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Odio cultural (desde el cariño)

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13 de Jun 2013
drasmichdt
Disclaimer--> Sí, ya lo sabemos. Sabemos que meterse con los hípsters ya no mola. Todo va muy rápido y ellos van en long board. Mofarse de lo hípster es tan 2010, tan mainstream, tan de derechas. Con esas por delante, mi comadre Neme Arranz y yo, vecinas y (evil) residents de Malasaña, no nos resistimos a pasaros de contrabando este predictor hipster, por si las moscas. Si se va tiñendo de rosa a medida que contestas, puede que tengas el demonio en el cuerpo. Ánimo. Sin miedo. Siempre podemos llamar después al Padre Carras de las subculturas. Adelante...

1.-Te encanta lo minoritario, lo excepcional. ¿Cuál es el color de pelo que menos abunda? El pelirrojo. A ti te ENCANTAN los pelirrojos. Sientes urgencia por instalarte en lo nuevo y en lo cool, canibalizando y despolitizando a su paso todo lo que tocas.

2.- Llamas sneakers a las Victoria de toda la vida. O Keds. O Vans. Todo menos zapatillas.

3.- No confías en absoluto en el progreso ni en la humanidad ni en conceptos como libertad o justicia (¿quién puede seguir creyendo en ESO?) pero sigues apostando culturalmente por los esquemas tradicionales del amor, la amistad, la familia, el trabajo y/o la escuela porque no hay horizonte político ni ganas ni tiempo para inventar otras fórmulas. Una mañana te preguntarás: ¿En qué momento mi ligera ironía se convirtió en amargo cinismo? Entonces te sentirás tope asustada por la posibilidad de estar convertirtiéndote en una VIEJA amargada y te comprarás otras sneakers, perdón, zapatillas, esta vez por internet y a cargo de tu tarjeta crédito. Sobre esta tarjeta (tienes dos) probablemente pondrá (grafiteado) Bankia Joven.

4.- Nunca reconocerás pertenecer a ningún tipo de élite (las detestas) aunque tu máxima y tu código de reconocimiento es: “Yo no soy como ELLOS”. ELLOS es un grupo social y mutante muy amplio que incluye prácticamente a toda la sociedad salvo a tus colegas y a tus ídolos culturales, que son todos tan DISTINTOS y ESPECIALES como tú, aunque vestís sorprendentemente parecido.

5.- Estás harto del reciente uso y abuso de la etiqueta hipster. Te parece muy mainstream arremeter contra ellos. Muy poco hipster. “ I hated hipsters before everyone else, now I think I hate people who hate hipsters.” Nunca te autodenominarás hipster en público aunque secretamente memorizas estilos, maneras, grupos de música, autores y/o palabras cuando ves a alguien tope cool por la calle o internet (para ti son lo mismo). A veces te lías con la velocidad vertiginosa de los cambios de tendencia y tienes miedo de meter la pata. Aunque últimamente has experimentado con expresar tus inseguridades, ¡y funciona! ¿Será lo de la Nueva Sinceridad?

6.- Aprecias por igual la pornografía y los movimientos sociales, ambos te parecen estéticamente interesantes. El 15M te parece un poco Fraguel Rock pero como estás muy jodido por la subida de las tasas de tu máster crees que es necesario hacer algo. Nota mental: volver a pedir prestado a tus padres. Y contratar fibra óptica para seguir viendo a buen ritmo xhamster.com Just porn, no bulshit.

7.- No concibes la vida sin un hedonismo intrínseco. El compromiso te asusta porque te hace renunciar a las infinitas posibilidades de pasarlo bien. Elegir te aterroriza. Una de las variantes del hedonismo, para ti, es el trabajo, has conseguido currar en lo que te mola. Disfrutas trabajando, aunque no siempre cobras. Pero disfrutas siendo productivo, te hace mejor persona. Es más, ya no distingues el trabajo de la vida. Y eso es guay. Crees. Aunque últimamente a veces te despiertas empapada en sudor pensando: “¿Y si me he convertido en una POBRE?”. Se dice precaria, pero en fin.

8.- Otra gran actividad donde se cruzan tus afanes de hedonismo y productividad, además de status, es FOLLAR. Para ti no hay restricciones relacionales siempre que no dejen mucho rastro afectivo. Confías en que esta fase pasará cuando encuentres a LA PERSONA.

9.- Recónocelo: eres vaguete. Admiras y te identificas ideológicamente con movimientos autárquicos que preconizan la autonomía total. Un buen día te dices: “Coseré mi propia ropa, haré mi propio pan… (sí, está tipificado, se llama síndrome Thoreau)”, pero eres demasiado perezoso e indisciplinado para llegar a dominar cualquiera de esas difíciles técnicas. En el fondo lo que eres es, ante todo, un CONSUMIDOR (va, aunque sea de estilo de vida alternativos), así que acabarás por comprar un pan carísimo o una bufanda hecha a mano (por otra persona). Quizás algún día cojas una aguja o entres en la cocina, pero lo justo para hacer una fotografía con filtro Instagram de una madeja de lana o de un pastel para dejar testimonio gráfico de su hazaña. En el fondo, la foto es lo que cuenta, ¿no? También empiezas muchos libros, los paseas por la ciudad, pero acabas por dejarlos a medias.

