Saberes
Análisis y propuestas para una transformación democrática
28
Oct
2014
09:58
Vidas consentidas
Por Fundación de los Comunes

«Porque cada noche —todas y cada una de las noches — Lolita se echaba a llorar no bien me fingía dormido». Humbert Humbert, el auténtico diseccionado, al fin y al cabo, no se engañaba. Más adelante, en su memoria-confesión recuerda: «Lolita. Tú me mirabas con un gris signo de interrogación en tus ojos. “Oh, no, otra vez no!”… “Déjame en paz, por favor”, exclamabas. “Por el amor de Dios, déjame en paz”».

Ni siquiera la excepcional destreza narrativa y el juego de perspectivas que utiliza la exquisita sensibilidad de Nabokov son suficientes para poner patas arriba ese cruel enjambre de prejuicios sociales que sanciona los abusos. Cierta mirada instalada en una oportuna definición de la violencia sexual y de su víctima. Ya sabemos que si hablamos de literatura sería un verdadero crimen defender la existencia de una interpretación correcta, pero la zanjada definición que la RAE hace de «lolita», aquella niña de doce años llena de vida cuyo rastro persigue Nabokov hasta verla convertirse en una sombra de mujer, triste y prematuramente vieja, es demoledora: «Mujer adolescente, atractiva y seductora». Salvo que el atrevimiento del académico de la RAE se deba a que en realidad no ha leído el libro, debería ser difícil comprender este ejemplo de inmunidad al abuso perpetrado contra otro ser humano, en este caso contra una niña que juega, luego vive. En todo caso, no es mi intención plantear un debate literario, sino poner un ejemplo del modo en que la unilateralidad de la mirada del poder consigue imponerse hasta hacer omisible lo más obvio.

El seguimiento por parte de la mayoría de los medios de comunicación de lo ocurrido en la feria de Málaga el 18 de agosto reúne no pocos de los elementos de la perniciosa insensibilidad a la que me refiero, y ni un solo elemento informativo relevante para acercarse a lo ocurrido, dejando a un lado la exposición acrítica de todos los ingredientes clásicos del manido relato sexual machista (véase —o mejor vomítese sobre— la entrevista con los jóvenes en Antena 3) y su focalización en el reparto de culpas, la presunción de inocencia, etc.

Los medios digitales Público y El Diario.es tampoco han sido más cabales. Parapetados en un simulacro de distanciada objetividad, han anunciado sin atisbo de extrañeza el dramático final de la historia, la condena a diez meses de prisión por falsa denuncia impuesta a la joven mujer que, encontrada en la calle llorando, refirió haber sufrido una agresión sexual por parte de cinco jóvenes. El único debate al que se ha dado cabida ha sido el que se refiere a la idea acuñada de «sexo consentido»; y, según se cita, la mujer en el juzgado «reconoció» que fueron relaciones sexuales consentidas. Fin de la noticia.

Así pues, apenas superada la idea del «sexo provocado» que solía traerse a colación de las agresiones sexuales, se aplica ahora a las mismas en el ámbito judicial y periodístico este otro calificativo tenebroso: consentido. La RAE es, en este caso, igualmente esclarecedora. En cualquiera de sus acepciones, la definición no tiene desperdicio desde una perspectiva politizada, feminista, si se habla de sexualidad femenina: «Permitir algo o condescender en que se haga; otorgar, obligarse; dicho de una cosa: soportar, tolerar algo, resistirlo; dicho de una cosa: resentirse, desencajarse, principiar a romperse».

El sexo —periodistas y juristas deberían saberlo— no es algo que se consienta, que se tolere en el propio cuerpo, desligado de disposiciones subjetivas, que se padezca coactiva o voluntariamente (salvo en el marco de relaciones pactadas con otra finalidad distinta al sexo, como la económica). Cuando se tratan cuestiones relativas a agresiones sexuales, ni se provoca, ni se consiente. El sexo se desea y se practica de manera deseante («apetito sexual», de nuevo la RAE). Sean cuales sean las prácticas preferidas.

El tratamiento periodístico y judicial que ha recibido el caso se basa, reproduce, incide sin fisuras en la ausencia absoluta de reconocimiento de la sexualidad de esta mujer y la reafirmación obscena de una lacerante forma de sexualidad que ya conocemos (impulsiva, irrefrenable, violenta) en los jóvenes de marras. Y la cuestión determinante, vienen a decir en resumen, es si ella se dejó o no se dejó.

