De barrio a parque temático: sin vecinos, sin relaciones y sin barrio
Una vecina menos, pero la lucha continúa en la Casa del Aire

Tras el tercer intento que hizo efectivo el desahucio de la penúltima vecina que habita la casa, se recorren los pasos por ocho años de historia de lucha en defensa de esta singularidad urbana y social de Granada.

- La suerte de una ’casa de paso’ (en Diagonal número 7, PDF)

17/01/12 · 8:00
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El caso de la Casa del Aire es un ejemplo más de los procesos de transformación que se han producido y se producen en los centros históricos de las ciudades. Barrios populares que van siendo abandonados por los propietarios y las administraciones públicas hasta que a partir de determinadas circunstancias (como la declaración como Patrimonio de la Humanidad del Albayzín y de la Alhambra) levantan el interés tanto del sector privado como público en convertir a estos barrios en minas de oro para el turismo.

Estas transformaciones traen consigo importantes consecuencias sociales como la expulsión de la población tradicional más popular para ser sustituida por otras personas con mayor poder adquisitivo, transformación de las relaciones entre vecinos y comerciantes y el consecuente proceso de desestructuración social del barrio. De igual forma conllevan a la mercantilización de la cultura, tanto del patrimonio material que es destruido o privatizado y convertido en hoteles de lujo; como del inmaterial, perdiendo junto con sus vecinos, sus saberes populares.

A su vez, las intervenciones públicas y privadas se orientan hacia una población flotante y temporal, en lugar de favorecer la reconstrucción del tejido social del barrio: las casas de vecinos se convierten en hostales y hoteles, los comercios de alimentación y oficios tradicionales dejan su lugar a tiendas de recuerdos, de artesanía y hostelería, y, el barrio entero termina por transformarse en un rentable parque temático.

La Casa del Aire es un ejemplo de lo que ocurre en el barrio del Albayzín como lo han sido la Casa Cuna, Cuesta Marañas, Casa Candil…y reflejan un proceso que se vive en otras ciudades del Estado como lo cuentan los vecinos vecinas de San Bernardo y Pumarejo en Sevilla, Cabanyal en Valencia... Pero, dada la raíz jurídica del último desalojo, también se ha convertido en un referente respecto a los desahucios.

Y es que el conflicto que generan los desahucios aumenta con el paso de los meses. Respecto a los desahucios por hipotecas, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha publicado los datos oficiales de ejecuciones hipotecarias y lanzamientos (desahucios) del primer trimestre del 2011. Las cifras hablan por sí solas: los procedimientos de desahucio iniciados en los juzgados españoles marcaron un récord histórico en el primer trimestre del año al elevarse a más de 15.000, un 36,3% más que el mismo período del año anterior. En cambio entre enero y junio los juzgados españoles tramitaron 21.787 ejecuciones hipotecarias un 21,1% menos que en el mismo periodo de 2010. Es importante mencionar que los datos de ejecuciones y desahucios no coinciden en número, porque muchas familias, al verse en un callejón sin salida, se «auto-desahucian», por lo que no es necesario tramitar una orden judicial de lanzamiento. De esta manera miles de desahucios se producen sin que consten en las cifras oficiales. Sin ir más lejos, el año pasado, frente a las más de 90.000 ejecuciones hipotecarias registradas en el estado español las cifras oficiales solamente reflejan 48.000 desahucios. Teniendo en cuenta también que un desahucio afecta a todo un núcleo familiar, la cifra real de personas afectadas es muy superior a 15.000.

Poco ha poco se hace más visible que las leyes y normativas relativas a la vivienda intensifican los derechos de los propietarios y restringen, cada vez más, los derechos de los inquilinos. No sólo las leyes sino también el aparato judicial están favoreciendo a los propietarios por encima de la dignidad de los vecinos arrendatarios.

Mientras tanto se ofrece como “única opción” la vía administrativa para la participación y ejercicio de los derechos como inquilinos y ciudadanos, que por los límites concretos que entraña y su carácter extendido en el tiempo terminan por hacer inviable la lucha y defensa de nuestros derechos. No se quiere negar la utilidad concreta de esta vía; sino la necesidad de integrarla, teniendo en cuenta sus limitaciones, en una estrategia amplia que contenga diversas vías de actuación.