10.- Adoras a los artistas, su creatividad, su excentricidad. La referencia a directores, escritores como adjetivo es constante. Si alguien llega pedo a casa y se masturba viendo Teletienda, eso es “muy Bukowski”. Cualquier cosa sórdida, depravada, es “superTodd Solondz”. Y así. (Lo reconocemos, la cosa tiene su gracia) De hecho, tú mismo crees ser un poco artista. Pero de los artistas te quedas con lo fácil –los sombreros– porque claro, para ser maestro grabador se necesitan 10 años y tampoco es plan. Lo mismo con la música: con tener una foto haciendo que tocas el ukelele o comprarte un bajo que tener por ahí tirado como atrezzo es suficiente. Tu actitud en realidad es comprensible: ¿cómo te vas a comprometer con nada, cómo vas a invertir esfuerzo en obtener un resultado a largo plazo cuando no sabes cuál será la próxima caprichosa moda que te robe el corazón? Lo que ayer fue el macramé y el ukelele quizás mañana sea el skate, pasado el swing y al otro la programación en MS-DOS. ¿Te suena de algo esta promiscuidad?

11.- Últimamente, pasas mucho tiempo COMUNICÁNDOTE A SACO a través de miles de dispositivos sociales, la mayoría no analógicos. A veces, echas de menos los emojis en las conversaciones cara a cara. Otras, el mundo antes de internet, es decir, tu INFANCIA (un espacio de constante inspiración para ti). Cuando no estás creando vives un poquito obsesionada por el numero de likes en tu status de FB y de RTs en tus tuits. O quizá has pasado el umbral de los sensei hipsters y NO TIENES FACEBOOK NI TUITER. Wassap sí, por supuesto, ¿quién puede vivir sin wassap? ¿Line? Eso fue una flor de un día.

12.- En resumen: si te aterroriza dejar de molar, sabes canibalizar cualquier estilo (beat, punk, hippie, chav) para devolverlo fetichizado y desproblematizado y eres capaz de pagar un pastón a crédito por un raro peinado nuevo o un apartamento (enano o compartido) en un barrio recién gentrificado, enhorabuena, LO HIPSTER es la respuesta a todos tus problemas.

12 de Dic 2012
drasmichdt

Algunas impresiones arbitrarias sobre una ciudad y una supuesta subcultura que al final son meras excusas para recomendar una buena fiesta y acabar el post en pleno cliffhanger

Eo. He vuelto, ¿veis qué bien? ¿Se acuerdan de mí? Nah. Desaparecí hace un par de años de Diagonal después de tirar mi tele al Guadalquivir como había visto hacer a Nanni Moretti en Caro Diario y así fue como (you)tuve que dejar la crítica televisiva que venía haciendo en estas páginas. Los momentos euroconector quedaron atrás. Dejé la tele y me pasé al smartphone. Ahora mi adicción cada vez es más pequeña en términos de tamaño de pantalla y mayor en términos de ocupación mental y de tiempo. Mal negocio para mi salud pero buena noticia para algunos fenómenos: ahora puedo criticar el doble, qué digo, el triple, el enealcuadrado y sin límite de caracteres. Sí, señoras, mantendré este blog y cada quince días iré comentando cosas de la crap-cultura que me encuentre por ahí, es decir, por allí y por aquí, dentro y fuera de este lugar hacia el que están mirando, pantalla mundi, en el que ya de hecho viven. Bienvenidas.

También los momentos Sur quedaron atrás. Dejé Sevilla para venir a dar al centro de la Marca España, en concreto a una de las puertas del Infierno, irónicamente llamada Barrio de Maravillas. Sabemos que es un acceso al infierno porque en él vive Esperanza Aguirre. Y por la polisemia loca. En este barrio todo está connotado, no hay terreno culturalmente transitable, todo es una resignificación de una regurgitación de una reinterpretación de un hackeo de una atomización de una reapropiación de algo que un día fue otra cosa. Yo, por ejemplo, vivo en el portal del Taboo, donde estaba el bar Elígeme (algunas noches puedes llegar a ver al fantasma de Sabina), a la vuelta del Tupperware, a una manzana del Nasti (algunas noches puedes ver al fantasma del indie noventero) y enfrente del Red Bar (algunas noches puedes llegar a no ver nada). Mu mítico tó. Este barrio es el museo de las retro-moderneces. Vamos, que con-vivo en Malasaña (sin ser yo nada de eso). Y sufro en mis carnes y aceras la Invasión de los Ladrones de Barrios. ¿Qué quiénes son esos? ¡Los hip-hip...Hipsters! Los modernucos, modernuquis, modernas o moennos. Sí, puedo decir sin miedo a equivocarme, que en este barrio anidan, especialmente en fin de semana, todos aquellos que por H o por B no pudieron invadir Berlín en su día.