En otro caso, si todos estos profesionales no hubieran asumido ese orden de cosas, sino que se estuvieran refiriendo al inverosímil supuesto de que una mujer de 20 años, después de haber trabajado toda la noche en la feria, sintiera un deseo irrefrenable de mantener relaciones sexuales con un grupo de desconocidos hasta que le desgarrasen sus genitales, rodeada por un corrillo de testigos mientras se grababa con un móvil, y hubiera tenido la suerte de encontrarse justo con los individuos dispuestos a hacer realidad ese deseo, ¿no cabría preguntarse, al menos, qué hacía llorando sentada en la acera después de haberlo logrado, sin haber sido acompañada a un centro médico —ya que había sufrido un desgarro genital—, y qué la llevó a describir lo ocurrido como una agresión sexual, acusando a sus complacientes compañeros de juego?

Desde el punto de vista jurídico, las lagunas son flagrantes. En primer lugar, los elementos recogidos en las resoluciones judiciales para determinar el archivo de la denuncia inicial y la condena final de la denunciante guardan más relación con la rancia jurisprudencia del sexo provocado que con cualquier enfoque legal posterior en la materia (de ámbito estatal o internacional). La existencia de contradicciones en la declaración de la joven como elemento que pueda ser más determinante que la rocambolesca historia voceada por los jóvenes, ignorando un posible contexto de reprobación social hacia ella (con el patriarca de la asociación vecinal encabezando los vítores y aplausos a los jóvenes implicados a su salida de los juzgados ante las oportunas cámaras de TV), u otras diferencias de poder (el género, el número de posibles agresores, la edad de la denunciante o el contexto cultural); y, sin embargo, valorar como indicios más consistentes de la prestación de su consentimiento el hecho de que la joven hubiera hablado o intercambiado bromas con los denunciados durante su trabajo previo en un puesto en la feria, o se hubiera ido voluntariamente con ellos al terminar su jornada, o se hubiera hecho una foto sonriente con dos de ellos, o incluso que exista una secuencia de vídeo en que aparece manteniendo relaciones sexuales. Nada impide que puedan haber concurrido todas estas circunstancias y además haber finalizado en un episodio de violencia sexual.

En segundo lugar, todo lo relativo al derecho a la asistencia jurídica de esta mujer es igualmente desconcertante. Una cosa es que una persona denuncie unos hechos delictivos y que por cualquier circunstancia no existan elementos suficientes para condenar a nadie con unas garantías mínimas, y otra, muy distinta, es que no solo no se consideren probados los hechos, sino que además se proceda a la condena por denuncia falsa. Esta distancia tan grande entre una y otra situación (comprensible, pues la presunción de inocencia es fundamento de nuestro sistema jurídico) solo se explica jurídicamente por el hecho de que la joven, en un acto de inmolación judicial, declare que su intención era esa: denunciar a sabiendas de su falsedad a personas que sabe inocentes. Al parecer, sus manifestaciones en calidad de denunciante (donde no se prescribe la presencia de abogado ni la información sobre sus derechos) conllevaron que por parte de la misma juez, la fiscalía y el abogado de los acusados, se adoptaran medidas para iniciar un procedimiento inverso que finalizó con su condena, con la conformidad de todas las partes, incluida la joven. ¿Gozó esta de todos los mecanismos de defensa a su alcance? Incluso aceptando el resultado de las actuaciones judiciales y que ella cometiera el delito del que se le acusa, ¿era plenamente conocedora del derecho que asiste a todas las personas de no declarar en su contra o a no declararse culpable, dado que su condena solo es posible por su propia declaración?

Además, es condenada a pesar de que no acudió a la comisaría por iniciativa propia, sino que fue hallada por dos policías que aplicaron el protocolo de agresiones sexuales (algo que matizaría su intencionalidad a la hora de cometer un delito de denuncia falsa) y a pesar de declarar que denunció por miedo a la difusión del vídeo que los jóvenes grabaron (lo que también matizaría notablemente su culpabilidad, pues habría sido movida por el temor a ser víctima de otro delito). Todo ello teniendo en cuenta que, en virtud del artículo 191 del Código Penal, en la investigación de delitos de violación, el perdón de la víctima no extingue la acción penal ni la responsabilidad. ¿Una actuación jurídica responsable, de la jueza o del fiscal, máxime ante la repercusión mediática que habían alcanzado los hechos, no hubiera detectado elementos suficientes para dilatar las diligencias de instrucción y agotar las vías de investigación, en lugar de deducir testimonio y condenar a la joven denunciante? ¿Una defensa mínimamente razonable de la joven no hubiera encontrado otras vías jurídicas antes que la conformidad con su condena? ¿Por qué esta inmolación pública y judicial?

