Saberes
Destituir Occidente, Construir Comunismo
25
Feb
2016
22:36
Negros, Salvajes y Anarquistas

1.- Negro y Anarquista

Negro, anarquista, anarquista y negro. Son sinónimos alternos, sinónimos de lo terrible. Durante siglos ambos sustantivos han venido a recoger todos los atributos de lo negativo, de lo demoniaco, de lo perverso, de la maldad.

Poderosos, políticos, propietarios, sacerdotes, hacendados, intelectuales, filósofos, ricos. Todos han utilizado uno y otro termino para señalar los peligros de la ausencia de orden, ¿de que orden? Del suyo por supuesto. El negro y el anarquista, especialmente en toda la extensión americana, han crecido como los sujetos de alteridad, el peligro a vigilar.

Desde Alaska a Tierra de Fuego, negros y anarquistas han sido vilipendiados, señalados, linchados, juzgados por el estado fusilados por los ejércitos de todo signo político. Marcados con el estigma de lo negativo.

Pero tal vez habría que preguntarse primero ante estos sustantivos: ¿Qué es negro? ¿Qué es anarquista? Estas preguntas aparentemente claras hoy día, científicas, estudiadas, no lo eran hace penas unas decenas de años. Bajo nuestra concepción de políticas identitarias, de autoadscripción diríamos que negro o que anarquista son aquellos sujetos que se consideran como tales. ¿Pero y ayer? Pongamos un ejemplo: Yo, cuyos antecedentes familiares vienen directamente del Brasil, con una abuela mulata, sería, bajo la legislación de la Louisiana, negro y por ello sometido a la mas brutal segregación y menosprecio. Durante toda mi vida hubiese sido considerado ciudadano de segunda categoría. No miren a mi color de piel, ni a mi fortuna o cultura. Bajo ese régimen democrático hubiese estado segregado, condenado a vivir en barrios inferiores, sin derecho a asistir a buenas universidades, sin acceso posible a los mejores trabajos. De hecho cualquier negro estadounidense ha carecido hasta mediados del siglo XX de los mas elementales derechos. Aquellos que ufanos proclamaban la república de las libertades estadounidense por medio mundo, Puerto Rico y Cuba incluidas, tenían sometida a su población.

¿Quién es negro? Negro es quien dice el estado que es negro.

Leamos el diccionario, ¿Qué es negro?:

“Negruzco, que tira á negro. • Niger , gra , grum. Cic. Negro , de color negro , oscuro. У Hor. Sombrío, opaco, oscuro. || Juv. Malo, dañoso, perjudicial. || Tib. Infausto, de mal agüero, infeliz. || Es- tac. Triste /lamentable. Niger est. Cic. Es un mal.”

“Noi, s.m Negro; el color negro. Negro: dícese del esclavo negro en los trabajos de las colonias, con relación al trabajador blanco, y libre; pero tomado absolutamente como negro africano, se dice negre. No conocer las letras, no saber leer Vender du noir: vender humo"

Negro es fuerza de trabajo sometible, regulada. El negro es la sustancia de la biopolítica. Negro es quien dice el estado que es negro. Lean la Racial Integrity Act, activa en el siglo XX, no es legislación nazi, es estadounidense, o el artículo primero del capítulo tercero del Código de legislación para el gobierno moral, político y económico de los negros de la isla española.

