Lo hacemos nosotras

La Plataforma por la Casa del Pumarejo nace en la primavera del año 2000 como respuesta vecinal al acoso inmobiliario y a la amenaza de desalojo que se cernía sobre esta emblemática casa palacio situada en el Casco Histórico de Sevilla.

, Redacción Andalucía
11/01/13 · 17:47

Durante estos años se ha paralizado el proceso de desalojo, se ha conseguido la Declaración de Monumento por parte de la Junta de Andalucía, así como que el Ayuntamiento de Sevilla expropie el inmueble. Asimismo, se ha garantizado la permanencia de sus actuales inquilin@s y usuarios, permitiendo que el vecindario gestione los locales de la planta baja que estaban abandonados.

En este edificio se reunen diversos colectivos sociales y se realizan multitud de actividades: Ecologistas en Acción, Red de Decrecimiento, moneda social “Puma”, la Oficina de Derechos Sociales (asesoría jurídica y social gratuita para el barrio), el Colectivo Zapatista de Sevilla, la Liga de Inquilin@s La Corriente (asociación creada al calor de este proceso para la defensa de los inquilinos e inquilinas y la denuncia de la especulación), el Colectivo Feminista Lilitu, la Asociación Juvenil Algazara, diversos talleres y grupos que trabajan el tema de la salud, la Peña Flamenca El Puma, etc.

Actualmente se pretende la recuperación, rehabilitación y revitalización general del edificio. Se defiende la Casa Palacio como patrimonio vivo del barrio pretendiendo que siga siendo lo que ha sido hasta ahora:

-En la primera planta: viviendas sociales, las actuales más las que están vacías y se pueden recuperar, y algunas más que se pueden construir en algunas zonas del edificio.

-En la planta baja: respeto a la diversidad de usos que siempre ha habido: sociales, artesanales, comerciales, asociativos, etc.

Por todo ello, la Casa Palacio del Pumarejo va a ser rehabilitada sin recibir ningún tipo de ayuda pública gracias a la iniciativa “lo hacemos nosotras” que la Plataforma por la Casa del Pumarejo ha puesto en marcha. En una primera fase se pretende rehabilitar dos de las tres viviendas vacías con las que cuenta el inmueble con la intención de que sean habitadas. El 20 de octubre fue el primer día de trabajo donde se acometieron labores de limpieza y desmontaje de solería, más adelante se derribarán tabiques y por último vendrán las labores de reconstrucción.

Uno de los arquitectos que participa nos comenta que este es un trabajo entre amigos donde las personas con conocimientos técnicos y prácticos enseñarán al resto de voluntarias las tareas a desarrollar.

Moisés, estudiante de 17 años, nos cuenta sus motivos para participar en la rehabilitación ciudadana de la Casa del Pumarejo: “Vengo aquí porque aprender estas habilidades es muy útil ante el futuro que se nos presenta, algún día puede que necesite hacer algún arreglo en casa. También porque aquí se realizan muchas actividades interesantes, como el “Mercapuma”, un mercadillo de trueque que no me pierdo nunca. Intentaré venir todas las semanas a colaborar”.

Nos encontramos en la obra con un grupo de estudiantes de arquitectura que se muestran entusiasmadas con el proyecto: “podemos desarrollar aquí nuestro proyecto fin de carrera al mismo tiempo que ponemos en práctica conocimientos teóricos que no podemos aplicar en la facultad. Además, es ilusionante participar en un proyecto pionero en Sevilla, autogestionado y transformador que será un referente para iniciativas futuras de empoderamiento en acceso justo a la vivienda y lucha vecinal”.

Seguimos con Carmen que da clases de español para emigrantes de manera voluntaria en la Casa del Pumarejo ya que el gobierno local actual (PP) retiró la subvención que recibía esta actividad de los presupuestos participativos: “Esta iniciativa va a suponer un subidón de confianza, ilusión y esperanza en los proyectos comunitarios, mostrará que es posible transformar nuestra realidad cooperando entre nosotras, tejiendo redes de apoyo mutuo y fortaleciendo el poder de la comunidad a través de mecanismos de empoderamiento como la autoconstrucción en este caso. Podemos demostrarle a la Administración que no la necesitamos, que tenemos la energía y los conocimientos necesarios para rehabilitar la casa”.

El primer día de trabajo terminó con un fenomenal almuerzo preparado por miembros de la Plataforma por la Casa del Pumarejo que los voluntarios aprovecharon para charlar y conocerse mejor para las próximas jornadas de trabajo que serán, sin ninguna duda, un éxito que permitirá que este ya mítico edificio continúe siendo uno de los centros de operaciones más importantes de los movimientos sociales en Sevilla a la vez que mantenga no sólo su belleza y riqueza arquitectónica sino la multitud de usos sociales que le dan vida al barrio.

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