De otro lado, desde el punto de vista periodístico*, las lagunas legales anteriores bastan para justificar la exigencia de un mayor esfuerzo informativo sobre los hechos ocurridos. Público se contentó con una aséptica noticia sobre el cierre del caso ante el reconocimiento por la joven de que había practicado sexo consentido. El Diario.es publicó un artículo concienzudo sobre el políticamente correcto tema de la presunción de inocencia de los jóvenes y la existencia de juicios paralelos en los medios de comunicación, y en el que el cierre del caso con una condena a la joven por denuncia falsa confirmaría la basura del periodismo imperante al haber condenado inicialmente a los jóvenes. Eso sí, ambos medios habían dado sonada publicidad, dentro de los cánones de lo políticamente correcto, a las declaraciones del alcalde de Málaga el día posterior a los hechos, quitando hierro a que se hubiera cometido una violación en la feria. En todo caso, la sentencia final sirvió para zanjar todas las preguntas que ambos medios pudieran hacerse. Cabe preguntarse por qué no relacionaron el caso, por ejemplo, con la publicación, hace precisamente unas semanas, del informe Hidden in Plain Sight: A statistical analysis of violence against children del Fondo Internacional para la Infancia de UNICEF que concluye, entre otras cosas, que tanto los menores como las mujeres víctimas de agresiones callan la voz porque no esperan ser escuchados y puede más su temor a los mecanismos sociales de castigo cuando lo hacen. O la reciente aprobación en California, precisamente diez días después de los hechos, de una Ley en materia de violencia sexual que profundiza en aspectos relativos al consentimiento y por fin sanciona que solo sí es sí.

Sin embargo, no es solo un problema de tratamiento judicial o periodístico, que también (solo hay que pensar en la situación de la protagonista de esta historia, muda, invisible y, además, condenada). El caso de Málaga pone asimismo sobre la mesa un problema complejo cuya expansión es inversamente proporcional al desabastecimiento progresivo de los servicios sociales y de todo el tejido social sensible y activo de nuestras ciudades. Las políticas de juventud, o el funcionamiento de los servicios sociales, que no es que fueran lo más deseable entre otras cosas por la volatilidad que han revelado, dieron amparo institucional a un terreno difuso entre la administración y la participación social que permitió la actuación de diversos agentes conocedores, comprometidos e insertos en los territorios. Un ámbito que llevaba en sí un impulso transformador que desde los tiempos de la dictadura había actuado tanto desde dentro como desde fuera de los dispositivos institucionales de intervención social, logrando que empezaran a calar esos otros discursos, referencias y experiencias capaces de cuestionar, entre otros, los roles sexistas establecidos; y de abordar o al menos identificar la suma de circunstancias que ayudan a entender casos como este, en su mucha o poca complejidad.

El caso de Málaga es también una consecuencia de este abandono. Y el abandono, como la cobertura mediática de esta noticia, es una llamada directa a la movilización de todas aquellas personas que pensamos la política como un lugar privilegiado para desplazar el eje del poder desde el que se desarrollan, o abandonan, políticas públicas que condicionan nuestras vidas. Unas vidas que no queremos consentir, sino protagonizar. ¿Asunto cerrado?

*El hecho de nombrar a publico o eldiario.es para señalar un tratamiento "incompleto" y "parcial" de una información no pretende ser una desacreditación del papel de estos medios, sino todo lo contrario. Interpelarlos supone también decir que su emergencia en el panorama periodístico de este país han sido un necesario soplo de aire nuevo. La crítica - en este caso desde el desacuerdo - parte de su reconocimiento como referente informativo.