“Y siendo necesario a este efecto hacer ante todas las cosas la división oportuna de sus razas o generaciones para las clases y censos en que deban distribuirse y para la justa regulación de los derechos civiles, concepto y graduación que deban tener en el orden público y los ministerios y oficios a que según sus diversas clases deban destinarse, dividiremos su población. Primeramente en negros esclavos y libres, y éstos en negros, y mulatos o pardos. Es a saber, hijos de blanco y negra legítimamente casados, que será" la primera generación, y segundo grado respecto del pardo, de cuyo matrimonio con persona blanca resultará el tercero, llamándose sus hijos tercerones: cuarterones los de éstos con persona blanca; mestizos sus nietos de persona también blanca, e hijos de mestizos los biznietos que se hallan en sexto grado de generación legítima, y deberán ser reputados por blancos, si alguna de ellas no hubiere Interrumpido el orden prefinido (en cuyo caso, retrocederá la generación, según la calidad de la persona que la invirtiere), siendo justo que la sociedad a cuya población y beneficio han contribuido con sus servicios los recompense y premie, elevándolos alguna vez a la jerarquía de su principal esfera; en lo cual tendrá además el mayor interés haciendo apreciable^' por tan recomendable estímulo la miserable condición de sus esclavos".

Negro es el incivilizado, es el sujeto a catequizar. El imbécil que hay que educar. El niño bobo a enseñar. Negro es una raza subalterna. Un pueblo idiota y atrasado. Negro es como dicen Tocqueville o el ex-presidente brasileño Manuel Deodoro Fonseca un pueblo que se extinguirá en América por el mero actuar del progreso.

¿Y del anarquista? Lean los escritos de los padres fundadores de todas las naciones americanas. Relean a Bolívar, a Santander. Todos ellos conjuran la anarquía como el peor de los demonios. Anarquista es el enemigo de la libertad, por que lo es del orden, del orden de privilegio de los dominadores entendemos:

“Considerad, legisladores, que la energía en la fuerza pública es la salvaguardia de la flaqueza individual, la amenaza que aterra al injusto, y la esperanza de la sociedad. Considerad, que la corrupción de los pueblos nace de la indulgencia de los tribunales y de la impunidad de los delitos. Mirad, que sin fuerza no hay virtud; y sin virtud perece la República. Mirad, en fin, que la anarquía destruye la libertad, y que la unidad conserva el orden. ¡Legisladores! A nombre de Colombia os ruego con plegarias infinitas, que nos deis, a imagen de la Providencia que representáis, como árbitros de nuestros destinos, para el pueblo, para el Ejército, para el juez, y para el magistrado: ¡¡¡Leyes inexorables!!!”Mirad que sin fuerza no hay virtud; y sin virtud perece la república. Mirad, en fin, que la anarquía destruye la libertad y que la unidad conserva el orden”. Simón Bolivar

Volvamos al diccionario:

Anarquista, m: Partidario de la anarquía, fautor de asonadas y tumultos. Anarquía, Estado sin jefe, sin cabeza, sin gobierno. Gran desorden, confusión de poderes

O en el diccionario de simbolismos:

“Anarquía Puede representarse bajo la figura de una mujer cuya actitud manifieste el furor, con los ojos tapados con una venda, los cabellos y vestidos desordenados, y hollando con los pies el libro de la ley, puesto sobre un haz de varillas, símbolo de la unión. Con una mano debe empuñar la Anarquía, un puñal, y con la otra una antorcha encendida, aludiendo a los temores que ella causa. Un centro destrozado y un yugo roto acaban de caracterizarla. En el fondo del cuadro pueden representarse un combate entre ciudadanos, cuyas picas y armas extravagantes indiquen las insurreciones popilaes; viendose a lo lejos una ciudad incendiada”.

Negro y Anarquista, sustancia de maldad, de desorden. Sustancia sometible, reducible. Negros y anarquistas se encuentran bajo el régimen terrible del colonialismo junto a los indios irredentos, salvajes.

