Saberes
Análisis y propuestas para una transformación democrática
06
May
2014
11:50
¿Deberían Google y Facebook pagar a sus usuarios?
Por Fundación de los Comunes

                                           

 

Los nuevos modos de producción digital basados en la cooperación entre pares se colocan fuera de las lógicas de mercado dominantes, pero afectándolas, sin embargo, seriamente, puesto que exhiben una forma más eficiente de producción que la del modelo clásico de producción centralizada. La producción en red, descentralizada, colaborativa, no propietaria, permite compartir recursos y resultados entre individuos que cooperan entre sí (Benkler), mediante fórmulas de protección jurídica que tratan esta producción como bienes comunes.

Casos como Linux (y las licencias GNU – General Public License) o Wikipedia (con las Creative Commons) deben su éxito y sostenibilidad a un modo de producción mancomunado y son solo dos ejemplos paradigmáticos entre muchos otros. Los usuarios que desarrollan herramientas de este tipo lo hacen conscientes de estar aportando a un proyecto donde el poder sobre el control de los recursos está distribuido en la comunidad, que tiene sus propios mecanismos para autorregularse.

Pero, ¿qué ocurre cuando se traslada el modelo de producción colaborativa mancomunada a plataformas comerciales como Google o Facebook, donde los usuarios y la dirección están en lugares bien diferentes y, en ocasiones, opuestos? ¿Qué pasa entonces con la tensión entre la propiedad, la producción y la ubicuidad de los datos?

 

¿Quién provee a quién?

Y. M. Boutang explica en La abeja y el economista que “Google consigue extraer un beneficio comercial de la polinización humana”. Es decir, de los cientos de miles de clics diarios que hacemos en las redes colaborativas cuando trabajamos o nos comunicamos con nuestra comunidad de referencia y que, puestos en manos de las empresas proveedoras de estas plataformas, se traducen en trazas globales de emociones y pensamiento colectivo de donde se pueden extraer las tendencias de la próxima ola.

En lo concreto, según Benkler, este big data también sirve a las empresas “para construir relevancia y credibilidad” en sus sitios web, por ejemplo incluyendo votos de los ususarios sobre productos y servicios ofrecidos, secciones en las que los usuarios pueden seguir a los favoritos de sus amigos, etc. En el caso de Google, su mayor innovación y la que lo diferencia del resto de buscadores ha sido introducir juicios de relevancia basados en las preferencias de los ususarios: el algoritmo PageRank.

En palabras de Boutang, “el éxito de Google descansa entre el secreto de un algoritmo y la gratuidad. […] Google funciona como modelo porque junto a las 19.000 personas que trabajan en Mountain View, la sede californiana de la sociedad, están los 15 millones de personas que hacen un clic por segundo y trabajan sin ser sus empleados. […] Personas que producen información, que producen red, la creación de una red que tiene un coste”.

Nicholas Carr explica en su blog que el de la web 2.0 es un sistema de aparcería (sharecropping, en inglés), modelo que proviene del mundo agrícola según el cual el propietario de la tierra deja que otros la labren a cambio de recibir una parte de la producción final. En la web 2.0, lo que obtienen los propietarios es el big data que producen los usuarios en sus interacciones, que les sirve para comerciar con terceros. Para los usuarios, el beneficio es el acceso a una vía para la autoexpresión pública y la socialización de sí mismos y sus proyectos.

 

Casos de reivindicación de retorno monetario para los usuarios de la web 2.0

Para Jaron Lanier, informático y ensayista estadounidense, crítico con los efectos de este modelo de producción sobre la economía real, “los usuarios de Internet deben ser compensados, a través de un sistema de micropagos, cada vez que cualquier contribución personal a la web es accedida por un tercero”. Su argumento lo sostiene con su preocupación por la destrucción de puestos de empleo que supone este modelo de producción, donde una parte clave del valor la generan los ususarios de forma gratuita.

Por su parte, la profesora universitaria y comisaria de arte Laurel Ptak lanzó la web Wages For Facebook, donde explica que no le preocupa tanto el hecho de repartir dinero (sea real o en bitcoins) entre los ususarios como el empoderamiento real de estos. Equipara estas demandas o reivindicaciones con las de los movimientos por el reconocimiento de la limpieza y la cocina como trabajos (invisibles hasta ese momento), luchas donde lo importante no es solo conseguir el salario en sí, sino evidenciar que es un trabajo y, por tanto, que una puede negarse a hacerlo. El manifiesto de Ptak llama la atención sobre la feminización del trabajo digital, alentando a los usuarios a cuestionarse más qué significa participar en estos medios sociales comerciales.

Pese a su sustento teórico, en la práctica podemos decir que no se han dado por el momento grandes movimientos de autoorganización de usuarios de plataformas 2.0 clamando por derechos monetarios. Algunos ejemplos encontrados son esta página creada en el propio Facebook, que no es muy activa y cuenta con apenas 698 Likes. O esta propuesta de creación de la Unión de usuarios contra Facebook. También hay quien propone empezar a pensar una “red social alternativa que pueda ser como Facebook pero devuelva sus beneficios por publicidad a los usuarios”.