Sobre el conflicto de la Casa

Hace ya seis años que la inmobiliaria EDIVARA-VARASOL-DRUGA compró esta casa de vecinos con la idea de echarlos a todos a la calle y poder especular con el inmueble (al igual que lo había intentado un año antes la inmobiliaria Arrendamientos Puerta Elvira). El negocio que plantearon era redondo: consiguen que un técnico del Área de Urbanismo del Ayuntamiento (Valentín Rivas) firme un informe de ruina (sin siquiera visitar la casa) los vecinos se van sin indemnización alguna, derriban el edificio y construyen en él apartamentos de lujo (publicitados en su web desde hace años). Pero a los especuladores que se amparan tras los diferentes nombres de su empresa les apareció una piedra en el camino: un grupo de vecinos y vecinas que se informaron y comenzaron a pelear por su dignidad pisoteada y para conseguir que su casa no fuera derribada.

A lo largo de todos estos años de lucha, los vecinos se han implicado dejando su tiempo, esfuerzo y dinero en arreglar la casa para que no se les viniese abajo, ante la pasividad de la inmobiliaria que sólo pretendía que el estado de la vivienda empeorase para poder volver a intentar declarar la ruina del inmueble que el ayuntamiento, gracias a un informe de contra-ruina presentado por los vecinos, había negado anteriormente. Las vecinas también han invertido en defenderse de los envites judiciales de la propiedad y en denunciar los atropellos de una especulación que está destrozando completamente el Albayzín y tantos otros lugares. Pasos todos ellos que fueron combinados con una importante labor de difusión y acciones directas frente a los responsables del conflicto, y la construcción de un tejido social de apoyo, tanto de personas como de colectivos en la ciudad, en la región y en el Estado.

En enero de 2010, la policía desalojó por orden judicial a los vecinos que no tenían contrato, dejando la casa en una situación de indefensión total. Como se comentaba anteriormente, la situación de los dos vecinos que quedaban en la casa se hizo insostenible: tenían un guarda de seguridad 24 horas que les decía quién podía entrar en sus casas y cuándo, no tenían llave de su propio portal ni podían acceder a uno de los patios (entre otros espacios) porque la empresa así lo quería (negando así la condición de ’casa de paso’ del inmueble; situación que continúa en el presente). Las denuncias que se interpusieron a causa de estos y otros atropellos sufridos nunca prosperaron porque al poder judicial no le interesa ver a sus amigos de las grandes empresas inmobiliarias salpicados por un escándalo de mobbing como éste (actualmente, los vecinos se encuentran trabajando con el colectivo de juristas 17 de marzo, en una querella por acoso inmobiliario).

En cuanto al papel del Ayuntamiento, después de todos estos años y pese a los eternos plazos administrativos, visitas infructuosas e instancias perdidas en algún cajón, se ha conseguido que la Gerencia de Urbanismo decrete el «incumplimiento del deber de mantenimiento» (ante el abandono flagrante de los deberes de mantenimiento de la casa por parte de la inmobiliaria). En este momento, la inmobiliaria, a través de un contencioso-administrativo contra el Ayuntamiento que puede durar más de cinco años, ha conseguido paralizar un proceso que iba a obligarles (mediante la «venta forzosa») a deshacerse del edificio. Es decir, que las vecinas de la Casa del Aire han intentado por todos los medios, incluidos los administrativos, que EDIVARA mantuviese el buen estado de la casa y la rehabilitara, y han obtenido seis años de abandono total por parte de la administración y los propietarios, y un vecino que el pasado 14 de diciembre se ha quedado sólo en un inmueble de doce viviendas cada vez más deteriorado.

A pesar de esta situación la lucha de la Casa del Aire continúa, y se consolida como un ejemplo más de cómo se pueden afrontar luchas inicialmente inabarcables, a través de la organización social y el plantar cara de manera colectiva y autónoma; potenciando y aprovechando nuestras capacidades de manera conjunta para recuperar el poder decidir sobre nuestras vidas e impedir la mercantilización de todo aquello que tiene un valor incalculable.

