Culturas
Cuestionando el pensamiento oficial y sus monólogos afines
25
Abr
2014
12:15
La noche
Por Anfigorey

Empezamos a primera hora de la mañana, antes de que saliese el sol. La cuestión no era ver amanecer sino prolongar la noche. Había que hacer la metáfora real, más real de lo real que ya era. La valla no bastaba. No nos evitaba la visión de los cuerpos cayendo, cuerpos que se parecían demasiado a los nuestros; tampoco nos evitaba ver cómo caía la sangre, demasiado fresca, a nuestro lado, el tipo de sangre que se te mete en el ojo y un día si en la cocina te roza un cuchillo el dedo consigue asustarte y hacerte pensar que tu sangre es igual a la sangre que salpica este lado de la valla. Construimos el muro durante varios días seguidos, bordeando las zonas limítrofes de todo lo que debía tener límite. Masa, cemento, ladrillo, hormigón… no recuerdo qué materiales eran aquellos, pero recuerdo que echamos muchos escupitajos. Escupimos. Escupimos hasta que finalmente acabamos de levantar un muro que nadie sería capaz de saltar.

-¿Y qué más conseguimos?

-La noche. En lo alto, inalcanzable, quedó una porción de cielo azul.

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Anfigorey

Una vez escuché a alguien decir que si todos sacásemos nuestro monstruo se haría innecesario seguir hablando de monstruos. Pues bien, me siento cerca de este huésped al que nadie ha invitado. Una fría tarde de invierno ve una luz encendida y decide entrar. Sin más.
En un momento en el que no se espera de nosotros otra cosa que obediencia y miedo, intentar pensar al margen de los discursos oficiales es para muchas un modo de resistencia. Por supuesto, no esperamos una invitación.

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