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Disfrutando del alambre y sus contradicciones. Jugando al funambulismo libertario
04
Feb
2015
20:14
(re)Construir la acción colectiva (II)

La primera parte del texto puede encontrase aquí

La movilización desde lo institucional

En el análisis de la propuesta de movilización desde lo institucional, nos parece clave detenernos en la indefinición que se advierte en este aspecto en Ganemos y Podemos, que defienden la posibilidad de usar las instituciones para generar movilización, crear “unidad popular”, generar una nueva  “sociedad civil” o para llevar a cabo algo así como la “desobediencia institucional”. ¿Cómo se articula lo colectivo en o desde lo institucional? Es decir, cómo se articula de verdad, sin metáforas literarias. En este sentido las propuestas son sumamente vagas: ¿estamos hablando de manifestaciones masivas tipo la que acaba de convocar Podemos? ¿Estamos hablando de canalizar los recursos institucionales, dinero, etc. hacia otro tipo de asociaciones o empresas, siguiendo el modelo de Aguirre en el 2004? ¿De qué estamos hablando?

Por ejemplo, antes Podemos parecía tener sus círculos, que, como se dice en el blog Domingos en chándal, ofrecían la idea de hacer algo sin estar haciendo nada. Sin embargo, ahora ha quedado claro que la apuesta es la de un secretario general fuerte: política de arriba a abajo tuneada con elementos post 15M.

En la famosa entrevista para Diagonal, Iñigo Errejón desdeña en cierta medida a los movimientos sociales no porque la desmovilización quepa en el modelo de Podemos, sino porque entiende que ese modelo los trasciende. Frente a la lógica del movimiento social, minoritario por definición, opone el "torbellino popular y ciudadano", con vocación de formación de mayorías. Pero esa construcción de mayorías se produce exclusivamente en torno al voto o, como mucho, en torno a la movilización multitudinaria desde arriba, no desde la autoorganización. Es lo mismo que pasa con la participación en Podemos: su modelo es el de una democracia tremendamente formalista, que propone votar desde el móvil en el aislamiento de tu casa, en un contexto en el que un grupo tiene una desproporcionada aparición mediática.
 

Todos sabemos que las leyes tienen dos fases que son reflejo de dos momentos distintos de correlación de fuerzas: la aprobación y promulgación de la ley (correlación de fuerzas en el ámbito de la representación) y su cumplimiento (poder social). Que una ley funcione exige una correlación de fuerzas favorable en ambos escenarios, y en el segundo, eso se traduce en la necesidad de una capacidad material para hacerla cumplir. En nuestro campo, esto significa que da igual que se prohíban las horas extras sin remunerar por encima de un techo de horas de trabajo semanales inscritas en convenio si no hay correa de transmisión social de esa ley, es decir, si no hay capacidad de imponerla cotidianamente en los centros de trabajo.
Por supuesto, se confía en dinamizar ese poder social desde el ámbito institucional, pero lo cierto es que cuando Laclau defiende esa posibilidad política, lo primero que se nos viene a la cabeza es la Conferencia Episcopal convocando, con subvenciones extra del PP, concentraciones en Colón contra la ley del aborto ZP, y no la defensa cotidiana de los derechos laborales.

Construir la acción colectiva

La movilización y la acción colectiva no son lo mismo. Autores como Zizek (o, desde otra óptica, García Linera) las confunden cuando entienden lo que llaman el “paradigma de la democracia directa” como un deseo de movilización permanente, pero lo cierto es que hay una diferencia importante entre una y otra: la movilización es una herramienta de presión, la acción colectiva es, además, un cortocircuito de las relaciones interpersonales cotidianas. Nuestra propuesta no es un Rodea al Congreso permanente, ni una orgía de macromanifestaciones diarias, sino una vinculación activa con nuestro entorno inmediato.

Frente a la apología de la movilización permanente, nuestra propuesta pasa por el respeto de las fases biológicas de los conflictos sociales: nacen, se desarrollan, a veces se reproducen, y mueren. En ese proceso generan ese sedimento del que hablábamos, una cultura de lucha en el sentido práctico, pero también dan lugar a un imaginario conceptual distinto, terminológico, de lo posible,  lo deseable y lo indeseable.