Me han dicho los Zuloark, los Basurama, los Stupid City, (por cierto, menos los OM son todos seres barbados), que los Invasores, a su paso, producen “lo de la Gentrificación”, aunque yo ya lo sabía porque vengo de vivir en La Alameda de Sevilla donde ya convirtieron un legendario barrio muy vivo (lo llaman “degradado” y no lo es) en un centro comercial al aire libre con sus columpios ergonómicos, su buena comisaría friendly y donde te echan de los bares a las tres de la mañana. Como una suerte de Euroveguificación en chiquitito -en vez de juego, aquí se mueve sushi, pizza, ukeleles y cerveza artesanal o lo que coño diga el Vice esa semana que hay que beber- los Invasores de Barrios modifican el paisaje económico y social cumpliendo su misión: Nacidos para Consumir. Y consumen: ropa, veggie burguers o escafandras con forma de muffin (¿o era al revés?). Y al precio que haga falta. Todos los bares aquí son low-profle-deco rollo “nos importa todo una mierda” y camareras displicentes pero donde sirve nesspreso a precio de Jamaica Blue Mountain. Era verdad, Gentrificación no era un nombre de señora. Me trajeron aquí engañada.

Resolví pues buscarme un piso en Tetuán de las Victorias, que es el barrio donde nacieron mi madre y mi abuela, y cuál no sería mi sorpresa al saber por unas vecinas que la invasión había llegado también alli: “Sí, hija, su sombra es alargada. Pero al trato son inofensivos. Si son niños buenos vestidos de mamarracho. Animalitos. Te ponen una tienda de tatuajes y un restaurante “biológico”, se pasean de aquí para allá con el patinete y, ¡hale!, barrio desmarginalizado y alquileres por las nubes. Nosotras les hacemos mucha gracia. Las viejas y los dominicanos. Nos tratan bien porque somos “lo otro”, me ha dicho la Remedios, que está mu leída”. Lo otro. Lo exótico. Pues para eso, pensé, me quedo en mi barrio que estoy en tol'cento de la línea 1 y llego andando a todas partes. Volví a Tribunal.

Me junté con otras dos viejas de mi bloque y, con toda la mierda que había por casa, libros, cassetes de audio, reproductores de dvd, linternas, tapetes de ganchillo, discos (ellos dicen vinilos) es decir, hasta “the last worthless piece of crap you can find” (si metes cosicas como de urban english al hablar se mean) y abrimos un local de esos, medio bar, medio librería, medio ropa absurda, medio cosas de papelería tela de caras: Tipas sin Fama, lo llamamos. Oye, y que lo hemos petado. Efectivamente, las viejas pobres y con olor a mercería les hacemos gracia a esta gente. Si no puedes con tu enemigo, únete a él. Si luego son muy inocentones. Porque el hipster más recalcitrante (al menos en su aspecto) suele ser de un pueblo de Murcia, Alicante o Palencia. ¿Hay aquí trazas de un resentimiento autonómico, como el complejo de clase o de género pero con lo del lugar de origen? Ya ves tú.

Pero, ¿qué significa hipster? ¿Hay hispters en Madrid? ¿En Spain? ¿Pueden darse como fenómeno? ¿Somos las que odiamos a los hipsters las verdaderas hipsters? Ahhh... Seguiremos el próximo jueves indagando este elástico concepto cultural, amigas, pero no puedo terminar esta crónica partida en dos (o en tres, yo no sé esta gente la de caracteres que me va a llevar a lo tonto) sin dar voz a mi comadre Lucía, de aquí del barrio de toda la vida, que me dice que no es para tanto, que a ella no le molestan, que prefiere estos sujetos a los fachas de Chamberí o a los costras de Costralandia, sin ir más lejos, y que me calle ya y diga lo de que mañana viernes 14, en uno de los oasis del barrio, el Patio Maravillas, se lía a partir de las siete y más en concreto a la nuit en la fiesta de celebración de esta web tan mona que estrenamos y que nadie esperaba ver ya encarnada en HTML 5, WYSIWYG, Drupal o como se llame su sistema. Descreídas que sois. Todas. Como diría Luc Sante: “Ya no te aguanto, eres demasiado moderna”. Contemporizen menos y bailen más. Hasta la próxima.

De regalo, este maravilloso docu que da pistas de por dónde seguirán los tiros de este “repor” la próxima semana... Deuuuu.

'La muerte del bar español y la invasión del plato cuadrado'. Un corto documental de David Álvarez e Ivar Muñoz-Rojas.

 

drasmichdt

Critica de cosas. Hater profesional. Situacionismo digital en bata. Deriva compulsiva en busca de mierdas jugosas para compartir. Etnografía salvaje de las redes, el punto inglés, el marmitako y esa distopía llamada televisión a la carta. Economía del Don (Draper). Disección de productos, experiencia y hypes culturales. Excepcionalmente, sale a la calle e investiga personas y movimientos de carne y hueso. Bulímica y rumiante. Pero sobre todo, persona.

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