Mundo Ficción, productora Sevillana
“La desesperación y la rabia hechas arte”

Mundo Ficción hizo posible la película 'El mundo es nuestro', que ha supuesto una revolución en la producción cinematográfica andaluza y española. Todo empezó con los vídeos de “El Cabesa” y “El Culebra”, un auténtico fenómeno en internet, medio a través del que se abrió la posibilidad a los “enteristas” (fieles seguidores de este proyecto) a participar como coproductores de la película, definida por Mundo Ficción “como si Berlanga, Azcona, Lummet y Tarantino se fueran de botellón al chalet de Kusturika”.

, Redacción Andalucía
25/02/13 · 8:13

El cine parece un negocio reservado para quienes se reparten el pastel. ¿Cómo un pequeña productora se lanza a pegar el palo?

Porque algo hay que inventarse en este país si uno no quiere emigrar, dedicarse a cantar flamenco, hacer paellas para los guiris, ser crupier o bailarina de striptease en Eurovegas. Llevamos intentando entrar en la "industria" cinematográfica desde el 1998 y nadie nos abría la puerta, ni un hueco, ni una oportunidad. Finalmente lo intentamos aprovechando la energía que sacamos del éxito y la repercusión alcanzada en Internet. Y lo hemos conseguido gracias al respaldo del público. Eso es incontestable, pese a quien pese del establishment.

Mundo Ficción ha sido celebrada por su proyección en las redes sociales e internet, y la película El mundo es nuestro puesta como un ejemplo de crowdfunding. ¿La necesidad hecha virtud?

Por supuesto. La desesperación y la rabia hechas arte. Y quede claro que tanto el trabajo anterior de Mundo Ficción como nuestra película es fruto de años de trabajo artesanal, estudio e investigación... No es flor de un día. 

Estamos ante una producción independiente, de notable calidad pero de bajo coste. Cuando no hay donde rascar, ¿de dónde se saca?

El dinero no es más que una materialización de la energía y el capital humano. Y nuestra tierra, Andalucía, es muy rica en capital humano y capacidad de trabajo. Gracias al apoyo de nuestros seguidores (“enteristas”), a la inversión en trabajo por parte del equipo técnico/artístico, de las empresas colaboradoras y a meterle gran parte de nuestras vidas se ha podido llevar a cabo esta película, hecha con vocación de superproducción: puro cine espectáculo.

En las críticas de la película no ha sido realzado un aspecto. Además de una fuerte implicación popular, de los consumidores del producto convertidos en coproductores, está la capitalización de los trabajadores, que se diría clave.

Por supuesto. Sin ellos hubiese sido imposible afrontar la producción. Para nosotros era muy importante trabajar con equipo de nuestra tierra, que hay mucho y muy bueno, y hacer un producto de calidad y competitivo. La gente tiene ganas de trabajar en lo suyo, a lo que han dedicado muchos años de preparación. Es una pena que teniéndolo todo para poder hacer buen cine desde Andalucía, tengan que emigrar a otros centros de producción.

No parece que el crowdfunding o la capitalización de los trabajadores sea un camino que lleve a ninguna parte. Más bien se diría que es un "apañárosla como podáis", ante la retirada del estado. ¿Puede todo un sector industrial volverse independiente?

Sin incentivos fiscales que posibiliten la inversión privada, sin un pacto político para proteger y no politizar el cine, sin flexibilizar la distribución y cumplir los compromisos contraídos para el apoyo a la cultura por parte de las instituciones es imposible producir cine. Locuras como El mundo es nuestro se hacen sólo una vez en la vida. Y nos podemos dar con un canto en los dientes porque nos ha salido bien.

Canal Sur entró al trapo, apoyó la película y luego se escaqueó.

Pues sí. La verdad es que nos partió por la mitad. Para una pequeña empresa como la nuestra, que una de las patas fundamentales para financiar el proyecto no cumpla con los plazos a los que se ha comprometido significa una catástrofe. Sobre todo por los compromisos contraídos con equipo y empresas colaboradoras, a los que agradecemos infinitamente la paciencia y la comprensión que han tenido todo este tiempo, aunque el dinero que se les adeudaba significara no poder comer o pagar el alquiler. Al final, y debido en parte a la presión ejercida, conseguimos que la cadena autonómica se comprometiera, por medio de una entidad financiera, a abrir una línea de crédito que nos ha adelantado el 50% de la factura (teniendo que hacernos cargo nosotros de los intereses, manda huevos). Así podemos hacer frente a las nóminas adeudadas y al pago de Seguros Sociales e IVA, que Hacienda no perdona. Si los políticos no responden presionando a las entidades financieras para que den crédito, el modelo no funciona. Pero la verdad es que hemos vivido momentos límite en los que se nos ha pasado por la cabeza de todo, desde la insumisión fiscal hasta la huelga de hambre, pasando por cargarnos el cuerpo con explosivos (de plastilina) y...

Otro aspecto de esta aventura que parece de otro planeta, y que ha sido un auténtico revulsivo, fue el poner las películas en los cines a dos euros. Y en el culmen de la subversión, se quiso que la película fuera gratis para los parados. Como era de esperar, fue un día y ya está. Las exhibidoras no estaban por la labor.

Vivimos tiempos muy jodidos para la cultura, con la subida del IVA y la pérdida de poder adquisitivo por parte de los ciudadanos, que unido a los ataques políticos que ha recibido el cine español, han hecho cada vez más grande la distancia con los espectadores hasta crear un abismo casi insalvable. Lo que hemos hecho es intentar volver a generar confianza, que la gente se dé cuenta de que trabajamos para ella, que estamos de su lado y no somos unos vividores que vivimos del cuento, como algunos se han encargado de hacer ver.

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