Para acabar, es interesante volver a la idea del impasse y al análisis de la situación actual, donde la acción colectiva y la teoría revolucionaria se encuentran muy separadas. No nos preocupa que la acción colectiva sea más o menos revolucionaria, nos preocupa que apenas haya acción colectiva y que, cuando la hay, esté llena de incapacidades: que sea incapaz de desbordar a los sindicatos, incapaz de ir más allá de una defensa acrítica de "lo público", incapaz de penetrar en los centros de trabajo del sector terciario, minoritaria y copada por el intereses partidistas como se ve en el tema de los desahucios. Nos preocupa, además, que las perspectivas teóricas más afines a las nuestras estén completamente fuera de dichas expresiones mínimas de acción colectiva. 

Tenemos que tener claro que no vamos a volver a ninguna época dorada anterior: ni el 17, ni el 36, ni el 68, ni los 70. Lo que venga será en muchos aspectos nuevo, aunque mantendrá, por supuesto, un hilo de continuidad con dichas experiencias. Expresará viejos problemas bajo nuevas consignas. Algunos ejes de lucha desaparecerán, otros cambiaran la manera de expresarse y aparecerán otros nuevos. Surgirán nuevas prácticas y otras muy viejas prácticas resurgirán bajo nuevas formas. Pero eso, a día de hoy, no podemos más que vislumbrarlo mínimamente en las luchas que surgen.

Por último hay que entender que estás prácticas están y van a estar insertas en contradicciones, pero que en la medida en que se resuelven paulatinamente, aunque de manera parcial (la tensión que existe, por ejemplo, entre la propia conciencia ciudadana y la propuesta de unos compañeros de curro de siliconear las cerraduras el día antes de la huelga) generan tendencias; tienden a la solidaridad, a la acción directa, a la horizontalidad... E independientemente de que esa tendencias se desaten en mayor o menor medida, solo el movimiento genera más movimiento, solo la lucha genera el sustrato suficiente para que otras luchas emerjan, y desborden a las anteriores.

Nuestro esfuerzo no pasa por demonizar a quienes optan por la participación en el Estado. Lo que queremos es señalar que existe otro pensar donde el actual pensar parece que se rinde y asume las formas de intervención política de siempre como si fueran algo recién inventado. Más importante aún: que ese pensar y la acción que de él se derive deben ser colectivos. ¿Cuál es nuestra propuesta en positivo? Insistir en crear comunidad a partir de nuestra desposesión, en el hecho de que no estamos solos con nuestras respectivas vidas. Intentar un “nosotros”. Y ese “nosotros” no puede surgir de la nada a la que nos han arrastrados los mercados y sus instituciones, tiene que ser el resultado de una manera distinta de estar en el mundo. Lo dicho: una cultura, un lenguaje, una lucha que sea de todos y de nadie, que se haga fuerte paso a paso, que deje su marca en el mundo, que se sume a otros rastros dejados y que están por llegar. Por tanto, hay que tener cintura y no cerrarse en banda. Defender lo defendible, y como se ha señalado, su desbordamiento. Esta es nuestra propuesta: desbordar para avanzar poco a poco desde lo común, pero no perder jamás de vista que lo que se busca conquistar es la libertad. La vida misma, otra radicalmente distinta de esta que conocemos.
 