Ane Varela
Grupo de Estudio Buen Vivir/Fundación de los Comunes

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comentarios

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    sandra
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    Lun, 03/02/2015 - 11:40
    Hola. Han aparecido unas noticias sobre este caso.(la violacion de la feria de Malaga) que la mas sorprendente es que hasta ahora se creia que la chica era sudamericana concretamente del Peru. Pero he leido que es Española y Andaluza. alguien puede decirme algo a este asunto. Mucas gracias. Un saludo.
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    Intrigado
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    Mié, 11/05/2014 - 14:20
    ABADON, que el bolso aparezca en el vídeo a los pies de la chica tiene todo el sentido del mundo si las cosas ocurrieron como he descrito. Ella está con dos de los chicos, el menor se acerca a ellos para grabarlos y se pone con la cámara, es decir, merodea cerca. En un momento dado deja de grabar y ellos siguen a lo suyo. Me imagino que fueran cambiando de posturas por lo poquito que hemos sabido al respecto. En ese momento, cuando deja de grabar, se lleva el bolso sin que la otra se dé cuenta. La cuestión es que la chica tenía el bolso mientras estaba con los chicos y dejó de tenerlo cuando habló con la policía, que fue justo tras despedirse de los chicos. Porque la policía local hubiera referido que se la encontraron con bolso. No tiene ningún sentido deshacerse del bolso o alguien más la robó, pero allí no había nadie más que los feriantes, que estaban apartados y los chicos. Además sabemos que uno de los menores se acercó a grabarlo. A mí me parece claro. Además los propios familiares dijeron que habían hecho eso, pero no violarla. Vamos, que si familiares de los afectados reconocen que son ladrones, pero no violadores, pues algo habría allí. No sabemos si el menor reconoció el robo ni si ha aparecido el bolso (y mira que si quisieran un móvil encendido es fácil de saber dónde ha estado). Toda la parte del caso de los menores no sé qué fue de ella y si se sobreseyó también. Por cierto, un detalle curioso es que los chicos negaron la grabación en todo momento ante la policía y sólo al comentarlo el abogado la ofrecen como prueba (total, la policía la iba a encontrar de todos modos). Esto sale en el atestado policial pero sólo una noticia lo cuenta (a esto acceso público no he visto), la que hace un relato mayor de los hechos. Creo que en este tema se ha hecho escarnio primero de los chicos y luego de la chica, cuando parece que muchos ese día no se comportaron precisamente bien ni fueron completamente sinceros con la policía. No sé si es correcto decir que ellos se lo buscaron, pero está claro que las cosas esperpénticas les suelen ocurrir a las personas que tienen comportamientos esperpénticos. Sobre lo del desgarro vaginal, creo que fue mala praxis periodística. Muchos diarios le pusieron algo de literatura al tema y luego empezaron a correr rumores desde los foros sin en realidad basasrse en las fuentes. La última versión que leí sobre el parte forense decía un punto de sutura en el ano que podía deberse a falta de lucricación. De hecho, las pruebas forenses desmentían la violación, al parecer. Sobre el tema y su cierre precipitado, a los implicados les conviene que se cierre rápido, sobre todo a los que tienen más que ocultar. No sé si ha habido presiones políticas, pero yo creo que la juez actuó así de rápido para no dañar más a los implicados. De hecho, cambió la fecha del juicio a la chica para impedir que hubiera cámaras. Aunque parece ser que uno de los abogados quiere seguir dando pelea, lo cual podría convertir esto en un show. En el titular se habla de todos, pero no son todos los acusados los que parece quieren demandar http://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2014/10/15/acusados-falsa-violacion-preparan-demandar/714556.html Ya sobre el tema en general, al margen de que se ha pisoteado la intimidad de los implicados (ahora con gente publicando fotos de la chica y su lugar de residencia, primero especulando con los chicos) y la presunción de inocencia, está la inconsciencia de mantener relaciones sexuales sin protección y ese vítore generalizado a que el vídeo les ha salvado y que estas cosas hay que grabarlas. La gente creo que ha olvidado el riesgo de las ETS y normaliza grabar sexo. Yo espero que a quien hizo la grabación le caiga algún tipo de castigo, porque esto de grabar vídeos sexuales se está convirtiendo en una práctica malsana que está conduciendo a destrozar la vida de bastantes adolescentes. Sin vídeo, probablemente esto hubiera quedado en una mala noche.
