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Pensando desde el sur, construyendo nuestra Andalucía
11
Ago
2016
13:22
Tierra y libertad. Repensar el andalucismo político en el 80 aniversario del asesinato de Blas Infante.
Por Pensar la tierra

Ayer 11 de agosto de 2016 se cumplían  80 años del asesinato de Blas Infante, padre de la Patria Andaluza según el Estatuto de autonomía de Andalucía. Por primera vez en estos ochenta años, Andalucía no tiene un espacio própio  del andalucismo político organizado. Por otro lado, según la Agencia Andaluza de Promoción Exterior Andalucía se sitúa a la cabeza de las exportaciones españolas de aceite de oliva (74%), minerales, escoria y cenizas (50%) y legumbres y hortalizas (44%). Por tanto Andalucía sigue teniendo una economía plenamente extractiva, propia del capitalismo de la dependencia y del desarrollo desigual. Si os fijáis en la noticia (http://www.andalucesdiario.es/economia/andalucia-lidero-las-exportacione...) Andalucía exporta tanto alimentos, producidos en sus latifundios y mayormente en sus invernaderos de producción monopolista, como minerales, fruto de una actividad minera de extracción de recursos. El otro pilar de nuestra economía, el turismo, no deja de ser un aprovechamiento del sol y los recursos naturales en beneficio de las grandes corporaciones hoteleras, fuente de mano de obra des-regulada y sin protección estatal ni sindical. Nuestra economía perpetúa su propio fundamento colonial, nuestro encaje en el Estado y en la UE sigue teniendo una matriz de dependencia y desarrollo desigual. Si nuestra situación es de pobreza estructural y atraso ¿Por que no hay alternativas políticas que aglutinen el malestar de pueblo, el sufrimiento colectivo andaluz? Vamos a tratar de responder a estas cuestiones aportando una mirada crítica al histórico de los procesos políticos actuales mirando, pensando y sintiendo desde Andalucía.

El agotamiento del andalucismo de la transición en contexto político actual

El proceso histórico que nace de la crisis económica de 2008 y que agota políticamente el horizonte histórico nacido de la llamada transición democrática, en Andalucía opera en sus propias claves. Andalucía no tuvo un movimiento 15 en la mayor parte de sus territorios.  Desde 2008 con el estallido de la crisis y en adelante se reformula una nueva esfera pública de debate político articulado por distintos movimientos sociales entre los que cabe destacar al Sindicato Andaluz de Trabajadores/as (con luchas como las ocupaciones deSomonte, Las Turquillas, las tomas de alimentos de Carrefour y Mercadona o  la Marcha obrera Andalucía en Pie), las luchas por la vivienda de la PAH y las Corralas, la existencia de experiencias de municipalismo popular tales como la Asamblea Municipalista Alternativa de Morón (junto a otras experiencias emergentes organizadas como Asamblea de Andalucía, bajo el liderazgo intelectual de Isidoro Moreno Navarro). Este nuevo aglutinado histórico vive una grave contradicción al ver a Izquierda Unida sosteniendo un gobierno del régimen del PSOE-A. El desgaste ocasionado por esta circunstancia acabaría con la vida política de Diego Valderas, sumiendo en una crisis aún más profunda al cayolarismo, (ensanchando aún más la grieta orgánica que daría paso a Antonio Maíllo en Andalucía y a Alberto Garzón en la dirección federal de Izquierda Unida).

Todo este acumulado histórico tuvo su plasmación orgánica en la construcción y el despliegue de las llamadas Marchas de la Dignidad, enunciadas con gran fortaleza desde Andalucía consolidando a Diego Cañamero como una referencia estatal de las luchas sociales contra la crisis capitalista. Las Marchas de la Dignidad contaron con el apoyo de un importante número de asistente valorando las cifras entre un millón y medio y dos millones de personas con la llegada de columnas de todo el Estado a Madrid. Por primera vez desde la lejana transición se contemplaba un escenario de contingencia, de apertura de un horizonte de posibilidades reales para el cambio político. Dichas marchas celebradas en marzo de 2014 cerrarían un proceso histórico que sería parto de los nuevos contextos de articulación política.En este proceso y de modo simultáneo y dialogado surge Podemos como fuerza esencialmente enunciada desde Madrid, pero que encuentra en Teresa Rodríguez un liderazgo orgánico que trata de traducir Podemos desde Andalucía, es decir pensar Podemos en andaluz.

