero creer que en algunas ocasiones la vertebración de esas pequeñas prácticas ya no solo ha sido para mejorar los resultados de ellas mismas, es decir, mejorar la producción en nuestros proyectos agroecologicos, impulsar nuestras o cooperativas, satisfacer nuestras necesidades, o resolver nuestros problemas mas inmediatos, sino para incidir en unas reglas del juego que consideramos injustas (vease el ejemplo de la Iniciativa Legislativa Popular contra los transgénicos en Catalunya, o la propia ILP propomida por la PAH). Lo que está claro que de momento nos ganan la partida, dichas inciativas no han tenido éxito, pero si la teoría que se plantea en el artículo se cumple todo llegará. También es cierto que debemos incidir en el como hacer para cambiar desde las prácticas interpelando también a las reglas del juego. Ya se van dando cosas, como la iniciativa de Terrassa de Plantem-nos, (http://plantemnos.wordpress.com/ ), que denuncia solares vacios para que sea convertidos en huertos pero busca la responsabilidad pública, de momento a la institución municipal que de momento hoy es quién gestiona el común, para que los habilite en su uso de huerto comunitario pero manteniendo la autonomía de los grupos que producen. El reto, al menos para mi, es ir aprendiendo de lo que ya se ha hecho, de las pequeñas experiéncias que sin parar de hacer, puedan incidir también sobre las reglas del juego.
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    Martí Garcia
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    Jue, 09/19/2013 - 12:21
    Sobre lo que reflexiona el post: yo la verdad, cada vez veo o oigo hablar de más iniciativas en las que un grupo de personas se ponen de acuerdo para buscarse ellas mismas la vida con algo, satisfacer algunas necesidades en definitiva. Mi impresión es que realmente la cosa está creciendo, y podría muy bien ser que formara parte de esa ola de fondo que dice Álvaro, porque que necesitamos otro modelo para obtener nuestros bienes (y también servicios) está cantado. Me encantaría saber si esa impresión es cierta, por ejemplo saber cuántas personas están participando en las redes de intercambio, o en bancos del tiempo, que me parece q la cifra se debe estar multiplicando, &iquest;alguno lo sabéis? Estas redes y mercados&nbsp;y bancos siempre me habían parecido como &quot;para detalles pequeños&quot;, pero me estoy preguntando que quizás lo que se consigue con ellos es sustantivo... Y si la cantidad&nbsp;de gente que utiliza esas fórmulas va creciendo, pues ahí tenemos la ola de fondo. Otra es si llegará la cresta que rompe, el tiempo dirá, pero sin ola de fondo no hay cresta seguro. Hay una cosa que no entiendo del post, y es cuando dice &quot;<span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 15px; line-height: 20px;">no funcionar exclusivamente mediante lógicas&nbsp;</span><em style="margin: 0px; padding: 0px; border: 0px; outline: 0px; vertical-align: baseline; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 15px; line-height: 20px;">mono-escala&nbsp;</em>&quot;. No pillo a qué se refiere con lógicas mono escala. Por ahí, no sé si dices que sería deseable que esas iniciativas crecieran en tamaño... Yo no veo por qué, cualquier tamaño vale no? Lo deseable para mí sería que se expandieran en el sentido de que mucha gente participara o utilizara estas fórmulas (o tuviera la opción de hacerlo), ya sea cada una de ellas grande o pequeña... Supongo que para algunas debe haber una especie de tamaño techo por encima del cual ya cuesta más que sean operativas, y otras quizás pueden crecer sin problema, quizás con la ayuda de internet...
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    anskari
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    Jue, 09/19/2013 - 11:04
    La cuestión de las escalas es básica, es evidente: desde ningún huerto urbano se conseguirá cambiar el mundo entero, pero &iquest;quiere eso decir que el huerto deja de tener sentido? Creo que no, y no solo porque esa micro iniciativa pueda contribuir a generar conciencia crítica que sumada a otras, etc.etc. etc.... Aunque fuese el único huerto urbano del mundo mundial, a mi me interesa también saber que sentido le dan a esa práctica las personas que la llevan adelante, y si consiguen construir formas de producir, consumir, relacionarse, distribuir, etc. que les dan satisfacción desde unos determinados valores y no otros.Quizás ese huerto no tenga sentido desde una lógica transformadora mundial estricta, pero si desde una perspectiva de vida ética personal. En fin, que la vamos a hacer.... ya cambiaremos el mundo con otra cosa. Pero es que, incluso desde una perspectiva de trasformación mundial, y dada una creciente y articulada proliferación de huertos urbanos, quizá el sujeto transformador, de cambio, no sea tampoco una suerte de Alianza Universal de Huertos Urbanos, y si otro sujeto, otro instrumento, que ni miente a los huertos, pero que no se explique sin ellos. Toda práctica social transformadora debe combinar un doble sentido y una doble intencionalidad: el sentido Personal (con la intencionalidad de propiciarme &quot;bienestar ético&quot;); y el sentido Político (el de la transformación social), y ese sentido político se puede nutrir de múltiples maneras. &iquest;Puede una pequeña experiencia de huerto urbano ser una escuela de liderazgo social y político para una persona o un grupo que desde otras organizaciones si que....?
