17-N: El movimiento estudiantil retoma fuerza en Sevilla

Después de varios años de letargo, en este nuevo curso académico parece que se vuelve a expandir el movimiento estudiantil sevillano. Tras los cursos 2007/08 y 2008/09, años de explosión de la lucha contra el conocido como Proceso de Bolonia, los sectores críticos universitarios han seguido organizados y han continuado con las campañas informativas tanto dentro de las instituciones académicas como fuera de ellas. Esto, unido al terremoto que el Movimiento 15-M ha supuesto para la vida política española, ha creado el caldo de cultivo de este nuevo ciclo de lucha.
Texto de Beatriz Fraire Costa y Sergio Almisas Cruz.

16/12/11 · 15:21

En un periodo caracterizado por la profundización en la crisis económica y la consiguiente urgencia por parte de los gobiernos y comunidades autónomas en la aplicación de medidas de recortes y reformas en sectores laborales, de servicios públicos y, en el caso que nos ocupa, educativos, el movimiento estudiantil se muestra como una respuesta más ante dicha situación. Es en este contexto que se convoca la huelga universitaria del 17-N por parte de la PUDUP (Plataforma Unitària en Defensa de la Universitat Pública), la cual ha sido secundada en una veintena de ciudades del Estado Español por diferentes asambleas y colectivos universitarios.

En Sevilla, la idea de unirse a esta huelga surge de la Asamblea de Universidad convocada por el CADUS (Consejo de Alumnos Delegados de la Universidad de Sevilla, órgano que representa a las delegaciones de las diferentes facultades de la US) el pasado 26 de octubre, a la que acudieron unos 700 estudiantes. En ella se explicaron las reformas universitarias que amenazan a la universidad pública tal como la entendemos actualmente y se decidió iniciar una campaña informativa y de movilizaciones en torno al día de huelga. En apoyo de esta convocatoria, el CADUS convocó una asamblea universitaria durante todo el día del 17, para aplicar, en la práctica, el paro académico a nivel de toda la Universidad, ya que, por estatutos, cuando hay asamblea de estudiantes, sea del ámbito que sea, se obligan a cortar las clases del alumnado afectado para posibilitar la asistencia de éstos a la asamblea.

El hecho de que un organismo institucional como el CADUS apoye estas movilizaciones se debe a que éste está compuesto por algunas de las delegaciones más críticas de la Universidad de Sevilla. No obstante, no se puede entender esta situación sin el apoyo y organización de ciertas delegaciones de alumnos más críticas, organizaciones permanentes como el Movimiento de Acción Estudiantil o las Asambleas de la Comisión de Educación del 15-M. Asimismo, hay que señalar como un gran grupo de estudiantes de la Universidad pablo de Olavide (UPO) han organizado y participado en la jornada de huelga, puesto que también forman parte del movimiento estudiantil sevillano.

Además del día de huelga, se han convocado otras acciones, entre las que destacamos: un encierro centralizado en la facultad de Geografía e Historia el pasado miércoles 16, que reunió a más de 300 alumnas y alumnos de toda la Universidad; diferentes charlas y debates organizadas en las facultades, en las que participaron tanto profesores como alumnos; la Manifestación del mismo día 17, que en nuestra ciudad contó con la asistencia de unas 6000 personas en una marcha iniciada en el Campus de Ramón y Cajal y que finalizó en el Parlamento Andaluz; o la acampada y posterior concentración ante el Parlamento el pasado día 23 de noviembre en protesta por la aprobación de la LAU que se realizó allí ese día. El principal objetivo de estas acciones es dar a conocer y expresar nuestro rechazo a las reformas que se están llevando a cabo en la Universidad. Podemos encuadrar dichas reformas en tres ideas principales:

1) Privatización de la Universidad. En la última década, todos los análisis y propuestas institucionales (bajo la tutela de economistas, directivos de grandes empresas, agencias privadas, etc.) tanto en el ámbito estatal como europeo ven a la Universidad pública como una pieza clave en el nuevo tejido productivo y de crecimiento económico de esta nueva fase capitalista denominada “sociedad del conocimiento”. Esto hace que en los documentos donde se sientan las bases de los futuros cambios legislativos (como la Estrategia Universidad 2015, EU2015), se apueste por un modelo de Universidad que esté abierta al ámbito productivo, a las empresas. Los criterios de creación de conocimiento crítico y con una utilidad social es sustituido por los criterios economicistas y neoliberales de generación de beneficios empresariales, optimización de recursos y competitividad.

2) Subida de tasas y elitización. Un apartado importante de la EU2015 es el cambio de financiación universitaria, donde se prima una reducción de la financiación pública, y se potencia una mayor contribución individual con la consiguiente elitización que ello conlleva. El caso más flagrante de subida de tasas se propone para el horizonte 2015-2020, en el cual las segundas matrículas pasaran a costar el triple que en la actualidad y las terceras matrículas 6 ó 7 veces más. A esto debemos sumar la reforma de la Selectividad y de normas de permanencia, que dificultan el acceso y finalización de estudios universitarios para un número creciente de alumnos.

3) Por último, y ligado a la reforma de la LAU (Ley Andaluza de Unviersidades), que se aprobará el 23 de Noviembre, vemos como se plantea un cambio en la democracia interna de las universidades. La jerarquización y nueva organización de la Universidad responde al mismo proceso anteriormente expuesto de privatización de la misma. Así, en la EU2015 se propone un modelo empresarial donde un pequeño lobby de empresarios y políticos (hoy en día llamado Consejo Social y en el futuro, Junta Directiva) dirija aspectos económicos e incluso académicos de la Universidad, así como que designe al rector (denominado en los documentos como Director ejecutivo), que pasará a ser un gestor. De esta manera, los órganos colegiados, democráticos, perderán funciones y poder interno. Ya en el proyecto de reforma de la LAU, se propone aumentar competencias del Consejo Social avanzando en este modelo.

Como conclusión, podemos advertir cómo las leyes y el poder político están materializando los designios de empresarios y sectores financieros en el ámbito educativo, al igual que en el resto de la sociedad. El estudiantado y profesorado se convierten en meros clientes de una universidad que sólo conserva de público parte de su financiación, pero no sus fines sociales o críticos; una universidad que se verá afectada por los vaivenes de la oferta y la demanda del mercado, precarizando con ello a sus trabajadores y las nuevas generaciones de estudiantes. Está en nuestra mano pararlo, está en manos del movimiento estudiantil alertar a la sociedad del peligro que esta privatización y elitización supone. Proclamando junto con nuestros compañeros chilenos que ¡nuestro futuro no se vende, se defiende!

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