La disolución del Partido Andalucista, la lenta construcción de la inciativa político social Asamblea de Andalucia o la desintegración en Podemos-Andalucía de las Candidaturas de Unidad de los Trabajadores (vinculadas fundamentalmente al Sindicato de Obreros del Campo) deja al desnudo y totalmente huerfano el espacio político del nacionalismo andaluz, por primera vez casi en un siglo. Las tranformaciones de la cultura política de los nacionalismos en el Estado (la nueva hegemonía de ANOVA en Galicia y de Compromis en Pais Valenciano, la construcción de EHBildu y el proceso de paz en País Vasco y  el proceso independentista en Cataluña han vuelto a dejar a Andalucía en la letanía del tiempo muerto, sin una expresión política para la construcción de su próprio tiempo histórico.

Leer el momento político desde Andalucía

El acelerado político constituido por los cinco procesos electorales dados desde  mayo de  2014 al pasado 26 de junio (elecciones europeas en mayo de 2014, elecciones andaluzas en marzo de 2015,  elecciones municipales en mayo de 2015, elecciones generales en diciembre de 2015 y en junio de 2016) han conformado un irregular  contexto orgánico de Podemos donde únicamente cabe destacar el empate catastrófico entre las fuerzas organizadas por la Secretaria General Teresa Rodríguez y las fuerzas organizadas por Iñigo Errejón a través de su barón andaluz Sergio Pascual.  A este empate catastrófico cabe añadir la suma de una Izquierda Unida-Andalucía, bajo el liderazgo de Antonio Maíllo, el cual es la traslación en Andalucía del pacto estatal producido entre el Partido Comunista de España y Podemos generado gracias al buen clima desarrollado entre Pablo Iglesias, Pablo Echenique (por Podemos) y Alberto Garzón y Adolfo Barrena (por Izquierda Unida).

En el seno de este proceso de acumulación de fuerzas llegamos al 27 de Junio donde aprendemos por lo pronto varias lecciones importantes. En primer lugar  que unas elecciones son siempre el mecanismo del poder y por su propia estructuración y funcionamiento benefician al régimen. Hace falta un acontecimiento histórico, un clima de transformación y excepcionalidad que desborde creativamente el ideario de unas elecciones al uso. Queda demostrado que el contexto de transformación social y cambio político comenzado con el 15M, no está maduro y que no tiene solo como objetivo ganar unas elecciones y generar gobierno. El proceso comenzado el 15 de Mayo continua construyendo acumulado histórico y se consolida, se estructura, se define a la izquierda y consigue estabilizar su propia acumulado interno. Esto es condición sine qua non para dibujar una toma de poder. El aglutinado de las fuerzas de izquierda, los movimientos sociales organizados y las expresiones políticas salidas de marco 15M dadas en el seno de la coalición Unidos Podemos siguen siendo el liderazgo objetivo para la construcción de nuevas realidades de transformación social. El régimen se va desangrando y su agotamiento (o restauración) es solo una cuestión de tiempo. El agotamiento de esta fase debe darse en un contexto en que se hayan diseñado desde los movimientos sociales y las izquierdas,  escenarios para la transformación política y social. Quizás la lección mas valiosa y por tanto, la más dolorosa, ha sido comprobar fácticamente que  Podemos sigue sin hablar en andaluz, sigue sin comprender Andalucía. Andalucía se quedó sin 15M, se queda sin su espacio político y se politiza en otras claves y en otros tiempos. Habida cuenta de que la coalición estatal Podemos-PCE no es suficiente para conquistar el gobierno la próxima estrategia pasa inevitablemente por construir un espacio político andaluz, que aglutine un acumulado político propio desde el cual construir y diseñar una Andalucía nuestra pensada desde abajo y soñada colectivamente.