“No tardaron los salvajes que habían permanecido en la promiscuidad de bienes y de mujeres , y en la anarquía que era su consecuencia, en refugiarse á los aliares de los fuertes, en las alturas en que las primeras familias se habían reunido bajo el gobierno de los padres de familia”

Pueblos salvajes son aquellos que rechazan la propiedad, aquellos que rechazan delimitar a tierra, parcelarla someterla al criterio productivo y racional de los colonos. Recordemos la sentencia del juez Marshall, en los Estados Unidos. En ella queda claro que los pueblos salvajes, los pueblos que no se apropian de la tierra, los pueblos nómadas que vagan por el mundo, no tienen mas derecho sobre la tierra que pisan, aunque haya sido por generaciones, que el colono recién llegado que los expulsa de ella. Recordemos a Sarmiento, recordemos toda la campaña del Desierto, su discurso genocida: Allí no hay nadie, aunque los hubiera, por que ya tenía planteado de antemano su exterminio:

“...el desierto la rodea por todas partes, y se le insinúa en las entrañas; la soledad, el despoblado, sin una habitación humana, son, por lo general, los límites incuestionables entre unas y otras provincias”

En la literatura de la época, republicana, formal, racional y científica queda claro el mensaje; Es preferible el despotismo asesino a la libertad de los salvajes:

“Sabemos que muchos emperadores romanos han sido los mas horrorosos tiranos, y que se complacía en derramar la sangre de sus vasallos, pues bien mas victimas caen en un año en la Nueva Zelandia y en otros países salvajes por la anarquía en que viven, que cayeron proporcionalmente en diez años en todo aquel dilatado imperio”

¿Como no iban nuestros padres fundadores a condenar la anarquía y la ausencia de propiedad de los salvajes, siendo los criollos como eran una banda de esclavistas criminales organizados para acumular capital?¿Como no iban a temer toda esa embestida de la pardocracia, que así la llamó Bolívar en su carta a Santander, cuando ellos mismos eran la clase que gozaba del privilegio racial, del privilegio de clase? Recordemos las palabras de Miranda, ante el temor de un Nuevo Haití de dimensiones continentales:

“No quiera dios que estos hermosos países tengan la suerte de santo domingo, teatro de sangre y crímenes so pretexto de establecer la libertad; antes valiera que se quedaran un siglo mas bajo la opresión barbara e imbécil de España”

Pero sería injusto decir que nuestros padres eran racistas. Ciertamente lo eran, pero con límites. Los de su propio beneficio. A los salvajes, negros y anarquistas, había que matarlos… Pero solo un poco, lo suficiente para tenerlos situados fuera de la línea del ser, fuera de la linea de privilegio. La estrategia del poder fue bien clara, construir categorizaciones construir identidades subalternizables, sometibles, útiles a la jerarquización del modelo colonial capitalista. A los que entraban dentro de esa linea de subjetividad que esta fuera del ser a esos expulsados del privilegio, no se les condenaba por toda la eternidad no. La civilización blanca, ilustrada, racional, patriarcal, la civilización esclavista de las luces, les proponía la salvación, la redención racial, ideológica y cultural. Y lo hizo por medio de cárceles, fábricas, plantaciones y reformatorios. Lo hizo por medio de guettos, espacios para negros, reducciones de indios, cuando no campos de concentración.

Esos eran los lugares para civilizar a esos indolentes vagos. Da igual que fuese bajo un contrato de esclavitud, de patronazgo, o en las modernas cárceles nortemaericanas. El negro, el salvaje, el anarquista, deberá trabajar bajo la amenaza coactiva del estado de los blancos, del estado de privilegio. Esa es la única razón de su existencia: estar sometidos.

Los negros pueden mejorar, siempre que estén bajo la tutela de los blancos, de los ricos:

“La fuerza sola ordena y civiliza los pueblos salvajes, y la fuerza sola ordena y organiza los pueblos de una cultura adelantada, desquiciados por la anarquía y las malas pasiones”
“Creo que los negros son susceptibles de todas las mejoras morales é intelectuales ; pero también es evidente que en el estado de servidumbre se hallan en la condición de las tribus salvajes, tanto en sus hábitos, como en su carácter”.