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    Inés
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    Mar, 09/17/2013 - 19:17
    Enri cuidado amigo que juegas con fuego haciendo un juicio de los demás sin saber de lo que estas hablando y dinamitando a otros que luchan como tu. Yo no te conozco e intento no hacerme una idea de que vida tienes solo por leer esta opinión que has puesto, porque si lo hago (así a la ligera como has hecho tu con Alvaro) también puedo fácilmente&nbsp;desarmarte. Claro que es necesaria la participación pero no es menos importante la difusión y la ayuda a la reflexión de algunos que aportan información sobre algunos aspectos que otros seres humanos como yo, no habíamos pensado. Alvaro me parece un artículo muy interesante y que a MI por supuesto me ayuda a reflexionar y a comprender la importancia de los comunes globales. NO veo que esto sea hablar o criticar, me parece justo lo contrario, despertar mi espíritu crítico.
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    alvarop
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    Mar, 09/17/2013 - 13:29
    Compi creo que sabes más de los que sabes o al menos eso crees, no se qué harán el Taibo y Rodrigo mora, no les conozco más que de nombre pero personalmente estoy de acuerdo que para analizar hay que estar en el tajo o por purismo sino para bajar a tierra lo asbtracto pero siento desilusionarte si eso desmonattu principal argumeto de desacuerdo pero es que llevo muchos años en el tajo de hecho primero estoy en el tajo (los tajos para ser exacto) y luego analizo para extraer aprendizajes cosa que tampoco hago a menudo. No voy a pasarte mi currículum me parece ridículo, si mis opiniones te parecen válidas bien y en parte serà porque salen de las prácticas y si no tan bien. &iquest;Crees que la gente que coordina este blgo no ha elegido a los participantes porque venimos de las prácticas? Por lo demás revisa tus interpretaciones, quizás merece una lectura más sosegada el post o que mires a ver qué te hace sentirte tan inquieto/susceptible a priori pero sinceramente no creo que el artículo sea un crítica, es una reflexió constructiva donde trato de vislumbrar referentes que nos ayuden a trazar estrategias. por spuesto puedo estar eqivocado pero al menos no intento trollear y menos anónimamente porque resulta aburrido y mediocre, la verdad.
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    bandres
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    Mar, 09/17/2013 - 12:25
    Muchas gracias por este inspirador artículo, Alvaro. Creo que pone encima de la mesa un tema al que ya hemos dado muchas vueltas, sin encontrar las soluciones, pero buscando pistas que nos orienten en el camino. No creo que Alvaro se le pueda acusar de no estar implicado, de no participar. Sin embargo, hablar tiene un gran valor. Comunicar ayuda a replicar, a reconstruir esquemas, a tomar conciencia... a muchas necesidades que a los movimientos sociales nos hacen falta en el día a día de nuestra práctica.
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    Enri
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    Mié, 09/11/2013 - 13:35
    Pues no digas ni critiques tanto y vente. Que cuantxs más seamos más escalables seremos y más inclusivxs. A ver si os creéis que a la gente que andamos en Ecoredes, Cooperativas Integrales, etc. nos gusta ser pocxs. Pero si lxs que dicen estar interesadxs o comprender al menos en parte estos movimientos sois los primeros que no hacéis más que hablar o criticar no vamos a ningún lado. Así que a tí, a Taibo, a Rodrigo Mora (tanto hablar de la Revolución Integral y vende él acaso algún libro siquiera en moneda social, por ejemplo?) os diría que menos hablar y más veniros al tajo.&nbsp;
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    Idearia

    Un blog colectivo impulsado por la Red de redes de Economía Alternativa y Solidaria (REAS) sobre distintas realidades económicas que de forma práctica nos demuestran la capacidad de las comunidades de establecer relaciones económicas basadas en la democracia, la justicia social y el respeto al medio ambiente. Un espacio para la reflexión y la divulgación que está coordinado por Iñigo Bandrés y Fernando Sabín de REAS Madrid y en el que participan de forma estable Jordi García y Jordi Estivil la Xes de Catalunya, Peru Sasia y Clara Soler del Proyecto Fiare, Soraya González Guerrero de Diagonal, Alvaro Porro del Cric, Conchi Piñeiro de la cooperativa Altekio,  la cooperativa Ideas, Marga Padilla de la cooperativa Dabne, Enrique del Río y Nuria del Río de Proempleo, Xabi Teis de Coop57 y la Coordinadora Estatal de Comercio Justo.

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