Culturas
Cuestionando el pensamiento oficial y sus monólogos afines
21
Mar
2013
11:51
0. Cero
Por Anfigorey

Hanging out to dry, Steve Moon

 

"Necesito aprender a hablar desde cero y no sé cómo se empieza a hablar", piensas justo antes de oír la señal acústica que anuncia una nueva llamada entrante. Ya extiendes la sonrisa, sábana gastada al viento, y tienes aún un instante para preguntarte si en algún momento fue blanca o de qué color fue, cómo era la sonrisa anterior al saludo corporativo arrugado en tu boca. Ahora es cuando empiezas a mentir, no olvides prender con pinzas la sábana, no vaya a ser que se levante viento; que por descuido se te caiga al suelo y se pierda y entonces dejes de preguntarte, de una vez, cuándo comenzaste a sonreír tanta mentira. ¿Ves? Te he avisado. Ya se te ha vuelto a caer. Ahora querrás decir la verdad, no callar absolutamente nada. Qué empleo encontrarás así, dime. La realidad lleva años con la respuesta preparada. Cero.

Cada vez que consigo dejar caer una de las imposturas que se interponen entre mí misma y los demás, siento que tengo que aprender de nuevo a hablar. Desatar ese miedo anudado en el fondo de la garganta, protección que nunca ha protegido a nadie, que sólo nos ha enseñado a nadar en un estanque de obediencia, la docilidad del buen estudiante: no molestes, no preguntes, no mires a los ojos, no seas impertinente, siéntate bien.

¿Qué palabras haremos nuestras ahora que todos los significados han sido neutralizados, que no parece haber opción alguna entre la ingenuidad y el anuncio publicitario? A veces siento que para ofrecer resistencia necesitaría palabras que no fuesen comestibles para el poder, que no fuesen fagocitadas al instante.

En 1975 Patti Smith publicó su primer álbum, Horses. En la cuarta canción del disco cantaba "We'll dream it, dream it for free, free money" (lo soñaremos, lo soñaremos gratis, dinero gratis). Hace unos años volví a oír "dinero gratis" y esta vez no era un sueño. Oí "no vas a tener casa en la puta vida" y pensé, a solas, no tendrás vida en la puta vida.

Repito que no sé cómo se empieza a hablar. Pero sé que somos muchas las que arañamos tiempo y arañamos vida, en nuestros sótanos, dentro de nuestra tripa. Y hablaremos. No seremos devoradas por el miedo.

comentarios

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Anfigorey

Una vez escuché a alguien decir que si todos sacásemos nuestro monstruo se haría innecesario seguir hablando de monstruos. Pues bien, me siento cerca de este huésped al que nadie ha invitado. Una fría tarde de invierno ve una luz encendida y decide entrar. Sin más.
En un momento en el que no se espera de nosotros otra cosa que obediencia y miedo, intentar pensar al margen de los discursos oficiales es para muchas un modo de resistencia. Por supuesto, no esperamos una invitación.

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