Como os hemos contado otras veces, DIAGONAL forma parte del Mercado Social de Madrid, un espacio donde nos encontramos con otras empresas cooperativas y colectivos que practican la economía solidaria, aquella que tiene en cuenta criterios sociales, ecológicos, democráticos y de cuidados. Quienes formamos parte de él tenemos el compromiso de evaluar lo que hacemos para identificar qué aspectos tenemos que mejorar, y lo hacemos con unos indicadores y criterios comunes. Estos son los resultados de DIAGONAL en el Balance Social que hemos hecho este curso:

¿Por qué estos números y en qué podemos mejorar?

Como veis, nos hemos quedado cortos en sostenibilidad: podemos mejorar la gestión de recursos y residuos en nuestro local, pero es muy difícil que podamos llegar a imprimir en papel y tinta ecológicas por la manera en que funcionan las imprentas de gran tirada (compran grandes bobinas y depósitos de tinta que sirven para imprimir varios periódicos a la vez y no conocemos ninguna rotativa que use productos ecológicos).

En cuanto al ánimo de lucro, como veis, no tenemos mucho, lo único que ha puntuado negativo es que no ofrecemos descuentos espaciales para personas con bajos ingresos (el precio de las suscripciones ya está bastante ajustado, quien no pueda pagarla puede leernos en la web) y que no tenemos capacidad de prestar dinero a otras entidades.

Respecto a la política laboral, todas las empleadas cobramos lo mismo y tratamos de mantener unas condiciones saludables, pero a la hora de evaluar pesa, por ejemplo, que entre las trece empleadas de DIAGONAL no hay ahora ninguna que sea migrante o en riesgo de exclusión social, y que sólo un tercio somos mujeres.

La democracia nos ha salido relativamente alta porque tenemos mecanismos asamblearios para gestionar todo lo que hacemos, pero no óptima porque no hemos sistematizado la participación de "el cliente" (en nuestro caso, las personas que nos leéis).

En intercooperación, continuamente tenemos acuerdos de trueque con otras entidades de economía social de todo el Estado y participamos en procesos colectivos y movimientos sociales, usamos software libre y producimos contenidos con Creative Commons, pero podríamos afinar más nuestras relaciones con entidades que formen parte del Mercado Social de Madrid.

El compromiso social se demuestra en que los miembros del colectivo participan en iniciativas de transformación social, pero no tenemos ninguna política específica para hacer accesibles nuestros contenidos y los salarios los percibimos íntegramente en euros, sin usar la moneda propia del Mercado Social de Madrid, los boniatos.

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