Y si no lean los titulares de los periódicos. Lean lo que les pasa a los negros cuando no se dejan gobernar por los blancos:

LA TIERRA CASTIGA A HAITÍ Violencia y anarquía en Haití
Centenares de tiendas, oficinas y casas fueron saqueadas en Puerto Príncipe ante la impotencia policial
Al menos dos hombres fueron abatidos a tiros cuando fueron sorprendidos robando, y otro fue ajusticiado por haitianos en la calle
La Voz de Galicia, 2010

2.-Historia Irredenta

Pero, ¿de dónde sale esa concepción de que la anarquía, de que lo negro, de que lo salvaje es la realización del mal? Para dar respuesta hay que mirar un atrás, no a las concepciones y propuestas científicas del siglo XIX con su moralina burguesa, si no a las experiencias de vida y resistencia de los pueblos contrarios al colonialismo.

Seamos justos, seamos sinceros. Las primeras independencias modernas de América son llevadas a cabo por bandidos, por desertores, por piratas, por ladrones, por enemigos de la propiedad. No miren a Haití ni a Estados Unidos, miren al Quilombo de Palmares en el Brasil, miren a la de Isla Tortuga. Esas islas, geográficas o metafóricas repletas de bucaneros, de traidores, de miserables, de esclavos, de parias. Esas islas de desheredados. Esas isla de negros y anarquistas, de enemigos of all mankind. De sujetos alterizables, de pueblos a los que se les puede declara guerra justa.

Las leyes de la cofradía de los hermanos de la costa, de Isla Tortuga cuestionaron la propiedad privada, abolían los privilegios de raza, religión o clase. No estaba solos desde luego. Petern Linenbaught y Markus Rediker han trazado ya una brillante contrahistoria del Atlántico. Una historia narrada de las experiencias libertarias colectivas de las masas anónimas reistentes al colonialismo. Un archipiélago de palenques, comunidades, quilombos. Refugios de negros, de salvajes, de anarquistas.

Un mundo de solidaridades entretejidas bajo la misma experiencia al sometimiento, y que solo pudieron ser rotas mediante la artificial creación de figuras raciales privilegiadas. El negro como figura jurídica subalterna fue inexistente en el mundo colonial ingles hasta que las crecientes revueltas llevada a cabo por esclavos negros e indetures servants irlandeses hicieron temer la destrucción de las colonias. Las autoridades coloniales conscientes de la potencia de la común alianza de los subalternos, fueron concediendo determinados privilegios a los “blancos” para romper la solidaridad de los sometidos.

Mientras el Brasil burgués e independiente seguía traficando con esclavos, los cangaceiros, comunidades autoorganizadas de bandidos, sin prejuicio alguno de raza, clase o religión atacaban los intereses del estado, robaban a los ricos.

El estado de anarquía, esa temible situación no era si no el momento rebelde en que los desposeídos se alzaban y cortaban el cuello a sus dominadores. La anarquía se convirtió en descalificador en boca de los “libertadores” como Bolívar. Anarquistas decían los parlamentarios conservadores a aquellos que defendían una abolición inmediata y sin concesiones. “Anarquía es lo que pretendeis liberando a los esclavos”, decían los delegados de los propietarios de Saint Domingue en la asamblea Nacional Francesa. Anarquista pasó a definir todo enemigo del Estado Colonial Esclavista.

Negros, salvajes y anarquistas conspiraron juntos, respiraron el mismo aire de libertad en ese espacio que mediaba entre Madrid, LA Havana y Manila. Libertario fue Fernando Ortiz, independentista filipino. Conspirador en la “Villa y Corte”. Rebelde en la Habana.

Anarquistas eran los españoles confederales contrarios al régimen colonial de Cuba y su criminal negocio esclavista. La burguesía catalana, rica, emprendedora, dueña de los intereses de los mercados de carne era poco partidaria entonces de la independencia de España. Esta burguesía, como la criolla, defendía el régimen de tiranía sobre la Habana y Puerto Rico. Frente a la burguesía, una cada vez mas extensa red de conspiradores, de solidaridades que atravesaban fronteras, que las cuestionaban. Ya por aquel entonces se hablaba del peligro latino, desde Italia a Nueva York, desde Buenos Aires a México, los burgueses señalaban a esos demonios:

“Muchos otros crímenes, menores, pero no menos atroces, han sido cometidos por anarquistas latinos, en todos los ... hoy día, no obstante lo perfecto de su organización policial, tiembla de terror ante estos mismos anarquistas salvajes.”

