especial 8 de Marzo
Ellas como otras tantas

Ocho de marzo. Ocho provincias. Ocho realidades que pertenecen a la historia de las mujeres.

04/03/14 · 0:40

¿No habéis tenido nunca la sensación de que las efemérides sociales acaban coaptadas por las instituciones y vaciadas de contenido de lucha? O ¿no hemos discutido muchas veces que el 8M, el 25N o el 28J, por poner algunos ejemplos,  deberían ser una lucha del día a día y no una cuestión de fechas señaladas? Hasta hemos escuchado alguna vez aquello de que ya no hacen falta fechas como estas, que ya están las cosas más que superadas. Son quizás estos comentarios los que nos invitan a pensar que días como el 8 de Marzo deben estar más presentes que nunca en nuestras agendas de lucha. Hoy, martes 4 de Marzo un grupo de ‘mujeres diversas’ de Sevilla van a registrar sus cuerpos en protesta por la reforma de la Ley del Aborto, una de las mayores agresiones a la autonomía de las mujeres desde hace años, mientras que la manifestación del sábado 8  no podrá pasar por la avenida de la Constitución en Sevilla por orden del Ayuntamiento del Partido Popular.

Este especial para el día de las mujeres trabajadoras nace en nuestra redacción de varias necesidades.  En primer lugar, lo hacemos para demostrar que efectivamente, y a pesar de todo, la lucha del 8 de Marzo está presente de muchas maneras en nuestra realidad más cotidiana, más cercana, en nuestro barrio, hasta en nuestra asociación de vecinxs, como es el caso de la asociación de mujeres “Renacer “de Almería. La lucha por la emancipación del patriarcado en sus múltiples facetas sigue su camino y sentimos la necesidad de dar voz a aquellas personas que luchan frente a los estereotipos, rompiendo los límites de algunos feminismos. Aquellas que vienen a decirnos que “somos mujeres, gitanas y universitarias”, que se han convertido en sujetos políticos de lucha, como la asociación ROMÍ de Granada, que también se da cita en este especial.

En segundo lugar, necesitamos hablar de las nuevas estrategias patriarcales, expresar que la opresión cambia de dueño cuando cambian las realidades. La mercantilización masiva del campo andaluz ha trasladado el rostro de la opresión desde el de un jornalero quemado por el sol al de unas mujeres que se empoderan frente al empresario aceitunero en los olivares de Jaén. Las mujeres entran al mercado laboral, pero a ser posible por la puerta de atrás: se han feminizado muchos de los trabajos del campo. A la inversa, Fernando Tena, matrona en Córdoba, nos ayuda a comprender como los oficios feminizados son menos valorados socialmente, además de ser menos autónomos. No pierde la oportunidad de recordarnos lo difícil que puede resultar ser hombre y hacer “trabajos de mujer” en una sociedad patriarcal. 

A la par que se suceden estos cambios también surgen nuevas víctimas o al menos comenzamos a ser consciente de que ellas también lo son. La asociación DEMETER de Málaga interviene en las realidades de otras de las víctimas de muchos casos de la violencia machista, los hijos e hijas de las mujeres maltratadas.

Y en tercer lugar, nos permitimos el lujo de rescatar dos historias de mujeres. Ni heroínas, ni brujas, ni famosas escritoras. Dos mujeres que han creído en lo que han hecho desde la humildad, desde el respeto mutuo, participando en luchas o en movimientos por un mundo más habitable, por un mundo más cómodo, más humano. Mujeres que no serán recogidas por la Historia, pero que cambian el rumbo de las historias de su entorno, esas mujeres que parecen invisibles en luchas como las de la Casa Palacio del Pumarejo. Entrevistamos a Toñi, una de las pioneras de esta lucha, así como a Merche una de las primeras mujeres que pisó el Calabacino en los años 70, un pueblo abandonado en la Sierra de Huelva y que hoy entre otras muchas cosas se dedica a impartir talleres de suelo pélvico,  enseñando a muchas mujeres y hombres a escuchar su cuerpo y a vivir plenamente su sexualidad.

Es probable que ninguna de las personas de este especial se vean encumbradas en luchas feministas, ni sean renombradas por todas las demás. Quizás ninguna de ellas está liderando movimientos de vanguardia ni postulando las últimas teorías que explican las desigualdades. Seguramente ninguna escriba obras para la posteridad ni sean llamadas a mesas redondas a exponer su opinión experta. No obstante, todas ellas sin excepción, ejemplifican las transiciones desde abajo, despacio, con buena letra y en común. Sin personalismo ni grandes protagonismos. Sin usar recetas ecuménicas ni explicaciones que pretendan alcances universales.  Porque un día ellas decidieron transformarse a si mismas, son ellas, en este sur, las que siguen transformando la realidad día a día. Ellas como otras tantas, ellas como otras muchas.

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