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    ABADON
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    Mar, 11/04/2014 - 17:57
    Si. Pero se olvida usted, de que en el video sale el famoso bolso junto a las piernas de la chica.(cundo se supone que ya se lo habian robado. De hecho es una contradiccion de la propia chica). Y las pruebas del hospital diagnosticaron desgarro vaginal.¿Como se explica usted eso? Era el primer dia de feria si se hubiera destapado un escandalo como ese seguro que clausuraban la feria entera uy,uy,uy. Mucho dinero se iria por...... P.D.: Tan solo es otra especulacion.
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    SAREA
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    Mar, 11/04/2014 - 14:51
    Intrigado. Si esta es la version tuya. Y bien es la mas logica de la que yo he leido y oido. Sinceramente "ella se lo busco" como pudistes haber leido mi teoria intente creer que hubiera las dos partes sexo consentido y violacion en un esfuerzo de creer en parte la version de la chica por lo tanto no se me puede tachar de machista. Pero si es asi como tu dices + o - vuelvo a repetir "Ella se lo ha buscado" Hay que conocer con quien te vas de fiesta y con quien te acuestas (eso para ellos tambien. Que los gitanos debieron flipar tambien en comisaria) Y sobre todo hay que respetar a los sociedad y no hacer esos "shows" en la calle con toda la gente que estaba alli viendolo todo hasta una chica se fue porque le daba verguenza. En fin que tomen nota de lo que puede ocurrir.(ELLOS Y ELLAS) P.D.:Un saludo Intrigado.
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    Intrigado
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    Mar, 11/04/2014 - 02:35
    Si se trata de especular, personalmente veo como más probable que todo fuera consentido, pero que las cosas se torcieran. Según he leído por ahí, parece que en el vídeo ella sale diciéndole a los chicos qué hacer, por eso fue una prueba bastante contundente. De hecho la juez se la puso a la chica para ver qué tenía que decir a eso. Puede quedar la duda de si ella quería que todo ocurriera tal y como pasó, pero eso sólo puede explicarlo ella. Puestos a especular, podría ocurrir que, tras acabar, ella volviera a por su bolso y se encontrara que no estaba allí. En ese momento me imagino que se dirigiera a los dos que quedaban por allí (los otros tres se habían marchado antes) y que les reclamara el bolso e incluso los acusara de robárselo. Estos lo negarían, quizá le dijeran algo del vídeo (tipo si lo denuncias lo difundimos) y se marcharan corriendo, que es como les ve la policía, pidiendo un taxi y saliendo como alma que lleva el diablo. Por eso a la policía les parecieron sospechosos. Lo cierto es que, la última noticia del tema dice que ella mantenía vivo esa parte del caso http://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2014/09/12/joven-denuncio-haber-sido-violada/706553.html Desconozco si se ha pronunciado el juzgado de menores, pero podría aclarar qué pasó en esos detalles que nos permitan entender lo sucedido. Según los propios familiares de los acusados, parece ser que uno de los menores sí le robó el bolso y el teléfono por no querer acostarse con ellos. Como son los menores, se explicaría el sobreseimiento de la causa de los mayores, pero estaría pendiente la de los menores, que sigo sin saber si se ha pronunciado el juez http://www.diariosur.es/malaga-capital/201408/19/internados-menores-implicados-supuesta-20140819003821.html En resumen, si tras acostarte con dos personas, te encuentras sin dinero ni teléfono, sola, en mitad de la feria y sin forma de volver a casa, que está a varios kilómetros del lugar y las personas con las que has compartido un momento íntimo salen corriendo, sí me puedo imaginar que ella se pudiera sentir engañada. No sólo la habían robado, sino que alguien con quien has compartido un momento íntimo te deja en la estacada. Es para ponerse a llorar. La cuestión, creo yo, es que si hubiera contado la verdad, los otros cinco se podían haber enfrentado a penas serias por revelación de secretos (sigo creyendo que grabar el vídeo es delito y al menos el menor debería pagar por ello). Lo que no sé es si la policía hubiera actuado con tanta rapidez ante tal crimen. Parece el caso de una mentira que sale en un momento de rabia e indignación y en la que se ve atrapada hasta el mismo día del juicio, sin saber cómo salir.
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    SAREA
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    Lun, 11/03/2014 - 22:55