La potencia de la resistencia: La lucha de los vecinos y el 15M

Las vecinas de la Casa del Aire y demás personas solidarias que se han sumado a su lucha contra la especulación, a lo largo de los últimos siete años, han utilizado una importante diversidad de estrategias para visibilizar su conflicto, defender su casa, compartir experiencias colectivas con otros grupos y personas, y denunciar públicamente el papel de los diferentes responsables en este tipo de conflictos (grandes propietarios, administraciones públicas, juzgados).

Estas aproximaciones a otras personas y la apertura de su conflicto se han ido materializando a lo largo de los años en una red de solidaridad que atraviesa los límites municipales, regionales e incluso estatales.

Pero, sin duda alguna, el 15M está siendo un punto de inflexión en la visibilización y oposición a este conflicto, que ya no es exclusivo de sus vecinos y afines, sino que se va extendiendo a una mayor parte de población. También sirve de ejemplo de cómo colectivos que llevan años trabajando sobre líneas de trabajo concretas y procesos organizativos horizontales, pueden contribuir a este movimiento.

Una de las líneas de trabajo del 15M que más resultados y motivaciones ha producido en el movimiento ha sido, sin duda, el tema de los desahucios. Cuando empezó a sonar que el movimiento 15M estaba parando desahucios en algunas ciudades del Estado, surgió la misma necesidad en Granada. Inicialmente, la gente envuelta en este tipo de circunstancias tenía dudas sobre si acercarse al movimiento para pedir su apoyo. Sin embargo, la paralización del primer intento físico de desahucio (ya que hubo otros dos intentos a nivel judicial que no prosperaron) de una de las vecinas de la Casa del Aire sirvió como impulso para hacernos conscientes de que a través de la organización y el apoyo mutuo podíamos combatir este tipo de injusticias. A partir de entonces, nuevos desahucios han sido paralizados, incluido el segundo intento de echar a la vecina de la Casa del Aire, y el de otro compañero del barrio del Zaidín con el que se consiguió finalmente la dación en pago, cuando un mes antes el director de su sucursal ni siquiera quería reunirse con él.

Estas acciones, aunque en la mayor parte de los casos son ciertamente simbólicas (ya que no se desestima el desahucio en sí, sino que se aplaza), han servido de motor para fortalecer el movimiento e impulsar la capacidad organizativa en estos y otros ámbitos. A su vez, han supuesto una medida de fuerza contra todos aquellos agentes que han promovido estas acciones (bancos, juzgados, administraciones públicas).

Los solidarios y solidarias con la Casa del Aire confluyeron en la asamblea de Granada y en su grupo stop desahucios, que apoyaron la defensa contra los intentos de desalojo de julio y octubre. Pero este último y definitivo fue organizado entre el grupo stop desahucios y la asamblea del 15M, a los que la Casa del aire cedió del protagonismo por un criterio de convergencia, al considerar fundamental que el movimiento 15M se refuerce con la fuerza de colectivos que han llevado luchas anteriores y en un intento por organizarnos y luchar frente a objetivos comunes.

Muchas de las personas solidarias con la Casa del Aire participan en el movimiento 15M y ven las potencialidades de un movimiento que busca crear entre todos y todas respuestas a la violencia social, política y económica que estamos viviendo, además de generar nuevas formas de organización colectiva. Estas convergencias, tanto con individualidades como con colectivos, permiten que las experiencias acumuladas puedan compartirse, aportar conocimientos y prácticas que sirvan para ampliar el abanico de posibilidades; y esto sin tener que someterse a ningún nombre. Este “permitir ser” al movimiento 15M ha permitido parar dos desahucios y hacer una respuesta visible y contundente a pesar del desmesurado operativo que realizó este tercer intento por el que el desahucio se hizo efectivo.

Crónica del desahucio

La Calle Zenete es un callejón de 4 metros de ancho. Desde la tarde del día 13 de diciembre a las 20.00 unos cincuenta miembros de la UIP (Unidad de Intervención Policial), pertrechados con escopetas de pelotas de goma, cascos y demás material custodiaban los alrededores de la casa impidiendo el paso por su puerta a ningún vecino del barrio, apoyados por un desproporcionado despliegue que contaba con un total de quince furgonetas antidisturbios apostadas en una plaza cercana y varias patrullas.

