Saberes
Destituir Occidente, Construir Comunismo
17
Jul
2016
22:42
Nuestra Guerra Civil no ha terminado

 

 

“El Estado moderno, que pretende poner fin a la guerra civil, es más bien la continuación de ésta por otros medios.” Tiqqun “Introducción a la Guerra Civil”

 

 

No vamos hoy a repetir lo que ya hemos dicho y otros siguen diciendo. La Guerra civil de España no comenzó en 1936 y acabó en 1939. La Guerra Civil ya se vivió durante decenios en Marruecos de donde vinieron los militares coloniales que aplastaron a las milicias del pueblo. Los militares de Marruecos fueron entrenados por los combatientes de la Guerra de Cuba, aquella donde por primera vez se aplicó uno de los mas tenebrosos inventos de España: “El campo de concentración”. Podríamos seguir retrotrayéndonos a los orígenes de la Guerra Civil. Podríamos seguir escribiendo como decenas de miles siguieron en lucha mucho después de 1939. De 1954. De 1976.

 

La Guerra Civil ha vuelto al discurso político mas mainstream. Al parecer es la terrible realidad de Siria, el riesgo a evitar en Venezuela, el hecho inminente en Francia. La Guerra Civil es para los medios de comunicación españoles un problema no resuelto, una cuestión de fotos con nietos o bisnietos de alguno de los bandos dándose la mano, besándose, posando alegremente.

 

Sin embargo. Sin embargo la Guerra Civil no es solo un conflicto mas, no lo fue en la Europa que aplastó una por una las grandes revoluciones. La Guerra Civil es fundamentalmente la excusa que tiene el Estado para garantizar su existencia, para afirmar que solo en él se encuentra la posibilidad de escapar a la guerra del todos contra todos (Hobbes). En la Guerra Civil encuentraron los teóricos orgáncios del Estado el argumento irrebatible de la necesidad de aplastar cualquier atisbo de autogestión o de autonomía por los pueblos. El mismo discurso en Cuba que a la hora de acribillar a los obreros catalanes en 1938. El discurso se repite allá donde se le pueda buscar: Solo el Estado y sus institiciones son capaces de organizar la vida política, la vida en comunidad. El Estado interviene, suspende la Guerra Civil e impone a si la paz. Esa es la teoría. En la práctica en el Estado conoce que sin Guerra Civil la razón de su existencia desaparece. No la pone fin, la gestiona. La desplaza, la continúa por otros medios.

 

El mismo crea las condiciones del conflicto como en Francia, Siria o Turquía para poder ser el el mismo quien organice la resolución del conflicto, su manejo mas adecuado. Francia lleva meses de estado de excepción, un estado que ya parece ser mas la norma que la excepción misma. En Turquía el Estado se golpea para afirmarse con mas fuerza. ¿Qué decir del México de la paz, donde entre 2007 y 2014 murieron 164000 civiles, mas que en muchas de las guerras oficialmente declaradas? ¿Qué decir de nuestra fosa-Mediterráneo?

 

El Estado democrático de Derecho en la España actual, permanece dirigido por gobierno en funciones. En la España electoral, en la España de las mil elecciones, de las confluencias y las divergencias. En la España del municipalismo y del buen rollito. En la España de los ministros meapilas que señalan a los fiscales que hacer, que decir, a quien perseguir. En la España de la precariedad constante, el racismo creciente. En la España de “quita a esos negros y pon un skate park”. En esa España que cada vez amanece mas hundida no hay protesta social. No queremos Guerra Civil. No hay asambleas en las calles. No queremos Guerra Civil como en Venezuela. No hay vida fuera de la Unión Europea. No queremos volver al estado de Guerra como hace 50 años.

 

Sin embargo los que perdieron la Guerra: obreras, campesinos, intelectuales, pobres y miserables de todo oficio y condición, siguen perdiendo. Son juzgados cuando protestan, dirigidos cuando claman por tener su propia voz. Son despedidos si reclaman sus derechos. Son expulsados de su tierra. Las que perdieron la Guerra tienen una paz de verbo y una trinchera en sus vidas. Cada minuto es una batalla silenciada. Cada segundo es una pugna. Aquí, por el momento no siempre hay balas. Pero Francia o Turquía nos muestra que eso es meramente una posibilidad. Esta supuesta paz no es mas que la continuación de la Guerra Civil por otros medios.

 

La Guerra Civil no terminó nunca, seguirá sucediendo. Hoy permanece en España encerrada en nuestras vidas precarias, pero solo hasta que el Estado vuelva a ponerla de relieve, como en Turquía, solo para hacerse mas fuerte. La victoria del Estado, esto es la ocultación de la Guerra Civil y su continuación por otros medios se manifiesta en el infinito número de vidas rotas, fragmentadas, individualizadas. La victoria del Franquismo no derivo de una conquista militar, si no de la destrucción de las estructuras comunitarias, obreras y campesinas.  La victoria del régimen vino dada por la devastación del campo por medio del desarrollismo y del impulso del gobierno de los tecnócratas que terminarían derivando en nuestro régimen parlamentario actual, continuador no lo olvidemos del dictatorial. No nos engañemos, el conjunto de esfuerzos del aparato ideológico del Estado franquista fue dirigido a destruir los movimientos sociales organizados del pueblo para sustituirlos por una masa informe de afectos al régimen.

La victoria del régimen vino dada por el olvido, no total desde luego, de que la Guerra Civil seguía en marcha. De que la persecución se mantenía. De que el principal  objetivo del régimen; la erradicación de toda posibilidad de que los pueblos tomasen las riendas de sus destinos, quedase erradicada. Hoy otros quieren tomar las riendas, de la economía, de la educación, de la sanidad, de la defensa. Riendas que ofrecen sin vergüenza a Bruselas, a los bancos, o  sus amigos corruptos. 

Nuestra Guerra Civil no ha terminado. Lo saben los presos. Los muertos en las fronteras. Lo saben los bosques calcinados por las recalificaciones. 
Nuestra Guerra Civil no ha terminado. Lo sabemos por que seguimos vivas. En los márgenes, en los intersticios. Seguimos hombro con hombro con nuestros amigos. Seguimos pariendo, arando, trabajando en el campo y la ciudad. Seguimos, seguiremos, pero es hora de avanzar.

Tal vez sea el momento de elegir de una vez el escenario que queremos, si esa paz que es su guerra. O si esa Guerra Civil en la que tal vez podamos ver quien está de nuestro lado, y quien contra nosotras. Optar entre esa paz de sus urnas, de sus bancos, de su Unión Europea, que es nuestra guerra cotidiana por la supervivencia, o entre una Guerra Civil inquietante, cuyos pasos están aún por definir, pero de la que si sabemos nos eleva por la senda de la dignidad.

 

"Quien en la guerra civil no tome partido será golpeado por la infamia y perderá todo derecho político."

Solón, Constitución de los atenienses

 

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