Anarquistas, negros y salvajes eran los enemigos del poder colonial

3.-El siglo XX

El siglo XX trajo consigo la fractura de la solidaridad entre la diversidad. El gobierno del privilegio racial fue la norma en toda América. Desde la Argentina hasta el Canadá, las clases obreras “blancas” fueron privilegiadas. El discurso biologicista caló hondo y la jerarquización racial, incluso en realidades “mestizas” como la mexicana fue una norma. Norma incluso escrita como en Estados Unidos donde la segregación racial llegó a sus extremos en el primer cuarto de siglo.

Buena parte del anarquismo doctrinal obrero cayó también presa de los dictámenes occidentalistas, presa de la enunciación científica y doctrinaria afín al desarrollismo. Como ideología establecida llegó a convertirse en otro elemento mas del privilegio blanco que eran los que podían permitirse el lujo de rechazarlo todo. Un anarquismo sin fuerza, sin potencia, un anarquismo moralista, y civilizador, que cuestionaba también todo feminismo que no fuese el suyo, blanco occidental. Anarquismo que criticaba toda dimensión espiritual que no fuese atea. Un anarquismo colonial.

Pero bajo el discurso, general. Bajo el discurso de estado, bajo el discurso de las democracias raciales, seguían latiendo los espíritus libertarios irredentos a toda jerarquización ya fuese racial, ya fuese de clase, ya de cultura o de género.

Ese discurso de alianza libertaria se hizo presente en muchos marxismos no ortodoxos de los años 60. Pensemos la fructífera alianza que vinculó a diferentes movimientos blancos de los Estados Unidos junto con los Black Panthers. La transversal lucha operaia en el Brasil. Las alianzas de los grupos anticolonialistas franceses con sus hermanos argelinos. La Fracción del Ejercito rojo y su relación con la lucha palestina. Y ya lejos de toda esa escena que conocemos, las luchas barriales, marginales. Los “Up Against the Wall Motherfuckers” de Nueva York, los motoristas negros de Oakland; los legendarios Dragones de la Bahía este. En Brasil, entorno al arte pero traspasandolo surgía el Teatro Experimental Negro. Un grupo que reivindicó la afrodescencendia y al que proyectó políticamente mediante publicaciones como Quilombo. Lo negro era bello, lo negro era rebelde.

A su vez el anarquismo sufrió una profunda revisión cuando tuvo su amoroso encuentro con el indigenismo. Ya tuvo algunas experiencias previas con Magón, e intelectualmente con Artaud. Juntos emprendieron un viraje ecologista, cuestionador del antropocentrismo, recuperador así mismo de tradiciones.

Algunas de estas tendencias anarquistas-indigenistas acabaron bajo la forma new wave, un hippismo reducible por el capital. Pero la gran mayoría han venido creciendo intelectualmente alimentando una visión crítica del papel del anarquismo, del papel de las masas en los procesos de emancipación y las luchas coloniales. El encuentro entre el anarquismo y las luchas de los pueblos originarios ha llevado la discusión confrontadora del privilegio racial a un nuevo plano, donde no todo se reduce a la lucha por los derechos civiles, si no que vas mas allá. El encuentro de toda una constelación de cosmovisiones indígenas con las tradiciones libertarias de matriz europea, llevó por fin a iniciar un necesario proceso de descolonización de estas. Lo común se alejaba de la producción. La organización política se alejaba de la fábrica, para encontrarse con la vida. El materialismo se complementaba con una necesaria reespiritualización de los gestos. El indigenismo enseñó al anarquismo que la dominación no solo acompaña al Estado, si no a su espíritu colonial.