    Cabe la posibilidad de que cuando acabaron el esperpentico "show" los gitanos y la chica(sexo totalmente consentido por ella) algunos de los testigos o mirones se sentaran a la mesa sin pedir permiso a rebañar las sobras? Ella no acepto y los gitanos no la defendieron por eso los denuncio a ellos por haberla dejado a los pies de los caballos. Cuando ella creia que eran sus amigos . Al sentirse traicionada y sola dio sus nombres para que se involucraran con el fin de sumar testigos a su favo. Pero no fue asi. Los gitanos huyeron del lugar aterrorizados de lo que le iba a pasar a la chica y no hicieron nada.
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    Intrigado
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    Vie, 10/31/2014 - 02:14
    He de reconocerle que su artículo es uno de los más juiciosos que he leído al respecto. Este tema de Málaga ciertamente me ha tenido algo "obsesionado", por la singularidad y rareza del caso, en donde nada parece verdad y las piezas no encajan. Efectivamente nos falta la versión de la chica, que ni siquiera su abogado o un portavoz nos ha transmitido, y eso nos deja desasistidos para saber si aquella denuncia fue una venganza por el robo del bolso y unas imágenes, o el resultado de un cúmulo de despropósitos que llevan a dejar a una persona llorando en el suelo por que allí ocurriera algo que ella no quiso. Efectivamente fue la policía la que fue a ella y no al revés, pero me puedo imaginar la vergüenza ante su abogado y familia cuando en público todos vieron un vídeo en la que, parece ser, ella no solo mantenía sexo, cosa ya de por sí vergonzante, sino que les pedía a los chicos qué hacer. Desde que se despidieron hasta que la encuentra la policía algo pasó que no se nos ha contado, algo que hizo que los chicos salieran corriendo de la feria si creemos este relato de los hechos, el más extenso que he encontrado. http://blogs.ondacero.es/territorio-negro/violacion-grupo-que-fue-asi_2014091500300.html Simplemente es un caso que me ha dejado perplejo y desconozco si aún quedan más capítulos por ver, pues parece que alguno de los jóvenes tiene intención de denunciarla por la vía civil, por lo que el asunto no estaría cerrado. Además intento seguir las noticias porque aún no he visto la resolución del juicio a los menores, en los que podría parecer probado que sí hay un delito de robo (o hurto) y de un atentado contra su intimidad, por la reconocida grabación del vídeo, la cual constituye un delito, pero no imputable a los mayores de edad, pues el teléfono no era suyo, sino al menor, quien hizo la grabación. Además a lo truculento del caso se une que hemos sabido que uno de los cinco chicos ha sido detenido recientemente por tráfico de drogas, por lo que las especulaciones pueden aumentar si cabe en qué pasó realmente entre ellos. Además hay un factor añadido y es que los chicos aparecieron en La Sexta exponiendo su auto de liberación. Pues bien, en ese auto se podía leer el nombre de la joven, lo que hizo no sólo que se localizara su Facebook, sino que su nombre, rostro y ciudad de residencia se han visto expuestos públicamente. Y digo yo que quizá la chica no quiera exponerse a nada más, pero su intimidad se ha visto violada por muchos lados (y estos datos siguen publicados hoy día). Incluso Interviú publicó la famosa foto del selfie (aunque pixelada), archivo que sólo estuvo a disposición de los chicos y de autoridades judiciales. Eso le hace a uno preguntarse cómo se custodian las pruebas. Y esperemos que no aparezca el vídeo, que todo puede ser en este mundo digital. Realmente el caso da para muchas especulaciones, pero uno no sabe ya qué pensar. Como todos tengo mis dudas y teorías y entiendo que la gente quiera pasar página y evitar males mayores a que este tema siga en la cartelera pública. A ese respecto hay que reconocer que el juicio rápido de la jueza expuso menos a la chica a salir en televisión y quizá pueda llevar una vida normal, pero ciertamente no en su ciudad y quizá tampoco en su provincia.
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    Ane
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    Mié, 10/29/2014 - 13:52