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comentarios

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    gelin
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    Mar, 02/24/2015 - 03:57
    Como uno no puede más que ECHAR UNA OJEADA a las pulsiones manifestadas por una multitud de individuos individuales. alguna reflesión a vuela tecla desde la individualidad a que me comprime la desaparición de los espacios ganados por el común para la razón común, gracias a "arriesgarse a la vía institucional" pagando el precio de sacar a la gente -al común- de la calle para enredarla en círculos circulares y vuelta a circulizar. Me interesan siempre las presentaciones que se hagan desde las minorías arrinconadas por el autoritarismo oportunista convertido en "fenómeno" gracias a su falta de escrúpulos para tragar los más envenenados cebos que les permitan auparse a la disputa por el control del más asqueroso, ignominioso, humillante y servil invento humano: el Poder, la Autoridad, el Estado, la Administración, la Muerte, o cualquiera de los nombres con que se nombra al Dominio. PERO como sé que sus inquietudes libertarias, emancipadoras frente al Señor de la Dominaciones y todos sus Iglesias sacerdotes, capellanes  y monaguillos, NO PUEDEN partir más que de la autenticidad paso de someterlas a escrutinio, quizá con más holganza me pegue un chapuzón en sus aguas. Sin embargo atiendo más al efecto que aquellas puedan provocar en algún comentario. Me detiene  ese reflejo ansioso de practicismo y pragmatismo que no alcanza sosiego sin "resultados" y no sé si creerme que sea la falta de resultados la preocupación que sustenta ese arriesgarse a lanzarse a un incierto, cuanto menos, precipicio. Porque es que equivoca, quiero pensar que por falta de reflesión calmada, en apuntar al pretendido "inmovilismo de la ortodoxia libertaria" -antiguo, falto de autenticidad y manido discurso entre los discursos manoseados del argumentario autoritario- en vez de preguntarse, a saber porqué, sobre los RESULTADOS de la participación en las instituciones -las del Capital, como sabemos- de las diversas opciones que desde la izquierda -la nueva, la antigua y la prehistórica- han argumentado que esa participación, en distintos momentos "clave, únicos, oportunos", momentos ahora, era la única que podía (la única por la que "podemos") alcanzar RESULTADOS para la colectividad. Se  podrían contar las décadas de práctica de "movilismo" institucional que llevan los Verdes alemanes que desalojaron al serio y potente movimiento antinuclear, antimilitarista, ecologista y pacifista de  las vías de los trenes, las carreteras, los bosques y las inmediaciones de las instalaciones nucleares para engatusarlos con los RESULTADOS  que se iban a lograr desde la participación institucional, o las décadas lustros y trienios que lleva Izquierda Unida prometiendo RESULTADOS si "aumenta nuestro peso institucional en estas elecciones" que ha de aumentar porque "nosotros somos la voz de la calle y de las reivindicaciones de los trabajdores en el Parla parlamento" o en qué RESULTÓ  después de ¡cuántas décadas! aquel proceso asambleario del movimiento de Liberación Vasco al que Herri Batasuna iba a interpretar colocando su voz en las instituciones. O las décadas, cuatro ya, que las "fuerzas progresistas y democráticas antifranquistas" decidieron reformarse y romper su cariz rupturista porque "era el momento" para olvidar las aspiraciones y realizaciones revolucionarias que provocaron aquél trágico enfrentamiento entre hermanos, borrón y cuenta nuevo y vamos ahora todos juntos de la mano a alcanzar aquellos RESULTADOS por la vía institucional y democrática, o cuántas cuántas cuántas décadas que  Pablo Iglesias, el otro, y tiro porque me toca y al final ¿o al principio? el círculo se cierra, convenció a buena parte del proletariado de ponerse a tirar de la noria institucional donde los obreros lograrían el RESULTADO de su emancipación, en vez de enrolarse en el gheto inmovilista del anarcosindicalismo inoperante e ineficaz que se constituiría orgánicamente en 1910 y en ¡26! años, sí dos décadas y media, desencadenaría la Revolución Social más genuina, original y auténtica protagonizada por "la acción colectiva" concretada por el proceso de autoorganización de las Colectividades, La Colectivización, a punto tal de transformación revolucionaria que conjuró su destrucción a sangre y fuego por "comunistas" y los decretos gubernamentales republicano-socialistas favoreciendo la acción de las fuerzas fascistas y la cobarde inhibición de las potencias democráticas, todos ellos muy preocupados por sostener la Autoridad de las Instituciones. En fin, que a ver si apuntamos mejor si, de verdad verdadera, nos preocupan los RESULTADOS, o seguimos dando vueltas a la noria y dibujando círculos viciosos y divulgando el tan trallado, por manido, dulce cuento de la rosquilla, y venga a hacer la rosca a las miríadas de pusilánimes sonámbulos, parapetados tras las pantallas digitales que les inducen sueños protectores e hipnóticos cargados de ilusiones y les descargan de su responsabilidad que pueden depositar en los nuevos paladines tan güais, tan alternativos a aquellos monstruos corruptos que traicionaron su credulidad. Dolidos niños sin despertar. Que la tecla ya se niega a seguir volando. Salud a quienes luchan.
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    Jue, 02/05/2015 - 15:35
