19
Jul
2016
11:22
I Conclusiones #MacUno1: Organización del movimiento municipalista y Espacios Sociales
Por Fundación de los Comunes
La Casa Invisible, reunión de conclusiones

Publicamos una serie de resúmenes de los ejes de discusión del Encuentro Munipalista MAC1 tal y como nos han sido enviados por los responsables de dinamizar los ejes, por tanto no serían unas conclusiones definitivas, sino que apuntan a unas líneas de debate todavía abierto.

El movimiento municipalista y la cuestión de la organización

1. Construir un movimiento municipalista -dar forma a una organización híbrida, movimentista y electoral- pasa por dotarse de una agenda propia, colectiva, capaz de impulsar una hipótesis política que desborde los marcos del régimen del 78. ¿Qué significa esto? Además de eludir las inercias gobernistas, ello implica que las candidaturas y los movimientos forjen una política de alianzas condicionales, un proceso de apertura que incluya nuevos sujetos, al tiempo que se constituye un espacio político más amplio y diverso: una red federal de municipios rebeldes capaces de mirar más allá de los límites de clase (y no sólo) que han dado vida al ciclo 15-M. Para materializar esta apuesta, es necesario compartir los conflictos que atraviesan la escala municipal, adoptando una posición antagónica y concertada frente a ellos: la Ley Montoro, el problema del agua, la urgencia habitacional de los territorios, la deuda municipal y los procesos de remunicipalización son algunos de estos conflictos centrales.

2. Para construir una red federada la comunicación es fundamental. Es urgente alumbrar un medio que permita al movimiento mantenerse conectado, compartiendo saberes, dudas, debates, estrategias y estrechando vínculos entre los diferentes territorios. Pero no sólo. También es necesario generar una máquina de difusión potente que visibilice la apuesta municipalista como tal, es decir, una máquina que permita aumentar el radio de impacto y marcar la agenda política. De este modo el municipalismo democrático se convertirá en una realidad orgánica insoslayable.

3. Finalmente, habría que potenciar una dinámica de contrapoderes, de manera que las candidaturas en gobierno o en oposición se puedan ver obligadas a romper con un marco encerrado en la gestión -propiciado por las dinámicas inherentes al Estado-; así, con unos ayuntamientos amparados y azuzados por un movimiento municipalista, las costuras del modelo institucional podrían tensionarse y esbozar los rasgos de una incipiente nueva institucionalidad. En este sentido, en pos de un nuevo modelo de instituciones, la red de municipios tendrá que imaginar estrategias para dotar de recursos a un nuevo ecosistema movilizado y federado, evitando caer en las trampas de la cooptación y la vieja política, esto es, preservando la agenda autónoma de los movimientos".
 

Espacios sociales y centros de gestión ciudadana

1. Uno de los retos de las candidaturas municipalistas ha de ser el reconocimiento explícito de la institucionalidad que representan los espacios y centros sociales de gestión ciudadana. Existe una demanda concreta de "centros sociales" que operan como dispositivos experimentales de prácticas urbanas y también como un nuevo marco de relaciones dentro de la metrópolis actual. Si no hay entendimiento, diálogo y escucha permanente entre el frente institucional y el frente puramente movimentístico no vamos a salir del estancamiento que a día de hoy está imposibilitando articular de manera definitiva dicha demanda.

2. La reivindicación de esta nueva institucionalidad, de las formas "monstruosas" –híbridas, experimentales– de institución, es anterior e independiente a la actual fase política. La homogenización y el gobernismo de intentar atender a todas las realidades sociales en su conjunto, difumina la singularidad de "nuestras" iniciativas y no respeta diferencias. Reclamamos el derecho a luchar por nuevas instituciones que atiendan a la multiplicidad de perfiles que habitan la ciudad.

3. El derecho a la ciudad no es una colección de derechos. Es un derecho en sí mismo. Intervenir en la ciudad es una necesidad urbana. En el contexto neoliberal es preciso poder desarrollar modelos culturales, políticos y económicos alternativos. La apropiación de la ciudad es uno de los caminos que nosotras consideramos para ello. Además, el "derecho a la ciudad" desde esta conceptualización pone en tela de juico las formas limitadas de "participación democrática" que hoy existen. En paralelo, tenemos claro que este derecho del que hablamos se genera y potencia mediante la práctica, de ahí que no deba está supeditado por completo a la exigencia resolutiva hacia las compas de la institución.

4. Los espacios y centros sociales de gestión ciudadana son dispositivos generadores de "lo común" y elementos esenciales a la hora de producir reequilibrios urbanos. Van unidos, por tanto, a las problemáticas urbanas actuales.

5. El escenario en el que se enmarca la discusión de este eje es complejo. Las relaciones entre el adentro y el afuera de la institución son cada vez más problemáticas y se mantienen dentro de una lógica de polarización. La potencialidad del frente institucional es que desde los ayuntamientos se puede brindar la oportunidad de aportar recursos e infraestructuras públicas al uso ciudadano. Ahora bien, hay serios obstáculos que se tienen que superar: limitaciones de la acción institucional, falta de espacios de coordinación, riesgo de un exceso de gobernismo, miedo al conflicto político... Esto hace que estemos ante una colección de derrotas culturales constante. Por otro lado, para dar batalla cultural desde la institución se necesita apoyo desde los movimientos.

6. Hay que afrontar el reto municipalista de blindar los espacios sociales conquistados a la vez que nos hemos de dotar de herramientas que nos permitan la reproducción autónoma de iniciativas. ¿Cómo? Con la creación de lugares de encuentro híbridos que permita a las compañeras del frente institucional tener un espacio político de discusión, acompañamiento, reflexión y apoyo que se enriquezca constantemente desde ambos lados. En todo caso, no podemos limitar la acción de los movimientos con discursos normativistas. El frente institucional debe también significar un respaldo a la desobediencia de los movimientos. De igual manera, entendemos que los centros sociales de gestión ciudadana son a día de hoy la forma más extendida de liberación de espacios urbanos, de ahí que su legitimidad ya está consolidada.

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