En la mañana del 14 de diciembre, unas cien personas se concentraban a ambos lados del bloqueo policial que acordonaba la Casa del Aire desde las nueve de la noche anterior. Cuando llegó el primer secretario judicial para hacer efectiva la entrega de llaves, los concentrados decidieron sentarse para resistir de forma no violenta al desahucio. Ante la negativa de los manifestantes a levantarse, la policía procedió a sacarlos de en medio, teniendo como consecuencia varios manifestantes con contusiones. Los compañeros que se encontraban al otro lado de la calle, a través de comunicación telefónica con la gente de la sentada, decidieron levantarse y tratar de avanzar frente al cordón, siempre de manera pacífica, para apoyar y evitar la violencia policial que recibían los otros compañeros. Finalmente, el desahucio se llevó a cabo a la hora prevista, 8 de la mañana. Los convocados permanecieron en los alrededores protestando y la vecina desahuciada, que llevaba viviendo en el inmueble desde hacía 23 años, dio una rueda de prensa a los medios de comunicación allí congregados.

A esta vivienda la quería desalojar EDIVARA junto con otras 9 en Enero del 2011 pero según la orden judicial no fue posible por estar al corriente en los pagos del alquiler, aunque si recibió el acoso inmobiliario igual que el otro vecino, sin llaves del portal, con salidas reguladas por el guardia de seguridad durante un mes, sin recibir visitas de amigos, y lo que aun se mantiene desde entonces, el corte de luz de la escalera y el bloqueo del paso al portal de abajo. En julio del 2010 se produjo el desahucio por no renovación de contrato con el primer aviso de desalojo para juicio, aplazado por recurso de apelación.
En septiembre se comunicó el siguiente para octubre, indicando que todas las pertenencias que hubiera en la casa se daban por pérdidas, aunque posteriormente fue aplazado por otros recursos. Aun asi la vecina tuvo que sacar su casa a otra vivienda donde se instaló. Este cambio de residencia fue por ese imperativo legal.
Los jueces antes de ejecutar el desalojo, te obligan a dejar la casa inhabitable y entonces decide no dejar la vivienda para que el único vecino que quedaría, no reciba en solitario el acoso de la inmobiliaria a su contrato indefinido de renta antigua ratificado por sentencia judicial contra una amenaza anterior de EDIVARA y de esta manera evitar la ruina de la casa.

A las 12h del mismo día, los manifestantes se concentraban para iniciar el bloqueo de los juzgados de Plaza Nueva, con el objetivo de denunciar públicamente el papel de los juzgados en los procesos de desahucio, tanto en el hecho mismo de decretar el desahucio, sin tener en cuenta los daños sociales que genera esta decisión, como por las medidas tomadas, especialmente en lo ocurrido en el desalojo de la Casa del Aire: por un lado, la amenaza de cargar con las costas del desalojo a la propia vecina desahuciada y, por otro lado, un dispositivo desproporcionado del CNP solicitado por los juzgados para evitar que la gente se acercara a la Casa del Aire. Lo curioso del caso es que este dispositivo de importantes proporciones se desplegó desde once horas antes de cuando se pretendía llevar a cabo el desalojo a petición expresa de la jueza del juzgado 17 civil de Granada.

Los manifestantes permanecieron sentados y alzando la voz para denunciar a los jueces que convierten algo injusto en algo legal, no dudando en derrochar las arcas públicas con actuaciones desproporcionadas que dejan claro al servicio de quiénes están los poderes públicos y judiciales. En este caso, y en muchos otros, tales poderes se ponen al servicio de inmobiliarias responsables de la especulación con las viviendas y con las personas que viven en ellas. Pasada la hora desde el inicio del bloqueo, la policía decidió desalojar la entrada, levantando a cada uno de los manifestantes y lanzándolos a los lados del cordón.

Para cerrar la mañana de protesta, nos trasladamos a la sede de la inmobiliaria propietaria de la Casa del Aire, EDIVARA-VARASOL, donde se denunció públicamente su papel en el conflicto. La mañana terminó con una última lectura del manifiesto que resumía las razones que nos llevaban a mostrar nuestra indignación.

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