«Contra viento y marea, siempre Madreña»

La Madreña ha conseguido ser un centro social moldeable y adaptable a las necesidades de la gente de la calle, un lugar donde siempre hubo sitio para todo tipo de colectivos antifascistas, antirracistas y antisexistas, y por el que hoy seguimos peleando para que continúe siendo un espacio solidario y al servicio de las personas.

, Redactor de Diagonal Asturies
19/05/14 · 20:43

La Madreña ha conseguido ser un centro social moldeable y adaptable a las necesidades de la gente de la calle, un lugar donde siempre hubo sitio para todo tipo de colectivos antifascistas, antirracistas y antisexistas, y por el que hoy seguimos peleando para que continúe siendo un espacio solidario y al servicio de las personas.
Desde la okupación del edificio de la antigua Consejería de Salud en el noviembre de 2011, el C.S.O.A. La Madreña ha sido un grandioso teatro donde disfrutamos de las mejores obras, un ruidoso festival de punk-rock donde pudimos quitarnos toda la rabia acumulada, una improvisada pista de baile que nos hizo sentirnos libres, un mágico circo de acróbatas, un gran lienzo donde expresar nuestro arte, una antigua biblioteca que nos permitió abrir los ojos al mundo y conocer otras realidades, un humilde chigre asturianu donde promovimos un ocio no consumista y un mercadillo que respiraba cultura popular.

En la Madreña tejimos redes de solidaridad, organizamos bancos de alimentos, creamos amistades, ayudamos a los niños y niñas a conocerse a sí mismas, peleamos por una vivienda digna, promovimos el feminismo, defendimos los servicios sociales, confluimos todo tipo de colectivos y movimientos sociales y hasta producimos nuestro propio huerto ecológico.

¿Por qué alguien querría acabar con un sitio como éste? Solo pueden defender el desalojo del C.S.O.A. La Madreña quienes piensan que hay que especular con todo, quienes piensan que hay que controlarlo todo, y quienes tienen miedo de que nos demos cuenta de que otro modelo de propiedad y de gestión es posible. Hay muchos edificios como el de La Madreña en Uviéu, en Asturies y en el resto del Estado español. El hecho de usar y reapropiarse de estos edificios y ponerlos a funcionar para el conjunto de la sociedad asturiana sin ninguna subvención pública ni el apoyo de ninguna empresa privada significa cuestionar el sistema impuesto por el poder, y todo lo que el poder no puede controlar le molesta. Ya lo decía Paulo Freire: «Ningún orden opresor soportaría el que las oprimidas empezasen a decir: ¿Por qué?».

A muchas personas nos está consumiendo por dentro la incertidumbre de no saber cuándo se producirá el desalojo de este edificio, sin embargo, es más duro aún  imaginarse una ciudad llamada Uviéu sin La Madreña. 

Debemos ser optimistas, o en mi caso, pesimista esperanzador; porque aunque nos desalojen de La Madreña, seguiremos creando espacios como éste.

«Al final todo va a salir bien. Y si no ha salido bien, es que todavía no es el final».

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