El anarquismo descolonizado por los movimientos indígenas pretende no solo la igualdad o la equidad, si no el desmantelamiento de los estados coloniales, de los aparatos extractivístas. Las luchas vivas que sacuden el Canadá, Alaska, que se viven en California, en Sonora. Luchas que tienen ecos y reverberancias zapatistas demandan no solo el fin del privilegio racial, si no una nueva forma de comprender la sociedad mas allá de los estados, de las naciones, y desde luego del capital.

4.-Hoy Día

Hoy día vivimos una situación crítica. El aparato colonial capitalista dominador patriarcal se revuelve mas que nunca en su violencia. Las calles del Brasil pobre han sido militarizadas, son campos de guerra, territorios de excepción donde los jóvenes negros son masacrados sin discusión. El sistema carcelario estadounidense vigila a los jóvenes negros sobre los que se ceba. Angela Davids ya ha señalado la clara continuidad del modelo esclavista en las prisiones donde millones de seres, la mayoría gentes de color son sometidas al dominio de por vida. Estigmatizados los negros, los migrantes, los pobres, mueren a manos de la policía en las ciudades del Norte Global: Oakland, Ferguson. Las Banlieves de París, Barcelona. En todos estos lugares ha vuelto a surgir la vieja cantinela, la que señala el peligro de los negros y de los anarquistas.

Pero hoy día la semilla esta sembrada. En Oakland, la ciudad negra cuna de los Black Panthers han surgido numerosos grupos anarquistas decoloniales, compuestos de negros, arabes y blancos. No se nutren de los clásicos del anarquismo obrero occidental, sus referencias son los cangacerios, los palenques. No por nada muchos se encuentran en un centro social denominado el “Quilombo”.
Pero las referencias utópico libertarias siguen ahí. En el 2011 el medio de un contexto de protesta generalizada, surgió la Oakland Commune. Las solidaridades entretejidas en las luchas antirepresivas, en protesta contra los asesinatos de los policías blancos a jóvenes negros, cuajaron en movimientos firmes multiraciales, asamblearios populares. La comuna de Oakland murió, pero hoy día una infinidad de grupos combaten la gentrificación del área de la Bahía. Estas mismas solidaridades las hemos visto en las protestas contra el mundial de Rio. Las hemos visto el Brasil irredento que no se cree la versión oficial de democracia racial, que cuestiona la aceptación sin limites a los gobiernos llamados progresistas. Lo vemos en el sindicato de manteros, vendedores ambulantes de Barcelona en su mayoría africanos que se resisten a ser sometidos, a ser víctimas.

Negros, salvajes y anarquistas, siguen siendo denominadores utilizados por los medios de comunicación de masas para deslegitimar a aquellos que cuestionan la jerarquización racial, el extractivismo y la dominación sin límite de nuestro modelo global. Lejos de luchar contra la marca, contra el estigma, es el momento de asumir ese tatuaje biopolítico que nos imponen y hacerlo bandera contra sus proclamas.

Negros, salvajes y anarquistas, son los denominadores con los que se califica el miedo occidental a perder el control, a perder el dominio. Hagamos de su retorcida metáfora, de sus miedos, de sus pesadillas una realidad. Hoy mas que nunca, recordemos la “anarquía” de Dessalines, aunque no lo fuera, tanto como la negritud de Durruti. Seamos salvajes como las masas anónimas que sabotean las obras extractivistas en el Canadá, las vías del tren de alta velocidad en Europa.

Juntas, Negras, salvajes y anarquistas, por la vida, contra el estado racista colonial patriarcal capitalista clasista.

Juntas contra el privilegio racial, de clase, de género.

comentarios

1

  • |
    Leonardo, México
    |
    Mié, 10/05/2016 - 06:59
    qué pendejada es esta?
  • Nuda Vida

    Nuda Vida es el lugar donde un grupo variopinto de gente que vive en lugares tan distintos como México, Castilla o Canadá, convergen para reflexionar en torno a la potencia colectiva, la comunidad que viene, la autonomía y la construcción del comunismo.

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