Pese a los buenos resultados obtenidos por la coalición Unidos Podemos, desde Andalucía caben destacar algunas cuestiones centrales que desde nuestro punto de vista, condicionarán y atravesarán la conformación del nuevo bloque de hegemonía política en la izquierda andaluza y estatal en el trascurso de la próxima década. 

En una primera aproximación diríamos que aumenta la participación y se consolida una narrativa de politización propiamente andaluza, de politización de la pobreza, de las tomas de tierra y del subdesarrollo y la desigualdad en el seno del Estado español. Esto se da bajo el liderazgo histórico de figuras  como Julio Anguita y Diego Cañamero y desde la alianza existentes entre Teresa Rodríguez y Antonio Maillo.  Por otro lado pese a que aumenta la abstención de voto socialista y a que el PSOE no logrará ser primera fuerza, Unidos Podemos no logra ganar en Andalucía. La derecha del PP logra ser la primera fuerza política en voto. Esto nos lleva a pensar que  el PSOE se debilita en España pero consolida su re-pliegue en Andalucía como fuerza que ha sabido re-organizar la expresión actual del andalucismo sociológico. 

En una segunda aproximación debemos señalar un peligro de primer orden, y es la posiblidad de que la institucionalidad andaluza creada por el PSOE tras la dictadura, perviva más allá del de las reformulación de las instituconalidades estatales en esta II Restauración. Tras el final del franquismo el Estado (como estructura política en Andalucía) era débil y fue construido por el PSOE. Ese Estado ahora se está desarticulando hacia nuevas formas del fascismo social y puede ser que ese régimen institucional creado por las élites coloniales en Andalucía vinculadas al PSOE, sean lo único que sobrevive a las transformaciones de esta segunda transición.  Andalucía por tanto, está por construir. Ni Teresa Rodríguez, ni Sergio Pascual, ni Antonio Maíllo han logrado conformar una articulación política que consiga abigarrar las diversas formas de expresión de lo andaluz.

Por tanto el objetivo de este análisis político en el 80 aniversario del asesinato de Blas Infante, es situar una serie de retos para un nuevo nacionalismo popular en Andalucía que recoja la densidad histórica de las luchas sociales y los procesos de transformación social en Andalucía y que penetre y dialogue con los contextos actuales de articulación social, construcción de espacios de autonomía y toma de poder en espacios institucionales.

1.- Pensar y dibujar un horizonte de comunismo popular andaluz: Nos parece que uno de los retos fundamentales debe ser diseñar colectivamente un horizonte utópico en Andalucía que sea dibujado por la pluralidad de sus luchas sociales, por la diversidad de las formas de expresión de lo popular y que se situé en el anhelo de las mayorías sociales andaluzas. Se trata, en definitiva, de construir sujeto histórico en Andalucía.

2.- Reorganizar las lógicas de clase en el contexto de la lógica de pueblo. Debemos comprender que el Andalucismo de izquierdas es la confluencia de lo nacional desde la lógica de lo social. Pensar y construir políticamente el sujeto pueblo desde las clases populares andaluzas. Esto implica diseñar de nuevo los contextos nacionales en clave de emancipación y politizar la des-articulación de la UE. Ya que ha quedado más o menos de manifiesto que esta cuestión o es abordado por  las izquierdas o lo hacen las derechas.

3.- Intuir políticamente cual es el germen de nuevo espacio político. Ante la disolución de las principales expresiones organizadas del nacionalismo andaluz y ante el envejecimiento y agotamiento de sus principales referencias y liderazgos sociales  la sociedad andaluza y especialmente los sectores organizados del la izquierda andaluza, debemos articular el modo de construir un nuevo espacio sociológico que aglutine y que re-organice el acumulado político andaluz.

Esta tarea, comporta la posibilidad del resurgir del andalucismo político como frente de las luchas sociales para la construcción nacional tanto en el seno de espacios artículados a nivel estatal como en la consolidación de un nuevo proyecto de país en las luchas populares de base y en los sueños de los nuevos activismos sociales en Andalucía.

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