Se equivocó la Dra., se equivocaba.

Pensó que la Gentri eran los hipster. Que tu Triball mi Malasaña. Se equivocaba… Y entonces llegó ella. Lucy. Lucy in the Patio. With Arguments. Y muchos peros al post anterior, donde yo además la mencionaba. Lucy es una comadre bien lista y me canta las forty. Ella es rubia, ha vivido en 24 casas y convivido mucho en este barrio, desde pequeña y por parte de padre. Un día, con diez años, se quedó dormida en un banco de la Sala Maravillas (hoy Nasti). Sabe muchas cosas de este barrio. Ha visto pasar por delante muchas Malasañas. Como sedimentos y capas. Me dice Lucy que no salgo (es que soy más de cultura house), que tengo que escuchar a los grupos de los hipsters en concierto e ir a sus fiestas antes de odiarlos impunemente. Que cree que hay que darles el beneficio de la duda previo a ponerlos a parir y que ella odia mucho más al pre-hipsterismo, lo antiguamente conocido como mundo indie madrileño, “la cosa más anodina, ombliguista, self-sufficient y sobre todo 0 politizada del mundo; vaya, que de alternativo no tenía nada y encima se las daban de tal”. Y que el nuestro no es un barrio comparable con San Blas o Aluche (Carabanchel o Usera ya están bajo el halo gentrification heavy, prefigurándose como futuros Brooklyns castizos). Que es más una zona metropolitana. Pero yo sí lo vivo como un barrio, muy distinto a la zona de Sol, donde trabajo y donde no siento para nada las mismas sensaciones de territorio al que poder llegar a pertenecer que tengo aquí. Durante los fines de semana sí lo percibo más vampirizado (de ahí la imagen de La Invasión de Los Ladrones de Cuerpos/Barrios que da nombre a esta serie de posts).

La idea de la invasión alienígena funciona fetén siempre para crear un ellos y un nosotros, deslinde súper operativa para odiar y tan poco productiva para pensar fuera de estereotipos. Entre semana ELLOS se van y nos quedamos nosotros (en minúscula), los que vivimos aquí, conviviendo en las mismas calles y estableciendo, aún sin hablar, patrones de conducta y de habitabilidad. Y eso me da sensación de barrio. De gatera.
 

Primera conclusión: hay mucha tela que cortar. Y me puse a leer, que es lo que siempre hago cuando surge un problema. Comadre Carolina (de cuya biblioteca ya hablaré otro día) me prestó el primero. De él extraigo esta cita que golpea como una patada.
 

Por supuesto, mantener una postura demasiado férrea contra los hipsters no es cool, por lo que abundan más las bromas y los comentarios irónicos, que al mismo tiempo cierran la posibilidad de una conversación fructífera. En especial en lo referente al tema de la gentrificación. Los artistas, no los hipsters, son las tropas de choque de la gentrificación. Y en muchos casos, antes de que los artistas se muden, son los hijos de los residentes originales quienes comienzan a especular con propiedades, abriendo las puertas a un nuevo mercado, la gente con otro nivel de ingresos y a todo un nuevo conjunto de comodidades. Para cuando aparecen los hipsters, hace ya mucho que la gentrificación está en marcha. Si acaso, la aparición de cafeterías cool atendidas por camareros cuyos tatuajes pueden taparse fácilmente en caso de tener que asistir a una entrevista de trabajo significa que un vecindario alcanzará pronto su cota máxima de sofisticación”(extraída del artículo Los vampiros de Lima de Jace Clayton, dentro de libro ¿Qué fue lo hipster?, Alpha Decay, 2011).
 

Cierto. Puede ser que ELLOS, los hipsters, sean más bien consecuencia que causa, los habitantes del último y visible piso de un plan subterráneo donde grandes grupos acotan zonas y se las juegan como en el Monopoly mientras NOSOTROS aceptamos tácitamente sus reglas. Bajo a la calle. Venga, va, salgo. Entró en el Bike, garito reciente y nuevo epítome de lo hipster. Con sus bicis-atrezzo de los ochenta, en plan Bicivoladores y su rollo berlinés, hace palidecer a cualquier proyecto cool hostelero y anterior. “Organic Bar and Working Place”. Hace poco desató una polémica en twitter por haber financiado mediante crowdfunding en la plataforma Goteo su magnífica cafetera. ¿Mande? ¿Café de Etiopía y procomún? Vámoooonos. Está petado. “Si no tienen pan, que beban milkshakes y gin tonics historiados”, pareciera escucharse a la alcaldesa Mª Antonieta Botella entre las notas de Grimes. Imagino una entrevista imaginaria con Mr. Gentri. Desayuno: 5.10€ (esto parece la contra de El País). El señor de los Triballes. El que está detrás de los “saneamientos” de la Plaza Luna y calle Ballesta. ¿La crisis financiera os ha detenido el plan? "Vino a colarse en el proceso, regalándonos cruces interesantes entre los distintos procesos". ¡Bum! Colisión. La isla se ha movido y no sabemos a dónde exactamente.

Sigo leyendo y pensando. Habrá otro post (no si será el último, sobre el tema). Todo lo que escribo va en calidad de vecina etnógrafa que lleva poco aquí. Y sí, quizá las pobladas barbas de los hipsters entregados en su bucle eterno de lo retro y su narcisismo inquebrantable (parece una buena técnica de aislamiento frente al derrumbe) no me dejen ver el bosque. Y quizá en verdad los envidie y quiera ser como ELLAS, a las que les queda bien el pelo electrizado, las gafas grandes y los pantalones sobaqueros. Y ser bordes. Con actitud. Ser suficientemente atractivo para que nada te importe demasiado. Ser el muñeco de la tarta de la gentrificación y MOLAR.

Más ideas: yo también gentrifico, tú gentrificas, nosotras gentrificamos, ellos gentrifican. El que esté libre de lo hipster que tiré el primer cupcake. Gentrificación somos todos. ¿Pueden gentrificar su zona los Centros Sociales? Pregunta. Los artistas gentrifican avant la lettre (proceso TESTADO) como alpinistas aventajados que abrieran nuevas vías. Hasta la palabra gentrificación se puede gentrificar. Puede que a veces los códigos se nos rompan, de tanto usarlos. Pero ahí estamos… Seguimos pensando para reinventar las palabras y las cosas.

Que aún tenemos que hablar de muchas cosas. Te dejo aquí de momento la biblio de lo que me he estado leyendo. Ah, y gracias por el link al artículo de Luis de La Cruz @eltransito de Somos Malasaña. Detecta la luz al final de gentri… ¿Cuándo y dónde quedamos para comentarlo, Lucy? “Pues cuando quieras y en Casa Julio, las mejores croquetas del barrio. Si vamos juntas nos invitan". Mientras llega el día, un poco de bibliografía recomendada:
 

Gentrificación no es un nombre de señora Hand Left Rotation.

La nueva frontera urbana. Ciudad revanchista y gentrificación Neil Smith | Traficantes de Sueños

La Facción Caníbal La Felguera.

¿Qué fue lo hipster? Alpha Decay.

Chavs, la demonización de la clase obrera Owen Jones, Capitán Swing.

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