    No es por vía del discurso que avanzaremos. El control de los medios es solamente la ampliación y multiplicación del discurso de pocas personas a muchas personas, pero discurso al fin y al cabo. La propuesta de la comunidad no necesita explicitación, pues no hay una receta y sólo la piden quienes extrañamente creen que pasando una lógica de mente en mente, al estilo Habermas, la acción comunicativa, podremos atraer racionalidades a nuestra idea (el encuentro está en la idea y no en la corporalidad, según la teoría "de los medios"). Es como que los zapatistas salieran a todos lados a "convencer", atraer como un imán, así no sería el cuerpo el que cambia la vida, sino el papel en la urna, acto que se aviene con la concientización a que se aspira con el discurso, cuya claridad será el indicador de los caminos a donde hay que llevar al cuerpo, que se transforma así en prisionero de la racionalidad instrumental. Vaya maneras atrasadas de tratar un texto tan claro como el que aquí se comenta, donde por fin (si, "POR FIN") lo colectivo se entiende como el común, la comunidad, el nosotros. Sin duda que vamos a colocar este texto en nuestra página a la que invitamos a traer más material y hacer cooperación horizontal y apoyo mutuo en el "mostrar" más que convencer, mostrar no caminos (que no los hay si abrazamos al poeta), sino el caminar, pero juntos, haciendo de la cotidianeidad un conjunto de formas de vida comunitaria. Un saludo y estímulo a seguir disparando sensibilidades como éstas.
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    Pedro Bengoa
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    Jue, 02/05/2015 - 00:21
    Hola, como sugerencia seria de agradecer mas concreción en el diseño de una estrategia que siguiendo el marco conceptual y práctico que proponéis dibuje los caminos a experimentar. En este sentido de Podemos y sus aciertos para conseguir lo que otros hemos sido incapaces (conectar con amplios sectores sociales) podemos vislumbrar algunas lecciones. Asumiendo que tod@s hacemos trabajo político para vencer lanzo unas preguntas para el debate... - Com se agregan amplios sectores sectores sin la figura de un líder? que mecanismos colectivos pueden articular tanto deseo de cambio sin nadie que represente esas aspiraciones?. Quizá la acción colectiva horizontal debiera asumir ya portavoces con carisma y liderazgo? O se trata de pensar una nueva organización de abajo a arriba desde la que trabajar con sus portavoces con tirón mediático?. - Estamos preparados para dar un paso adelante y ocupar los espacios mediáticos del "enemigo" y así dar a conocer esta apuesta por la acción colectiva? nos entrenamos, formamos, para hablar en público desde los medios de masas? o seguimos rechazando el papel central que juegan para conectar con amplios sectores sociales?. - Serian capaces las iniciativas alrededor de los grupos de consumo, centros sociales autogestionados, bancos del tiempo, cooperativas autogestionadas, espacios para la autoformación (nuestra sociedad alternativa), de integrar en poco tiempo a miles de personas en su funcionamiento? O quizá hay espacios institucionales válidos y recuperables como las AMPAS y escuelas, centros de salud, etc.? - Si el PP-PSOE ha sido capaz de crear desde arriba un tejido social fiel a sus intereses, no puede haber una posibilidad de impulsar un modelo social alternativo liberando recursos desde arriba hacia abajo? En este sentido las CUP no muestran las posibilidades de un trabajo desde dentro que afianze un tejido social alternativo y no clientelar? Lo más importante para mi es arriesgar, es la única manera de despejar tantos interrogantes en este tiempo convulso. Por eso celebro antes la participación de quien se arriesga en la vía institucional que el immobilismo de prácticas sin resultados repetidas desde hace décadas. Igualmente, vuestros textos abren la ventana y airean los debates ya muy manidos del mundo libertario, que frecuentemente desde la ortodoxia nos plantean seguir una línia que desde hace décadas no ha conseguido salir de ser minoría cuando no puro gueto. La marginalidad es estéril pero cómoda, y con frecuencia incapaz de gestionar contradicciones. Bajo mi punto de vista, de lo que se trata es de abrir nuevos caminos para que la autoorganización y la acción colectiva salgan de los círculos cerrados en los practica, y para eso ocupar los medios de comunicación es fundamental.
  • Equilibrismos

    Pensar en el alambre es a lo que creemos dedicarnos un grupo de libertarios madrileños. Desde esta posición queremos aportar nuestra visión crítica y constructiva al proceso político que estamos viviendo en estos días.

    Conscientes de la precariedad del momento, esperamos ayudar con los materiales que presentamos a un proceso de reflexión y debate que entendemos absolutamente necesario.

    Nos encontramos lejos de la postura defendida por quienes entienden que "el asalto a las instituciones" es un paso inevitable hacia el cambio social y la organización popular, de manera que hemos confluido en un espacio donde buscamos plantear alternativas realistas e intercambiar ideas desde el respeto por aquellas personas con las que compartimos o hemos compartido proyectos y anhelos.

    Nuestra apuesta pasa por no perder de vista nunca una consigna tan vieja como contundente: queremos ser los únicos dueños de nuestras propias vidas.

    Tienda El Salto