    Hola, soy la persona que escribió el texto. Muchísimas gracias por su aportación. Mi intención era transmitir que hay demasiadas preguntas sin responder como para aventurarse a hacer una hipótesis. Se ha escuchado a los chicos, que han sido incluso entrevistados en televisión, y se ha conocido el resultado de la sentencia. Punto. No tenemos más fuentes de información. Y por mi formación jurídica el resultado que conocemos del procedimiento judicial plantea muchísimas interrogantes. Sin embargo, a pesar de la transcendencia mediática que alcanzó el caso, resultaba muy doloroso el abandono por parte de los medios de comunicación que normalmente son más rigurosos y esforzados, zanjando el asunto, o conformándose con una formula "el consentimiento" que puede esconder tanto. Y que no es socialmente neutra, sino que se basa en una jerarquía donde la sexualidad masculina heterosexual se construye como dominante. Por supuesto, es muy posible que la mujer no haya querido ella voluntariamente exponerse a los medios de comunicación. Pero un trabajo periodístico riguroso debería plantearse qué ha pasado ahí dada la transcendencia mediática de los hechos. El hecho de que ella no quiera exponerse a los medios, ¿no podría estar ya expresando algo?. Sin embargo, a pesar de todas las razones que podrían justificar su necesidad de no salir en los medios, el silencio solo ha ido más en su contra. Por último, sinceramente, desde que apareció el asunto en la prensa he tenido una certeza. La certeza de que existe la posibilidad de que aquella noche, esta mujer, en algún momento dejara de pasárselo bien y a partir de ahí no haya recibo un tratamiento respetuoso por parte de esos chicos, del sistema judicial, y del ámbito periodístico. Y que los medios a su alcance para defenderse hayan sido insuficientes. Estoy convencida de que esta posibilidad existe.
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    Ane
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    Mié, 10/29/2014 - 13:44
    Hola, soy la persona que escribió el texto. Muchísimas gracias por su aportación. Mi intención  era transmitir que hay demasiadas preguntas sin responder como para aventurarse a hacer una hipótesis. Se ha escuchado a los chicos, que han sido incluso entrevistados en televisión, y se ha conocido el resultado de la sentencia. Punto. No tenemos más fuentes de información. Y el resultado que conocemos del procedimiento judicial plantea muchísimas interrogantes. Sin embargo, a pesar de la transcendencia mediática  que alcanzó el caso, resultaba muy doloroso el abandono por parte de los medios de comunicación que normalmente son más rigurosos y esforzados, zanjando el asunto, o conformándose con una formula "el consentimiento" que puede esconder tanto. Y que no es socialmente neutra, sino que se basa en una jerarquía donde la sexualidad masculina heterosexual se construye como dominante. Por supuesto, es muy posible que la mujer no haya querido voluntariamente exponerse a los medios de comunicación. Pero un trabajo períodístico riguroso debería plantearse más cosas dada la transcendencia mediática del asunto. El hecho de que ella no quiera exponerse a los medios, ¿no podría estar ya expresando algo una diferencia de poder?. Sin embargo, a pesar de todas las razones que podrían justificar su necesidad de no salir en los medios, el silencio solo ha ido más en su contra. A mi se me ocurren un montón de investigaciones interesantes al respecto. Y no necesariamente para saber qué pasó allí esa noche exactamente. Relacionar el caso con la nueva ley en california o el informe que mencionaba de UNICEF. Conocer la situación de las políticas de juventud en el entorno de esa chica o de esos chicos, en especial en materia de educación sexual. El régimen de trabajo de las personas en la feria de málaga. Estudios sobre los modelos de relación sexual en los jóvenes y la adolescencia... qué entienden por agresión, qué por consentimiento, qué modelos culturales, que capacidad de imponer sus condiciones en los encuentros sexuales tienen los jóvenes en función del género.... un sin fín de cosas, para mi, interesantes. Por último, sinceramente, como usted dice, es cierto que desde que estalló el caso yo he tenido una certeza. La certeza de que existe la posibilidad de que esa chica en algún momento dejara de pasárselo bien y que en ese momento dejase de recibir por parte de esos chicos, del sistema judicial, y del sistema mediático, un trato respetuoso. Y desde ese momento sus instrumentos para defenderse haber sido insuficientes. Estoy convenida de que esta posibilidad existe.
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    SAREA
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    Mar, 10/28/2014 - 21:11
    Sinceramente a la persona que escribio este articulo. ¿Que cree usted que ocurrio en este caso de la chica que denuncio haber sido violada en la Feria de Malaga? Y si hay algun interes oculto pues digalo si quire . Pero digame cual es su version porfavor porque ya no se que creer si violacion o denuncia-falsa. Un saludo.
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