Saberes
Análisis y propuestas para una transformación democrática
22
Jul
2016
11:45
II Conclusiones #MacUno1: Sindicalismo social y Municipalismo europeo
Por Fundación de los Comunes
Encuentro MacUno en la Casa Invisible de Málaga.

Segundo resumen de los ejes de discusión del Encuentro Munipalista MAC1 tal y como nos han sido enviados por los responsables de dinamizar los ejes, por tanto no serían unas conclusiones definitivas, sino que apuntan a unas líneas de debate todavía abierto.

Taller de sindicalismo social

Necesitamos repensar el papel de los sindicatos. Los sindicatos de principios del siglo XX actuaban en fábricas y empresas pero también tenían cooperativas de vivienda, economatos, ateneos culturales, mútuas, etc. Combinaban acción directa, consecución de derechos y construcción de comunidades. Al irse desarrollando el Estado del bienestar, estos mecanismos de seguridad colectiva para el sostenimiento de la vida se universalizaron pero su organización quedó alejada de la gente. Los sindicatos, después de la II Guerra Mundial en Europa y después de la Transición en el Estado español, se centraron en cuestiones laborales y salariales, y en su su nuevo papel de concertación entre Estado, patronal y trabajadores.

En la actualidad, la degradación del Estado del bienestar, las políticas neoliberales, la finaciarización y las políticas de austeridad han hecho que muchos tengamos que organizarnos colectivamente para asegurarnos esos derechos sociales básicos que necesitamos para vivir: casa, sanidad, comida, papeles, renta. Las iniciativas que han surgido, como la PAH, Yo Sí Sanidad Universal, las Despensas Solidarias o Territorio Doméstico comparten muchas formas de acción con aquel sindicato de principios del XX que llamamos sindicalismo social.

No son los nombres lo que importa, sino las prácticas capaces de generar auto-organización y derechos. En el taller vimos que se basan en una política en primera persona, de gente que se junta para actuar en su nombre, y que al encontrase con otros se da cuenta de que sus problemas son comunes y no individuales. En estos procesos se produce una colectivización y una politización de los problemas comunes y ahí se empieza a perder la vergüenza, la soledad y, por lo tanto, el miedo. Se organizan a partir del apoyo mutuo, de acciones pensadas y realizadas por el conjunto del grupo, lo que genera lazos afectivos que traspasan el conflicto puntual y se comparten más cosas: otros recursos, cuidados, espacios de ocio. En cuanto a que atañen a necesidades vitales, se acercan diferentes tipos de personas, muchos que nunca habían participado antes en procesos colectivos, muchos que no tienen empleo o lo tiene precario e intermitente, personas que no han encontrado acogida en estructuras organizativas más clásicas. 

La pregunta que lanzaba el taller era por la posibilidad de aumentar de escala y federar iniciativas de este tipo. Mezclar las organizaciones por la vivienda con aquellas que luchan por una sanidad universal o por el derecho a la alimentación o el trabajo, dotarlas de una comunicación común; generar bases territoriales de defensa compartidas. En un horizonte incierto en cuanto a lo laboral, se prevee una tendencia a la escasez del empleo formal y a su continua precarización, cabe pensar que los lugares de trabajo perderán centralidad y podemos imaginar nuevos espacios, quizá barriales, donde organizar este tipo de iniciativas sindicales, sociales y laborales.

Se ha discutido mucho de la nueva forma-partido en los últimos años; es hora de discutir también qué nueva forma-sindicato necesitamos. No importa el nombre, importa tener estructuras colectivas que nos permitan asegurar nuestros derechos y nuestras vidas.
 

Eje de municipalismo europeo: La Europa de las ciudades rebeldes

Sobre todo en Italia, pero en breve en más países, se están llevando a cabo iniciativas inspiradas en el impulso municipalista en España. Las ciudades del cambio están siendo las primeras en alzar su voz contra el tratamiento intolerable a las personas migrantes y refugiadas, y en la práctica de la paz activa contra las fuerzas de la guerra y la desigualdad que están creciendo en el seno de la UE.

Esta instancia del municipalismo nos permite vislumbrar una geometría a varios niveles del espacio político europeo, basada en las democracias municipales y en los circuitos de la producción del común metropolitano. En la perspectiva de estas jornadas está la apuesta por un contrapoder político, fiscal y económico de las ciudades y pueblos rebeldes. Pero se trata también de las ciudades y metrópolis como fábricas del común dentro y contra la financiarización privatizadora y el corporativismo público que excluye a las y los subalternos.

No ha sido la primera vez que, junto a Reinos e imperios, en Europa se han planteado e iniciado federaciones y confederaciones de ciudades, desde la Liga Hanseática a las Comunas italianas, pasando por las comunidades de Castilla. Sin nostalgia alguna, y en plena debacle del diseño institucional de la UE, la imaginación constituyente de las ciudades permite pensar una salida emancipadora y democrática del marasmo europeo.

El taller comenzó con el planteamiento de una relación no circunstancial entre el municipalismo y la construcción de una Europa contra la austeridad y el autoritarismo financiero, pero también contra los racismos y fascismos en auge en distintos países de la UE. Por ejemplo, la llamada crisis de los refugiados y la tragedia humana en la que los Estados de la UE y la Comisión europea están provocando. Aquí el municipalismo está jugando un papel relevante, aunque notablemente insuficiente. Las iniciativas del ayuntamiento de Barcelona han servido de estandarte de una posibilidad, pero que ha de traducirse en procesos y desafíos sustantivos.

Pudimos escuchar las exposiciones de Alberto de Nicola, Mauro Pinto y Gerald Raunig sobre el incipiente municipalismo romano; la dinámica exitosa del municipalismo napolitano en torno al alcalde Luigi de Magistris y los problemas estratégicos del municipalismo respectivamente.

En Nápoles la victoria de Luigi de Magistris, con una candidatura de consenso de todas las fuerzas activas de base de la ciudad, es una ocasión de poner a prueba la potencia del municipalismo. La primera prueba será la constitución efectiva de sedes formales de contrapoder mediante los consejos ciudadanos de distrito y de barrio, con los que efectivamente se tratará de ejercer el proceso de gobierno fuera de un esquema de arriba-abajo. ¿Cuánta "soberanía" se quiere ceder? Al mismo tiempo, el proyecto del nuevo gobierno de Nápoles se coloca expresamente en el plano europeo de la apuesta municipalista.

En el caso de Roma, tras la desarticulación del ayuntamiento debido a la corrupción y el posterior periodo de administración judicial, el vacío político creado se ha traducido, en el plano electoral, en la victoria de la candidata del Movimiento V Estrellas, con un programa bastante escorado hacia los temas sociales y de participación, así como de rechazo de los poderes oligárquicos de la ciudad. En el plano de iniciativas de base, ha nacido Roma Comune, red transversal quiere llevar a la práctica las temáticas de radicalidad democrática y del derecho a la ciudad en diálogo/conflicto con el nuevo gobierno local y con los principales actores de la ciudad.

 

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