Otra iniciativa es Comodify, aplicación web que permite al usuario salvar sus datos de Facebook, analizarlos y elegir una licencia para ellos, con “la intención de corregir el desequilibrio de poder en los mercados donde los usuarios no tienen ningún control sobre las operaciones realizadas con sus datos personales”.

 

Límites y potencias de un posible retorno monetario para los ususarios de la web 2.0

Aunque datos y metadatos son dos dimensiones indisociables de Internet, en este punto merece la pena desglosarlas para entrar con más detalle a las afecciones concretas de una posible retribución monetaria a los ususarios de la web 2.0.
 

Límites: Metadatos

Desde el punto de vista del big data y el negocio de la minería de datos, el valor económico de los datos personales de cada persona es trivial. Es solo mediante la agregación de esas contribuciones a escala masiva cuando el negocio se vuelve lucrativo para las grandes empresas. Por tanto, cabe cuestionar si los micropagos por cesión de datos de forma individual pueden ser una solución. Mientras la salida puntual de unos pocos individuos no tendría grandes efectos sobre el modelo de negocio actual, lo que sí pondríamos en serio riesgo es el derecho a la privacidad. Poniéndole precio, de algún modo demostramos nuestra disposición a renunciar a ella.

Aceptar la cesión de metadatos personales de forma explícita recibiendo remuneración por ello, sin cambiar nada más, significaría también ceder de forma exclusiva y más explícita aún, el uso de los datos masivos. ¿No sería más interesante trabajar para declarar ese big data de dominio público, dado que ya queda claro que lo producimos entre todos los usuarios de la red? De esta forma, cualquier usuario podría acceder al comportamiento global de los ususarios en red y aprovecharlo también para sus propios fines.
 

Límites: Datos

Establecer el micropago por contenidos producidos de forma mancomunada presenta el primer problema de “la potencial asimetría entre quienes son prosumidores y quienes se benefician del prosumo ajeno” (Remedios Zafra). Esto se traduce en una nueva amenaza para la neutralidad de la red, puesto que quien más pudiera pagar más podría utilizar los recursos creados entre todos. Para Zafra, otro aspecto de este problema es que “no todos estamos dispuestos a convertirnos en consumidores activos o prosumidores en cada cosa que hacemos. Esta tendencia acentuada terminaría por aniquilar nuestros tiempos propios”.

¿Qué otros cambios introduciría el micropago por contenidos en el modo de producción mancomunado? ¿Se verían afectados los sistemas de autorregulación de la red como el de atribución comunitaria del karma? Estas son solo algunas de las preguntas que cabe hacerse para valorar qué demandas pueden compensar realmente.
 

Algunas potencias

Toma de conciencia y poder ciudadano: Si la ciudadanía se sabe poderosa en su contribución a la economía de la información en red, tendrán más poder colectivo para negociar con empresas y gobiernos aspectos que puedan afectar a la privacidad, la gestión y el control de los recursos comunes.

Fuente de ingresos vía impuestos: para los Estados, la evidencia de la contribución de sus ciudadanos en los beneficios de las empresas podría suponer un mejor posicionamiento para el reclamo del pago de impuestos acordes a dichos beneficios.

Otras formas de retribución colectiva: dado que algunos Estados se encuentran actualmente en entredicho en cuanto a su capacidad para garantizar un adecuado reparto de los recursos comunes, nos encontramos ante una oportunidad de pensar otras formas de retribución colectiva, monetaria o no, para devolver a la comunidad parte de los beneficios que esta ha contribuído a generar.

Imaginar escenarios futuros: propongo dos en los que pensar:

1. ¿Cabría pensar en nuevos derechos (re)productivos en la red, universales y extensivos a todas las personas y a todo el ecosistema web en general, como garantes de la neutralidad de la red?

2. El malestar que hay entre algunos usuarios por acumular conocimiento en los dominios de ciertas marcas de la web 2.0, ¿se llegará a traducir en el futuro en el nacimiento de plataformas de alcance masivo controladas por la comunidad?
 

Marta Cambronero @fuina

comentarios

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    Xnake
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    Jue, 05/08/2014 - 19:19
    &quot;<em>&iquest;se llegará a traducir en el futuro en el nacimiento de plataformas de alcance masivo controladas por la comunidad?</em>&quot; Ya existen redes controladas por la comunidad, aunque no masivas, en las que priman son la libertad y la privacidad, el aspecto clave para mí: <a href="http://pump.io/tryit.html">Pump.io</a>, <a href="http://friendica.com/">Friendica</a>, <a href="https://diasporafoundation.org/">Diaspora</a>, etc. Para saber más, recomiendo visitar el blog <a href="http://comunicatelibremente.wordpress.com/">Comunícate Libremente</a>
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