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Pensando desde el sur, construyendo nuestra Andalucía
26
Dic
2016
23:45
El NO al referéndum en Italia y la construcción del poder popular
Por Pensar la tierra

Teresa Cecere y Giuliano Granato son militantes del espacio liberado Je So’ Pazzo.

El ExOPG Occupato “Je So’ Pazzo” es un lugar liberado en el centro de Nápoles donde se hacen actividades sociales, política, deporte, arte y cultura. http://jesopazzo.org

El día 4 de diciembre los italianos votaron y rechazaron la reforma constitucional propuesta por Matteo Renzi que, en caso de haber sido aprobada y en suma con la actual ley electoral, hubiera reducido notablemente los espacios democráticos y fortalecido el poder del gobierno.  

La reforma, despojando al Senado de algunas competencias –en particular de la votación de la confianza al gobierno–, hubiera dejado al Parlamento desequilibrado en favor de una sola cámara, la de los diputados, que iba a ser controlada casi completamente por el partido mayoritario por medio de un premio de mayoría electoral antidemocrático. Mas allá de someter al Parlamento a la línea política del gobierno –forzando el debate– con la herramienta de la votación “en fecha cierta”,  esta reforma hubiera quitado autonomía a las comunidades y otorgado al gobierno central la competencia exclusiva y directa en asuntos como las “grandes obras”, es decir, la ley del Estado iba directamente a afectar aún mas luchas territoriales tales como las de los NoTav.
 
La del No ha sido una victoria aplastante del pueblo que no solo ha rechazado el contenido de la reforma, sino y sobretodo ha rechazado las políticas del gobierno Renzi: la mayoría de los votos contrarios proceden de los desempleados, de los pobres, de los jóvenes y de las poblaciones del sur de Italia, atacados por medidas mortificadoras de la dignidad y de los derechos de los trabajadores. La ley del trabajo, lejos de disminuir el desempleo tal como anunció Renzi, produjo una subida de la precariedad a consecuencia de la abolición del artículo 18 que impedía los despidos sin justa causa. Además esta misma ley introdujo un tipo de contrato que, si por un lado falsea las estadísticas del paro, del otro garantiza el despido dentro de los 3 primeros años.
 
El 70% de los electores participaron en el referéndum y de estos el 60% dijo no, un no concentrado en las clases populares: se produjo un acontecimiento histórico al superar el blindaje mediático alrededor de esta reforma encomendada por JP Morgan y apoyada por los bancos, por las empresas (Confindustria), Schäuble, la Union Europea y hasta por Obama. Ha sido una victoria en contra de las clases hegemónicas que durante meses han desplegado el peligro populista en el intento de convencernos a votar por el sí, a doblegarnos a garantía de la estabilidad y de la gobernabilidad, argumentos que son otra manera de decir recorte de los derechos y del espacio de expresión de la oposición, del disenso.
 
Este éxito ha sido posible también gracias a la movilización de muchas y muchos en una campaña por un NO popular, cuyo objetivo ha sido el de situar el NO a la reforma en el marco de un más ancho NO a las políticas de austeridad implementadas hasta ahora, rechazando los intentos de el Movimento 5 Stelle y de la Lega Nord de utilizar este NO de manera instrumental a sus intereses gubernamentales.
 
Después de la derrota política del ex jefe del gobierno Renzi, a principio de la semana pasada se formó, en 48 horas, un nuevo gobierno respaldado por un parlamento elegido hace 4 años (con una ley electoral condenada por ir en contra de los principios democráticos garantizados en la constitución) y que desde entonces ha visto cambiar 3 gobiernos técnicos. Este recién nacido es un gobierno fotocopia, de bajo perfil, que actuará en línea de continuidad con el de antes; sin embargo, la derrota del sí representa un batacazo para la oligarquía y nos deja más tiempo para organizar el contraataque.  
 
¿Cuál debe ser nuestro papel en semejante momento histórico?
 
Este plebiscito es la prueba de que tenemos en las manos una oportunidad muy grande. Hemos de activar un proyecto de recomposición de nuestra clase y de los movimientos sociales que pueda aglutinar la inteligencia colectiva, las luchas y los territorios hacia un horizonte definido, para que se vuelva a razonar sobre el Estado y su forma. Hay que articular las luchas también dentro de las contradicciones del Estado, para que se produzcan rupturas efectivas que desplacen las relaciones de fuerza, hay que ensanchar nuestras  redes de solidaridad, de apoyo mutuo; hemos de multiplicar los focos de control y poder popular.
 
Todo esto, en el corto plazo, puede significar también crear conflicto en las fábricas, donde los trabajadores, el 19, 20 y 21 de diciembre votarán la propuesta de un nuevo contrato nacional que empeora las condiciones laborales. Un NO rotundo de los trabajadores industriales significaría utilizar la ola del referéndum constitucional para empezar a invertir las relaciones de fuerza en el cuerpo de la sociedad. Además, es posible que la Corte Constitucional autorice otro referéndum, esta vez para la eliminación de algunas medidas regresivas de la legislación laboral. Sería una nueva oportunidad para detener la ofensiva neoliberal de los gobiernos y abrir nuevos espacios fuera del alcance de los partidos racistas y populistas.
 
En esta perspectiva, la defensa de la Constitución republicana, surgida en el marco de un pacto social entre las fuerzas políticas después de la derrota del fascismo, no es una veleidad nostálgica sino un paso adelante en la lucha por la actuación de esta carta: igualdad no solo formal sino real, derecho a la salud, derecho al trabajo digno, limitación de la propriedad privada, rechazo de las guerras, etc... Es muy importante utilizar este sentimiento de fuerza para volver a los territorios y relanzar las luchas, intentar unirnos sobre las bases de las practicas que caracterizan nuestro compromiso diario y que ponemos al servicio de las necesidades populares.

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